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Análisis comparativo desde el enfoque Freudiano y Jungiano aplicado a la obra de Dalí “Las tentaciones de San Antonio”.

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Autor: Gabriel Aceves Higareda

El Punzante Deseo – Visión según Freud.

<<“Unas bestias con las patas de araña, transportan los presentes de la lujuria y los signos de la tentación. El hombre está desnudo, aferrado al suelo desértico, solo en el combate con las visiones oníricas…>> – Jean – Edouard Morère

Demasiado grandes para poder enfrentarlas, demasiado divinas para poder alejarlas, demasiado hermosas para dejar de adorarlas…, no poseo defensa otra ante éstas pulsiones que el símbolo de la rectitud, el símbolo de mi padre… Me encuentro sometido al principio del placer y la realidad (el yo sometido al super-yo e investido por las fueras del ello)

“Me amo, quiero amar, ser amado, gozar, amo a los demás, detesto a los demás, amo al mundo… El mundo me aplasta y me angustia… Me trae la muerte. No quiero morir. Quiero ser yo, convertirme en yo, permanecer. Y después segregar mi propio amor por mí, por los demás y también mi odio por los otros, así como mi rechazo, mi desafío, mi pena por el silencio y la insolencia del mundo”. Todo ésto es llamado instinto sexual, de conservación, instinto social, de poder, de muerte… según Freud, Eros y Tánatos (valga la redundancia) instinto de vida e instinto de muerte.

Creamos nuestras obras para los sistemas sensibles de los demás, a riesgo de contaminar la obra por la necesidad de una inserción social y aniquilando así toda inspiración que le pudo haber hecho nacer. No obstante, no podemos ignorar el hecho de que la adscripción del trabajo de Dalí al Surrealismo, no habría sido posible sin las determinantes observaciones de Freud… Una gran ironía tal vez…

“En 1922, pocos meses antes de que Dalí se instalara en la Residencia de Estudiantes, con objeto de cursar sus estudios en la Escuela de San Fernando, la editorial Biblioteca Nueva había empezado a editar las Obras Completas del médico vienés, adelantándose así a empresas similares en Francia o Inglaterra. En el país vecino, por ejemplo, no se tradujo La interpretación de los sueños hasta 1926. La repercusión de estas obras fue inmediata en los círculos intelectuales y artísticos españoles, dada la cobertura propiciada al acontecimiento por la prestigiosa Revista de Occidente, en cuyo número inicial, publicado en julio de 1923, ya se hacía referencia a la aparición de los tres primeros volúmenes: Psicopatología de la vida cotidiana, Una teoría sexual y otros ensayos e Introducción al psicoanálisis.”[1]

El propio Dalí reconoce que a su llegada a Madrid el comienza a leer “La interpretación de los sueños de Freud”, convirtiéndose en uno de los descubrimientos capitales de su vida. Otra de las ironías en la relación que Dalí establece hacia los textos de Freud, es que a medida que Dalí comienza a leer el trabajo de Freud, comienza a familiarizarse con las nociones del trabajo de Freud tales como el contenido “latente y manifiesto de los sueños, el papel de la represión en la elaboración simbólica del material perturbador, los mecanismos de “desplazamiento” y “condensación”, y, sobre todo, la convicción de Freud de que los sueños responden casi siempre a deseos insatisfechos.”

En la obra “Las tentaciones de San Antonio”, la cruz es un símbolo diminuto, frágil e incluso infinitamente más pobre en comparación del elefante y el caballo, sobre todo si pensamos en la autoridad religiosa que los mismos incluso presentan simbólicamente en culturas y civilizaciones mucho más antiguas que los discursos Católico y Cristiano. Desde esa perspectiva, existe un discurso que subyace en el cuadro de Dalí mucho más profundo en términos de la antigüedad y el valor mismo de los símbolos que incluso persisten al día de hoy…

Para algunos psicoanalistas, el elefante es símbolo de una gran enfermedad, a menos de que uno se encuentre montado sobre él lo cual se interpreta en un sentido de fama y gloria. El caballo por otra parte es considerado un símbolo de ganancia (si es blanco), si es negro puede representar nupcias.

En el cuadro de Dalí, el ver a los elefantes con patas que los elevan tan alto como un edificio y llevando en sus espaldas los símbolos de la tentación, la lujuria, la fama, la gloria, etc., nos dice mucho de lo que dichos símbolos representan sin duda frente a la visión “Victoriana, Católica y Cristiana”. (Más adelante abordaré el comparativo de estos símbolos con respecto del trabajo de Jung, donde de hecho el elefante es la representación del Ser/Self – Uno mismo).

La clave de la cuestión para los Freudianos, reside en la palabra “sublimación”, la cual esencialmente se define como la transformación de los impulsos instintivos en actos más “aceptados” desde el punto de vista moral o social. Esto es importante porque recordemos que Freud era Victoriano y todo lo que ello implica, desde el punto de vista social en términos de que, si observamos a las características mismas de la época desde la imposición de las conductas basadas en la “sobriedad y discreción de las costumbres”, el ideal doméstico donde la familia conyugal confisca la sexualidad y limita por completo a la función reproductora.

“La represión sexual apoyada desde el poder de la iglesia se ha internado profundamente en las masas explotadas, las cuales producen ansiedad social y experimentan culpa. Esto crea timidez hacia la autoridad y ata a los hijos a sus padres. Esto crea en ellos un servilismo y una sumisión hacia la autoridad estatal y a la explotación capitalista. Esto paraliza las capacidades críticas de las masas oprimidas, porque consume gran parte de su energía biológica. Y, finalmente paraliza el desarrollo integral de las fuerzas creativas haciendo imposible el objetivo de todas las aspiraciones de la libertad humana. De esta manera el prevaleciente sistema económico (en el cual pocos individuos pueden fácilmente gobernar sobre las masas) se internaliza en la psique de los mismos oprimidos.” –Wilhelm Reich–

La esencia misma del ello, por supuesto no puede ser limitada únicamente al impulso sexual; aunque creo que cada uno de nosotros realmente tiene la capacidad de cometer el más horrendo pecado o de mostrar la más hermosa compasión por cada uno de nuestros compañeros humanos… la verdad es que si de igual forma uno indaga un poco sobre “la naturaleza humana” y los diversos estudios (en su mayoría tendenciosos, tal vez por consecuencia de la corriente cultural dominante de la época misma en la cual fueron realizadas dichas investigaciones) probablemente nos encontraremos con «machos diabólicos», «genes malvados», «sociedades enfermas», «guerra antes de la civilización», «batallas continuas», «el lado oscuro del hombre» y «el asesino de la puerta de al lado», pero en una mirada más sincera, más “humilde”, debemos preguntarnos de igual forma: ¿presentan estos sangrientos volúmenes una descripción realista de una verdad científica o son más bien una proyección de suposiciones y temores contemporáneos sobre el pasado remoto?

<<Buena parte de la información que recibimos sobre la sexualidad humana —sobre todo la que proviene de ciertos psicólogos evolucionistas— es errónea y está basada en postulados infundados y caducos que se remontan a Darwin, o incluso más allá. Hay demasiados científicos empeñados en completar el rompecabezas equivocado que, en lugar de dejar que las piezas de información caigan naturalmente donde les corresponde, se empecinan en hacer encajar sus descubrimientos con ideas preconcebidas y aceptadas por la cultura sobre cómo se cree que debería ser la sexualidad.>>[2]

No dejemos de lado la influencia de la teoría Darwiniana en el Psicoanálisis y específicamente en Freud a través del trabajo de Darwin – La expresión de las emociones – sobre el cuál Freud comienza su trabajo sobre la expresión de las emociones, tanto en el hombre como en los animales, desde la teoría darwiniana.

