Mes: septiembre 2018

Audiolibro completo de: Un análisis semiótico y lingüistico de la imagen pornográfica.

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Pedofilia ¿Orientación sexual, enfermedad mental o trastorno social? pt 1

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Este será el primero de una serie de publicaciones que estaré realizando entorno al tema de la creciente normalización de la pedofilia y la pederastia, las cuales pretenden alcanzar el reconocimiento de Orientación sexual, a lo cual mi punto de partida inicial, he de confesar, es el de un rotunda rechazo ante esta pretensión, aunque sus “defensores” argumenten y utilicen el recurso histórico de periodos clásicos para justificarla (lo cual a mi parecer es tan absurdo como pretender justificar las actuales guerras so pretexto de que éstas constituyen una de las principales actividades humanas desde la antigüedad)

Holanda, un país considerado como un campo de pruebas para exportar valores liberales y “progresistas”. Un país donde, durante los años 60, la normalización de la pedofilia casi se hizo realidad.

Como escribe Bart Bohemen del sitio de noticias Curiales:

“La revolución sexual de los 60 cambiaría nuestra sociedad para siempre. El sexo libre, la emancipación de las mujeres y la aceptación de la homosexualidad despegaron. A raíz del cambio cultural, un grupo completamente diferente luchó por la aceptación de su perniciosa preferencia sexual: los pedófilos”.

Los movimientos gay de varios países están intentando reducir la edad de consentimiento sexual entre personas del mismo sexo hasta los 10 años (en Holanda y Bolivia la edad permitida legalmente es de 12 años)

La actitud suave hacia la pedofilia trajo consigo muchos horrores. Los escándalos de abuso infantil se produjeron en rápida sucesión. Incluso hasta el día de hoy, los daños parecen evidentes, las estadísticas oficiales afirman que uno de cada tres niños holandeses ha sido abusado o explotado sexualmente.

A principios de los años noventa, la emancipación de la pedofilia estaba en aprietos un primer momento, después de que salieran a la luz las redes que consistían en secuestros, torturas, violaciones, asesinatos y, posteriormente, la venta o compra de vídeos por miles a millones de euros. Esa no era la imagen que el status quo holandés intentó mostrar acerca de los pedófilos. La clave para sus ventas era que los pedófilos estaban “revolucionando” la idea de cómo deberíamos “amar” a nuestros hijos.

“De acuerdo con datos de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), México es el primer lugar a nivel mundial en materia de abuso sexual, violencia física y homicidio de menores de 14 años.  Alrededor de 4.5 millones de niños mexicanos son víctimas de este tipo de delitos de abuso sexual y lo peor del caso es que solamente se da a conocer el 2%. La violencia sexual en el país es un delito que va en aumento. Tan solo en el año 2016, se denunciaron casi 30 mil casos nuevos de posibles delitos sexuales, mientras que en el 2015 se reportaron 27 mil denuncias. (Regeneración, 2017)

El Imperio de la pedofilia 

Hoy en día, la campaña para hacer de la pedofilia una “orientación sexual” normal tiene una nueva portada: la “revolución del género”. Curiosamente, el concepto de que existe una amplia gama de identidades de género proviene de un pedófilo que experimentaba con humanos, lo que hace que se vea de manera muy diferente al ‘progresismo’ liberal como vehículo para un cambio positivo en las sociedades occidentales.

Las autoridades y los medios de comunicación están desdibujando las líneas divisorias entre lo que es masculino y lo que es femenino hasta el punto de alentar a los niños y niñas -cuyos cerebros no están plenamente desarrollados- a que en las escuelas no se ajusten a los “estereotipos” masculinos o femeninos y, en cambio, “elijan su propio género”. Los nuevos pronombres para abordar correctamente los “nuevos géneros” se aplican incluso a través de la ley.

