Mes: agosto 2011

¿Qué son los”Me-too drugs”?

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Hace algún tiempo, llegué a saber de los medicamentos conocidos como “me-too drugs” los cuales son fármacos que en esencia son muy similares a otros que ya se encuentran en el mercado cuya única diferencia reside en variaciones menores que en su gran mayoría no suponen una mejora terapéutica,  sin embargo son empleados por la industria farmacéutica para vender “nuevos fármacos” a precios mayores, para que se den una idea de la clase de “mejoras farmacéuticas” que éstos medicamentos “me-too” ofrecían en su estructura, se habla de que incluso la cualidad/estructura del medicamento per se no es mayor a la de una pastilla de azúcar, es decir, esencialmente un placebo vendido al costo de un medicamento.

Un ejemplo es el Nexium, un fármaco inhibidor de la bomba de protones. Nexium ilustra claramente la estrategia que siguen muchas farmacéuticas: el predecesor de Nexium, Prilosec, estaba formador por 2 isómeros, L y R (Left y Ringt). Cuando la patente de Prilosec caducó en 2001, salió Nexium al mercado, que sólo contiene el isómero L. Esta maniobra permitió a AstraZeneca (empresa que los fabrica y comercializa) ganar 3.9 billones de dólares, con un medicamento que no presenta mejoras terapéuticas (según afirma Randall Stafford, supervisor de la industria farmacéutica de la universidad de Stanford).

Otro ejemplo es el del Clarinex, fármaco que sale al mercado tras la expiración de la patente de Claritín (antihistamínico). El Claritin es un fármaco que debe metabolizarse para ejercer su función (el metabolito activo se obtiene vía metabolizaión hepática, 20 minutos después de la toma del fármaco); el Clarinex se diferencia de éste en que no requiere metabolización previa, lo que hasta ahora no ha demostrado tener una mejora frente al Clarintin. Sin embargo su precio es mucho mayor al de este último, lo que ha permitido a ScheringPlough (empresa fabricante) ganar más dinero y alargar la patente.

A ésto surgen diversas interrogantes que no sólo giran entorno a la responsabilidad ética de las farmacéuticas que llevan a cabo esta clase de fraudes, sino incluso el propósito que subyace debajo de la ya evidente búsqueda de beneficios económicos; una de las razones que se han podido concluir de estas acciones es el movimiento de las farmacéuticas como AstraZeneca o ScheringPlough ampliar el tiempo de concesión de las patentes sobre la producción de los comprimidos.

La siguiente pregunta (que nos compete aún más a nosotros como consumidores) sería: Bueno y ¿cómo nos perjudican los medicamentos “me-too” (además del evidente golpe a nuestro bolsillo)? Se ha declarado que el 75% de los nuevos fármacos aprobados por la FDA (Food and Drug Administration) son clasificados como medicamentos “me-too”, esto quiere decir que solo el 25% de los medicamentos que salen al mercado presentan mejoras terapéuticas reales e innovadoras que buscan nuevas soluciones a enfermedades y la mayor parte de los ingresos que devienen de la actual venta de medicamentos están destinados a la creación de más de estos fármacos “Me-too” utilizando las mismas fórmulas de medicamentos viejos y reduciendo la investigación e innovación para nuevos medicamentos y tratamientos. Uno podría pensar que esto no es tan malo, es decir, a final de cuentas es el medicamento que ya se encontraba disponible en el mercado, aunque decidieron cambiarle el nombre y reducir algunos o cuantiosos de sus beneficios para vendernos un placebo. En realidad el verdadero problema no nos impacta directamente a nosotros, los medicamentos “Me-too” están pensados para los países y población que de hecho pueden adquirir y pagar esta clase de medicamentos (sólo el 10% de la población mundial…) y somos por lo tanto el mercado al cual los medicamentos “Me-too” van dirigidos.

El problema realmente impacta al resto de la población mundial (90%) donde realmente se necesita una inversión importante en los campos de investigación e innovación en las enfermedades que enfrentan como el SIDA, la Malaria, Tuberculosis, etc., pues en realidad la infraestructura que dichos países poseen no dispone ni de los medicamentos apropiados ni de los recursos necesario para poder investigar y desarrollar los nuevos medicamentos que permitan salvar millones de vidas.

El dilema ético por lo tanto emerge en esta cuestión: En lugar de que las farmacéuticas investiguen y desarrollen los fármacos necesarios para ese 90% de la población mundial, prefieren mantener la patente y continuar sacando los “me-too”.

Otro punto que se ha destacado, es que a pesar de que la fórmula sigue siendo en esencia la misma, algunas de las modificaciones que se han incorporado en éstos medicamentos a razón de venderlos como “nuevos medicamentos”, pueden generar riesgos importantes en la población cuya magnitud es desconocida por las propias farmacéuticas, pues éstos no han sido probados antes la población general, lo cual hace que incluso el riesgo de los nuevos medicamentos incluso sea mayor al de los viejos Esto hace que el riesgo de los nuevos medicamentos sea mayor que el de los antiguos.

Si bien el precio de los nuevos fármacos puede resultar bastante alarmante, pues éstos son incluso más caros que las marcas anteriores, debemos pensar en las implicaciones que ésto tiene en el sistema de salud mundial, pues como sabemos, el precios de los medicamentos que se recetan influye en los costos de sanidad que todos pagamos con nuestros impuestos, en otras palabras, si el costo de los medicamentos aumenta (con menores beneficios y mayores riesgos) al final, el acceso a uno de nuestros supuestos derechos fundamentales “el derecho a la salud” se ve cada vez más reducido y limitado para la población en general. Tal vez la privatización de “la salud” es mucho más real de lo que antes suponíamos a partir de las llamadas teorías de conspiración…

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