“Tan poco, se nos dice aún. Quizá por Freud. Pero con qué circunspección, qué prudencia médica, qué garantía científica de inocuidad, y cuántas precauciones para mantenerlo todo, sin temor de “desbordamiento”, en el espacio más seguro y discreto, entre diván y discurso…Se nos explica que si a partir de la edad clásica la represión ha sido, por cierto, el modo fundamental de relación entre poder, saber y sexualidad, no es posible liberarse sino a un precio considerable: haría falta nada menos que una trasgresión de las leyes, una anulación de las prohibiciones, una irrupción de la palabra, una restitución del placer a lo real y toda una nueva economía en los mecanismos del poder; pues el menor fragmento de verdad está sujeto a condición política. Efectos tales no pueden pues ser esperados de una simple práctica médica ni de un discurso teórico, aunque fuese riguroso. Así, se denuncia el conformismo de Freud, las funciones de normalización del psicoanálisis, tanta timidez bajo los arrebatos de Reich, y todos los efectos de integración asegurados por la “ciencia” del sexo o las prácticas, apenas sospechosas, de la sexología.”[3]

Freud, es en realidad el reflejo del condicionamiento de nuestra sexualidad a través de la costumbre y el tabú, la época victoriana fue «una época en que la mujer era sagrada, pero uno podía comprarse una niña de trece años por unas pocas libras, o unos chelines, si la quería sólo para una hora o dos. […] En que el cuerpo femenino estuvo más oculto que nunca, pero se juzgaba a un escultor por su habilidad para tallar mujeres desnudas. […] En que se sostenía unánimemente que las mujeres no tenían orgasmos y, sin embargo, a toda prostituta se le enseñaba a fingirlos». En algunos aspectos, las costumbres sexuales victorianas reproducían la mecánica del motor de vapor, tan emblemático de la época. Al bloquear el flujo de energía erótica, se crea una presión creciente que se aprovecha mediante estallidos breves y controlados de productividad. A pesar de que se equivocó en muchas cosas, parece que Sigmund Freud dio en el clavo al observar que la «civilización» se ha edificado en gran medida sobre energía erótica bloqueada, concentrada, acumulada y desviada.[4]

La mentalidad de la época victoriana juega un doble discurso sobre la moral y la ética que fácilmente podría llevar al vértigo a cualquiera. Mientras a los niños se les enseñaba a respetar a las mujeres con el más solemne respeto, incluso de veneración, donde la madre, la hermana, la futura prometida eran literalmente elevadas a una dimensión de “criaturas angelicales antes que humanas”, esto a fin de disociar el amor del sexo y trasladar el amor en adoración, y adoración en pureza; cuando el hombre “no tenía ganas” de venerar esa “pureza”, antes de poner en riesgo la estabilidad familiar y social se debía expulsar su lujuria con prostitutas…

<<Hay 80.000 prostitutas sólo en Londres; y ¿qué son sino sacrificios en el altar de la monogamia?>> Arthur Schopenhauer

En términos biológicos, se afirma que un organismo frente al fenómeno de la muerte se inclina a la disposición de un criterio a fin de decidir la identidad  de un sistema, pensemos en los mecanismos de supervivencia necesarios, como el temor a la muer en sí mismo, que en éste sentido en particular y específicamente refiriéndonos al universo simbólico y cosmogónico del ser humano se convierten en el sistema de defensa de las personalidades, esto es la estructura de los ordenamientos simbólicos que me permiten alinearme con los lineamientos sociales (pensemos la época Victoriana y la “sublimación” según la postura psicoanalista) que devienen el temor mismo que en esencia “me previene de hacer movimientos que irían en contra de mi libertad individualizada”, dicho de otra forma, estructuro una tela de juicio hacia mis acciones, mis palabras, mis pensamientos, proyecto un ideal definido en y a través de los valores culturales y sociales que me permitan ajustar y condicionar mis acciones a la visión cosmogónica de mí realidad social y castigo aquellos no alineados con el ordenamiento simbólico de mí realidad social por medio de la culpa y la vergüenza.

Sólo una nota poética: “Creo que algunas veces nos encontramos más vivos al enfrentar el prospecto de nuestra propia mortalidad, tal vez eso quiere decir que si nos convencemos de que vivimos para siempre nunca nos sentimos realmente vivos” – Anónimo –

Comunicación entre Consciencias – La visión desde Jung

<< Si Freud fue un gran novelista, Jung fue un extraordinario poeta.>>

Para abordar la obra de Dalí desde el trabajo de Jung, es necesario contemplar otros aspectos de la relación e interacción del símbolo mismo con el entorno y con nosotros mismos, en éste sentido y abordando de nuevo el símbolo del Elefante, si éste tiene una conducta defensiva con respecto de la situación, puede representar la naturaleza introvertida de la persona que lo sueña, de igual forma es asociado con memorias profundas (relacionado con la idea de que los elefantes jamás olvidan), también con problemas que no queremos enfrentar (Elefantes en la habitación), si bloquea nuestro camino, puede relacionarse con un problema que percibimos como imposible de resolver. Por supuesto, el significado varía en cada persona y ésto dependiendo a su vez si el símbolo está siendo analizado desde el inconsciente personal o el inconsciente colectivo.

Ahora, ¿Cuál es la principal característica que distingue la forma de interpretar los sueños desde el trabajo de Jung al psicoanálisis de Freud (además de la evidente inclinación de parte de la psicología Freudiana a analizar únicamente desde el ámbito de las pulsiones, donde muy probablemente el Elefante terminará siendo el padre y su larga trompa su falo…)?

Nuestra concepción del Universo deriva de nuestras palabras; El Universo = El verso Unido; donde éstas encuentran un orden establecido y diferentes acepciones y relaciones que marcan la identidad de nuestro lenguaje y por consecuente la identidad de nuestra persona, así como la cosmogonía que gira entorno a nuestra cultura, sociedad, religión, etc.. Nuestra comunicación, es la base a partir de la cual nos relacionamos y establecemos diversos y variables puntos de enfoque dentro de “la percepción de la realidad como una definición de quienes somos” con respecto de lo que existe aquí, en este mundo y principalmente en nosotros mismos.

“Te darás cuenta de que si hablas en un lenguaje en particular, pensaras en un lenguaje en particular y si eres capaz de hablar en diferentes lenguajes, notaras que tus pensamientos tendrán una base lingüística diferentes, lo cual entonces debería ser señal de que hay algo extraño tomando lugar, porque no naciste sabiendo un lenguaje, se te enseñó un lenguaje, por lo que no naciste siendo capaz de pensar, se te enseño a pensar, por lo tanto tus pensamientos no son tuyos, provienen de alguien más…” – Bernard Poolman –”

Cada definición/significado para dar razón o explicación a un evento determinado, conforma un signo, un símbolo, una imagen en nuestra mente con la que relacionamos ese sonido, el contexto se establece por consecuencia en un sentido específico dentro de las dimensiones de las palabras, un filtro a partir del cual vemos el mundo, y en esto citando a Deleuze y Guattari <<La escritura puede generar una línea de fuga dentro de un bulbo del rizoma. El escribir me deviene ontológicamente en “otro”, por un momento en tanto que escribo como “otro” devengo en ese mismo, dejo la identidad que me caracteriza y tomo la del personaje sobre el que escribo.>>

¿Puede mi yo seguir siendo algo mío? <<Mi yo es algo mío, es lo más mío, pero no por obra toda mía>>[5], mismo cuando pensamos en las implicaciones de nuestra sumisa aceptación ante una determinada visión de la realidad, una visión estructurada dentro y a través de un lenguaje, un lenguaje que es el resultado mismo de una construcción cosmogónica de observaciones a veces pretendiendo encontrar su paralelo valiéndome de los sentidos del otro, (que entiendo como un reflejo de los míos, es decir, que reconozco en el reflejo de la presencia o el cuerpo del otro el potencial de referencia en y a través de los mismos sentidos existentes en y como mi cuerpo y mediante los cuales nos relacionamos con la realidad misma) para alinear su visión del mundo con la mía o hacer la mía, más mía que la suya…, por alguna razón, en algún momento las personas se dieron cuenta de que podían cambiar las “observaciones/opiniones” de las personas para alinearlas con la suya.