National geographic

© National Geographic
La autoproclamada revolución histórica del género como portada de enero de 2017 – National Geographic

El abuso sexual infantil es un tema sumamente estigmatizado y con gran prevalencia en México. Como lo demuestran las estadísticas, se tiene poca difusión las denuncias de estos delitos, por lo que sería importante explorar desde la perspectiva psicoanalítica el origen del abuso sexual infantil con el fin de poder prevenir estos casos en un futuro, además de conocer las consecuencias que trae a la victima para sensibilizar ante este tema, y poder atenderlo con mayor apertura” (Freyre Smith Alinne, 2018)

El término “paidofilia erótica” fue acuñado en 1896 por el psiquiatra vienés Richard von Krafft Ebing en su obra Psychopatia sexualis, donde se enumeran las siguientes características:

a) el interés sexual se dirige hacia los niños, tanto prepubescentes como al principio de su pubertad

b) interés sexual primario (es decir, dirigido de manera exclusiva o principal) hacia niños

c) interés sexual que permanece a lo largo del tiempo.

La Paidofilia o Pedofilia deriva de las raíces griegas: paidos – niños, y philein – amar; se refiere a los actos realizados por un adulto cuyo método repetidamente preferido o exclusivo, de conseguir excitación o gratificación sexual es el de establecer relaciones sexuales con niños (la regla por lo general es de 3 a 12 años) de cualquier sexo, y puede corresponder a manipulación genital, coito perineal, vaginal, coito anal, que constituyen los delitos de abuso sexual, estupro, violación e incesto y prostitución infantil.

De acuerdo con la definición del DMS-IV, la pedofilia incluye conductas recurrentes e intensas que producen excitación sexual; abarca actividad sexual con niños prepúberes generalmente de 13 años de edad o menores. La mayoría de los autores solamente manejan el término de 12 a 13 años (impúber o prepuberal, que no ha llegado a la pubertad), el acto sexual que se comete con ellos se ha considerado como paidofilia.

Algunos antecedentes históricos:

1.- En la Grecia clásica, la edad media de los jóvenes seleccionados era de 12 años, en principio no por su belleza, sino por sus aptitudes, y se les consideraba demasiado maduros a los 18 años. Incluso eran descartados los púberes a los que se les adelantaba la aparición del vello corporal y el cambio de voz. Según Plutarco, el propio Solón, amante de Pisístrato, ensalzó el amor a los imberbes de la siguiente forma: “Amarás a los muchachos hasta que un pelo escaso les cubra la barba. Hasta entonces gustarás de su dulce aliento y sus muslos”. (El sexo en la historia, Muy Interesante, México, 2004, p. 25)

2.- La víctima pudo en realidad haber sido el seductor o seductora y el delincuente puede haber estimado mal la edad de su compañera sexual, a causa de su apariencia física o porque ella mintió respecto a su edad (Gebhard y cols, 1965)

3.- La adolescencia corresponde al periodo evolutivo del individuo que empieza en la pubertad y concluye al iniciarse la vida adulta. Recuerdo el libro Un mundo feliz de Aldous Huxley, en donde decía: “El caballo alcanza la madurez a los seis años; el elefante a los diez años, en tanto que el hombre, a los trece años aún no está sexualmente maduro, y sólo a los veinte alcanza el pleno conocimiento”.

4.- Entendemos por pubertad el momento en que empiezan a adquirir madurez, se asiste al desarrollo de los órganos de la persona y van manifestándose en ella los caracteres secundarios, cronológicamente no aparece en ningún momento o edad que se puedan fijar ni siquiera por aproximación en ninguno de los dos sexos.

5.- En la población femenina una cuarta parte de las niñas empiezan a menstruar hacia los 11 años, mientras que una sexta parte no lo ha hecho aun después de haber cumplido 13 años y medio (menstrúan a los 19 años). A esta misma edad entre los varones dos cuartas partes han desarrollado los caracteres secundarios sexuales, y se calcula que una décima parte cumplirá los quince años sin haber entrado todavía en la pubertad real. El crecimiento del cuerpo sigue en curso y no es completo hasta los 22 años.

6.- La Organización de las Naciones Unidas establece que a los menores de 18 años de edad se les considera como niños.

NEPIOFILIA

Este término deriva del latín nepion, infante, y designa la atracción y satisfacción sexual por los niños lactantes.

