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“El Espejo” por Fernanda Otero Ríos.

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Aldë

El Espejo:

“La expresión muda de su rostro avanzaba por los pasillos de aquel extraño lugar, era un palacio negro lleno de recovecos, prácticamente laberíntico, se movía como si recorriera su propia piel; los rincones, las curvas, los pasillos, las texturas, los colores e incluso los olores parecían fundirse con su cuerpo. Solo los muros agrietados contrastaban con la blancura de su rostro y perfección de sus facciones impávidas.

Al terminar de recorrer una serie de pasillos, Aldë llegó a un amplio salón decorado con espinos y un piso conformado de círculos concéntricos blancos y negros que partían del centro del lugar hasta las paredes más alejadas en las que aparecían converger todos los pasillos del palacio, y en cuyo centro se encontraba un inmenso agujero, del cual emanaba una extraña luz.

La mujer se dirigió tranquila hacia allí y se posó en medio de aquella luz que parecía sostenerla en el aire a unos cuantos centímetros del suelo. La luz que surgía de abajo iluminaba su cuerpo y su rostro de una forma única, casi como si traspasara su piel, y dejara ver de pronto todo su interior, pero no sus músculos o sus huesos, sino su alma.

Su piel se veía en ese instante llena de innumerables grietas, como las que invadían las paredes del lugar; cicatrices que se enredaban como ramas alrededor de todo su cuerpo.

En ese momento, otra figura entró en la habitación, esta no se movía con tanta confianza por el lugar, como un ser ajeno, extraviado en el laberinto. Era un hombre robusto, que al ver las cicatrices en la piel de Aldë, sintió un remolino en su corazón y una gran pena.

Estuvo ahí, observando por unos momentos el extraño espectáculo, cuando aquella luz cesó su intensidad y la figura de la mujer regresó a su habitual blancura como de marfil.

Maydôs, sorprendido, solo observaba la escena con los ojos muy abiertos, pero sin poder mover un solo músculo de su cuerpo, como si una fuerza más grande que él se lo impidiera.

Aldë lo miró con sus ojos profundos en un cuestionamiento, acababa de darse cuenta de la presencia de aquel hombre, así que se dirigió hacia él, que aún detenido por aquella fuerza, no movió ni un solo dedo, aunque el miedo que sentía en su corazón le pedía a gritos salir corriendo de aquel lugar.

– ¿A qué has venido forastero? – preguntó la mujer con su helada voz.

Maydôs, después de un momento de lucha con su propio miedo, abrió la boca para contestar al fin con voz temblorosa:

– Me perdí en el laberinto mientras me buscaba a mí mismo, cuando vi la luz que salía de la habitación y no pude evitar observar.

Aldë, por primera vez esbozó una leve sonrisa en la comisura de sus labios, miró a Maydôs y le dijo:

– Pues entonces no e has perdido, éste es el lugar indicado, es el recinto del espejo del alma y yo soy su guardiana.

Maydôs muy sorprendido miró a la mujer dubitativo, pero antes de que pudiera pronunciar una palabra, la mujer le dijo, como si adivinara sus pensamientos:

– Lo que viste desde aquí, es mi alma; el cuerpo oculta las almas a los ojos de los que saben ver y a uno mismo, en este espejo, verás tu alma como es en realidad.

En ese momento, Maydôs sintió como si aquella fuerza hubiera dejado de ejercer presión sobre su cuerpo, pudo moverse, pero en lugar de correr, se quedó ahí, observando a la mujer, aún no entendía cómo todas esas grietas podían cubrir su alma. Ella le tomó lentamente la mano, y lo condujo hacia el centro del salón y al llegar al borde de la luz, se detuvieron.

– Si has llegado hasta aquí, es porque estás listo. Yo vigilo este lugar y solo hay algo que debo advertirte: lo que verás en el espejo es solo la verdad, el espejo no miente. Debes entender que el reto no es conocerte sino aceptarte una vez que el espejo te hable.

– Acaso a ti ¿no te duele ver tu alma agrietada, no te confunde?

– No, esas grietas me conforman, y me gusta lo que veo cuando me miro al espejo, porque para mi no son grietas, son bordados que adornan mi vestidura, y sin ellas, incluso sin las más pequeñas, no sería lo que soy ahora.

Maydôs se sintió muy sorprendido con la respuesta, admiraba la forma en que esa mujer se refería a sus heridas, y entonces entendió lo que Aldë había querido decir, ¿Qué vería él en el espejo?, sintió miedo, pero decidido, miró la luz y dando las gracias a la mujer con una mirada, entró en el espejo de las almas.”

Este fue un trabajo realizado por mi ahora ex profesora de las Corrientes del Arte y la Cultura, y cuando tuve la fortuna de poder escuchar éste relato de sus propias palabras, pude ver “mi propio reflejo en sus palabras”. Y con ello, entendí que “el Uno Mismo, es en realidad Uno y el mismo para todos los seres humanos”, es decir, es interesante lo mucho que como seres humanos, podemos decir que “no somos iguales”, pero que al mismo tiempo podemos entender lo mucho que una persona puede estar experimentando en un determinado momento, dentro de una determinada situación o experiencia, y en ésto, todos y cada uno nos convertimos en un espejo los unos para los otros.

Lo mismo pasa cuando vemos a éste mundo, y vemos a las guerras, los conflictos, la hambruna, y vemos la maldad en el mundo…, pareciera que, por un momento tratamos de ignorar aquello que está “ALLÁ, LEJOS DE NOSOTROS, SEPARADO DE NOSOTROS”, pero solo hace falta ver una mirada a nuestro interior, y entonces, entendemos…por qué éste mundo es de la forma en que es.