Las opiniones se encuentran conformadas por la acumulación de comparaciones y en este sentido, la “reputación de un individuo” en realidad se basa y define en la “repetición de un determinado patrón”, según opiniones, el individuo alineado con las “mejores opiniones” es aparentemente “un mejor individuo”, de ahí el concepto mismo de lo “popular” – Populi> perteneciente al pueblo; la comunicación es en éste sentido una paradoja, jamás tiene un solo sentido o una interpretación definitiva y peor aún, es el hecho de que tal visión se construye en el sentido de una construcción que estructura un discurso “acerca de la realidad”.

<<no hay original, el modelo de la copia es ya una copia, la copia es una copia de la copia; no hay más máscara hipócrita porque el rostro que encubre la máscara es ya una máscara, toda máscara es sólo la máscara de otra; no hay un hecho, sólo interpretaciones, cada interpretación es la interpretación de una interpretación anterior; no hay sentido propio de la palabra, sólo sentidos figurados, los conceptos son sólo metáforas disfrazadas; no hay versión auténtica del texto, sólo traducciones; no hay verdad, sólo pastiches y parodias. Y así hasta el infinito…>> – Pierre Klossowski –

Y el discurso de la tolerancia, en éste sentido pretende “proteger” el discurso de nuestras opiniones, en donde se hace de éstas un derecho, (siguiendo una de sus máximas, “mi derecho termina donde comienza el tuyo”) y que colocado en contraposición con el punto del libre albedrió coadyuva a la percepción de que “respetar el libre albedrio del otro, es lo que nos permite a todos la libertad”, es decir, “tener libre albedrio es (o se ha vuelto) acerca de tener libre albedrio, derecho a tener derecho… (o como diría un amigo, libertad de generar dependencias…)

La elección de tener libre albedrio es de hecho solo poder tener libre albedrio. –Christopher Hitchens–

Por supuesto ante este principio, la “colisión” de las opiniones, las ideas, las creencias, es decir, todos pueden tener su opinión (porque están en su derecho de tenerla) pero si uno observa a este principio, uno puede “ceder” el libre albedrío (esto es el punto de su opinión, perspectiva y percepción de su propia individualidad) a una opinión la cual va a regir y determinar su actuar, de modo que cuando una persona logra “convencer” a otra persona por medio de opiniones, de principios, de conocimientos de cualquier índole, el primero puede y cederá su “libre albedrío” al segundo, donde el segundo ya ha cedido su libre albedrío a la opinión que lo había convencido. Y así es como esencialmente te cambias de religión… o partido político…

Si uno observa a la costumbre de “enterrar a los muertos”, la tierra en la cual los individuos eran enterrados era considerada ahora “sagrada” (acto que de igual forma es considerado el inicio de la propiedad privada), la tierra ahora quedaba vinculada a los hijos o herederos de dicho difunto, lo cual es interesante porque en realidad el vínculo que mantenía y justificaba dicho nexo, giraba en torno de los rituales en torno al fuego dentro del hogar, donde el fuego simboliza no sólo a ese difunto sino a todos los que le antecedieron (el cuál se repite y mantiene hasta nuestros días en diversas civilizaciones que por su distancia geográfica y cronológica parecían no tener ningún vínculo entre las mismas).

A pesar de la muerte del familiar, se pensaba que éste no estaba muerto, y la forma de “alimentarlo” era depositando esa comida en el fuego, pues la memoria del familiar se encontraba vinculada al hogar y al fuego dentro del mismo.

Esta idea persiste hasta nuestros días, no sólo en la tradición de “celebrar a los muertos” sino en la idea de que la esencia de esta “memoria de la persona” persiste y que dichos seres “cuidan y protegen a la familia” de la misma forma en que se creía en la antigüedad. Si uno observa, digamos una madre que está preocupada por su hijo y enciende una vela a algún “santo” esperando que la luz de la vela ilumine el camino del hijo y demás cuestiones, la vela por sí misma no va a hacer nada por el hijo, en realidad esa vela que ha sido encendida es solo para “satisfacer la preocupación de la madre” proveyéndole de un incentivo que le permita “sentirse tranquila” simplemente porque ésta persona quiere creer que realmente hay un espíritu que está cuidando a su hijo, es decir, ha hecho una ofrenda y espera algo a cambio, esto que espera a cambio por supuesto solo puede ser mental como la idea misma en su mente de que hay un espíritu que la protege.

Como seres humanos pasamos toda nuestra vida tratando de alinear nuestra mente con los actos que en esencia giran en torno a la construcción del bien y del mal, lo cual nos define como “buenas personas o malas personas”, y eso es lo que hemos llegado a denominar como “la construcción del alma”.

Si uno había sido bueno, la gente recordaría esas acciones, ofrecería “una ofrenda” es decir existiríamos en la memoria de dicha persona dentro de y cómo una experiencia positiva, podemos llamar a dicha experiencia positiva el cielo,  y si uno no se comportaba de acuerdo a las “normas e ideales de este constructo”, el alma sufriría tormento, porque así sería recordada por las personas que le desearían una “experiencia negativa”, lo cual derivo posteriormente en la construcción del infierno. Ser olvidado en la antigüedad o perder el vínculo con la familia, como el apellido y demás cuestiones, era por mucho un castigo peor que la muerte, era un castigo para el alma.

Ser recordado era (y sigue siendo en la actualidad) uno de los más profundos anhelos del ser humano, porque esto significa en realidad tratar de integrarse a la consciencia colectiva/el inconsciente colectivo como memoria, donde existir en la memoria de todas las consciencias, significa de hecho integrarse a Dios. <<Vox Populi, Vox Dei – La voz del pueblo es la voz de Dios>>

Ante más es recordado y conocido un hombre más fuerte es su impronta dentro de la historia de la memoria humana de ahí el deseo de tantos personajes en la historia que tratan de hacer actos heroicos y valerosos para lograr que su nombre fuera recordado por siempre es decir, buscaban “la inmortalidad”, porque la memoria no puede morir, en tanto uno sea recordado, ese miedo de no ser reconocido, de no ser “visto” por alguien más y que no nos acompañen, es mucho más antiguo de lo que aparenta a primera instancia.

No dejemos de lado por supuesto como el instinto de supervivencia se encontraba ligado a esta necesidad de permanecer en grupos para protegernos de los depredadores por ejemplo, aunque, si observamos a la “traducción simbólica” que dicha costumbre pudo tener una vez que no pudimos continuar haciendo sentido de ésta, tal vez porque el propósito mismo se perdió o se sobresaturo el código per se, el sistema de protección en el ser humano como la permanencia y pertenencia a grupos persistió en la memoria; es curioso si observamos a los postulados Lacanianos sobre el principio mediante el cual establecemos esta relación con nosotros mismos en y como una imagen, porque al definirnos como una imagen, podemos permanecer en la consciencia de las personas, en la memoria de las personas porque a pesar de que la memoria no se limita exclusivamente a la imagen, el sentido ritual y todo lo que giraba en torno a ello, ofrecía las improntas necesarias para establecer un nexo lo suficientemente fuerte, como para mantener toda esta representación simbólica asociada con definiciones, ideas, sentimientos, emociones, sonidos, olores, fluidos, sabores etc., etc.