PEDERASTIA

Es el coito homosexual o heterosexual entre un hombre y una niña o niño exclusivamente a través del ano. Existen: pederasta activo (el que introduce el pene) y pederasta pasivo (el que lo recibe)

Maltrato y violencia hacia los infantes: una mirada hacia el pasado

Desde tiempo atrás el infante ha sido objeto de diversos maltratos y objeto de violencia. Retomando las palabras de Aromantis y Pereyra (s.f) “… el ser humano es violentado desde el inicio, necesariamente violentado por el otro que le da un nombre, le impone sus deseos, lo imagina y le significa el mundo desde sus propias experiencias” (pág. 256) Que si bien, esta violencia es necesaria para la conformación de la identidad, la violencia va mucho antes de la concepción del infante, desde los preceptos de la sociedad, sus reglas y normas, incluso en la forma en como debe de ser tratado en infante dentro de cierta cultura y sociedad.

Por ejemplo en la Antigüedad se consideraba natural tomar a los niños como objetos sexuales. En la Roma Imperial primero se castraba a los pequeños varones “en la cuna” y luego se los llevaba a lupanares para que los hombres abusaran de ellos sodomizándolos. Incluso en Grecia, los llamados efebos eran elegidos por un hombre adulto, raptados con el consentimiento de sus padres. Parientes y amigos fingían perse­guirlos, pero finalmente les dejaban huir. Secuestrador y secuestrado pasaban dos meses juntos de acampada, cazando y conociéndose mejor. A su regreso, el raptor llenaba de regalos al efebo: su primer conjunto de ropa militar, una co­pa para beber vino y un buey para sacrificar a Zeus. Si había sufrido violencia, la ley permitía al joven vengarse de su secuestrador, pero raramente lo hacía. Ser raptado se consideraba un honor, que garantizaba una posición social aventajada durante toda su vida (Echeverría, 2017).

En la Edad Media, se creía que los niños ignoraban toda noción de placer y dolor, debido a su inocencia e inmunidad ante la corrupción, misma creencia que aún perdura y es empleada por los agresores. Es hasta el Renacimiento donde comenzó a reprobarse la manipulación infantil con fines sexuales. Y en el siglo XVIII empezó a castigarse a los niños que se masturbaban. Dichos castigos iban desde circuncisión hasta la infibulación y la clitoridectomía. Practicas que aún se reproducen, pero bajo el nombre de rituales religiosos o prácticas de higiene.

Por lo tanto, se considera al infante como asexuado como por estar pecaminosamente preso de su sexo, la criatura es castigada arbitrariamente por el adulto. Con su peligroso imaginario, él invade violentamente el cuerpo y el alma del niño, sin reconocerle ni privacidad ni identidad propia y diferente (Monzón, 1999). Desde esta perspectiva, incluso podríamos hablar de la infligió de crueldad sobre el niño

Origen del abuso sexual infantil

¿Qué es lo que lleva a una persona a abusar sexualmente de un infante? De primera instancia podemos cuestionarnos sobre la existencia de factores inherentes en los agresores que potencialicen el realizar dichos actos, o la existencia de factores individuales en las victima que potabilicen el ser agredidos, e incluso -retomando el complejo de Edipo- la ausencia de una persona que represente la ley dentro del triangulo edípico.

Sin embargo, retomando la obra de Tótem y tabú de Freud. Nuestra interrogante debe enfocarse al por qué los agresores deciden realizar tan atroz acto a pesar del gran repudio que se tiene por parte de la sociedad, aunado a la elección de dicho “objeto” como descarga pulsional.

Sería no por menos, absurdo creer que es normal realizar acciones de abuso hacia otros seres humanos sólo porque fueron permitidas en el pasado. Es en realidad curioso que cuando tratamos de entender los malestares de nuestro presente, recurrimos a los ideales “clásicos” para tratar de estructurar sociedades “funcionales” a razón de dicha proyección e idealización; y con ésto no se pretende reducir o minimizar los alcances y logros del pasado en la multidisciplinariedad de las ciencias, sin embargo tampoco sería sensato asumir que todo de la época clásica es noble y benévolo, pues así como existían grandes logros y avances, también existían grandes falacias y creencias, como la idea de que se podían curar diversos malestares tomando la cabeza de un enemigo y aplicando su sangre sobre heridas abiertas…

“…si la violencia es algo normalizado, y representa una prohibición es porque en el fondo de los seres humanos hay un deseo de trasgresión” (Ángel, 2007; 6)

