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Gente Increible: Responsabilidad Ética de las Autoridades

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El día de hoy nos acompaña una persona que ha solicitado permanecer en el anonimato para poder compartirnos la siguiente historia…

Análisis comparativo desde el enfoque Freudiano y Jungiano aplicado a la obra de Dalí “Las tentaciones de San Antonio”.

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Autor: Gabriel Aceves Higareda

El Punzante Deseo – Visión según Freud.

<<“Unas bestias con las patas de araña, transportan los presentes de la lujuria y los signos de la tentación. El hombre está desnudo, aferrado al suelo desértico, solo en el combate con las visiones oníricas…>> – Jean – Edouard Morère

Demasiado grandes para poder enfrentarlas, demasiado divinas para poder alejarlas, demasiado hermosas para dejar de adorarlas…, no poseo defensa otra ante éstas pulsiones que el símbolo de la rectitud, el símbolo de mi padre… Me encuentro sometido al principio del placer y la realidad (el yo sometido al super-yo e investido por las fueras del ello)

“Me amo, quiero amar, ser amado, gozar, amo a los demás, detesto a los demás, amo al mundo… El mundo me aplasta y me angustia… Me trae la muerte. No quiero morir. Quiero ser yo, convertirme en yo, permanecer. Y después segregar mi propio amor por mí, por los demás y también mi odio por los otros, así como mi rechazo, mi desafío, mi pena por el silencio y la insolencia del mundo”. Todo ésto es llamado instinto sexual, de conservación, instinto social, de poder, de muerte… según Freud, Eros y Tánatos (valga la redundancia) instinto de vida e instinto de muerte.

Creamos nuestras obras para los sistemas sensibles de los demás, a riesgo de contaminar la obra por la necesidad de una inserción social y aniquilando así toda inspiración que le pudo haber hecho nacer. No obstante, no podemos ignorar el hecho de que la adscripción del trabajo de Dalí al Surrealismo, no habría sido posible sin las determinantes observaciones de Freud… Una gran ironía tal vez…

“En 1922, pocos meses antes de que Dalí se instalara en la Residencia de Estudiantes, con objeto de cursar sus estudios en la Escuela de San Fernando, la editorial Biblioteca Nueva había empezado a editar las Obras Completas del médico vienés, adelantándose así a empresas similares en Francia o Inglaterra. En el país vecino, por ejemplo, no se tradujo La interpretación de los sueños hasta 1926. La repercusión de estas obras fue inmediata en los círculos intelectuales y artísticos españoles, dada la cobertura propiciada al acontecimiento por la prestigiosa Revista de Occidente, en cuyo número inicial, publicado en julio de 1923, ya se hacía referencia a la aparición de los tres primeros volúmenes: Psicopatología de la vida cotidiana, Una teoría sexual y otros ensayos e Introducción al psicoanálisis.”[1]

El propio Dalí reconoce que a su llegada a Madrid el comienza a leer “La interpretación de los sueños de Freud”, convirtiéndose en uno de los descubrimientos capitales de su vida. Otra de las ironías en la relación que Dalí establece hacia los textos de Freud, es que a medida que Dalí comienza a leer el trabajo de Freud, comienza a familiarizarse con las nociones del trabajo de Freud tales como el contenido “latente y manifiesto de los sueños, el papel de la represión en la elaboración simbólica del material perturbador, los mecanismos de “desplazamiento” y “condensación”, y, sobre todo, la convicción de Freud de que los sueños responden casi siempre a deseos insatisfechos.”

En la obra “Las tentaciones de San Antonio”, la cruz es un símbolo diminuto, frágil e incluso infinitamente más pobre en comparación del elefante y el caballo, sobre todo si pensamos en la autoridad religiosa que los mismos incluso presentan simbólicamente en culturas y civilizaciones mucho más antiguas que los discursos Católico y Cristiano. Desde esa perspectiva, existe un discurso que subyace en el cuadro de Dalí mucho más profundo en términos de la antigüedad y el valor mismo de los símbolos que incluso persisten al día de hoy…

Para algunos psicoanalistas, el elefante es símbolo de una gran enfermedad, a menos de que uno se encuentre montado sobre él lo cual se interpreta en un sentido de fama y gloria. El caballo por otra parte es considerado un símbolo de ganancia (si es blanco), si es negro puede representar nupcias.

En el cuadro de Dalí, el ver a los elefantes con patas que los elevan tan alto como un edificio y llevando en sus espaldas los símbolos de la tentación, la lujuria, la fama, la gloria, etc., nos dice mucho de lo que dichos símbolos representan sin duda frente a la visión “Victoriana, Católica y Cristiana”. (Más adelante abordaré el comparativo de estos símbolos con respecto del trabajo de Jung, donde de hecho el elefante es la representación del Ser/Self – Uno mismo).

La clave de la cuestión para los Freudianos, reside en la palabra “sublimación”, la cual esencialmente se define como la transformación de los impulsos instintivos en actos más “aceptados” desde el punto de vista moral o social. Esto es importante porque recordemos que Freud era Victoriano y todo lo que ello implica, desde el punto de vista social en términos de que, si observamos a las características mismas de la época desde la imposición de las conductas basadas en la “sobriedad y discreción de las costumbres”, el ideal doméstico donde la familia conyugal confisca la sexualidad y limita por completo a la función reproductora.

“La represión sexual apoyada desde el poder de la iglesia se ha internado profundamente en las masas explotadas, las cuales producen ansiedad social y experimentan culpa. Esto crea timidez hacia la autoridad y ata a los hijos a sus padres. Esto crea en ellos un servilismo y una sumisión hacia la autoridad estatal y a la explotación capitalista. Esto paraliza las capacidades críticas de las masas oprimidas, porque consume gran parte de su energía biológica. Y, finalmente paraliza el desarrollo integral de las fuerzas creativas haciendo imposible el objetivo de todas las aspiraciones de la libertad humana. De esta manera el prevaleciente sistema económico (en el cual pocos individuos pueden fácilmente gobernar sobre las masas) se internaliza en la psique de los mismos oprimidos.” –Wilhelm Reich–

La esencia misma del ello, por supuesto no puede ser limitada únicamente al impulso sexual; aunque creo que cada uno de nosotros realmente tiene la capacidad de cometer el más horrendo pecado o de mostrar la más hermosa compasión por cada uno de nuestros compañeros humanos… la verdad es que si de igual forma uno indaga un poco sobre “la naturaleza humana” y los diversos estudios (en su mayoría tendenciosos, tal vez por consecuencia de la corriente cultural dominante de la época misma en la cual fueron realizadas dichas investigaciones) probablemente nos encontraremos con «machos diabólicos», «genes malvados», «sociedades enfermas», «guerra antes de la civilización», «batallas continuas», «el lado oscuro del hombre» y «el asesino de la puerta de al lado», pero en una mirada más sincera, más “humilde”, debemos preguntarnos de igual forma: ¿presentan estos sangrientos volúmenes una descripción realista de una verdad científica o son más bien una proyección de suposiciones y temores contemporáneos sobre el pasado remoto?

<<Buena parte de la información que recibimos sobre la sexualidad humana —sobre todo la que proviene de ciertos psicólogos evolucionistas— es errónea y está basada en postulados infundados y caducos que se remontan a Darwin, o incluso más allá. Hay demasiados científicos empeñados en completar el rompecabezas equivocado que, en lugar de dejar que las piezas de información caigan naturalmente donde les corresponde, se empecinan en hacer encajar sus descubrimientos con ideas preconcebidas y aceptadas por la cultura sobre cómo se cree que debería ser la sexualidad.>>[2]

No dejemos de lado la influencia de la teoría Darwiniana en el Psicoanálisis y específicamente en Freud a través del trabajo de Darwin – La expresión de las emociones – sobre el cuál Freud comienza su trabajo sobre la expresión de las emociones, tanto en el hombre como en los animales, desde la teoría darwiniana.