Todas las religiones son una cuestión de opinión que puede variar o manipularse con el paso del tiempo, porque la relación de valores ya no puede ecualizarse con los verdaderos intereses detrás de esos valores, es decir, algunas de las costumbres y rituales que existían por concepto de las limitaciones o condicionantes del entorno fueron cambiando, de modo que el significado mismo de los mismos han sido modificados tantas veces y redefinidos en nuevas tendencias para satisfacer los intereses de un grupo cada vez más reducido y especifico de personas que estos ya no pueden sostener una construcción o definición de vida que pueda involucrar a todos los humanos, en éste sentido ¿Pueden los sueños seguir siendo los mismos sueños? Cada vez pareciera más común escuchar a los niños hablar de sus sueños como una simple reproducción de los videojuegos preferidos, donde el sentido y significado de los sueños se limita a entender las dinámicas y estructura del videojuego mismo con el cual el niño se identifica, mientras asume el arquetipo del héroe producido por una sociedad de consumo que esencialmente sólo le entrena a seguir consumiendo…

Tal vez los sueños tienen una relación más intrínseca con nuestro entorno físico que con el mundo onírico después de todo… pues la influencia de nuestro entorno parece afectar de forma importante el contenido y riqueza simbólica de nuestros sueños…

Nuestras opiniones aparentan y se disfrazan con el seductor velo del cambio, de la innovación y la evolución, ahora combatimos a viejos enemigos con nuevos ideales, bajo concepto de los mismos fines e intereses. Se dice que la evolución de la civilización puede establecerse a través de la evolución del lenguaje ¿Nuestras palabras siguen significando lo mismo que lo que significaban e implicaban en la Antigüedad? No vemos hoy los mismos discursos en la propaganda, la religión, política, “sexualidad”, etc., y declaramos sin ápice de duda que ya no nos encontramos en la Antigüedad, la vieja Roma y el antiguo Egipto están muertos, o tal vez, es que “no nos vemos existiendo ya en la Antigüedad debido a la idea y noción de que el tiempo ha transcurrido, que la imagen ha cambiado, que el lenguaje y su cosmogonía han sido trascendidas a la luz de nuestro magno ingenio, de alguna forma ya todo ha quedado en el pasado y éste ya no posee influencia sobre nosotros… evidencia de esta creencia existe en nuestro perpetuo escepticismo a pensar en las “civilizaciones antiguas” como “primitivas y atrasadas” por carecer de la tecnología de la cual nos beneficiamos y pavoneamos hoy día.

Pienso que al no comprender nuestra relación con la estructura misma del sistema que hemos asumido dentro de las morales, conductas y éticas que se esperan de nosotros, nuestra relación con  la realidad, se torna caótica, debido que  al encontrarse viciada nuestra interacción con nosotros mismos y el mundo que nos rodea a través de percepciones y juicios acerca de esta definida dentro de una visión que parte de los intereses personales, tiene por resultado el continuo y constante conflicto interno en nosotros mismos que proyectamos hacia el mundo, ya que se espera que lleguemos a convertirnos en algo que será lo que nos permitirá sobrevivir dentro del sistema, y al ver nuestro continuo fracaso en la pretensión de intentar satisfacer esos ideales basados en un campo de acción extremadamente limitado, nuestro interés se enfoca en soluciones que puedan satisfacernos temporalmente para escapar al constante conflicto de nuestras mentes.

Cuando tratamos de “medir” cuál es la opinión que se alinea mejor con el interés que nos permite tener acceso o llegar de forma más constante al resultado que deseamos para esencialmente obtener aquello que queremos, el problema con esto es que evidentemente si observas a la sociedad de consumo que actualmente tenemos, nuestra adicción reside no en la dependencia hacia aquello que se adquiere tanto como en la costumbre y necesidad de seguir adquiriendo (y esto sin mencionar el seductor estímulo que implica “la facilidad de acceso”), eso es lo que hace a la pornografía tan adictiva por ejemplo, la facilidad de acceso a la imagen a la que se ha vinculado el principio de aquel estímulo a razón de mi propia satisfacción, sin tener que lidiar con todas las dinámicas y procesos que implica una relación, así como las responsabilidades que giran en torno a la misma, pues no puedes pensar sólo en “yo, lo mío”, sino que se debe pensar “nosotros, nuestro”.

“El sentido común es la habilidad de considerar dentro del contexto de tu limitación, el funcionamiento del sistema en términos de identificar – qué funciona para todos y que no funciona para todos – eso en sí mismo es un acto de perfección dentro del contexto del diseño del sistema, y ese es el punto que uno debe realizar, levantarse como uno e igual al sistema ya que el sistema en su propio diseño es perfecto y sigue las reglas del diseño, en el momento que permitimos que esas reglase se vuelvan veleidosas, te vuelves menos que el sistema y te vuelves imperfecto dentro del contexto de tu entorno, tu entorno determina entonces en cierta forma quién eres, cómo eres, qué eres o si eres “perfecto dentro de éste o no” y por lo tanto vas a través de personificaciones del yo, lo cual es una proyección de nuestra idea en ésta realidad basada/determinada por el feed back que estas obteniendo, lo cual se encuentra ocurriendo a nivel de tu “ser simbólico”, porque te encuentras existiendo en esta realidad en tiempo real, en tiempo cuántico como el ser simbólico, eso es el ser en resonancia de la estructura y te encuentras existiendo en lo que podrías definir como tu ser consciente, ese ser consciente es en esencia la proyección de las excusas al “por qué eres de la forma en que eres” y por qué no puedes hacer nada al respecto, eso se mueve a un fase sumamente lenta y emplea una forma muy particular de existencia, donde la resonancia enviará un pensamiento en tu mente consciente y tu aceptarás o rechazarás el pensamiento y de acuerdo a esto, te definirás a ti mismo, sin darte cuenta si realmente te das el momento de “desacelerar”, que ni siquiera tuviste en realidad el pensamiento, sino que el resultado del pensamiento es el diseño simbólico estructural que ha sido impulsado dentro del cual tu existes en ésta realidad, el cuál has aprendido y sido enseñado por aquellos que han venido antes que tú como metodología para sobrevivir dentro de esta realidad.

Y que ese impulso de supervivencia es el impulso primario de dirección dentro de tu existencia, y eso se encuentra basado/conformado en por ejemplo una relación y el prospecto de traer nuevos miembros de la raza humana dentro de los cuales puedes “clonarte a ti mismo”, lo cual es lo que un padre hace con su hijo, el niño es simplemente un clon del padre y el padre simplemente impondrá sobre el niño, más de lo que ellos mismos hicieron… y por lo tanto el padre esperará del hijo un sentido de perfección y por lo tanto utilizarán todos los errores que cometieron en sus propias vidas para enseñarle al hijo cuales errores deberían prevenir, lo cual es simplemente un acto de perfección/auto-perfeccionamiento, el problema es que, debido a que no se comprende exactamente cómo es que funciona, ocurre lo contrario, creamos una polaridad, porque el padre está esperando perfección del hijo sin explicar cómo funciona la perfección, por ello hemos tratado de diseñar “programas”, porque a través de un programa puedes estructurar la especificidad del resultado…”[6]


Ahora, la pregunta es ¿Si existe tal cosa como la individualidad entonces por qué dependemos tanto de las ideas que determinan nuestro actuar, marcando las tendencias que hemos de seguir y los patrones mentales que nos dicen como ser, como pensar, como ver y actuar con y frente a otros, así como la forma en que debemos vernos y entendernos a nosotros mismos?¿Podría uno atreverse a decir que uno realmente piensa por sí mismo y que no se encuentra predispuesto a una respuesta determinada, programada si se quiere, dentro de las dimensiones del conocimiento y la información, las memorias, la influencia de nuestro entorno?

La base de nuestras palabras mantiene no sólo la visión cosmogónica que construimos “acerca de la realidad” sino que es lo que fundamenta y sostiene de igual forma nuestra forma de “entendernos a nosotros mismos dentro de dicha cosmogonía”, la memoria no es únicamente una dimensión limitada al almacenamiento de información como si de un sistema archivístico se tratara, sino que ésta se comporta más bien como una estructura cambiante, es decir evoluciona y se modifica con las nuevas experiencias y la composición de las improntas mismas, las cuales no se limitan al campo visual sino que abarcan todos los sentidos del ser humano, llámese el tacto, el sonido, los fluidos, etc., o dicho de otra forma, es el vínculo que formamos a efectos de ampliar nuestro entendimiento acerca de todo cuanto sentimos y vivimos, es la comunicación interna que mantiene la estructura del diseño de este sistema, que a su vez continua desarrollándose en nuestras mentes, sobre todo si la experiencia ocurrió en un contexto severamente traumático, ésta puede tener tal impacto al grado que vivimos en el pasado, recordando y almacenando memorias que eventualmente con la edad olvidamos y manipulamos, esas memorias y traumas no solo influencian nuestro ser, también influencian a aquellos que nos rodean.