Cada vez que veo esta mascara, quedo intrigado, porque en realidad no veo “solo” una mascara, sino que me veo a mi mismo, es realmente muy interesante, porque “es una mascara que no es una mascara”, sino que ésta revela algo más íntimo que va más allá de la mascara per se; verdaderamente empiezo a considerar como la definición de arte en si misma que concebí en mi mente es tan limitada, porque el arte es algo que lejos de “presentar una visión del mundo” llega más bien a “representar nuestra visión en un momento del mundo”, cuando alguien nos comparte una visión tan íntima del mundo que refleja el propio proceso del conocimiento de uno mismo” creería que es, verdaderamente, el regalo más hermoso que nos pueden hacer, es como si nos dieran el regalo de nosotros mismos, porque entonces, de pronto, ya no estamos solos, y existe toda una humanidad que puede ser para nosotros, esa oportunidad, ese regalo que podemos darnos, si nos atrevemos a compartir y a dar a otros lo que nos gustaría recibir…

Pieza artística (Mascara) realizada por: Fernanda Otero Ríos.

Narración redactada por: Fernanda Otero Ríos

Fotografía realizada por: Gabriel Aceves Higareda

Y ahora, me gustaría de igual forma compartir aquí una adaptación que he realizado a ésta hstoria, ya que éste cuento impacto significativamente dentro de mi vida, y por ello quiero dedicar ésta segunda parte a la artista Fernanda Otero, en retribución por su aporte.

Más allá del Espejo y la mirada sublime.

Maydôs, erguido y con paso firme cruzó aquel sendero luminoso, dentro del cual, a cada paso que cernía dentro de éste, le daba la sensación de en realidad estar dando un paso hacia sí mismo; la idea en si misma le resultó divertida, de tal suerte que una pequeña sonrisa empezó a dibujarse en sus labios acompañada de una breve y difusa risa; no estaba avanzando y tampoco retrocediendo, sino que, más bien le pareció estar envolviéndose en sí mismo hacia su interior mientras sublimes fractales se enmendaban en éste movimiento que le parecía reverberar hasta el infinito.

“Es casi como una galaxia” se decía hacia sus adentros, “Un universo compuesto de éstas posibilidades”

La consistencia de la atmosfera comenzaba a cambiar conforme se adentraba cada vez más y más en aquella luz cegadora, y por un momento, le pareció que en realidad, la luz no provenía del exterior, sino de sí mismo, porque a cada pasó que daba en el interior de la luz, está en realidad empezaba a tomar cuerpo, forma inclusive presencia…

Una vez inmerso en derredor a  toda la luz blanca (o en derredor de si mismo y su propia presencia), la consistencia de la atmosfera se tornó líquida, lechosa y con cada respiro que Maydôs inhalaba, le pareció en realidad estar alimentándose de algo que llenaba un vacío en su ser; éste no era un alimento que saciaría la apetencia de su intestino, sino que en realidad estaba nutriendo algo más esencial, algo dentro de los componentes de su fisicalidad misma.

Conforme se dejaba envolver en ésta atmosfera, y a alimentarse de aquel líquido lechoso que pululaba en el entorno con cada respiro, empezaba a notar que sus ojos estaban adaptándose a la intensidad y consistencia de aquella luz, estaba llenándose con ella (aunque en realidad podía casi con absoluta certeza asegurar que en realidad estaba llenándose consigo mismo), entonces, algo comenzó a emerger de la ahora líquida luz que envolvía el entorno, diminutas formas que se movían independientes a la corriente de aquella luz líquida pululando en el espacio.

Al observarlas de cerca, Maydôs pudo notar unas diminutas formas casi de apariencia antropomórfica que danzaban y corrían en las ondulantes emanaciones líquidas de la atmosfera, sin embargo, había algo extraño acerca de éstas formas y figuras, le resultaban familiares, es más, juraría haberlas visto antes en algún momento de su vida.

Observó con más detenimiento dentro de éstas, y en efecto que eran familiares, de hecho, podía ver que cada una de éstas formas, representaba algo tan familiar para él como su vida misma, porque éstas formas antropomórficas dibujándose en aquella extraña substancia líquida, eran en realidad cada una de sus experiencias y sus memorias, algunas de ellas tan viejas que le era difícil reconocerlas, creía haberlas olvidado, pero no, allí estaban, todas y cada una de ellas.

Entonces se dijo a sí mismo: “Este espejo…no puede mostrar imagen, porque la imagen no consiste de lo que parece, sino de lo que es” Es decir, Maydôs había visto su reflejo antes en miles de espejos, pero ésta vez era diferente, no estaba ya viendo un reflejo, estaba viendo en sí mismo, la totalidad de sí mismo, porque se dio cuenta, de que en realidad la imagen no podía ser entendida a través de un solo fragmento en el tiempo y el espacio, de la misma forma en que no puede entenderse una obra de arte por uno solo de sus fragmentos, o una sola de sus tinturas, no…, debe verse completa, debe verse en la existencia misma de aquello que es, para poder entender, porque en ese entender podía VER y ver…es vivir…

En ese momento, una voz se hizo presente proviniendo de todas las direcciones exclamando: “Es irónico que las antiguas razas consideraran el perder la vista como algo peor que la muerte misma ¿no es verdad?”