“Tan poco, se nos dice aún. Quizá por Freud. Pero con qué circunspección, qué prudencia médica, qué garantía científica de inocuidad, y cuántas precauciones para mantenerlo todo, sin temor de “desbordamiento”, en el espacio más seguro y discreto, entre diván y discurso…Se nos explica que si a partir de la edad clásica la represión ha sido, por cierto, el modo fundamental de relación entre poder, saber y sexualidad, no es posible liberarse sino a un precio considerable: haría falta nada menos que una trasgresión de las leyes, una anulación de las prohibiciones, una irrupción de la palabra, una restitución del placer a lo real y toda una nueva economía en los mecanismos del poder; pues el menor fragmento de verdad está sujeto a condición política. Efectos tales no pueden pues ser esperados de una simple práctica médica ni de un discurso teórico, aunque fuese riguroso. Así, se denuncia el conformismo de Freud, las funciones de normalización del psicoanálisis, tanta timidez bajo los arrebatos de Reich, y todos los efectos de integración asegurados por la “ciencia” del sexo o las prácticas, apenas sospechosas, de la sexología.”[3]

Freud, es en realidad el reflejo del condicionamiento de nuestra sexualidad a través de la costumbre y el tabú, la época victoriana fue «una época en que la mujer era sagrada, pero uno podía comprarse una niña de trece años por unas pocas libras, o unos chelines, si la quería sólo para una hora o dos. […] En que el cuerpo femenino estuvo más oculto que nunca, pero se juzgaba a un escultor por su habilidad para tallar mujeres desnudas. […] En que se sostenía unánimemente que las mujeres no tenían orgasmos y, sin embargo, a toda prostituta se le enseñaba a fingirlos». En algunos aspectos, las costumbres sexuales victorianas reproducían la mecánica del motor de vapor, tan emblemático de la época. Al bloquear el flujo de energía erótica, se crea una presión creciente que se aprovecha mediante estallidos breves y controlados de productividad. A pesar de que se equivocó en muchas cosas, parece que Sigmund Freud dio en el clavo al observar que la «civilización» se ha edificado en gran medida sobre energía erótica bloqueada, concentrada, acumulada y desviada.[4]

La mentalidad de la época victoriana juega un doble discurso sobre la moral y la ética que fácilmente podría llevar al vértigo a cualquiera. Mientras a los niños se les enseñaba a respetar a las mujeres con el más solemne respeto, incluso de veneración, donde la madre, la hermana, la futura prometida eran literalmente elevadas a una dimensión de “criaturas angelicales antes que humanas”, esto a fin de disociar el amor del sexo y trasladar el amor en adoración, y adoración en pureza; cuando el hombre “no tenía ganas” de venerar esa “pureza”, antes de poner en riesgo la estabilidad familiar y social se debía expulsar su lujuria con prostitutas…

<<Hay 80.000 prostitutas sólo en Londres; y ¿qué son sino sacrificios en el altar de la monogamia?>> Arthur Schopenhauer

En términos biológicos, se afirma que un organismo frente al fenómeno de la muerte se inclina a la disposición de un criterio a fin de decidir la identidad  de un sistema, pensemos en los mecanismos de supervivencia necesarios, como el temor a la muer en sí mismo, que en éste sentido en particular y específicamente refiriéndonos al universo simbólico y cosmogónico del ser humano se convierten en el sistema de defensa de las personalidades, esto es la estructura de los ordenamientos simbólicos que me permiten alinearme con los lineamientos sociales (pensemos la época Victoriana y la “sublimación” según la postura psicoanalista) que devienen el temor mismo que en esencia “me previene de hacer movimientos que irían en contra de mi libertad individualizada”, dicho de otra forma, estructuro una tela de juicio hacia mis acciones, mis palabras, mis pensamientos, proyecto un ideal definido en y a través de los valores culturales y sociales que me permitan ajustar y condicionar mis acciones a la visión cosmogónica de mí realidad social y castigo aquellos no alineados con el ordenamiento simbólico de mí realidad social por medio de la culpa y la vergüenza.

Sólo una nota poética: “Creo que algunas veces nos encontramos más vivos al enfrentar el prospecto de nuestra propia mortalidad, tal vez eso quiere decir que si nos convencemos de que vivimos para siempre nunca nos sentimos realmente vivos” – Anónimo –

Comunicación entre Consciencias – La visión desde Jung

<< Si Freud fue un gran novelista, Jung fue un extraordinario poeta.>>

Para abordar la obra de Dalí desde el trabajo de Jung, es necesario contemplar otros aspectos de la relación e interacción del símbolo mismo con el entorno y con nosotros mismos, en éste sentido y abordando de nuevo el símbolo del Elefante, si éste tiene una conducta defensiva con respecto de la situación, puede representar la naturaleza introvertida de la persona que lo sueña, de igual forma es asociado con memorias profundas (relacionado con la idea de que los elefantes jamás olvidan), también con problemas que no queremos enfrentar (Elefantes en la habitación), si bloquea nuestro camino, puede relacionarse con un problema que percibimos como imposible de resolver. Por supuesto, el significado varía en cada persona y ésto dependiendo a su vez si el símbolo está siendo analizado desde el inconsciente personal o el inconsciente colectivo.

Ahora, ¿Cuál es la principal característica que distingue la forma de interpretar los sueños desde el trabajo de Jung al psicoanálisis de Freud (además de la evidente inclinación de parte de la psicología Freudiana a analizar únicamente desde el ámbito de las pulsiones, donde muy probablemente el Elefante terminará siendo el padre y su larga trompa su falo…)?

Nuestra concepción del Universo deriva de nuestras palabras; El Universo = El verso Unido; donde éstas encuentran un orden establecido y diferentes acepciones y relaciones que marcan la identidad de nuestro lenguaje y por consecuente la identidad de nuestra persona, así como la cosmogonía que gira entorno a nuestra cultura, sociedad, religión, etc.. Nuestra comunicación, es la base a partir de la cual nos relacionamos y establecemos diversos y variables puntos de enfoque dentro de “la percepción de la realidad como una definición de quienes somos” con respecto de lo que existe aquí, en este mundo y principalmente en nosotros mismos.

“Te darás cuenta de que si hablas en un lenguaje en particular, pensaras en un lenguaje en particular y si eres capaz de hablar en diferentes lenguajes, notaras que tus pensamientos tendrán una base lingüística diferentes, lo cual entonces debería ser señal de que hay algo extraño tomando lugar, porque no naciste sabiendo un lenguaje, se te enseñó un lenguaje, por lo que no naciste siendo capaz de pensar, se te enseño a pensar, por lo tanto tus pensamientos no son tuyos, provienen de alguien más…” – Bernard Poolman –”

Cada definición/significado para dar razón o explicación a un evento determinado, conforma un signo, un símbolo, una imagen en nuestra mente con la que relacionamos ese sonido, el contexto se establece por consecuencia en un sentido específico dentro de las dimensiones de las palabras, un filtro a partir del cual vemos el mundo, y en esto citando a Deleuze y Guattari <<La escritura puede generar una línea de fuga dentro de un bulbo del rizoma. El escribir me deviene ontológicamente en “otro”, por un momento en tanto que escribo como “otro” devengo en ese mismo, dejo la identidad que me caracteriza y tomo la del personaje sobre el que escribo.>>

¿Puede mi yo seguir siendo algo mío? <<Mi yo es algo mío, es lo más mío, pero no por obra toda mía>>[5], mismo cuando pensamos en las implicaciones de nuestra sumisa aceptación ante una determinada visión de la realidad, una visión estructurada dentro y a través de un lenguaje, un lenguaje que es el resultado mismo de una construcción cosmogónica de observaciones a veces pretendiendo encontrar su paralelo valiéndome de los sentidos del otro, (que entiendo como un reflejo de los míos, es decir, que reconozco en el reflejo de la presencia o el cuerpo del otro el potencial de referencia en y a través de los mismos sentidos existentes en y como mi cuerpo y mediante los cuales nos relacionamos con la realidad misma) para alinear su visión del mundo con la mía o hacer la mía, más mía que la suya…, por alguna razón, en algún momento las personas se dieron cuenta de que podían cambiar las “observaciones/opiniones” de las personas para alinearlas con la suya.

Las opiniones se encuentran conformadas por la acumulación de comparaciones y en este sentido, la “reputación de un individuo” en realidad se basa y define en la “repetición de un determinado patrón”, según opiniones, el individuo alineado con las “mejores opiniones” es aparentemente “un mejor individuo”, de ahí el concepto mismo de lo “popular” – Populi> perteneciente al pueblo; la comunicación es en éste sentido una paradoja, jamás tiene un solo sentido o una interpretación definitiva y peor aún, es el hecho de que tal visión se construye en el sentido de una construcción que estructura un discurso “acerca de la realidad”.