Desde tiempo atrás el abuso sexual del menor estaba regularizado, e incluso representaba una oportunidad socioeconómica para el infante. Pero si bien es a partir del renacimiento donde se desechan estas concepciones hacia el niño, es comprensible entender -mas no justificable- que exista la fijación sexual hacia los niños. En otras palabras, la elección de objeto de descarga no es aceptable en la sociedad en la que estamos inmersos en la actualidad. Sin embargo, si tomamos de referencia a países africanos como Senegal, Mozambique, países asiáticos como Bangladesh, Pakistan, entre otros, el matrimonio infantil es una practica que se lleva hoy en día, y son juzgadas por miradas externas a su cultura.

Retomando la elección de objeto por parte del agresor tiene que ver -a mi parecer- por una parte, inherente de perversión y crueldad. Es Ferenczi quien afirmaba que esos adultos con patologías quienes confunden los juegos y conductas de los niños con los deseos de una persona sexualmente adulta, lo que llevaba al abuso de estos. El niño podía protestar, pero a la larga era vencido por la fuerza y la autoridad aplastante del adulto. Llevado por el temor y la indefensión, “… la criatura se doblega a la voluntad del agresor y lo introyecta, para poder seguir sosteniendo con él un vínculo de ternura “ (Monzón, 1999; 6) A partir de las especificaciones de este autor es posible vislumbrar otro elemento: las relaciones de poder, que a consideración de Monzón (1999) los delitos de naturaleza sexual van más allá de la perversión, sino que conlleva una relación de poder de un adulto sobre un niño.

En otras palabras, el abusador no ama a los niños, sino que, haciendo abuso de su poder, los utiliza sexualmente. Es indistinto que el ofensor cometa abuso contra una criatura de su mismo sexo o del otro. Lo que marca su particular subjetividad violenta y delictiva es que es un abusador (IDEM, pág. 10)

Dentro de esta línea, si el niño es tomado carente de un afecto, podríamos hablar del abuso sexual como un acto de violencia secundaria tal como lo menciona la psicoanalista francesa Piera Aulagnier (2004 citado en Aromataris y Pereyra, s.f.; 256) será “… el desconocimiento del otro como tal, que se ejerce desde un lugar de poder, simbólico o imaginario, intentando destituirlo en su calidad de ‘otro’”. Y a palabras de Ángel (2007) “En consecuencia, el prójimo no es solamente un posible auxiliar y objeto sexual, sino una tentación para satisfacer en él la agresión…” (pág. 7)

Consecuencias y la conformación de síntomas a partir del abuso sexual

Retomando a Freud y sus conclusiones acerca del origen sexual de las neurosis en sus pacientes: “la sexualidad infantil, que sucumbe a la represión, es la principal fuerza pulsional de la formación de síntoma, y por eso la pieza esencial de su contenido, el complejo de Edipo es el complejo nuclear de la neurosis”. Esta represión fungirá como un método de defensa para el sujeto, dificultando la reacción adecuada ante el suceso, de tal manera que esta represión se transforma en los síntomas neuróticos.

Si bien, algunos de estos síntomas neuróticos no nacen de inmediato al suceso de abuso, sino que se expresan tiempo más tarde, que como se mencionó en líneas anteriores, por lo regular se expresan durante la adolescencia. A este periodo se le llama incubación o elaboración psíquica. Los síntomas neuróticos surgen de forma simbólica de aquel suceso que no se quiere recordar.

Algunos síntomas están en función de su gravedad. En los peores casos, la psicosis, el abuso o el maltrato aparecen disfrazados de delirios. Otros síntomas o patologías que, a veces, denuncian al abuso, son dificultades para dormir, fobias, anorexia y bulimia, depresión, alcoholismo, drogadicción, disfunciones sexuales. Cuando el abuso es a edad muy temprana y no hay aparato psíquico capaz de poder simbolizarlo en palabras, aparecen llantos y temores que luego se trasforman en actos y juegos infantiles desconexión con los propios sentimientos o con sensaciones corporales: desconexión de las experiencias displacenteras, también hay una desensibilización en relación a las placenteras (anhedonismo) (Monzón, 1999).