Carl Jung descubrió que hay una mente colectiva que conecta a todos los humanos, significando que toda la humanidad comparte una parte de su mente con los demás, esto pretende reflejar una señal común que comparten millones de millones de células en el cuerpo humano como la mente inconsciente en la memoria genética del individuo.

Los instintos de los seres humanos no conocen un camino definido para la satisfacción de sus impulsos y necesidades. Esta falta de definición da lugar a la imprevisibilidad de las conductas humanas, que debe ser compensada mediante normas jurídicas que la estabilicen y que configuran al derecho y que, como tales, son una creación CULTURAL –Joachim Tenbruck –

La necesidad  es fundamentalmente un sentido de falta, de insuficiencia, la reacción psíquica que provoca en el sujeto cualquier ruptura del equilibrio entre las fuerzas internas de su organismo y las del medio cósmico que lo rodea – Francisco Zamora –

Me gustaría abordar brevemente la Teoría de los Sistemas según Luhmann para clarificar un principio con el cual no estoy de acuerdo: “La Conciencia consiste, sobre todo, en el reconocimiento de la temporalidad de la conciencia; y no sólo de su dependencia del tiempo, es decir, que la conciencia con todas sus retenciones y anticipaciones siempre opera en el presente y que por lo tanto, en ella, en lo mas profundo, no puede haber temporalidad, ya que continuamente puede sustentarse y sustituirse a si misma mediante una diferencia.[7], con respecto a las bases que sustentan “el principio mismo de un presente”, en realidad me atrevería a decir que la existencia del “ahora o el presente” es completamente dependiente del pasado, así que cuando estas existiendo en el “ahora o el presente mental”, estas de hecho existiendo en el pasado basado en los mismos principios que sostiene la Teoría de los Sistemas, “entrada en función de una disposición del sistema cuando se produce una distancia considerable en el entorno y que obliga al sistema a reaccionar para lograr la estabilidad/ en la medida en que el fin es concebido como una representación mental obtenida a partir de experiencias anteriores, y que es válida en el presente, pero ficticia en cuanto al  futuro; de aquí que el sistema reaccione automáticamente, mediante actividades motoras, ante tales tipos de representaciones” = memorias como punto de referencia para evitar cometer los mismos errores.

Otro punto a tomar en consideración es precisamente la variable que vuelve a la Sociedad “dependiente de un sistema” = Desviación y Control social. “El control social se refiere a cualquier tipo de esfuerzo por prevenir y/o corregir el comportamiento desviado: El instrumento más poderoso de control social es la socialización. En el sentido ideal, la socialización coacciona a las personas para hacer lo que se supone que deben hacer”.

Jugüen Habermas habla sobre la estructuración social que parte de la comunicación y la interacción de los seres a través de este medio, refiriéndose al balance de las personas a través de las relaciones, es decir el principio usado donde la comunicación se vuelve de hecho la forma en que las personas mantienen personalidades y en ello el balance del sistema, como la solicitud de unos a otros por validación de la existencia de su programa en función de si este es funcional ó no para el sistema, lo que en su incumplimiento trae por consecuencia el rechazo de la sociedad.

El sistema social es un conjunto de comunicaciones, pues un sistema social se reduce a comunicaciones y sólo a comunicaciones. Los valores se agrupan en función del tipo de objetivo que se pretende lograr. Así, por ejemplo, los valores individuales de “Poder” reflejan la búsqueda del estatus social y el dominio sobre personas y recursos.” La moral como valor, cumple con la condición social que se manifiesta como el actuar de una sola acción que se manifiesta como la acción social y que traería en culminación a la sociedad como sistema, “un sistema depende de la condición de 2 o más personas participes en un punto que establece derechos y responsabilidades (2 o más en mi nombre = Sistema)”, la acción es reconocida como sistema porque la realización de la acción conlleva a la condición de estructurar las condiciones categóricamente en acumulación de esfuerzo y tiempo para ver la realización concretada en un fin.

Habermas lo complementa diciendo que la sociedad debe existir un punto de conexión como comunicación, esta conexión existe en y como  el “acuerdo en un principio” y eso en lo que se van a poner de acuerdo será lo que dará pie a la definición de valores y actuar en conjunto como un fin democrático de aquello que se reconoce es igualdad de condición “en el sistema” como la aceptación/aprobación del acuerdo realizado por la mayoría, lo cual entonces “tiene más valor” por “un principio existente en todos los participantes” el cual satisface el fin democrático”, actualmente ese principio que puede hacer una concreta ejemplificación de esto es el dinero, ya que el dinero existe actualmente como la condición de supervivencia que tiene aún más valor en la consideración de cada individuo que el bienestar social. “Schwartz concibe los valores como principios que guían la vida del individuo y están organizados en un sistema integro de prioridades. Las relaciones entre estos tipos de valores son dinámicas: las acciones dirigidas a conseguir un tipo de valores que tienen consecuencias psicológicas, prácticas y sociales que pueden ser incompatibles con la persecución de otros tipos de valores”.

En el supuesto de colocar una conexión entre todos los individuos como un principio en el cual toda la sociedad decide colocar valor y suponiendo que esto que tiene “valor” es Dios, entonces las personas pueden justificar sus acciones con el uso del concepto de Dios, como solo otra persona cumpliendo con el mismo principio que todos hemos acordado (si no cumples con la obediencia del principio eres rechazado y no tienes derecho a recibir dinero) lo cual puede ser visto en las consecuencias que tuvo el periodo denominado la “venganza divina” dentro el tiempo de La Inquisición. Lo que es fascinante es que mientras hemos mantenido la relación superioridad/inferioridad, maestro/esclavo, con todo el concepto de la “evolución” que partió de acuerdo al principio de la supervivencia, es decir, para mantener tal relación también mantuvimos el punto superior de creencia = nuestras divinidades, las cuales solo sustituimos por otras y otras y otras, hasta que hoy día, ¿Cuál es la divinidad que hemos colocado en separación de nosotros mismos como si esta fuera lo que determina si vives o mueres? Es el dinero. Obviamente el dinero no determina nada, pero ciertamente no hemos corregido nuestra relación hacia este.

“Schwartz: algunos valores pueden estar asociados tanto a los intereses individualistas como colectivistas y podemos establecer una estructura bidimensional donde las personas pueden tener un perfil de valores exclusivamente individualistas, exclusivamente colectivistas o de ambos tipos”. [8] En realidad consideraría que al final, el principio o valor que se sobrepone a todo otro valor, es el dinero, es una condición que debes tener para sobrevivir y el que no lo tiene no es tu igual en condiciones de su función practica y no tiene derecho a recibir FEEDBACK que es dinero, porque es rechazado por el sistema.
Explorar dentro de y más allá del mundo que “ha sido colocado ante mis ojos como el limitado esquema de posibilidades que se ha definido como la vida y el vivir”, es entender que en la consideración de mi mundo trasciendo las barreras de mi limitada presencia a mi persona, y expando a la infinidad de las posibilidades que me deviene la existencia misma del universo en el cual existo, porque si bien se nos ha dicho que el supremo mantiene una relación de “Omnisciencia, Omnipresencia y Omnipotencia”, salir de las limitaciones de mi cuerpo y ponerme en los zapatos de los demás, me proveé de la posibilidad de llevar mi presencia a todos los rincones de éste mundo a pesar de la distancia, que la posibilidad de entenderme a mi mismo me permite entender más del mundo que me rodea y en ello descubrir que soy el reflejo de la existencia misma en todas sus formas y expresiones como la ilimitada expresión de la vida misma, es darme a mi mismo el absoluto entendimiento de “todo es vida, la vida es aquí y soy uno e igual con la vida misma en tanto que la vida que consideré es la vida que me daré a mi mismo para vivir tanto a mi como a los demás”, donde entender que yo soy el creador de las posibilidades, y la posibilidad que cada uno se da en dicho entendimiento, es una fuerza colectiva que puede hacer y crear no solo un mundo nuevo, sino una posibilidad para cada uno, deviniendo en ello el verdadero poder de nuestra Unicidad e Igualdad.