Maydôs trataba de encontrar el origen de aquella voz que como un estruendo irrumpía con tal fuerza, pero a la vez con tal solemnidad, que a Maydôs le daba la impresión que el mismo rayo habría enmudecido ante su sola presencia…

Entonces, todas aquellas figuras antropomórficas empezaron a reunirse en una sola masa gelatinosa que poco a poco se solidificaba, dejando ver la figura de un hombre de estatura cercana a la de Maydôs.

-¿Quién eres? Preguntó Maydôs

-Me conocen de mucha formas, en realidad, soy el origen y el fin, el alfa y el omega, Dios, el Diablo, la Muerte y tú mismo…

-Es curioso, replicaba Maydôs, en realidad no me siento tan importante como para ser el origen y el fin de todo.

El hombre rió difusamente, y replico de vuelta: “¿De verdad? Entonces ¿crees que los materiales que componen tu corporeidad misma, devienen de un punto ajeno a la existencia y el origen mismo de ésta? Si bien tu cuerpo es bastante nuevo, los materiales no lo son, porque datan desde el origen mismo de ésta creación. El origen y por tanto creación de toda experiencia de vida deviene del creador mismo que crea una creación, porque al final, son los hombres quienes experimentan y viven la vida, mueren sus muertes, aman, odian, crean y destruyen”

Invariablemente de ello Maydôs, debes saber que, las respuestas que has venido a buscar en el espejo, no las encontraras en la luz, sino en las sombras.

-¿Qué quieres decir? He entrado al espejo, y he caminado hacia la luz de mi interior, mi propia alma, he visto en mi mismo.

-Y ¿Qué es exactamente esa Alma Maydôs?

-…

-Lo que has visto, han sido solo los canales perceptuales edificados por tu consciencia acerca de ti mismo, la definición del “quien yo soy”, pero eso no significa que hayas visto algo en lo absoluto. Verás Maydôs, para realmente “ver en el espejo”, necesitas primero ver en ti mismo, sin ninguna idea, juicio, percepción, memoria, etc., de otra forma, la imagen que verás no será autentica, porque al final será únicamente lo que tú querrás ver e incluso creer de ti mismo.

-¿Qué puedo hacer entonces si no me queda nada de mi luz? ¿Moriré?

– Antes de la Creación viene la destrucción Maydôs, posible el origen mismo de ésta existencia no habría sido posible sin que el caos se desatara antes dentro de aquella gran explosión…, de todas las criaturas que cruzan el espejo, solo los seres humanos tienen éste curioso aunque ciertamente extraño conflicto con la muerte.

Verás Maydôs, todas las criaturas que alguna vez acuden a mi tras la muerte, es únicamente para despojarse de su corporeidad, sin expectativas, ni resentimientos; sin embargo, el ser humano cree que, por alguna razón…, si teme la muerte podrá protegerse de alguna forma de ella, inclusive a su propio temor ha creado la “imagen” de un cielo, para poder encontrar alguna suerte de paz dentro de sí mismo, esperando que al morir pueda ir al cielo mismo que ha ideado para sí mismo.

Es irónico en cierto sentido, porque la gran mayoría de los seres humanos crean una “expectativa” acerca de lo que les gustaría ser o convertirse en algún futuro, sin embargo, nada de ese futuro es presente o certero, y aún así lo construyen como una certeza, se imaginan a sí mismos muriendo de viejos o en sus camas, pero aún en su lecho de muerte, se ven resistiendo, inclusive negando, la inevitabilidad y certeza que es la muerte misma, más certera e infalible que cualquier futuro prometedor, incluido la promesa misma del cielo tras la muerte…

Por eso Aldë no deja cruzar a cualquiera…, así que, Maydôs, si estás aquí, en éste momento es porque Aldë sabía que tenías la capacidad de hacerlo, de otra forma no habría permitido que cruzaras el espejo. Algunas veces, nos encontramos más vivos cuando enfrentamos el prospecto de nuestra propia mortalidad, tal vez eso signifique que si nos convencemos de que viviremos por siempre, nunca nos sentimos del todo vivos Maydôs.

¿Qué me dices? ¿Estás listo?

-Sí, replicó Maydôs, está vez entendiendo que su viaje apenas había comenzado.

En ese momento, el hombre frente a Maydôs desenvolvió de su túnica, un objeto que parecía

ser un espejo.

Este espejo tenía una cualidad interesante, era un espejo dentro de un espejo, así que en realidad, éste formaba una imagen que se refractaba copiosamente una y otra vez, dentro de sí mismo, tal y como lo hacen cuando se colocan un espejo frente al otro y uno se coloca en medio de ambos.

En ésta ocasión, no hubo luz, solo oscuridad, de hecho el entorno en su totalidad cambió radicalmente a profundas y densas tinieblas, y entonces…fue en ese momento que Maydôs tomo el espejo y lo llevó hacia su rostro, acto seguido, Maydôs quedó estupefacto ante la imagen que se le revelaba en ese momento, la cual para su infortunio resultó ser la macabra y aterradora imagen de una criatura espeluznante, un demonio…

Ahora, solo quedaba ante los ojos de Maydôs la imagen de aquella bestia, y entonces exclamó horrorizado:  “¿Qué es ésta monstruosidad?”

-Eres tú Maydôs.

-¡No es verdad!, ¡¿Qué me has hecho?!

-Nada que no te hubieses hecho a ti mismo, lo único que hice fue darte los medios para enfrentar aquello que no tuviste el valor de ver por ti mismo. Hace tan solo unos momentos habrías jurado que esa luz que viste al inicio de tu viaje en el espejo era la totalidad de ti, pero en realidad no estabas enfrentando la totalidad de la imagen que estabas viendo.

-¿Por qué has traído ésta monstruosidad…algo tan feo?