Pero ¿por qué no se quiere recordar?, debido a que el conflicto entre “las representaciones morales y el recuerdo de las acciones propias o aun sólo de pensamientos que son inconciliables con aquellas: la angustia de la conciencia moral” (Freud, 1895; 221 citado en Uribe, 2010; 5), produciéndose la parte represiva hacia el yo.

La represión tiene en gran medida origen en los preceptos morales otorgados por las instituciones sociales (llámese familia y/o cultura), los cuales censuran toda manifestación de los impulsos sexuales del sujeto. Estos preceptos morales se encuentran encarnados en el superyó, el cual “…reprocha al sujeto este tipo de actos sexuales, creando un conflicto entre las instancias psíquicas ello, yo y superyó.” (Uribe, 2010; 6) Es por ello, que en la victima del episodio de abuso sexual este se siente culpable, se siente mal consigo mismo. Además de que las escenas sexuales son traumáticas no sólo por ser contrarias a la moral, sino también porque generan excesivos niveles de excitación en el niño que no pueden ser tramitados en dicho momento, dada la inmadurez del aparato genital, produciendo una fuente energética constante, y al no poder ser descargada genera alteraciones en la economía psíquica.

Conclusiones

La revisión de diversos materiales acerca de la violencia intrafamiliar, el maltrato infantil y finalmente del abuso sexual da cuenta de la gran ligazón que tiene estos temas entre sí, porque pareciera ser que un tema deriva de otro, hasta llegar a una especificidad.

Durante el desarrollo del trabajo han continuado surgiendo dudas, así como respuestas hipotéticas a éstas, mismas a las que se habrán de dar continuidad en estudios posteriores. El hecho de que el abuso sexual más allá de una perversión o aberración sexual es considerada un juego de poder en donde se desconoce al otro y se busca la satisfacción propia a costa del otro, engloba las tres temáticas que se habrán de abordar para un estudio profundo de este fenómeno social y psicológico. Por lo tanto, tomando como punto de partida estos principios para explorar el origen del abuso sexual, así como el conocer las consecuencias que este trae consigo, la investigación y la conformación de las próximas investigaciones para cada uno de los objetivos serán por lo pronto suficientes para su cumplimiento.

Por otro lado, la revisión de la literatura cuenta solo de agresores sexuales hombres y victimas mujeres. Que si bien se menciona son los hombres quienes inciden más en esta clase de delitos, la actualidad también culpabiliza a mujeres perpetuadoras de dichas agresiones. Sería interesante hacer alguna investigación en esa vertiente y si existe alguna relación con el papel de madre protectora imputada a la mujer.

“…es imprescindible trabajar con nuestra propia desmentida, con nuestra propia tendencia a no querer ver aquello que, por terrible y siniestro, preferimos decidir que no existe. Para los que trabajamos con la salud la desmentida es mucho más peligrosa, en tanto denuncia que nuestro instrumento de trabajo, es decir nuestro propio psiquismo, tiene fallas.” (Monzón, pág. 9).

Mantengámonos dispuestos a develar dichas fallas de nuestro inconsciente y a indagar en los abismos más oscuros de nuestra consciencia para encontrar la solución a esta perversión que aqueja a nuestra sociedad.

 

Referencias bibliográficas

Angel, M.B. (2007) La violencia en la familia: reflexiones a la luz del psicoanálisis. Católica del norte Fundación Universitaria

Aromataris, M. y Pereyra, S. (s.f) Violencia y familias: lo constitutivo, lo excesivo, lo insuficiente. CRONICA Revista de Investigación de la Facultad de Ciencias Humanas, 11, 253-263

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Jaramillo, R. (1992). La Viena de Freud, su contexto histórico, político y cultural.  Revista colombiana de psicología, 70-82

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Muedano, M. (26 de abril del 2017) Delitos de alto impacto van en aumento en 2017; homicidios, extorsiones, secuestros… Excelsior. Recuperado de: http://www.excelsior.com.mx/nacional/2017/04/26/1159840

Radosh, S. (2014) Reflexiones sobre la crueldad. Convergencias, 41, 299-322

Rebolledo, R. A. (26 de julio de 2017) México el país más violento en América. El economista: México. Recuperado de: https://www.eleconomista.com.mx/politica/Mexico-es-el-pais-mas-violento-de-America-20170726-0118.html

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