<<no hay original, el modelo de la copia es ya una copia, la copia es una copia de la copia; no hay más máscara hipócrita porque el rostro que encubre la máscara es ya una máscara, toda máscara es sólo la máscara de otra; no hay un hecho, sólo interpretaciones, cada interpretación es la interpretación de una interpretación anterior; no hay sentido propio de la palabra, sólo sentidos figurados, los conceptos son sólo metáforas disfrazadas; no hay versión auténtica del texto, sólo traducciones; no hay verdad, sólo pastiches y parodias. Y así hasta el infinito…>> – Pierre Klossowski –

Y el discurso de la tolerancia, en éste sentido pretende “proteger” el discurso de nuestras opiniones, en donde se hace de éstas un derecho, (siguiendo una de sus máximas, “mi derecho termina donde comienza el tuyo”) y que colocado en contraposición con el punto del libre albedrió coadyuva a la percepción de que “respetar el libre albedrio del otro, es lo que nos permite a todos la libertad”, es decir, “tener libre albedrio es (o se ha vuelto) acerca de tener libre albedrio, derecho a tener derecho… (o como diría un amigo, libertad de generar dependencias…)

La elección de tener libre albedrio es de hecho solo poder tener libre albedrio. –Christopher Hitchens–

Por supuesto ante este principio, la “colisión” de las opiniones, las ideas, las creencias, es decir, todos pueden tener su opinión (porque están en su derecho de tenerla) pero si uno observa a este principio, uno puede “ceder” el libre albedrío (esto es el punto de su opinión, perspectiva y percepción de su propia individualidad) a una opinión la cual va a regir y determinar su actuar, de modo que cuando una persona logra “convencer” a otra persona por medio de opiniones, de principios, de conocimientos de cualquier índole, el primero puede y cederá su “libre albedrío” al segundo, donde el segundo ya ha cedido su libre albedrío a la opinión que lo había convencido. Y así es como esencialmente te cambias de religión… o partido político…

Si uno observa a la costumbre de “enterrar a los muertos”, la tierra en la cual los individuos eran enterrados era considerada ahora “sagrada” (acto que de igual forma es considerado el inicio de la propiedad privada), la tierra ahora quedaba vinculada a los hijos o herederos de dicho difunto, lo cual es interesante porque en realidad el vínculo que mantenía y justificaba dicho nexo, giraba en torno de los rituales en torno al fuego dentro del hogar, donde el fuego simboliza no sólo a ese difunto sino a todos los que le antecedieron (el cuál se repite y mantiene hasta nuestros días en diversas civilizaciones que por su distancia geográfica y cronológica parecían no tener ningún vínculo entre las mismas).

A pesar de la muerte del familiar, se pensaba que éste no estaba muerto, y la forma de “alimentarlo” era depositando esa comida en el fuego, pues la memoria del familiar se encontraba vinculada al hogar y al fuego dentro del mismo.

Esta idea persiste hasta nuestros días, no sólo en la tradición de “celebrar a los muertos” sino en la idea de que la esencia de esta “memoria de la persona” persiste y que dichos seres “cuidan y protegen a la familia” de la misma forma en que se creía en la antigüedad. Si uno observa, digamos una madre que está preocupada por su hijo y enciende una vela a algún “santo” esperando que la luz de la vela ilumine el camino del hijo y demás cuestiones, la vela por sí misma no va a hacer nada por el hijo, en realidad esa vela que ha sido encendida es solo para “satisfacer la preocupación de la madre” proveyéndole de un incentivo que le permita “sentirse tranquila” simplemente porque ésta persona quiere creer que realmente hay un espíritu que está cuidando a su hijo, es decir, ha hecho una ofrenda y espera algo a cambio, esto que espera a cambio por supuesto solo puede ser mental como la idea misma en su mente de que hay un espíritu que la protege.

Como seres humanos pasamos toda nuestra vida tratando de alinear nuestra mente con los actos que en esencia giran en torno a la construcción del bien y del mal, lo cual nos define como “buenas personas o malas personas”, y eso es lo que hemos llegado a denominar como “la construcción del alma”.

Si uno había sido bueno, la gente recordaría esas acciones, ofrecería “una ofrenda” es decir existiríamos en la memoria de dicha persona dentro de y cómo una experiencia positiva, podemos llamar a dicha experiencia positiva el cielo,  y si uno no se comportaba de acuerdo a las “normas e ideales de este constructo”, el alma sufriría tormento, porque así sería recordada por las personas que le desearían una “experiencia negativa”, lo cual derivo posteriormente en la construcción del infierno. Ser olvidado en la antigüedad o perder el vínculo con la familia, como el apellido y demás cuestiones, era por mucho un castigo peor que la muerte, era un castigo para el alma.

Ser recordado era (y sigue siendo en la actualidad) uno de los más profundos anhelos del ser humano, porque esto significa en realidad tratar de integrarse a la consciencia colectiva/el inconsciente colectivo como memoria, donde existir en la memoria de todas las consciencias, significa de hecho integrarse a Dios. <<Vox Populi, Vox Dei – La voz del pueblo es la voz de Dios>>

Ante más es recordado y conocido un hombre más fuerte es su impronta dentro de la historia de la memoria humana de ahí el deseo de tantos personajes en la historia que tratan de hacer actos heroicos y valerosos para lograr que su nombre fuera recordado por siempre es decir, buscaban “la inmortalidad”, porque la memoria no puede morir, en tanto uno sea recordado, ese miedo de no ser reconocido, de no ser “visto” por alguien más y que no nos acompañen, es mucho más antiguo de lo que aparenta a primera instancia.

No dejemos de lado por supuesto como el instinto de supervivencia se encontraba ligado a esta necesidad de permanecer en grupos para protegernos de los depredadores por ejemplo, aunque, si observamos a la “traducción simbólica” que dicha costumbre pudo tener una vez que no pudimos continuar haciendo sentido de ésta, tal vez porque el propósito mismo se perdió o se sobresaturo el código per se, el sistema de protección en el ser humano como la permanencia y pertenencia a grupos persistió en la memoria; es curioso si observamos a los postulados Lacanianos sobre el principio mediante el cual establecemos esta relación con nosotros mismos en y como una imagen, porque al definirnos como una imagen, podemos permanecer en la consciencia de las personas, en la memoria de las personas porque a pesar de que la memoria no se limita exclusivamente a la imagen, el sentido ritual y todo lo que giraba en torno a ello, ofrecía las improntas necesarias para establecer un nexo lo suficientemente fuerte, como para mantener toda esta representación simbólica asociada con definiciones, ideas, sentimientos, emociones, sonidos, olores, fluidos, sabores etc., etc.

Todas las religiones son una cuestión de opinión que puede variar o manipularse con el paso del tiempo, porque la relación de valores ya no puede ecualizarse con los verdaderos intereses detrás de esos valores, es decir, algunas de las costumbres y rituales que existían por concepto de las limitaciones o condicionantes del entorno fueron cambiando, de modo que el significado mismo de los mismos han sido modificados tantas veces y redefinidos en nuevas tendencias para satisfacer los intereses de un grupo cada vez más reducido y especifico de personas que estos ya no pueden sostener una construcción o definición de vida que pueda involucrar a todos los humanos, en éste sentido ¿Pueden los sueños seguir siendo los mismos sueños? Cada vez pareciera más común escuchar a los niños hablar de sus sueños como una simple reproducción de los videojuegos preferidos, donde el sentido y significado de los sueños se limita a entender las dinámicas y estructura del videojuego mismo con el cual el niño se identifica, mientras asume el arquetipo del héroe producido por una sociedad de consumo que esencialmente sólo le entrena a seguir consumiendo…

Tal vez los sueños tienen una relación más intrínseca con nuestro entorno físico que con el mundo onírico después de todo… pues la influencia de nuestro entorno parece afectar de forma importante el contenido y riqueza simbólica de nuestros sueños…

Nuestras opiniones aparentan y se disfrazan con el seductor velo del cambio, de la innovación y la evolución, ahora combatimos a viejos enemigos con nuevos ideales, bajo concepto de los mismos fines e intereses. Se dice que la evolución de la civilización puede establecerse a través de la evolución del lenguaje ¿Nuestras palabras siguen significando lo mismo que lo que significaban e implicaban en la Antigüedad? No vemos hoy los mismos discursos en la propaganda, la religión, política, “sexualidad”, etc., y declaramos sin ápice de duda que ya no nos encontramos en la Antigüedad, la vieja Roma y el antiguo Egipto están muertos, o tal vez, es que “no nos vemos existiendo ya en la Antigüedad debido a la idea y noción de que el tiempo ha transcurrido, que la imagen ha cambiado, que el lenguaje y su cosmogonía han sido trascendidas a la luz de nuestro magno ingenio, de alguna forma ya todo ha quedado en el pasado y éste ya no posee influencia sobre nosotros… evidencia de esta creencia existe en nuestro perpetuo escepticismo a pensar en las “civilizaciones antiguas” como “primitivas y atrasadas” por carecer de la tecnología de la cual nos beneficiamos y pavoneamos hoy día.