Es por esto que no existe un Dios, porque nuestro verdadero ser se encuentra fragmentado en la separación, en divisiones y clases sociales que sectarizan al mundo y no permiten que explote el verdadero potencial que realmente tenemos. Ese poder solo podemos ejercerlo juntos, porque es solo entendiéndonos como “Uno e Iguales” que entendemos por tanto lo que somos capaces de hacer y crear en éste mundo, como Creación, Creador, Creado, siendo nosotros los creadores que han creado una creación que no es lo mejor para todos; entender la importancia de la consideración misma del mundo más allá de las fronteras del esquema de mi cultura, de mi nación, de mi sociedad, de mi familia, mis amigos, mi pareja, mi mente, mi consciencia, mi (falso) para enfrentar las limitaciones de mi visión del mundo, en tanto que mi visión deviene de mi modo de verme y entenderme a mi mismo, y en ello entender como no soy limitado a tales definiciones.

Actualmente, nuestro entendimiento científico no ha alcanzado para entender a ciencia cierta lo que es el cerebro, lo que es el organismo vivo como el cuerpo físico, y es decir “¿Qué somos al final? No lo se, ¿Pero no es eso libertad? Piénsalo, nadie puede decirte que hacer, si nadie sabe lo que eres, eres más libre de lo que crees” – Anónimo

[1] García de Carpi, L., El Surrealismo y el Sueño, En el texto: (García de Carpi, 2016), Bibliografía: García de Carpi, L. (2016). El Surrealismo y el Sueño (1st ed.). Museo Thyssen-Bornemisza: Educa Thyssen. Retrieved from http://www.educathyssen.org/uploads/files/201416/surrealis_1425.pdf

[2] En el principio era el sexo.  Los orígenes de la sexualidad moderna Cómo nos emparejamos y por qué nos separamos, Christopher Ryan y Cacilda Jethá, Editorial Paidós Transiciones, Pág. 26

[3] Historia de la Sexualidad – La Voluntad de Saber, Volumen 1, Michel Foucault, Siglo veintiuno editores, s.a. de c.v. CERRO DEL AGUA 248 DELEGACIÓN COYOACAN. 04310 MÉXICO. D F, pag.7

[4] En el principio era el sexo.  Los orígenes de la sexualidad moderna Cómo nos emparejamos y por qué nos separamos, Christopher Ryan y Cacilda Jethá, Editorial Paidós Transiciones, Pág. 31

[5] Juan Iglesias, Derecho Romano Historia e Instituciones, Undécima Edición, Editorial Ariel Derecho S.A. Barcelona, Pág. 1

[6] Bernard Poolman, ¿Qué es la Auto-Perfección?

[7] Autor: Niklas Luhmann, Libro. Introducción a la Teoría de Sistemas, Editorial. Colección Teoría Social, Edición. Primera, Año. 2002, Pág. 93

[8] Autor: Anna Zlobina, Libro: Psicología Social, Cultura y Educación, Editorial: Prentice Hall, Edición: Primera, Año: 2003 Pag:80

“El Espejo” por Fernanda Otero Ríos.

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Aldë

El Espejo:

“La expresión muda de su rostro avanzaba por los pasillos de aquel extraño lugar, era un palacio negro lleno de recovecos, prácticamente laberíntico, se movía como si recorriera su propia piel; los rincones, las curvas, los pasillos, las texturas, los colores e incluso los olores parecían fundirse con su cuerpo. Solo los muros agrietados contrastaban con la blancura de su rostro y perfección de sus facciones impávidas.

Al terminar de recorrer una serie de pasillos, Aldë llegó a un amplio salón decorado con espinos y un piso conformado de círculos concéntricos blancos y negros que partían del centro del lugar hasta las paredes más alejadas en las que aparecían converger todos los pasillos del palacio, y en cuyo centro se encontraba un inmenso agujero, del cual emanaba una extraña luz.

La mujer se dirigió tranquila hacia allí y se posó en medio de aquella luz que parecía sostenerla en el aire a unos cuantos centímetros del suelo. La luz que surgía de abajo iluminaba su cuerpo y su rostro de una forma única, casi como si traspasara su piel, y dejara ver de pronto todo su interior, pero no sus músculos o sus huesos, sino su alma.

Su piel se veía en ese instante llena de innumerables grietas, como las que invadían las paredes del lugar; cicatrices que se enredaban como ramas alrededor de todo su cuerpo.

En ese momento, otra figura entró en la habitación, esta no se movía con tanta confianza por el lugar, como un ser ajeno, extraviado en el laberinto. Era un hombre robusto, que al ver las cicatrices en la piel de Aldë, sintió un remolino en su corazón y una gran pena.

Estuvo ahí, observando por unos momentos el extraño espectáculo, cuando aquella luz cesó su intensidad y la figura de la mujer regresó a su habitual blancura como de marfil.

Maydôs, sorprendido, solo observaba la escena con los ojos muy abiertos, pero sin poder mover un solo músculo de su cuerpo, como si una fuerza más grande que él se lo impidiera.

Aldë lo miró con sus ojos profundos en un cuestionamiento, acababa de darse cuenta de la presencia de aquel hombre, así que se dirigió hacia él, que aún detenido por aquella fuerza, no movió ni un solo dedo, aunque el miedo que sentía en su corazón le pedía a gritos salir corriendo de aquel lugar.

– ¿A qué has venido forastero? – preguntó la mujer con su helada voz.

Maydôs, después de un momento de lucha con su propio miedo, abrió la boca para contestar al fin con voz temblorosa:

– Me perdí en el laberinto mientras me buscaba a mí mismo, cuando vi la luz que salía de la habitación y no pude evitar observar.

Aldë, por primera vez esbozó una leve sonrisa en la comisura de sus labios, miró a Maydôs y le dijo:

– Pues entonces no e has perdido, éste es el lugar indicado, es el recinto del espejo del alma y yo soy su guardiana.

Maydôs muy sorprendido miró a la mujer dubitativo, pero antes de que pudiera pronunciar una palabra, la mujer le dijo, como si adivinara sus pensamientos:

– Lo que viste desde aquí, es mi alma; el cuerpo oculta las almas a los ojos de los que saben ver y a uno mismo, en este espejo, verás tu alma como es en realidad.

En ese momento, Maydôs sintió como si aquella fuerza hubiera dejado de ejercer presión sobre su cuerpo, pudo moverse, pero en lugar de correr, se quedó ahí, observando a la mujer, aún no entendía cómo todas esas grietas podían cubrir su alma. Ella le tomó lentamente la mano, y lo condujo hacia el centro del salón y al llegar al borde de la luz, se detuvieron.

– Si has llegado hasta aquí, es porque estás listo. Yo vigilo este lugar y solo hay algo que debo advertirte: lo que verás en el espejo es solo la verdad, el espejo no miente. Debes entender que el reto no es conocerte sino aceptarte una vez que el espejo te hable.

– Acaso a ti ¿no te duele ver tu alma agrietada, no te confunde?

– No, esas grietas me conforman, y me gusta lo que veo cuando me miro al espejo, porque para mi no son grietas, son bordados que adornan mi vestidura, y sin ellas, incluso sin las más pequeñas, no sería lo que soy ahora.

Maydôs se sintió muy sorprendido con la respuesta, admiraba la forma en que esa mujer se refería a sus heridas, y entonces entendió lo que Aldë había querido decir, ¿Qué vería él en el espejo?, sintió miedo, pero decidido, miró la luz y dando las gracias a la mujer con una mirada, entró en el espejo de las almas.”