-Los espejo son a menudo feos…y honestos…; lo siento, pero aquello que ves como una maldición no es otra cosa más que la esencia de la verdad…

En ese momento, una lágrima broto desde los parpados de Maydôs, quien no pudo resistir más y rompió en llanto; él jamás había conocido lágrimas como éstas, porque estas eran verdaderamente sinceras, reales, suyas como jamás las había conocido, porque entonces entendió en ese mismo momento que toda su vida se estuvo buscando a sí mismo, en cada persona que había conocido, en cada pareja con la cual había pernoctado y en todo deseo que alguna vez había deseado.

Se había encontrado a sí mismo, aunque lo que había encontrado…no resultó ser en lo absoluto lo que esperaba, porque ahora entendía que el era el origen mismo del mal en su propio mundo, todo lo que alguna vez había negado de si mismo había vuelto esa noche, en una sola imagen; podía recordar aquellas discusiones con su madre, con su hermana, a la mujer que dejó atrás en su obsesión por la fama y la fortuna. Ahora comprendía que no solo era la realidad para Maydôs, sino la auténtica y absoluta realidad que de hecho afectaba a todos sus seres amados, y se preguntaba: “¿Por qué emprendí éste viaje? ¿No estaba acaso mejor ignorando ésta realidad? ¿No era acaso feliz con mi esposa y mi familia? ¿Por qué había deseado conocer la verdadera realidad? ¿Por qué creí en ésta mentira? ¿Fue para ocultar ésta verdad de mí mismo?

Y a medida que se realizaba éstas preguntas, empezaba a entender… le pareció extraño sentir tanta seguridad con cada paso que daba dentro del sendero hacia el espejo; por alguna razón, sentía que conocía ésta verdad, y empezaba a darse cuenta de que sus pasos, la certeza de éstos, reflejaban la realidad que él ya conocía ya desde hace mucho tiempo; dentro de cada discusión que tenía con su esposa, dentro de cada arrebato y desconsideración con su familia, con su madre, con su padre, con su hermana…, recordó también aquellas discusiones y peleas de su infancia, y empezó a darse cuenta, de que éste viaje, no había sido para descubrir y entender, sino para reconocer y aceptar…, pudo ver su propio egoísmo, y empezó a reconocer al causante de todos aquellos conflictos…, no eran su madre, su padre, su hermana o su esposa, sino el mismo.

Entonces el sabio le dijo, “Vuelve a ver en el espejo”

Maydôs, casi oponiendo una resistencia física a ello exclamó: “¡¿Qué más quieres de mí?! Por favor…no me obligues a ver de nuevo a esa bestia”

Entiende que la bestia que combates no está en el espejo, sino que existe en ti mismo, como la esencia de tu naturaleza… has vivido en las sombras toda tu vida Maydôs, aferrado a la ilusión y comodidad de la luz, sin embargo…hasta el hombre que ha vivido en las sombras toda su vida puede llegar a florecer

-¿Qué puedo hacer? Ya no me queda nada de lo que creía real…

La pregunta no está en si la imagen del espejo es o no real, sino en si esa imagen puede o no ser cambiada…en si tu eres o no real, la creación es un arte y el arte debería ser la creación de nosotros mismos, nuestra expresión de un momento

Maydôs vio una vez más al espejo, y pudo ver como el ardor de sus lágrimas quemaban la imagen de aquel demonio formando cuarteaduras que poco a poco desintegraban aquella imagen.

De su cara realmente empezaron a desprenderse esos fragmentos a pedazos, y poco a poco, Maydôs empezó a reconocer la nueva imagen que ahora se presentaba ante él, su verdadero yo, y finalmente entendió, quien era él, no se había convertido en alguien mejor, ni alguien peor, él simplemente era, y entendió que nunca necesito otra cosa.

Cuando giró para agradecer a aquel hombre, se dio cuenta de que ya no estaba, en realidad, se sentía integro, estaba completo, porque se tenía a sí mismo…

Análisis y Perspectivas sobre el Film “La Jetée”

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Éste fue un trabajo que realicé para la escuela, sin embargo me parece que podrán extraerse algunas perspectivas que puedan ser de utilidad para evaluar la forma en que “abordamos las peliculas” (sobretodo ahora que se habla tanto de la manipulación de los  Medios de Comunicación). Así que, éstas son algunas perspectivas personales con respecto al Film Titulado “La Jetée”, y se puede considerar éste un inicio de algunos films que estaré compartiendo y evaluando dentro de éstas perspectivas así que, espero lo disfruten. Saludos

La Jetée (1962) (Chris Marker) (Sci-Fi)

Aquí lidiamos con un factor interesante; lidiamos con una narración de hechos que se desarrollan dentro de un estado alterado de consciencia, el cual toma lugar bajo la influencia de diversos factores externos; sin embargo a pesar de tener la respuesta justo en frente de nosotros, la cual a mi parecer, valdría la pena abordar más desde el análisis de las condiciones mismas del experimento, y las condiciones de la época en la cual se desenvuelven, más que a través de la experiencia del sujeto per se, tal pareciera que se opta por la ilusión, a razón de satisfacer algún ideal romántico sobre la vida misma.