Pienso que al no comprender nuestra relación con la estructura misma del sistema que hemos asumido dentro de las morales, conductas y éticas que se esperan de nosotros, nuestra relación con  la realidad, se torna caótica, debido que  al encontrarse viciada nuestra interacción con nosotros mismos y el mundo que nos rodea a través de percepciones y juicios acerca de esta definida dentro de una visión que parte de los intereses personales, tiene por resultado el continuo y constante conflicto interno en nosotros mismos que proyectamos hacia el mundo, ya que se espera que lleguemos a convertirnos en algo que será lo que nos permitirá sobrevivir dentro del sistema, y al ver nuestro continuo fracaso en la pretensión de intentar satisfacer esos ideales basados en un campo de acción extremadamente limitado, nuestro interés se enfoca en soluciones que puedan satisfacernos temporalmente para escapar al constante conflicto de nuestras mentes.

Cuando tratamos de “medir” cuál es la opinión que se alinea mejor con el interés que nos permite tener acceso o llegar de forma más constante al resultado que deseamos para esencialmente obtener aquello que queremos, el problema con esto es que evidentemente si observas a la sociedad de consumo que actualmente tenemos, nuestra adicción reside no en la dependencia hacia aquello que se adquiere tanto como en la costumbre y necesidad de seguir adquiriendo (y esto sin mencionar el seductor estímulo que implica “la facilidad de acceso”), eso es lo que hace a la pornografía tan adictiva por ejemplo, la facilidad de acceso a la imagen a la que se ha vinculado el principio de aquel estímulo a razón de mi propia satisfacción, sin tener que lidiar con todas las dinámicas y procesos que implica una relación, así como las responsabilidades que giran en torno a la misma, pues no puedes pensar sólo en “yo, lo mío”, sino que se debe pensar “nosotros, nuestro”.

“El sentido común es la habilidad de considerar dentro del contexto de tu limitación, el funcionamiento del sistema en términos de identificar – qué funciona para todos y que no funciona para todos – eso en sí mismo es un acto de perfección dentro del contexto del diseño del sistema, y ese es el punto que uno debe realizar, levantarse como uno e igual al sistema ya que el sistema en su propio diseño es perfecto y sigue las reglas del diseño, en el momento que permitimos que esas reglase se vuelvan veleidosas, te vuelves menos que el sistema y te vuelves imperfecto dentro del contexto de tu entorno, tu entorno determina entonces en cierta forma quién eres, cómo eres, qué eres o si eres “perfecto dentro de éste o no” y por lo tanto vas a través de personificaciones del yo, lo cual es una proyección de nuestra idea en ésta realidad basada/determinada por el feed back que estas obteniendo, lo cual se encuentra ocurriendo a nivel de tu “ser simbólico”, porque te encuentras existiendo en esta realidad en tiempo real, en tiempo cuántico como el ser simbólico, eso es el ser en resonancia de la estructura y te encuentras existiendo en lo que podrías definir como tu ser consciente, ese ser consciente es en esencia la proyección de las excusas al “por qué eres de la forma en que eres” y por qué no puedes hacer nada al respecto, eso se mueve a un fase sumamente lenta y emplea una forma muy particular de existencia, donde la resonancia enviará un pensamiento en tu mente consciente y tu aceptarás o rechazarás el pensamiento y de acuerdo a esto, te definirás a ti mismo, sin darte cuenta si realmente te das el momento de “desacelerar”, que ni siquiera tuviste en realidad el pensamiento, sino que el resultado del pensamiento es el diseño simbólico estructural que ha sido impulsado dentro del cual tu existes en ésta realidad, el cuál has aprendido y sido enseñado por aquellos que han venido antes que tú como metodología para sobrevivir dentro de esta realidad.

Y que ese impulso de supervivencia es el impulso primario de dirección dentro de tu existencia, y eso se encuentra basado/conformado en por ejemplo una relación y el prospecto de traer nuevos miembros de la raza humana dentro de los cuales puedes “clonarte a ti mismo”, lo cual es lo que un padre hace con su hijo, el niño es simplemente un clon del padre y el padre simplemente impondrá sobre el niño, más de lo que ellos mismos hicieron… y por lo tanto el padre esperará del hijo un sentido de perfección y por lo tanto utilizarán todos los errores que cometieron en sus propias vidas para enseñarle al hijo cuales errores deberían prevenir, lo cual es simplemente un acto de perfección/auto-perfeccionamiento, el problema es que, debido a que no se comprende exactamente cómo es que funciona, ocurre lo contrario, creamos una polaridad, porque el padre está esperando perfección del hijo sin explicar cómo funciona la perfección, por ello hemos tratado de diseñar “programas”, porque a través de un programa puedes estructurar la especificidad del resultado…”[6]


Ahora, la pregunta es ¿Si existe tal cosa como la individualidad entonces por qué dependemos tanto de las ideas que determinan nuestro actuar, marcando las tendencias que hemos de seguir y los patrones mentales que nos dicen como ser, como pensar, como ver y actuar con y frente a otros, así como la forma en que debemos vernos y entendernos a nosotros mismos?¿Podría uno atreverse a decir que uno realmente piensa por sí mismo y que no se encuentra predispuesto a una respuesta determinada, programada si se quiere, dentro de las dimensiones del conocimiento y la información, las memorias, la influencia de nuestro entorno?

La base de nuestras palabras mantiene no sólo la visión cosmogónica que construimos “acerca de la realidad” sino que es lo que fundamenta y sostiene de igual forma nuestra forma de “entendernos a nosotros mismos dentro de dicha cosmogonía”, la memoria no es únicamente una dimensión limitada al almacenamiento de información como si de un sistema archivístico se tratara, sino que ésta se comporta más bien como una estructura cambiante, es decir evoluciona y se modifica con las nuevas experiencias y la composición de las improntas mismas, las cuales no se limitan al campo visual sino que abarcan todos los sentidos del ser humano, llámese el tacto, el sonido, los fluidos, etc., o dicho de otra forma, es el vínculo que formamos a efectos de ampliar nuestro entendimiento acerca de todo cuanto sentimos y vivimos, es la comunicación interna que mantiene la estructura del diseño de este sistema, que a su vez continua desarrollándose en nuestras mentes, sobre todo si la experiencia ocurrió en un contexto severamente traumático, ésta puede tener tal impacto al grado que vivimos en el pasado, recordando y almacenando memorias que eventualmente con la edad olvidamos y manipulamos, esas memorias y traumas no solo influencian nuestro ser, también influencian a aquellos que nos rodean.

Carl Jung descubrió que hay una mente colectiva que conecta a todos los humanos, significando que toda la humanidad comparte una parte de su mente con los demás, esto pretende reflejar una señal común que comparten millones de millones de células en el cuerpo humano como la mente inconsciente en la memoria genética del individuo.

Los instintos de los seres humanos no conocen un camino definido para la satisfacción de sus impulsos y necesidades. Esta falta de definición da lugar a la imprevisibilidad de las conductas humanas, que debe ser compensada mediante normas jurídicas que la estabilicen y que configuran al derecho y que, como tales, son una creación CULTURAL –Joachim Tenbruck –

La necesidad  es fundamentalmente un sentido de falta, de insuficiencia, la reacción psíquica que provoca en el sujeto cualquier ruptura del equilibrio entre las fuerzas internas de su organismo y las del medio cósmico que lo rodea – Francisco Zamora –

Me gustaría abordar brevemente la Teoría de los Sistemas según Luhmann para clarificar un principio con el cual no estoy de acuerdo: “La Conciencia consiste, sobre todo, en el reconocimiento de la temporalidad de la conciencia; y no sólo de su dependencia del tiempo, es decir, que la conciencia con todas sus retenciones y anticipaciones siempre opera en el presente y que por lo tanto, en ella, en lo mas profundo, no puede haber temporalidad, ya que continuamente puede sustentarse y sustituirse a si misma mediante una diferencia.[7], con respecto a las bases que sustentan “el principio mismo de un presente”, en realidad me atrevería a decir que la existencia del “ahora o el presente” es completamente dependiente del pasado, así que cuando estas existiendo en el “ahora o el presente mental”, estas de hecho existiendo en el pasado basado en los mismos principios que sostiene la Teoría de los Sistemas, “entrada en función de una disposición del sistema cuando se produce una distancia considerable en el entorno y que obliga al sistema a reaccionar para lograr la estabilidad/ en la medida en que el fin es concebido como una representación mental obtenida a partir de experiencias anteriores, y que es válida en el presente, pero ficticia en cuanto al  futuro; de aquí que el sistema reaccione automáticamente, mediante actividades motoras, ante tales tipos de representaciones” = memorias como punto de referencia para evitar cometer los mismos errores.