Este fue un trabajo realizado por mi ahora ex profesora de las Corrientes del Arte y la Cultura, y cuando tuve la fortuna de poder escuchar éste relato de sus propias palabras, pude ver “mi propio reflejo en sus palabras”. Y con ello, entendí que “el Uno Mismo, es en realidad Uno y el mismo para todos los seres humanos”, es decir, es interesante lo mucho que como seres humanos, podemos decir que “no somos iguales”, pero que al mismo tiempo podemos entender lo mucho que una persona puede estar experimentando en un determinado momento, dentro de una determinada situación o experiencia, y en ésto, todos y cada uno nos convertimos en un espejo los unos para los otros.

Lo mismo pasa cuando vemos a éste mundo, y vemos a las guerras, los conflictos, la hambruna, y vemos la maldad en el mundo…, pareciera que, por un momento tratamos de ignorar aquello que está “ALLÁ, LEJOS DE NOSOTROS, SEPARADO DE NOSOTROS”, pero solo hace falta ver una mirada a nuestro interior, y entonces, entendemos…por qué éste mundo es de la forma en que es.

Cada vez que veo esta mascara, quedo intrigado, porque en realidad no veo “solo” una mascara, sino que me veo a mi mismo, es realmente muy interesante, porque “es una mascara que no es una mascara”, sino que ésta revela algo más íntimo que va más allá de la mascara per se; verdaderamente empiezo a considerar como la definición de arte en si misma que concebí en mi mente es tan limitada, porque el arte es algo que lejos de “presentar una visión del mundo” llega más bien a “representar nuestra visión en un momento del mundo”, cuando alguien nos comparte una visión tan íntima del mundo que refleja el propio proceso del conocimiento de uno mismo” creería que es, verdaderamente, el regalo más hermoso que nos pueden hacer, es como si nos dieran el regalo de nosotros mismos, porque entonces, de pronto, ya no estamos solos, y existe toda una humanidad que puede ser para nosotros, esa oportunidad, ese regalo que podemos darnos, si nos atrevemos a compartir y a dar a otros lo que nos gustaría recibir…

Pieza artística (Mascara) realizada por: Fernanda Otero Ríos.

Narración redactada por: Fernanda Otero Ríos

Fotografía realizada por: Gabriel Aceves Higareda

Y ahora, me gustaría de igual forma compartir aquí una adaptación que he realizado a ésta hstoria, ya que éste cuento impacto significativamente dentro de mi vida, y por ello quiero dedicar ésta segunda parte a la artista Fernanda Otero, en retribución por su aporte.

Más allá del Espejo y la mirada sublime.

Maydôs, erguido y con paso firme cruzó aquel sendero luminoso, dentro del cual, a cada paso que cernía dentro de éste, le daba la sensación de en realidad estar dando un paso hacia sí mismo; la idea en si misma le resultó divertida, de tal suerte que una pequeña sonrisa empezó a dibujarse en sus labios acompañada de una breve y difusa risa; no estaba avanzando y tampoco retrocediendo, sino que, más bien le pareció estar envolviéndose en sí mismo hacia su interior mientras sublimes fractales se enmendaban en éste movimiento que le parecía reverberar hasta el infinito.

“Es casi como una galaxia” se decía hacia sus adentros, “Un universo compuesto de éstas posibilidades”

La consistencia de la atmosfera comenzaba a cambiar conforme se adentraba cada vez más y más en aquella luz cegadora, y por un momento, le pareció que en realidad, la luz no provenía del exterior, sino de sí mismo, porque a cada pasó que daba en el interior de la luz, está en realidad empezaba a tomar cuerpo, forma inclusive presencia…

Una vez inmerso en derredor a  toda la luz blanca (o en derredor de si mismo y su propia presencia), la consistencia de la atmosfera se tornó líquida, lechosa y con cada respiro que Maydôs inhalaba, le pareció en realidad estar alimentándose de algo que llenaba un vacío en su ser; éste no era un alimento que saciaría la apetencia de su intestino, sino que en realidad estaba nutriendo algo más esencial, algo dentro de los componentes de su fisicalidad misma.

Conforme se dejaba envolver en ésta atmosfera, y a alimentarse de aquel líquido lechoso que pululaba en el entorno con cada respiro, empezaba a notar que sus ojos estaban adaptándose a la intensidad y consistencia de aquella luz, estaba llenándose con ella (aunque en realidad podía casi con absoluta certeza asegurar que en realidad estaba llenándose consigo mismo), entonces, algo comenzó a emerger de la ahora líquida luz que envolvía el entorno, diminutas formas que se movían independientes a la corriente de aquella luz líquida pululando en el espacio.

Al observarlas de cerca, Maydôs pudo notar unas diminutas formas casi de apariencia antropomórfica que danzaban y corrían en las ondulantes emanaciones líquidas de la atmosfera, sin embargo, había algo extraño acerca de éstas formas y figuras, le resultaban familiares, es más, juraría haberlas visto antes en algún momento de su vida.

Observó con más detenimiento dentro de éstas, y en efecto que eran familiares, de hecho, podía ver que cada una de éstas formas, representaba algo tan familiar para él como su vida misma, porque éstas formas antropomórficas dibujándose en aquella extraña substancia líquida, eran en realidad cada una de sus experiencias y sus memorias, algunas de ellas tan viejas que le era difícil reconocerlas, creía haberlas olvidado, pero no, allí estaban, todas y cada una de ellas.

Entonces se dijo a sí mismo: “Este espejo…no puede mostrar imagen, porque la imagen no consiste de lo que parece, sino de lo que es” Es decir, Maydôs había visto su reflejo antes en miles de espejos, pero ésta vez era diferente, no estaba ya viendo un reflejo, estaba viendo en sí mismo, la totalidad de sí mismo, porque se dio cuenta, de que en realidad la imagen no podía ser entendida a través de un solo fragmento en el tiempo y el espacio, de la misma forma en que no puede entenderse una obra de arte por uno solo de sus fragmentos, o una sola de sus tinturas, no…, debe verse completa, debe verse en la existencia misma de aquello que es, para poder entender, porque en ese entender podía VER y ver…es vivir…

En ese momento, una voz se hizo presente proviniendo de todas las direcciones exclamando: “Es irónico que las antiguas razas consideraran el perder la vista como algo peor que la muerte misma ¿no es verdad?”

Maydôs trataba de encontrar el origen de aquella voz que como un estruendo irrumpía con tal fuerza, pero a la vez con tal solemnidad, que a Maydôs le daba la impresión que el mismo rayo habría enmudecido ante su sola presencia…

Entonces, todas aquellas figuras antropomórficas empezaron a reunirse en una sola masa gelatinosa que poco a poco se solidificaba, dejando ver la figura de un hombre de estatura cercana a la de Maydôs.

-¿Quién eres? Preguntó Maydôs

-Me conocen de mucha formas, en realidad, soy el origen y el fin, el alfa y el omega, Dios, el Diablo, la Muerte y tú mismo…

-Es curioso, replicaba Maydôs, en realidad no me siento tan importante como para ser el origen y el fin de todo.

El hombre rió difusamente, y replico de vuelta: “¿De verdad? Entonces ¿crees que los materiales que componen tu corporeidad misma, devienen de un punto ajeno a la existencia y el origen mismo de ésta? Si bien tu cuerpo es bastante nuevo, los materiales no lo son, porque datan desde el origen mismo de ésta creación. El origen y por tanto creación de toda experiencia de vida deviene del creador mismo que crea una creación, porque al final, son los hombres quienes experimentan y viven la vida, mueren sus muertes, aman, odian, crean y destruyen”

Invariablemente de ello Maydôs, debes saber que, las respuestas que has venido a buscar en el espejo, no las encontraras en la luz, sino en las sombras.

-¿Qué quieres decir? He entrado al espejo, y he caminado hacia la luz de mi interior, mi propia alma, he visto en mi mismo.

-Y ¿Qué es exactamente esa Alma Maydôs?