Esencialmente, el escenario es planteado en torno a una futura guerra, en éste caso la denominada “3°Guerra Mundial”, con un grupo de científicos que tras la consecuencia de ésta guerra, la cual resulta en una devastación de proporciones inconmensurables donde la radioactividad ha cubierto la totalidad de la superficie terrestre, éstos tratan de restaurar el orden cósmico que ha sido irrumpido por ésta gran catástrofe. El simbolismo es significativo en contraposición al “rauma remanente” (por así decirlo) de la Segunda Guerra Mundial, cuando la razón no era suficiente para explicar el por qué los acontecimientos que estaban tomando lugar se estaban manifestando de la forma en que se estaban manifestando, es decir, aquí nos encontrábamos en medio de las grandes revoluciones del pensamiento y de los avances tecnológicos, y sin embargo, la cantidad de muertes que estaba dejando a su paso la guerra, ciertamente resulta “incomprensible para la sociedad en general”, puesto que las cifras de muertes y cadáveres, en realidad no podían ser visualizadas o comprendidas por la sociedad misma, y ya no se diga la sociedad científica.

Me parece que éste film (La Jetée), precisamente aborda perspectivas a manera de reflexión sobre ¿Qué ocurriría en caso de la existencia de una 3°guerra mundial? No es secreto hoy día para ésta sociedad, la serie de experimentos que se realizaron durante la segunda guerra mundial a diversos soldados las cuales iban desde el empleo de diversos estupefacientes como el LSD (entre otros), hasta “terapias de electroshocks”, las cuales eran realizadas para evaluar y medir las reacciones que tomaban lugar al alterare influenciar los canales de percepción que se veían afectados por la influencia de tales drogas. Y menciono esto, porque la fecha en la cual fue realizada el film, no es por menos digna de ser evaluada en contraposición a los eventos que se vieron desencadenados como respuesta a los conflictos armados de la Primera y Segunda Guerra Mundial, una fecha que a mi parecer, valdría la pena evaluar con detenimiento “1962…” ¿Qué estaba pasando en aquel entonces?

Aquí algunas perspectivas adicionales al respecto

Human Resources

“El desarrollo de la Psicología Cognitiva (1960) se caracterizó por el estudio de las estructuras y procesos mentales (como la memoria, el razonamiento y la resolución de problemas.) mediante la experimentación, manteniendo una perspectiva racionalista. Algunos de sus autores más destacados son: Miller, Gallanter, Pribam y Fodor. De lo más general que puede decirse es que refiere la explicación de la conducta a entidades mentales, a estados, procesos y disposiciones de naturaleza mental, para los que reclama un nivel de discurso propio, que es distinto de aquel que se limita al establecimiento de relaciones entre eventos y conductas externas y del referido a los procesos fisiológicos subyacentes a las funciones mentales.”

La palabra “recordar”, viene del latín “recordari” , formado de “re” (de nuevo) y “cordis” (corazón). Recordar quiere decir mucho más que tener a alguien en la memoria. Significa “volver a pasar por el corazón”.
¿Qué es la memoria? Es la impresión perceptual, sensorial y simbólica del conglomerado de experiencias que, de forma conjunta que se realiza en la mente, las cuales al desenvolverse dentro de un “escenario particular” (por decirlo de alguna manera), mientras el cerebro procesa toda ésta información en sus diversas áreas y campos que enfocan y canalizan éstas experiencias, la mente establece un orden cronológicamente definido a éstas y todo lo que ello implica, “para experiencias futuras”, es decir, la memoria misma no funciona como acostumbrada y erróneamente se concibe, esto es, a través de una acumulación de “imágenes”, en realidad la memoria es el resultado de la impresión cognoscitiva que se realiza en la mente, en respuesta a la referencia que ésta ha abstraído previamente vía los sentidos de una situación o una experiencia particular, lo cual determina patrones determinados como referencia futura para dichas experiencias, dentro de las cuales, se activa éste “aparato cognoscitivo” que resuena con la experiencia, a fin de “actualizar” la información que uno recibe de ésta nueva experiencia pero, que encontramos íntimamente ligada a nuestras experiencias pasadas, llevándonos a reaccionar/actuar en sentido de lo que percibimos “es la solución apropiada” a esta situación en particular.

¿Qué es la mente? Por mucho tiempo, creímos y denominamos erróneamente al cerebro, y los procesos en éste se llevan a cabo como la mente misma, sin embargo, lo que vemos en esos procesos y movimientos cerebrales como el patrón organizado de acción/reacción, en esa interacción entre substancias, neuronas, campos bio-electromagnéticos, es un orden de algo “programado”, un diseño… el cual marca y define nuestra interacción con el mundo, “cómo es adentro es afuera, como es arriba es abajo”, siendo arriba la mente y afuera la manifestación de nuestras acciones; por esto me refiero a que, lo que el humano experimente en si mismo y como él mismo, será su construcción de la realidad; varias personas construyendo la misma realidad en el mismo orden obtienen por definición la cada vez más cuestionable en nuestra sociedad contemporánea, denotación de la palabra “normal” la cual es, “que se sujeta a la norma, o se mantiene en regla con lo observado y experimentado con anterioridad”. Una persona que construye su realidad en un sentido distinto al “normal” es por definición “un loco”.

El loco es encerrado y apartado de la sociedad, para que “no influencie a los demás”, lo cual, de forma verdaderamente fascinante, nos muestra una cosa. La mente del ser humano, es en realidad un elemento muy frágil que resulta “programable” ante la influencia de su entorno inmediato y, cuando ésta influencia resulta en perjuicio de nuestras ideas, prejuicios y noción misma de la realidad, nos vemos “obligados a apartarnos y alejar, a aquel elemento externo que se encuentra presente en nuestro entorno”.