Otro punto a tomar en consideración es precisamente la variable que vuelve a la Sociedad “dependiente de un sistema” = Desviación y Control social. “El control social se refiere a cualquier tipo de esfuerzo por prevenir y/o corregir el comportamiento desviado: El instrumento más poderoso de control social es la socialización. En el sentido ideal, la socialización coacciona a las personas para hacer lo que se supone que deben hacer”.

Jugüen Habermas habla sobre la estructuración social que parte de la comunicación y la interacción de los seres a través de este medio, refiriéndose al balance de las personas a través de las relaciones, es decir el principio usado donde la comunicación se vuelve de hecho la forma en que las personas mantienen personalidades y en ello el balance del sistema, como la solicitud de unos a otros por validación de la existencia de su programa en función de si este es funcional ó no para el sistema, lo que en su incumplimiento trae por consecuencia el rechazo de la sociedad.

El sistema social es un conjunto de comunicaciones, pues un sistema social se reduce a comunicaciones y sólo a comunicaciones. Los valores se agrupan en función del tipo de objetivo que se pretende lograr. Así, por ejemplo, los valores individuales de “Poder” reflejan la búsqueda del estatus social y el dominio sobre personas y recursos.” La moral como valor, cumple con la condición social que se manifiesta como el actuar de una sola acción que se manifiesta como la acción social y que traería en culminación a la sociedad como sistema, “un sistema depende de la condición de 2 o más personas participes en un punto que establece derechos y responsabilidades (2 o más en mi nombre = Sistema)”, la acción es reconocida como sistema porque la realización de la acción conlleva a la condición de estructurar las condiciones categóricamente en acumulación de esfuerzo y tiempo para ver la realización concretada en un fin.

Habermas lo complementa diciendo que la sociedad debe existir un punto de conexión como comunicación, esta conexión existe en y como  el “acuerdo en un principio” y eso en lo que se van a poner de acuerdo será lo que dará pie a la definición de valores y actuar en conjunto como un fin democrático de aquello que se reconoce es igualdad de condición “en el sistema” como la aceptación/aprobación del acuerdo realizado por la mayoría, lo cual entonces “tiene más valor” por “un principio existente en todos los participantes” el cual satisface el fin democrático”, actualmente ese principio que puede hacer una concreta ejemplificación de esto es el dinero, ya que el dinero existe actualmente como la condición de supervivencia que tiene aún más valor en la consideración de cada individuo que el bienestar social. “Schwartz concibe los valores como principios que guían la vida del individuo y están organizados en un sistema integro de prioridades. Las relaciones entre estos tipos de valores son dinámicas: las acciones dirigidas a conseguir un tipo de valores que tienen consecuencias psicológicas, prácticas y sociales que pueden ser incompatibles con la persecución de otros tipos de valores”.

En el supuesto de colocar una conexión entre todos los individuos como un principio en el cual toda la sociedad decide colocar valor y suponiendo que esto que tiene “valor” es Dios, entonces las personas pueden justificar sus acciones con el uso del concepto de Dios, como solo otra persona cumpliendo con el mismo principio que todos hemos acordado (si no cumples con la obediencia del principio eres rechazado y no tienes derecho a recibir dinero) lo cual puede ser visto en las consecuencias que tuvo el periodo denominado la “venganza divina” dentro el tiempo de La Inquisición. Lo que es fascinante es que mientras hemos mantenido la relación superioridad/inferioridad, maestro/esclavo, con todo el concepto de la “evolución” que partió de acuerdo al principio de la supervivencia, es decir, para mantener tal relación también mantuvimos el punto superior de creencia = nuestras divinidades, las cuales solo sustituimos por otras y otras y otras, hasta que hoy día, ¿Cuál es la divinidad que hemos colocado en separación de nosotros mismos como si esta fuera lo que determina si vives o mueres? Es el dinero. Obviamente el dinero no determina nada, pero ciertamente no hemos corregido nuestra relación hacia este.

“Schwartz: algunos valores pueden estar asociados tanto a los intereses individualistas como colectivistas y podemos establecer una estructura bidimensional donde las personas pueden tener un perfil de valores exclusivamente individualistas, exclusivamente colectivistas o de ambos tipos”. [8] En realidad consideraría que al final, el principio o valor que se sobrepone a todo otro valor, es el dinero, es una condición que debes tener para sobrevivir y el que no lo tiene no es tu igual en condiciones de su función practica y no tiene derecho a recibir FEEDBACK que es dinero, porque es rechazado por el sistema.
Explorar dentro de y más allá del mundo que “ha sido colocado ante mis ojos como el limitado esquema de posibilidades que se ha definido como la vida y el vivir”, es entender que en la consideración de mi mundo trasciendo las barreras de mi limitada presencia a mi persona, y expando a la infinidad de las posibilidades que me deviene la existencia misma del universo en el cual existo, porque si bien se nos ha dicho que el supremo mantiene una relación de “Omnisciencia, Omnipresencia y Omnipotencia”, salir de las limitaciones de mi cuerpo y ponerme en los zapatos de los demás, me proveé de la posibilidad de llevar mi presencia a todos los rincones de éste mundo a pesar de la distancia, que la posibilidad de entenderme a mi mismo me permite entender más del mundo que me rodea y en ello descubrir que soy el reflejo de la existencia misma en todas sus formas y expresiones como la ilimitada expresión de la vida misma, es darme a mi mismo el absoluto entendimiento de “todo es vida, la vida es aquí y soy uno e igual con la vida misma en tanto que la vida que consideré es la vida que me daré a mi mismo para vivir tanto a mi como a los demás”, donde entender que yo soy el creador de las posibilidades, y la posibilidad que cada uno se da en dicho entendimiento, es una fuerza colectiva que puede hacer y crear no solo un mundo nuevo, sino una posibilidad para cada uno, deviniendo en ello el verdadero poder de nuestra Unicidad e Igualdad.

Es por esto que no existe un Dios, porque nuestro verdadero ser se encuentra fragmentado en la separación, en divisiones y clases sociales que sectarizan al mundo y no permiten que explote el verdadero potencial que realmente tenemos. Ese poder solo podemos ejercerlo juntos, porque es solo entendiéndonos como “Uno e Iguales” que entendemos por tanto lo que somos capaces de hacer y crear en éste mundo, como Creación, Creador, Creado, siendo nosotros los creadores que han creado una creación que no es lo mejor para todos; entender la importancia de la consideración misma del mundo más allá de las fronteras del esquema de mi cultura, de mi nación, de mi sociedad, de mi familia, mis amigos, mi pareja, mi mente, mi consciencia, mi (falso) para enfrentar las limitaciones de mi visión del mundo, en tanto que mi visión deviene de mi modo de verme y entenderme a mi mismo, y en ello entender como no soy limitado a tales definiciones.

Actualmente, nuestro entendimiento científico no ha alcanzado para entender a ciencia cierta lo que es el cerebro, lo que es el organismo vivo como el cuerpo físico, y es decir “¿Qué somos al final? No lo se, ¿Pero no es eso libertad? Piénsalo, nadie puede decirte que hacer, si nadie sabe lo que eres, eres más libre de lo que crees” – Anónimo

[1] García de Carpi, L., El Surrealismo y el Sueño, En el texto: (García de Carpi, 2016), Bibliografía: García de Carpi, L. (2016). El Surrealismo y el Sueño (1st ed.). Museo Thyssen-Bornemisza: Educa Thyssen. Retrieved from http://www.educathyssen.org/uploads/files/201416/surrealis_1425.pdf

[2] En el principio era el sexo.  Los orígenes de la sexualidad moderna Cómo nos emparejamos y por qué nos separamos, Christopher Ryan y Cacilda Jethá, Editorial Paidós Transiciones, Pág. 26

[3] Historia de la Sexualidad – La Voluntad de Saber, Volumen 1, Michel Foucault, Siglo veintiuno editores, s.a. de c.v. CERRO DEL AGUA 248 DELEGACIÓN COYOACAN. 04310 MÉXICO. D F, pag.7

[4] En el principio era el sexo.  Los orígenes de la sexualidad moderna Cómo nos emparejamos y por qué nos separamos, Christopher Ryan y Cacilda Jethá, Editorial Paidós Transiciones, Pág. 31

[5] Juan Iglesias, Derecho Romano Historia e Instituciones, Undécima Edición, Editorial Ariel Derecho S.A. Barcelona, Pág. 1

[6] Bernard Poolman, ¿Qué es la Auto-Perfección?