-…

-Lo que has visto, han sido solo los canales perceptuales edificados por tu consciencia acerca de ti mismo, la definición del “quien yo soy”, pero eso no significa que hayas visto algo en lo absoluto. Verás Maydôs, para realmente “ver en el espejo”, necesitas primero ver en ti mismo, sin ninguna idea, juicio, percepción, memoria, etc., de otra forma, la imagen que verás no será autentica, porque al final será únicamente lo que tú querrás ver e incluso creer de ti mismo.

-¿Qué puedo hacer entonces si no me queda nada de mi luz? ¿Moriré?

– Antes de la Creación viene la destrucción Maydôs, posible el origen mismo de ésta existencia no habría sido posible sin que el caos se desatara antes dentro de aquella gran explosión…, de todas las criaturas que cruzan el espejo, solo los seres humanos tienen éste curioso aunque ciertamente extraño conflicto con la muerte.

Verás Maydôs, todas las criaturas que alguna vez acuden a mi tras la muerte, es únicamente para despojarse de su corporeidad, sin expectativas, ni resentimientos; sin embargo, el ser humano cree que, por alguna razón…, si teme la muerte podrá protegerse de alguna forma de ella, inclusive a su propio temor ha creado la “imagen” de un cielo, para poder encontrar alguna suerte de paz dentro de sí mismo, esperando que al morir pueda ir al cielo mismo que ha ideado para sí mismo.

Es irónico en cierto sentido, porque la gran mayoría de los seres humanos crean una “expectativa” acerca de lo que les gustaría ser o convertirse en algún futuro, sin embargo, nada de ese futuro es presente o certero, y aún así lo construyen como una certeza, se imaginan a sí mismos muriendo de viejos o en sus camas, pero aún en su lecho de muerte, se ven resistiendo, inclusive negando, la inevitabilidad y certeza que es la muerte misma, más certera e infalible que cualquier futuro prometedor, incluido la promesa misma del cielo tras la muerte…

Por eso Aldë no deja cruzar a cualquiera…, así que, Maydôs, si estás aquí, en éste momento es porque Aldë sabía que tenías la capacidad de hacerlo, de otra forma no habría permitido que cruzaras el espejo. Algunas veces, nos encontramos más vivos cuando enfrentamos el prospecto de nuestra propia mortalidad, tal vez eso signifique que si nos convencemos de que viviremos por siempre, nunca nos sentimos del todo vivos Maydôs.

¿Qué me dices? ¿Estás listo?

-Sí, replicó Maydôs, está vez entendiendo que su viaje apenas había comenzado.

En ese momento, el hombre frente a Maydôs desenvolvió de su túnica, un objeto que parecía

ser un espejo.

Este espejo tenía una cualidad interesante, era un espejo dentro de un espejo, así que en realidad, éste formaba una imagen que se refractaba copiosamente una y otra vez, dentro de sí mismo, tal y como lo hacen cuando se colocan un espejo frente al otro y uno se coloca en medio de ambos.

En ésta ocasión, no hubo luz, solo oscuridad, de hecho el entorno en su totalidad cambió radicalmente a profundas y densas tinieblas, y entonces…fue en ese momento que Maydôs tomo el espejo y lo llevó hacia su rostro, acto seguido, Maydôs quedó estupefacto ante la imagen que se le revelaba en ese momento, la cual para su infortunio resultó ser la macabra y aterradora imagen de una criatura espeluznante, un demonio…

Ahora, solo quedaba ante los ojos de Maydôs la imagen de aquella bestia, y entonces exclamó horrorizado:  “¿Qué es ésta monstruosidad?”

-Eres tú Maydôs.

-¡No es verdad!, ¡¿Qué me has hecho?!

-Nada que no te hubieses hecho a ti mismo, lo único que hice fue darte los medios para enfrentar aquello que no tuviste el valor de ver por ti mismo. Hace tan solo unos momentos habrías jurado que esa luz que viste al inicio de tu viaje en el espejo era la totalidad de ti, pero en realidad no estabas enfrentando la totalidad de la imagen que estabas viendo.

-¿Por qué has traído ésta monstruosidad…algo tan feo?

-Los espejo son a menudo feos…y honestos…; lo siento, pero aquello que ves como una maldición no es otra cosa más que la esencia de la verdad…

En ese momento, una lágrima broto desde los parpados de Maydôs, quien no pudo resistir más y rompió en llanto; él jamás había conocido lágrimas como éstas, porque estas eran verdaderamente sinceras, reales, suyas como jamás las había conocido, porque entonces entendió en ese mismo momento que toda su vida se estuvo buscando a sí mismo, en cada persona que había conocido, en cada pareja con la cual había pernoctado y en todo deseo que alguna vez había deseado.

Se había encontrado a sí mismo, aunque lo que había encontrado…no resultó ser en lo absoluto lo que esperaba, porque ahora entendía que el era el origen mismo del mal en su propio mundo, todo lo que alguna vez había negado de si mismo había vuelto esa noche, en una sola imagen; podía recordar aquellas discusiones con su madre, con su hermana, a la mujer que dejó atrás en su obsesión por la fama y la fortuna. Ahora comprendía que no solo era la realidad para Maydôs, sino la auténtica y absoluta realidad que de hecho afectaba a todos sus seres amados, y se preguntaba: “¿Por qué emprendí éste viaje? ¿No estaba acaso mejor ignorando ésta realidad? ¿No era acaso feliz con mi esposa y mi familia? ¿Por qué había deseado conocer la verdadera realidad? ¿Por qué creí en ésta mentira? ¿Fue para ocultar ésta verdad de mí mismo?

Y a medida que se realizaba éstas preguntas, empezaba a entender… le pareció extraño sentir tanta seguridad con cada paso que daba dentro del sendero hacia el espejo; por alguna razón, sentía que conocía ésta verdad, y empezaba a darse cuenta de que sus pasos, la certeza de éstos, reflejaban la realidad que él ya conocía ya desde hace mucho tiempo; dentro de cada discusión que tenía con su esposa, dentro de cada arrebato y desconsideración con su familia, con su madre, con su padre, con su hermana…, recordó también aquellas discusiones y peleas de su infancia, y empezó a darse cuenta, de que éste viaje, no había sido para descubrir y entender, sino para reconocer y aceptar…, pudo ver su propio egoísmo, y empezó a reconocer al causante de todos aquellos conflictos…, no eran su madre, su padre, su hermana o su esposa, sino el mismo.

Entonces el sabio le dijo, “Vuelve a ver en el espejo”

Maydôs, casi oponiendo una resistencia física a ello exclamó: “¡¿Qué más quieres de mí?! Por favor…no me obligues a ver de nuevo a esa bestia”

Entiende que la bestia que combates no está en el espejo, sino que existe en ti mismo, como la esencia de tu naturaleza… has vivido en las sombras toda tu vida Maydôs, aferrado a la ilusión y comodidad de la luz, sin embargo…hasta el hombre que ha vivido en las sombras toda su vida puede llegar a florecer

-¿Qué puedo hacer? Ya no me queda nada de lo que creía real…

La pregunta no está en si la imagen del espejo es o no real, sino en si esa imagen puede o no ser cambiada…en si tu eres o no real, la creación es un arte y el arte debería ser la creación de nosotros mismos, nuestra expresión de un momento

Maydôs vio una vez más al espejo, y pudo ver como el ardor de sus lágrimas quemaban la imagen de aquel demonio formando cuarteaduras que poco a poco desintegraban aquella imagen.

De su cara realmente empezaron a desprenderse esos fragmentos a pedazos, y poco a poco, Maydôs empezó a reconocer la nueva imagen que ahora se presentaba ante él, su verdadero yo, y finalmente entendió, quien era él, no se había convertido en alguien mejor, ni alguien peor, él simplemente era, y entendió que nunca necesito otra cosa.

Cuando giró para agradecer a aquel hombre, se dio cuenta de que ya no estaba, en realidad, se sentía integro, estaba completo, porque se tenía a sí mismo…