La memoria, no es un “elemento pasivo” en la mente, en realidad es todo lo contrario; con cada nueva experiencia dentro de nuestro mundo y realidad, las definiciones e ideas relacionados a cada elemento de nuestro mundo se renuevan y modifican con cada elemento añadido a esa experiencia en particular, influyen también las condiciones del evento y nuestro entendimiento y proceder hacia el mismo, donde la relación entre los elementos mismos y el orden sobre el cual éstos se establecen, se ven influenciados por el nuevo comparativo categórico que toma lugar en la mente, es por eso que sensaciones como el amor pueden transformarse al odio, así como momentos que en un pasado fueron recordados como felices, en el presente pueden ser sustituidos por la tristeza; si pensamos en la muerte de un ser amado, al recordarlo le extrañamos, y esos momentos que se compartieron juntos (dependiendo del proceder y la madurez de cada persona) dichos momentos o situaciones, podrán traer a la mente del individuo sensaciones como la perdida, la soledad, la tristeza, y las implicaciones que de ello resulta cuando pensamos en el ser humano como un animal sociable, cuya relación con otros seres humanos puede alcanzar niveles que recaen en la obsesión o la dependencia hacia una persona en particular.

Lo que valdría la pena abstraer de esto es el cuestionarnos: ¿Qué tan confiable es la memoria? Y cómo tendríamos en todo caso que “recordar” de tal suerte que la memoria no nos falle…, y por supuesto la pregunta que valdría la pena formularse es: ¿Quién soy yo sin mis memorias, pensamientos, deseos, sentimientos, emociones, conocimientos?

Cuando una persona es enfrentada con esta clase de preguntas, se trata de ignorar y evadir el conocimiento de nuestra esencia y eseidad misma, y lo proyectamos hacia alguien más, para crear juicios e ideas hacia ellos como respuesta a nuestro temor de cuestionar la realidad que siempre hemos creído “real”, y en ello tal vez descubrir que las vidas que vivimos, se sienten “vacías y carentes de significado, porque son REALMENTE VACIAS Y CARENTES DE SIGNIFICADO”, resultando en no más que el ínfimo sueño de los tontos que siempre hemos sido, quienes a razón de encubrir nuestra cobardía en la cual hemos ideado éstas “ilusiones” para no tener que enfrentar una…”imagen más grande, que pueda trascender tal vez nuestra esfera de intereses personales, nos hemos privado de descubrir un mundo más grande y desafiante que nosotros mismos y nuestro absurdo miedo disfrazado por nuestras vidas felices y perfectas”…

¿Qué son las Emociones o un Estado de ánimo? ¿De dónde provienen? Continuamente leo y escucho a las personas decir, que el ser humano es superior a los animales porque realiza un proceso de razonamiento crítico a diferencia de los animales que “siguen un patrón programado el cual ha venido a ser denominado instinto”, y ciertamente esto me resulta particularmente inquietante ya que, la existencia misma de una organización o un proceso a través del cual “razonamos” implica en sí mismo, un patrón definido y programado que de hecho es seguido, obedecido, y “respetado” por nosotros, al grado en el cual, no cuestionamos lo que pensamos, y de hecho “pensamos antes de hacer o realizar cualquier acción” lo cual habla de un patrón programado que de hecho es seguido en una suerte casi instintiva, de forma tan temida, tan respetada y valorada como solo el miedo mismo puede ser, en el cual colocamos nuestra absoluta confianza, dictaminando lo que debemos ser y hacer, porque el miedo es “la base de la personalidad”, y así se convierte en la estructura misma de todo nuestro ser, que a su vez, es el resultado de las experiencias, pensamientos, memorias, ideas, conocimiento e información en el cual construimos la definición misma del “yo”.

Sin embargo, esto lo hace a uno preguntarse: ¿Soy acaso éste miedo, éste temor? ¿Cómo, cuándo y dónde es que éste miedo se ha originado en mi? Cuando se observa al miedo, y lo mucho que éste ha influenciado sobre la psique de nuestra especie, dentro de la cual, hemos llegado a confiar en éste miedo a tal punto, que la totalidad de nuestra sociedad se encuentra constituida por y en base al miedo mismo, es decir, no es coincidencia que los psicólogos definan el miedo como la base misma de nuestra personalidad; tan solo pensemos en ésta escena de la película “Una Odisea espacial”, dentro del film, hay una escena en la cual dos grupos de homínidos (nuestros presuntos antepasados), se encuentran alrededor de un pequeño abrevadero, y a fin de lograr proteger éste, se hacen de armas y utensilios contra el otro grupo, para poder defender aquello que han “definido y marcado como su territorio”, es decir, si observamos a otra de las herramientas que eventualmente llego a emplearse de igual forma como un arma, esta es el fuego, podemos ver éste patrón que poco a poco fue edificando la línea de nuestros sistemas de defensa, desde las herramientas más burdas, hasta la construcción de misiles teledirigidos vía satélite.

¿Qué percepción tenemos de la resolución de conflictos y cómo nuestra mente se ha desarrollado de tal suerte en éste sentido que ni siquiera nos encontramos a salvo de nuestra propia naturaleza destructiva? Es decir, el acto mismo del suicidio, ciertamente denota el reflejo de ésta naturaleza destructiva que colapsa internamente y en la cual, en aras de encontrar alguna forma de “paz” dentro de nosotros mismos al escabroso conflicto interno causado por la depresión, la soledad, la desesperación, etc., en ésta “lógica” sobre la cual desde la época primitiva resolvimos como “la mejor solución”, destruir aquello que nos deviene un problema a nuestros intereses (lo cual también puede entenderse como nuestro temor a la perdida futura y las implicaciones mimas que ello tiene a la supervivencia) optamos por “remover y eliminar de nuestra existencia misma a éste obstáculo que nos genera un conflicto en nuestra mente”, sin embargo la pregunta es ¿Dónde se encontraba el conflicto realmente? ¿Dónde más sino en nuestra consciencia misma? Dentro de lo cual, el suicidio es como ésta forma de “destruir el origen de nuestros problemas”, (aunque a mi parecer de la manera ciertamente menos acertada) “nuestros pensamientos” “nuestra lógica misma que se evidencia y expone a si misma como el error de nuestra sola y ampliamente cuestionable inteligencia superior”.

