Contaminacion quimica y biologica del medio marino

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Cuando era niño, mi más grande ambición y en cierto sentido “mi carrera de vocación”, había sido convertirme en Biólogo Marino; crecí viendo los documentales del internacionalmente famoso Jack Costeau, y de igual forma, desarrolle un particular interés por los océanos y rápidamente adquirí consciencia sobre la contaminación que actualmente existe en los mismos.

El mar es utilizado constantemente como tiradero de industrias, agricultura y actividad doméstica, también de residuos radiactivos y de otros tipos. Hace algunos años se creía que el mar era tan extenso que contaminarlo en su totalidad era algo prácticamente imposible (una creencia similar emergió en derredor a la aparente inagotabilidad del petróleo).

Ahora nuestras creencias han resultado incorrectas y hemos descubierto como su contaminación en realidad está provocando el envenenamiento, muerte y destrucción de la flora y la fauna no sólo en el mar sino en la totalidad del planeta, además de los evidentes inconvenientes económicos, crisis sanitarias y envenenamientos de la población a corto y largo plazo.

Como consecuencia del incremento de fertilizantes arrojados a los océanos, se generan el crecimiento de algas, que reducen el oxígeno y dañan la fauna y flora marina, además de la falta de consideración de aquellos microorganismos como el plancton (los cuales realizan un importante proceso de limpieza en los océanos) que se ven gravemente afectados por estos químicos como son los camarones limpiadores y algunos moluscos que se alimentan de los desechos de otros seres que habitan los océanos, tan importante es su presencia dentro del ecosistema que sin ellos los peces se llenarían de bacterias y enfermedades que posteriormente generarían diversos problemas en la salud de éstos, y no sólo en ellos sino también en nosotros al consumirlos.

En el (relativamente nuevo) documental “The Cove” se explica éste crecimiento en la saturación de mercurio dentro de los derivados del mar que estamos consumiendo, lo cual puede provocar diversas enfermedades cuyo impacto puede notarse fundamentalmente en nuestros procesos cognitivos, provoca malformaciones en los infantes y enfermedades de carácter físico degenerativas.

La contaminación tiende a concentrarse en los lugares próximos a las zonas industrializadas y las mas habitadas; es curioso que las capitales de los países estén ubicadas en sitios lejanos al mar, mientras que las industrias y las zonas de agricultura permanecen fuera de la misma (las cuales suelen ser de igual forma las zonas mas pobres y por consecuente las más afectadas al encontrarse más cercanas a las industrias).

Los focos de mayor contaminación que toman lugar en ciertos países donde la regulación y legislación sobre el impacto ecológico es pobre (o nula) inevitablemente es arrastrada por las corrientes marinas a todo el mundo y ocurre a tal grado esta expansión de desechos tóxicos y radioactivos que calienta las aguas oceánicas y las corrientes “se detienen” debido a la falta de este “intercambio de temperaturas en las corrientes”, ésto desorienta a muchas especies y la fauna y la flora del mar se ven en un tremendo problema, ya que éstas se guían por las corrientes marinas siguiendo a las migraciones de los peces de los cuales se alimentan; si los peces se pierden, los animales más grandes que dependen de ellos mueren y si el plancton y estos peces no atienden ciertas áreas donde estos moluscos que dependen de los nutrientes de estos peces no son adquiridos, entonces todo el equilibrio ecológico se viene abajo, como está ocurriendo ahora…

La corriente del niño, “es” específicamente el resultado de esto, una vez que suben las temperaturas del mar, esto afecta las corrientes marina, cambia el curso y los ciclos de reproducción de los animales, lo cual resulta en una enorme catástrofe para cientos de especies. En 1988 en lo que se ha denominado el “Chernobyl marino” una gran mancha kilométrica de algas toxicas obligo a cerrar las playas a lo largo de doscientos kilómetros de costa de los estrechos de Skagerrak y Kattegat, esto en Escandinavia, que son mareas rojas y otras proliferaciones semejantes de algas, ya que estas algas son las que envenenan el marisco, el 12% de la contaminación marina procede de los barcos. Aunque importante el petróleo y las mareas negras suponen solo un 1% de esta contaminación el resto corresponde a redes de plástico y sedales que arrojan los pesqueros, envases de plástico así como innumerables residuos procedentes de buques comerciales y productos de desecho arrastrados desde tierra.

Las industrias están a las orillas del mar y también muchas zonas de agricultura y aprovechan el mar como una planta de residuos, “tan solo por la cercanía al mar”, estas fabricas son principalmente procesadoras de alimentos y productos químicos de uso cotidiano que contienen estos químicos que perjudican al entorno. El sistema de marketing que ofrece todos estos productos, puede hablar sobre los diversos beneficios y comodidades que nos proveen los mismos, no obstante, en el momento que se esconde o se ignora el impacto ecológico que los mismos tienen sobre el entorno, como consumidores nos convertimos en los verdaderos y principales responsables del impacto que estamos generando sobre el planeta.

Los océanos siguen todo un proceso que lleva estas consecuencias a todos los rincones del planeta; el ciclo del agua es algo que no se puede detener y entenderlo es entender la forma en que la contaminación en el mismo puede afectarnos – el agua del mar se evapora, vuelve a las montañas cerca de las ciudades y es liberada, la lluvia acida que podemos notar en las ciudades no se debe únicamente a la contaminación existente dentro de las mismas, todo lo que es arrojado al mar regresa, y es una corriente que no se detiene.

No se trata de dejar de consumir, se trata de estar conscientes de lo que consumimos y de demandar a las empresas la creación de productos que no sólo reduzcan el impacto/huella ecológica, sino que incluso comencemos a pensar en productos que al ser desechados puedan re-integrarse al entorno y cumplir ahora con una nueva función que aporte beneficios al mismo.

No soy químico o biólogo, pero he visto nuevas alternativas y propuestas alrededor de todo el mundo, de gente interesada por mejorar la condición del planeta y estoy convencido de que al informarnos, estamos dando el primer paso para realizar los cambios que necesitamos hacer en nuestra vida y nuestra comunidad.

 

 

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