[7] Autor: Niklas Luhmann, Libro. Introducción a la Teoría de Sistemas, Editorial. Colección Teoría Social, Edición. Primera, Año. 2002, Pág. 93

[8] Autor: Anna Zlobina, Libro: Psicología Social, Cultura y Educación, Editorial: Prentice Hall, Edición: Primera, Año: 2003 Pag:80

Análisis y Perspectivas sobre el Film “La Jetée”

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Éste fue un trabajo que realicé para la escuela, sin embargo me parece que podrán extraerse algunas perspectivas que puedan ser de utilidad para evaluar la forma en que “abordamos las peliculas” (sobretodo ahora que se habla tanto de la manipulación de los  Medios de Comunicación). Así que, éstas son algunas perspectivas personales con respecto al Film Titulado “La Jetée”, y se puede considerar éste un inicio de algunos films que estaré compartiendo y evaluando dentro de éstas perspectivas así que, espero lo disfruten. Saludos

La Jetée (1962) (Chris Marker) (Sci-Fi)

Aquí lidiamos con un factor interesante; lidiamos con una narración de hechos que se desarrollan dentro de un estado alterado de consciencia, el cual toma lugar bajo la influencia de diversos factores externos; sin embargo a pesar de tener la respuesta justo en frente de nosotros, la cual a mi parecer, valdría la pena abordar más desde el análisis de las condiciones mismas del experimento, y las condiciones de la época en la cual se desenvuelven, más que a través de la experiencia del sujeto per se, tal pareciera que se opta por la ilusión, a razón de satisfacer algún ideal romántico sobre la vida misma.

Esencialmente, el escenario es planteado en torno a una futura guerra, en éste caso la denominada “3°Guerra Mundial”, con un grupo de científicos que tras la consecuencia de ésta guerra, la cual resulta en una devastación de proporciones inconmensurables donde la radioactividad ha cubierto la totalidad de la superficie terrestre, éstos tratan de restaurar el orden cósmico que ha sido irrumpido por ésta gran catástrofe. El simbolismo es significativo en contraposición al “rauma remanente” (por así decirlo) de la Segunda Guerra Mundial, cuando la razón no era suficiente para explicar el por qué los acontecimientos que estaban tomando lugar se estaban manifestando de la forma en que se estaban manifestando, es decir, aquí nos encontrábamos en medio de las grandes revoluciones del pensamiento y de los avances tecnológicos, y sin embargo, la cantidad de muertes que estaba dejando a su paso la guerra, ciertamente resulta “incomprensible para la sociedad en general”, puesto que las cifras de muertes y cadáveres, en realidad no podían ser visualizadas o comprendidas por la sociedad misma, y ya no se diga la sociedad científica.

Me parece que éste film (La Jetée), precisamente aborda perspectivas a manera de reflexión sobre ¿Qué ocurriría en caso de la existencia de una 3°guerra mundial? No es secreto hoy día para ésta sociedad, la serie de experimentos que se realizaron durante la segunda guerra mundial a diversos soldados las cuales iban desde el empleo de diversos estupefacientes como el LSD (entre otros), hasta “terapias de electroshocks”, las cuales eran realizadas para evaluar y medir las reacciones que tomaban lugar al alterare influenciar los canales de percepción que se veían afectados por la influencia de tales drogas. Y menciono esto, porque la fecha en la cual fue realizada el film, no es por menos digna de ser evaluada en contraposición a los eventos que se vieron desencadenados como respuesta a los conflictos armados de la Primera y Segunda Guerra Mundial, una fecha que a mi parecer, valdría la pena evaluar con detenimiento “1962…” ¿Qué estaba pasando en aquel entonces?

Aquí algunas perspectivas adicionales al respecto

Human Resources

“El desarrollo de la Psicología Cognitiva (1960) se caracterizó por el estudio de las estructuras y procesos mentales (como la memoria, el razonamiento y la resolución de problemas.) mediante la experimentación, manteniendo una perspectiva racionalista. Algunos de sus autores más destacados son: Miller, Gallanter, Pribam y Fodor. De lo más general que puede decirse es que refiere la explicación de la conducta a entidades mentales, a estados, procesos y disposiciones de naturaleza mental, para los que reclama un nivel de discurso propio, que es distinto de aquel que se limita al establecimiento de relaciones entre eventos y conductas externas y del referido a los procesos fisiológicos subyacentes a las funciones mentales.”

La palabra “recordar”, viene del latín “recordari” , formado de “re” (de nuevo) y “cordis” (corazón). Recordar quiere decir mucho más que tener a alguien en la memoria. Significa “volver a pasar por el corazón”.
¿Qué es la memoria? Es la impresión perceptual, sensorial y simbólica del conglomerado de experiencias que, de forma conjunta que se realiza en la mente, las cuales al desenvolverse dentro de un “escenario particular” (por decirlo de alguna manera), mientras el cerebro procesa toda ésta información en sus diversas áreas y campos que enfocan y canalizan éstas experiencias, la mente establece un orden cronológicamente definido a éstas y todo lo que ello implica, “para experiencias futuras”, es decir, la memoria misma no funciona como acostumbrada y erróneamente se concibe, esto es, a través de una acumulación de “imágenes”, en realidad la memoria es el resultado de la impresión cognoscitiva que se realiza en la mente, en respuesta a la referencia que ésta ha abstraído previamente vía los sentidos de una situación o una experiencia particular, lo cual determina patrones determinados como referencia futura para dichas experiencias, dentro de las cuales, se activa éste “aparato cognoscitivo” que resuena con la experiencia, a fin de “actualizar” la información que uno recibe de ésta nueva experiencia pero, que encontramos íntimamente ligada a nuestras experiencias pasadas, llevándonos a reaccionar/actuar en sentido de lo que percibimos “es la solución apropiada” a esta situación en particular.

¿Qué es la mente? Por mucho tiempo, creímos y denominamos erróneamente al cerebro, y los procesos en éste se llevan a cabo como la mente misma, sin embargo, lo que vemos en esos procesos y movimientos cerebrales como el patrón organizado de acción/reacción, en esa interacción entre substancias, neuronas, campos bio-electromagnéticos, es un orden de algo “programado”, un diseño… el cual marca y define nuestra interacción con el mundo, “cómo es adentro es afuera, como es arriba es abajo”, siendo arriba la mente y afuera la manifestación de nuestras acciones; por esto me refiero a que, lo que el humano experimente en si mismo y como él mismo, será su construcción de la realidad; varias personas construyendo la misma realidad en el mismo orden obtienen por definición la cada vez más cuestionable en nuestra sociedad contemporánea, denotación de la palabra “normal” la cual es, “que se sujeta a la norma, o se mantiene en regla con lo observado y experimentado con anterioridad”. Una persona que construye su realidad en un sentido distinto al “normal” es por definición “un loco”.

El loco es encerrado y apartado de la sociedad, para que “no influencie a los demás”, lo cual, de forma verdaderamente fascinante, nos muestra una cosa. La mente del ser humano, es en realidad un elemento muy frágil que resulta “programable” ante la influencia de su entorno inmediato y, cuando ésta influencia resulta en perjuicio de nuestras ideas, prejuicios y noción misma de la realidad, nos vemos “obligados a apartarnos y alejar, a aquel elemento externo que se encuentra presente en nuestro entorno”.