El miedo domina nuestra vida al punto en el cual, con el inútil “propósito” de escapar a éste y a su expresión más petrificante y aterradora “el temor a la muerte”, nos hemos ideado un cielo al cual podamos ir tras la muerte, solo para acallar y encontrar alguna suerte de “paz” dentro de nosotros mismos, a crear ésta forma de “seguridad y certeza” de que al morir nos encontraremos en una nueva experiencia donde aparentemente no existe sufrimiento para el ser humano y donde todos los placeres y delicias del cielo son enarbolados y exaltados de tal suerte, que la existencia misma en la tierra se convierte en una visión banal, inferior e incluso abominable y terrible en comparación de ésta, solo para escapar por un momento (que a algunos les resulta en toda la vida) a la insoportable incertidumbre que tal experiencia nos deviene…, lo cual de igual forma sirvió al propósito de dominio y control sobre las masas a través de la creación de un sitio igualmente existente tras la muerte, denominado el infierno, a propósito de alinear así a todos aquellos que se atrevieran a cuestionar “la lógica e intereses de sus amos”.

Si yo manifiesto una imagen con alguna habilidad artística, la imagen bien puede significar absolutamente nada por sí misma, aquello que “relaciona la imagen con el significado” es el observador, es decir, no se dejan de lado las evidentes implicaciones de peso al hecho mismo de que la acción de la manifestación misma de ésta imagen, resulta de la acción comunicativa en el empleo de mis habilidades para manifestarla, las cuales encuentran su relación con cuestiones tales como el denominado imaginario colectivo, sin embargo, si bien el orden que he dado a los elementos en la imagen resulta a modo consecuente de las influencias simbólicas y culturales de mi entorno ¿Quién puede decir que la significación misma de los elementos en la imagen se ve necesariamente concatenada al orden del discurso que el observador narra en su propia consciencia a manera de prejuicio frete a dicha imagen?

Es decir, algunas personas podrán describir la imagen en el sentido mismo que la mente trata de hacer de las formas para abstraer alguna figura u objeto cognoscible. Otros trataran de enlazar la relación simbólica de los elementos que se han visto abstraídos por la propia mente y como resultado de ello describirán una escena o una idea, pero…, que pasa si yo respondo que lo que he representado es “mi visión de Dios” y que aquello que he tratado de representar en ésta imagen, es la conexión con Dios, ahora, por supuesto, ¿qué implicaciones tiene la connotación de dicha palabra de acuerdo a mi cultura, religión, sociedad, educación, experiencias, etc.? ¿Qué es “Dios” y qué significa “Dios” para ésta persona de acuerdo a la descripción de su “experiencia que ha relacionado a ésta imagen”? ¿Qué función discursiva cumple la connotación de tal palabra dentro del contexto y orden particulares de ésta persona en su vida cotidiana, y su vida social? ¿Qué necesidades fisiológicas y psíquicas satisface dicho concepto a las posibles múltiples explicaciones, descripciones y dilucidaciones que éste individuo hace de su propia realidad y a que propósito sirven tales explicaciones mientras otras tantas fueron desconsideradas que en su perjuicio podrían haber resultado de beneficios claramente inconmensurables a nuestro humilde entendimiento?

¿A que viene todo lo anterior y por qué he seleccionado el tema de la memoria dentro del film? Cuando el hombre (protagonista) en el film, empieza a realizar su descripción de las primeras “visiones”, de éste mundo del pasado, utiliza palabras como “una habitación real, niños reales, tumbas reales”, y esto particularmente me llamó mucho la atención porque ¿A qué grado confiamos en nuestra memoria y conferimos a la misma la descripción y “discurso propio” de la realidad, mientras desconsideramos e ignoramos completamente las dinámicas y procesos mismos de la cambiante e inestable memoria?

La Mujer en el film “la jetée” por ejemplo, cumple con ésta función simbólica, donde la imagen y relación misma de la mujer no es, el objeto mismo de la memoria, sino la alusión simbólica de un estado más abstracto al cual el hombre hace alusión como “una imagen de felicidad”, es decir señalando su propia “experiencia de felicidad” ante la manifestación de ésta imagen, pero no dejemos de lado que ésta imagen es de igual forma referida como “una imagen del pasado de éste hombre” así que, en realidad no llega a quedar del todo claro “quien es la mujer dentro del film”, y si las escenas que el crea en su mente con relación a la misma, son de hecho el resultado de una fantasía generadas hacia alguna mujer de la cual el se encontró enamorado, si fue su amante, su esposa, o bien en un sentido un tanto más…visceral, su propia madre; por éstos motivos es que me parece ciertamente “imposible” determinar con exactitud qué papel representa la mujer, porque toda conclusión, incluida la mía por supuesto, con respecto al criterio mismo del director para determinar ésta escena es pura y absoluta especulación, el hombre que el “ve morir” en su pasado, podría de igual forma ser el resultado de algún trauma de la infancia, un hombre al cual vio morir, tal vez su propio padre, tal vez una simple proyección de él mismo muriendo, resultando en su “mayor obsesión” su miedo a la muerte, todo construido en esa experiencia de alucinaciones generadas por la droga que se le es administrada a lo largo de todo el experimento.

Otro aspecto que no debemos dejar de lado es la percepción y noción del “tiempo” y las implicaciones que el mismo tiene para crear la definición misma de la memoria, es decir, obviamente éste hombre no viajo al pasado en forma alguna mas que en los dominios de sus propias memorias, de su propia mente, éste simplemente visitó sus propias memorias, la proyección futura resulta de las dinámicas y estructuras del tiempo mismo. Hoy día se nos vende y promociona todo un acervo acerca de existir “en el presente, en el ahora”, en términos de establecer nuestra consciencia fuera de toda “preocupación e influencia resultante del pasado” para poder enfocarnos en lo “más importante de nuestras vidas”, éste momento “el ahora”…

Me temo que el punto que no es entendido o siquiera considerado, es el hecho de que la existencia misma del ahora, es el resultado del pasado, sobre el cual definimos nuestra experiencia y definición de “quienes somos ahora”, proyectando hacia el futuro. Lo cual tiene una relación multidimensional de implicaciones con respecto al tiempo y “la memoria misma” que nos dice no solo “quien yo soy en el ahora”, sino la influencia que éste “yo” en el ahora tendrá en el futuro, sobre todo si no me doy a la tarea de analizar crítica y honestamente mi propio pasado para asegurarme de que en realidad no estaré creando consecuencias verdaderamente perjudiciales en el futuro.

El tiempo, es la acumulación de momentos (1+1+1+1+1 = un conteo) “establecidos en un orden” como el “orden de los eventos imperantes y significativos en la memoria”, el orden mismo de éstos eventos se verá determinado por nuestra educación y, los puntos de atención, observancia y valor que resulten de ésta educación serán los eventos considerados dentro de la memoria, en términos de nuestra relación con tales puntos de atención y de valor, mientras que el resto de los elementos en nuestro entorno, se verán completamente desconsiderados y las implicaciones que ello conlleva a nuestra relación con el mundo en su totalidad.

Nuestra relación con el tiempo, en realidad opera en circunstancia de “ciclos”, ciclos de tiempo que delimitan el “inicio y el fin de una experiencia en particular”, sin embargo, observemos a la historia por ejemplo, inicia una era y otra termina, inicia una nueva época y termina con el inicio de otra, éste juego de ciclos genera la impresión de “movimiento y evolución”, sin embargo, como mencioné anteriormente con respecto a la “evolución de nuestra lógica para resolver los conflictos”, me parece interesante que pensemos el tiempo, como éstos ciclos que nos sugieren “movimiento y evolución” pero no nos atrevamos a considerar que estos ciclos, lejos de marcar cambio, progreso, evolución y movimiento, puedan en realidad estar mostrando que lo único que la humanidad ha hecho es enraizarse y hundirse más dentro de sus propios prejuicios, y para explicar esto me gustaría realizar un simple comparativo para poner esto en perspectiva:

Cuando entramos en una relación con una persona, ciertos hábitos toman lugar, éstos hábitos son a su vez establecidos y categorizados a través del orden sobre los cual los eventos empiezan a tomar lugar, y creemos al salir de ésta relación y entrar en otra que hemos “evolucionado en nuestra forma de actuar dentro de las relaciones”, porque pensamos que “no podrán abusarnos de nuevo o que no cometeremos los mismos errores de nuevo” y entonces nuevamente utilizamos la experiencia del miedo para determinar éstos hábitos y “cambiar” de forma que podamos alinearnos con “éstos hábitos y juicios que hemos creado en nuestra mente” de forma que las relaciones puedan funcionar en la forma que las “pensamos serían la experiencia ideal”. Sin embargo, una mirada de cerca, puede dejarnos ver que “éstos hábitos” ciertamente no cambiaron, simplemente se enraizaron más y más y más dentro de nuestra consciencia, donde el miedo fue el factor determinante tanto en la primera como en la última experiencia dentro de las relaciones, el miedo, como el temor a perder dicha relación por ejemplo, siempre determinó completamente nuestra relación con ésta persona y la totalidad de nuestras ideas y prejuicios con respecto a “quienes somos”, ¿nos movimos a alguna parte? No, ¿algo ha cambiado? No, ¿transcurrió el tiempo? En realidad lo único que transcurrió fue una línea de pensamientos que crea la percepción y noción misma del tiempo, pero en realidad, el tiempo mismo, como se ha demostrado en diversos estudios entre ellos la teoría de la relatividad de Einstein, el tiempo en realidad “no existe”, sino que es una simple percepción que resulta del proceso de la mente a “ordenar la realidad” en un sentido especifico del cual podamos valernos para nuestro propio “discurso de la realidad”.

Comprendo la realidad como un ciclo operante de acuerdo a la relación causa y consecuencia, donde la concepción de alguna posición y orden dentro del Cosmos en realidad me resulta cuestionable, porque el Universo mismo no tiene una posición realmente, en el Universo no existe el arriba o el abajo, la derecha o la izquierda, eso de igual forma es consecuencia de nuestra relación perceptual con respecto de ésta realidad por efecto consecuente de la superficie en la cual caminamos por defecto de la influencia de la gravedad que crea la “experiencia perceptual de que nos encontramos o desplazamos sobre un plano (y las consecuencias que resultaron de esa percepción en la antigüedad, tales como concebir a la Tierra en una estructura plana o cuadrada)”. El Universo mismo no conoce el tiempo, sería realmente limitado describir el Universo en una relación meramente especulativa proveniente de nuestra frágil y manipulable percepción.

Continuo en el próximo post