La memoria, no es un “elemento pasivo” en la mente, en realidad es todo lo contrario; con cada nueva experiencia dentro de nuestro mundo y realidad, las definiciones e ideas relacionados a cada elemento de nuestro mundo se renuevan y modifican con cada elemento añadido a esa experiencia en particular, influyen también las condiciones del evento y nuestro entendimiento y proceder hacia el mismo, donde la relación entre los elementos mismos y el orden sobre el cual éstos se establecen, se ven influenciados por el nuevo comparativo categórico que toma lugar en la mente, es por eso que sensaciones como el amor pueden transformarse al odio, así como momentos que en un pasado fueron recordados como felices, en el presente pueden ser sustituidos por la tristeza; si pensamos en la muerte de un ser amado, al recordarlo le extrañamos, y esos momentos que se compartieron juntos (dependiendo del proceder y la madurez de cada persona) dichos momentos o situaciones, podrán traer a la mente del individuo sensaciones como la perdida, la soledad, la tristeza, y las implicaciones que de ello resulta cuando pensamos en el ser humano como un animal sociable, cuya relación con otros seres humanos puede alcanzar niveles que recaen en la obsesión o la dependencia hacia una persona en particular.

Lo que valdría la pena abstraer de esto es el cuestionarnos: ¿Qué tan confiable es la memoria? Y cómo tendríamos en todo caso que “recordar” de tal suerte que la memoria no nos falle…, y por supuesto la pregunta que valdría la pena formularse es: ¿Quién soy yo sin mis memorias, pensamientos, deseos, sentimientos, emociones, conocimientos?

Cuando una persona es enfrentada con esta clase de preguntas, se trata de ignorar y evadir el conocimiento de nuestra esencia y eseidad misma, y lo proyectamos hacia alguien más, para crear juicios e ideas hacia ellos como respuesta a nuestro temor de cuestionar la realidad que siempre hemos creído “real”, y en ello tal vez descubrir que las vidas que vivimos, se sienten “vacías y carentes de significado, porque son REALMENTE VACIAS Y CARENTES DE SIGNIFICADO”, resultando en no más que el ínfimo sueño de los tontos que siempre hemos sido, quienes a razón de encubrir nuestra cobardía en la cual hemos ideado éstas “ilusiones” para no tener que enfrentar una…”imagen más grande, que pueda trascender tal vez nuestra esfera de intereses personales, nos hemos privado de descubrir un mundo más grande y desafiante que nosotros mismos y nuestro absurdo miedo disfrazado por nuestras vidas felices y perfectas”…

¿Qué son las Emociones o un Estado de ánimo? ¿De dónde provienen? Continuamente leo y escucho a las personas decir, que el ser humano es superior a los animales porque realiza un proceso de razonamiento crítico a diferencia de los animales que “siguen un patrón programado el cual ha venido a ser denominado instinto”, y ciertamente esto me resulta particularmente inquietante ya que, la existencia misma de una organización o un proceso a través del cual “razonamos” implica en sí mismo, un patrón definido y programado que de hecho es seguido, obedecido, y “respetado” por nosotros, al grado en el cual, no cuestionamos lo que pensamos, y de hecho “pensamos antes de hacer o realizar cualquier acción” lo cual habla de un patrón programado que de hecho es seguido en una suerte casi instintiva, de forma tan temida, tan respetada y valorada como solo el miedo mismo puede ser, en el cual colocamos nuestra absoluta confianza, dictaminando lo que debemos ser y hacer, porque el miedo es “la base de la personalidad”, y así se convierte en la estructura misma de todo nuestro ser, que a su vez, es el resultado de las experiencias, pensamientos, memorias, ideas, conocimiento e información en el cual construimos la definición misma del “yo”.

Sin embargo, esto lo hace a uno preguntarse: ¿Soy acaso éste miedo, éste temor? ¿Cómo, cuándo y dónde es que éste miedo se ha originado en mi? Cuando se observa al miedo, y lo mucho que éste ha influenciado sobre la psique de nuestra especie, dentro de la cual, hemos llegado a confiar en éste miedo a tal punto, que la totalidad de nuestra sociedad se encuentra constituida por y en base al miedo mismo, es decir, no es coincidencia que los psicólogos definan el miedo como la base misma de nuestra personalidad; tan solo pensemos en ésta escena de la película “Una Odisea espacial”, dentro del film, hay una escena en la cual dos grupos de homínidos (nuestros presuntos antepasados), se encuentran alrededor de un pequeño abrevadero, y a fin de lograr proteger éste, se hacen de armas y utensilios contra el otro grupo, para poder defender aquello que han “definido y marcado como su territorio”, es decir, si observamos a otra de las herramientas que eventualmente llego a emplearse de igual forma como un arma, esta es el fuego, podemos ver éste patrón que poco a poco fue edificando la línea de nuestros sistemas de defensa, desde las herramientas más burdas, hasta la construcción de misiles teledirigidos vía satélite.

¿Qué percepción tenemos de la resolución de conflictos y cómo nuestra mente se ha desarrollado de tal suerte en éste sentido que ni siquiera nos encontramos a salvo de nuestra propia naturaleza destructiva? Es decir, el acto mismo del suicidio, ciertamente denota el reflejo de ésta naturaleza destructiva que colapsa internamente y en la cual, en aras de encontrar alguna forma de “paz” dentro de nosotros mismos al escabroso conflicto interno causado por la depresión, la soledad, la desesperación, etc., en ésta “lógica” sobre la cual desde la época primitiva resolvimos como “la mejor solución”, destruir aquello que nos deviene un problema a nuestros intereses (lo cual también puede entenderse como nuestro temor a la perdida futura y las implicaciones mimas que ello tiene a la supervivencia) optamos por “remover y eliminar de nuestra existencia misma a éste obstáculo que nos genera un conflicto en nuestra mente”, sin embargo la pregunta es ¿Dónde se encontraba el conflicto realmente? ¿Dónde más sino en nuestra consciencia misma? Dentro de lo cual, el suicidio es como ésta forma de “destruir el origen de nuestros problemas”, (aunque a mi parecer de la manera ciertamente menos acertada) “nuestros pensamientos” “nuestra lógica misma que se evidencia y expone a si misma como el error de nuestra sola y ampliamente cuestionable inteligencia superior”.

El miedo domina nuestra vida al punto en el cual, con el inútil “propósito” de escapar a éste y a su expresión más petrificante y aterradora “el temor a la muerte”, nos hemos ideado un cielo al cual podamos ir tras la muerte, solo para acallar y encontrar alguna suerte de “paz” dentro de nosotros mismos, a crear ésta forma de “seguridad y certeza” de que al morir nos encontraremos en una nueva experiencia donde aparentemente no existe sufrimiento para el ser humano y donde todos los placeres y delicias del cielo son enarbolados y exaltados de tal suerte, que la existencia misma en la tierra se convierte en una visión banal, inferior e incluso abominable y terrible en comparación de ésta, solo para escapar por un momento (que a algunos les resulta en toda la vida) a la insoportable incertidumbre que tal experiencia nos deviene…, lo cual de igual forma sirvió al propósito de dominio y control sobre las masas a través de la creación de un sitio igualmente existente tras la muerte, denominado el infierno, a propósito de alinear así a todos aquellos que se atrevieran a cuestionar “la lógica e intereses de sus amos”.

Si yo manifiesto una imagen con alguna habilidad artística, la imagen bien puede significar absolutamente nada por sí misma, aquello que “relaciona la imagen con el significado” es el observador, es decir, no se dejan de lado las evidentes implicaciones de peso al hecho mismo de que la acción de la manifestación misma de ésta imagen, resulta de la acción comunicativa en el empleo de mis habilidades para manifestarla, las cuales encuentran su relación con cuestiones tales como el denominado imaginario colectivo, sin embargo, si bien el orden que he dado a los elementos en la imagen resulta a modo consecuente de las influencias simbólicas y culturales de mi entorno ¿Quién puede decir que la significación misma de los elementos en la imagen se ve necesariamente concatenada al orden del discurso que el observador narra en su propia consciencia a manera de prejuicio frete a dicha imagen?

Es decir, algunas personas podrán describir la imagen en el sentido mismo que la mente trata de hacer de las formas para abstraer alguna figura u objeto cognoscible. Otros trataran de enlazar la relación simbólica de los elementos que se han visto abstraídos por la propia mente y como resultado de ello describirán una escena o una idea, pero…, que pasa si yo respondo que lo que he representado es “mi visión de Dios” y que aquello que he tratado de representar en ésta imagen, es la conexión con Dios, ahora, por supuesto, ¿qué implicaciones tiene la connotación de dicha palabra de acuerdo a mi cultura, religión, sociedad, educación, experiencias, etc.? ¿Qué es “Dios” y qué significa “Dios” para ésta persona de acuerdo a la descripción de su “experiencia que ha relacionado a ésta imagen”? ¿Qué función discursiva cumple la connotación de tal palabra dentro del contexto y orden particulares de ésta persona en su vida cotidiana, y su vida social? ¿Qué necesidades fisiológicas y psíquicas satisface dicho concepto a las posibles múltiples explicaciones, descripciones y dilucidaciones que éste individuo hace de su propia realidad y a que propósito sirven tales explicaciones mientras otras tantas fueron desconsideradas que en su perjuicio podrían haber resultado de beneficios claramente inconmensurables a nuestro humilde entendimiento?

¿A que viene todo lo anterior y por qué he seleccionado el tema de la memoria dentro del film? Cuando el hombre (protagonista) en el film, empieza a realizar su descripción de las primeras “visiones”, de éste mundo del pasado, utiliza palabras como “una habitación real, niños reales, tumbas reales”, y esto particularmente me llamó mucho la atención porque ¿A qué grado confiamos en nuestra memoria y conferimos a la misma la descripción y “discurso propio” de la realidad, mientras desconsideramos e ignoramos completamente las dinámicas y procesos mismos de la cambiante e inestable memoria?

La Mujer en el film “la jetée” por ejemplo, cumple con ésta función simbólica, donde la imagen y relación misma de la mujer no es, el objeto mismo de la memoria, sino la alusión simbólica de un estado más abstracto al cual el hombre hace alusión como “una imagen de felicidad”, es decir señalando su propia “experiencia de felicidad” ante la manifestación de ésta imagen, pero no dejemos de lado que ésta imagen es de igual forma referida como “una imagen del pasado de éste hombre” así que, en realidad no llega a quedar del todo claro “quien es la mujer dentro del film”, y si las escenas que el crea en su mente con relación a la misma, son de hecho el resultado de una fantasía generadas hacia alguna mujer de la cual el se encontró enamorado, si fue su amante, su esposa, o bien en un sentido un tanto más…visceral, su propia madre; por éstos motivos es que me parece ciertamente “imposible” determinar con exactitud qué papel representa la mujer, porque toda conclusión, incluida la mía por supuesto, con respecto al criterio mismo del director para determinar ésta escena es pura y absoluta especulación, el hombre que el “ve morir” en su pasado, podría de igual forma ser el resultado de algún trauma de la infancia, un hombre al cual vio morir, tal vez su propio padre, tal vez una simple proyección de él mismo muriendo, resultando en su “mayor obsesión” su miedo a la muerte, todo construido en esa experiencia de alucinaciones generadas por la droga que se le es administrada a lo largo de todo el experimento.

Otro aspecto que no debemos dejar de lado es la percepción y noción del “tiempo” y las implicaciones que el mismo tiene para crear la definición misma de la memoria, es decir, obviamente éste hombre no viajo al pasado en forma alguna mas que en los dominios de sus propias memorias, de su propia mente, éste simplemente visitó sus propias memorias, la proyección futura resulta de las dinámicas y estructuras del tiempo mismo. Hoy día se nos vende y promociona todo un acervo acerca de existir “en el presente, en el ahora”, en términos de establecer nuestra consciencia fuera de toda “preocupación e influencia resultante del pasado” para poder enfocarnos en lo “más importante de nuestras vidas”, éste momento “el ahora”…

Me temo que el punto que no es entendido o siquiera considerado, es el hecho de que la existencia misma del ahora, es el resultado del pasado, sobre el cual definimos nuestra experiencia y definición de “quienes somos ahora”, proyectando hacia el futuro. Lo cual tiene una relación multidimensional de implicaciones con respecto al tiempo y “la memoria misma” que nos dice no solo “quien yo soy en el ahora”, sino la influencia que éste “yo” en el ahora tendrá en el futuro, sobre todo si no me doy a la tarea de analizar crítica y honestamente mi propio pasado para asegurarme de que en realidad no estaré creando consecuencias verdaderamente perjudiciales en el futuro.

El tiempo, es la acumulación de momentos (1+1+1+1+1 = un conteo) “establecidos en un orden” como el “orden de los eventos imperantes y significativos en la memoria”, el orden mismo de éstos eventos se verá determinado por nuestra educación y, los puntos de atención, observancia y valor que resulten de ésta educación serán los eventos considerados dentro de la memoria, en términos de nuestra relación con tales puntos de atención y de valor, mientras que el resto de los elementos en nuestro entorno, se verán completamente desconsiderados y las implicaciones que ello conlleva a nuestra relación con el mundo en su totalidad.

Nuestra relación con el tiempo, en realidad opera en circunstancia de “ciclos”, ciclos de tiempo que delimitan el “inicio y el fin de una experiencia en particular”, sin embargo, observemos a la historia por ejemplo, inicia una era y otra termina, inicia una nueva época y termina con el inicio de otra, éste juego de ciclos genera la impresión de “movimiento y evolución”, sin embargo, como mencioné anteriormente con respecto a la “evolución de nuestra lógica para resolver los conflictos”, me parece interesante que pensemos el tiempo, como éstos ciclos que nos sugieren “movimiento y evolución” pero no nos atrevamos a considerar que estos ciclos, lejos de marcar cambio, progreso, evolución y movimiento, puedan en realidad estar mostrando que lo único que la humanidad ha hecho es enraizarse y hundirse más dentro de sus propios prejuicios, y para explicar esto me gustaría realizar un simple comparativo para poner esto en perspectiva:

Cuando entramos en una relación con una persona, ciertos hábitos toman lugar, éstos hábitos son a su vez establecidos y categorizados a través del orden sobre los cual los eventos empiezan a tomar lugar, y creemos al salir de ésta relación y entrar en otra que hemos “evolucionado en nuestra forma de actuar dentro de las relaciones”, porque pensamos que “no podrán abusarnos de nuevo o que no cometeremos los mismos errores de nuevo” y entonces nuevamente utilizamos la experiencia del miedo para determinar éstos hábitos y “cambiar” de forma que podamos alinearnos con “éstos hábitos y juicios que hemos creado en nuestra mente” de forma que las relaciones puedan funcionar en la forma que las “pensamos serían la experiencia ideal”. Sin embargo, una mirada de cerca, puede dejarnos ver que “éstos hábitos” ciertamente no cambiaron, simplemente se enraizaron más y más y más dentro de nuestra consciencia, donde el miedo fue el factor determinante tanto en la primera como en la última experiencia dentro de las relaciones, el miedo, como el temor a perder dicha relación por ejemplo, siempre determinó completamente nuestra relación con ésta persona y la totalidad de nuestras ideas y prejuicios con respecto a “quienes somos”, ¿nos movimos a alguna parte? No, ¿algo ha cambiado? No, ¿transcurrió el tiempo? En realidad lo único que transcurrió fue una línea de pensamientos que crea la percepción y noción misma del tiempo, pero en realidad, el tiempo mismo, como se ha demostrado en diversos estudios entre ellos la teoría de la relatividad de Einstein, el tiempo en realidad “no existe”, sino que es una simple percepción que resulta del proceso de la mente a “ordenar la realidad” en un sentido especifico del cual podamos valernos para nuestro propio “discurso de la realidad”.

Comprendo la realidad como un ciclo operante de acuerdo a la relación causa y consecuencia, donde la concepción de alguna posición y orden dentro del Cosmos en realidad me resulta cuestionable, porque el Universo mismo no tiene una posición realmente, en el Universo no existe el arriba o el abajo, la derecha o la izquierda, eso de igual forma es consecuencia de nuestra relación perceptual con respecto de ésta realidad por efecto consecuente de la superficie en la cual caminamos por defecto de la influencia de la gravedad que crea la “experiencia perceptual de que nos encontramos o desplazamos sobre un plano (y las consecuencias que resultaron de esa percepción en la antigüedad, tales como concebir a la Tierra en una estructura plana o cuadrada)”. El Universo mismo no conoce el tiempo, sería realmente limitado describir el Universo en una relación meramente especulativa proveniente de nuestra frágil y manipulable percepción.

Continuo en el próximo post

El Fracaso de la Democracia: ¿Quién es Responsable?

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Por qué creemos que quien dirige o controla un país o territorio es quien tiene toda la responsabilidad de nuestros problemas? La Democracia se ha tornado en una palabra muerta, pues nunca ha sido vivida como tal – Hoy comenzaremos los hangouts sobre la propuesta del Ingreso de Vida Garantizado hablando sobre la Democracia, los Problemas y las Soluciones.