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La imagen pornográfica desde un enfoque semiótico y lingüístico.

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Universidad de la Comunicación

Título: La imagen pornográfica desde un enfoque semiótico y lingüístico

Autor: Gabriel Aceves Higareda

Licenciatura en Comunicación Visual

Asesor de Tesis: Luna María Cristina Tamayo

México, Ciudad de México / 2018

Tema: La imagen pornográfica desde un enfoque semiótico y lingüístico: nuevas reglamentaciones y regulaciones éticas.

Planteamiento del problema:

El acto de la masturbación es la interacción física que un individuo realiza con su propio cuerpo, la cual deriva en una experiencia sexual que ayuda a establecer y cimentar las bases de la interacción con nosotros mismos, lo cual abarca no sólo nuestra interacción con el propio cuerpo, sino a su vez la relación e idea que un individuo forma y estructura de sí mismo con respecto a su propia sexualidad. A este efecto, podemos entender la masturbación como uno de los principales y más importantes elementos del desarrollo psicosexual, el cual integra mediante el principio de estímulo y recompensa en el subconsciente e inconsciente de los individuos, nuestra interacción y relación con el cuerpo de la otredad, pues en la definición de mi sexualidad, reúno los elementos para entender y relacionarme con la sexualidad y el ejercicio de la misma con y hacia otros individuos.

La pornografía opera en la mente como una experiencia mental que es creada “acerca de la realidad”, donde la experiencia que el individuo crea para estimular el cuerpo a fin de llevarlo al punto del orgasmo se encuentra condicionada por los discursos de los roles de género, así como las ficciones y discursos que subyacen detrás de los mismos en relación al cuerpo de la mujer y el hombre, como el ideal simbólico que la cultura ha generado y reforzado dentro y detrás del material pornográfico, del cual los individuos se valen para generar dicha estimulación.

Entiéndase que la masturbación ligada a la imagen pornográfica, no se define por la carencia de estímulos e improntas, pues la memoria no es únicamente una dimensión limitada al almacenamiento de información como si de un sistema archivístico se tratara, sino que ésta se comporta más bien como una estructura cambiante, es decir que evoluciona y se modifica con las nuevas experiencias y la composición de las improntas mismas, las cuales no se limitan al campo visual sino que abarcan todos los sentidos del ser humano, llámese el tacto, el sonido, los fluidos, etc., o dicho de otra forma, es el vínculo que formamos a efectos de ampliar nuestro entendimiento acerca de todo cuanto sentimos y vivimos.

El ámbito reductor de la pornografía, reside en ese constante condicionamiento que un individuo establece con el propio cuerpo a través de la experiencia sexual que éste forma entre la experiencia de su placer con la imagen presentada dentro y a través de la imagen pornográfica, a razón de la proyección de un ideal que no puede ser alcanzado por medios físicos y ésto incluso a través del acto sexual mismo, pues el discurso de dicho ideal reside y gira en torno de la ficción política que ha sido generada en torno al cuerpo, así como el condicionamiento cultural implícito mediante los roles de género que asumimos a fin de satisfacer el deseo de ejercer nuestra sexualidad.

La pornografía en este sentido, se ha convertido en el discurso que antecede a toda interacción física, no sólo en la relación con otros individuos, sino en la relación de la interacción con el propio cuerpo, convirtiéndose así en el modelo de educación sexual por excelencia.

En éste sentido, podemos afirmar que la sexualidad es literalmente “entrenada” a través de la pornografía, donde al ver el ideal simbólico comparado con el cuerpo físico humano, no sólo limita el desarrollo psicosexual de los individuos sino que refuerza los discursos y ficciones en relación al cuerpo que limitan nuestro entendimiento de los procesos biológicos y conductuales implícitos dentro del ejercicio de nuestra sexualidad hacia las cuales la pornografía no provee ninguna clase de formación o educación apropiada para la comprensión y desarrollo individual de la sexualidad y relación con la otredad.

El porno es la antípoda del Eros. Aniquila la sexualidad misma. (Byung Chul Han, 2014; 25)

Justificación del Tema

Actualmente no es un secreto lo perjudicial que puede resultar el empleo de pornografía para el cerebro y para las relaciones (Boeringer, 1994), ya que la persona que observa pornografía, pierde contacto con la realidad y con lo que el sexo realmente es.

Personalmente estoy convencido como Comunicador Visual de que no existe imagen que sea “inofensiva” en nuestra consciencia, como reza el dicho, es imposible no comunicar y simplemente sería una irresponsabilidad de nuestra parte asumir que las imágenes pornográficas se relegan a alguna dimensión de la fantasía de nuestras mentes sin efecto o consecuencia alguna sobre las personas que las consumen.

Si se me permite, no es por gratuidad que algunos neurólogos comparan los efectos de la pornografía en el cerebro con drogas como la cocaína (Nestler, E. J., 2005), pues en términos de la adicción que ésta genera, la conclusión simple es que ésta es considerada ahora como la nueva droga de la cuál es imposible desintoxicarse.

Estudios realizados por el Dr. Gabor Mate (los cuales abordaremos en los siguientes capítulos) sugieren que la adicción dentro de la mente del adicto no puede simplemente ser clasificada como una falla de la moral, una falta de voluntad, sino de una relación emocional que está siendo relacionada con la droga misma, y por supuesto lleva éste plano de la adicción a un nivel completamente diferente cuando empieza a mostrarnos como la adicción existe en todos y cada uno de nosotros aunque ésta no sea necesariamente hacia una substancia per se.

En una sociedad que se encuentra fundamentalmente dividida por ideologías clasistas, económicas depredadoras y políticas de hostilidad y violencia, nuestra actitud hacia la pornografía se convierte pues en el reflejo de esa distanciación que hemos hecho de la otredad con la cual hemos perdido nuestra inherente capacidad para conectarnos. La pornografía se ha convertido en la substitución de las relaciones que anhelamos establecer, como el espacio del cual nos hemos privado para explorar nuestra propia expresión sexual, pero que no obstante, al ser abordado desde el plano imaginativo, caemos constantemente en una suerte de disonancia cognitiva que nos lleva perder completamente el contacto con la realidad.

El ideal en sí mismo del sexo se moldea alrededor de las imágenes que proyectan las que habrán de convertirse en las necesidades y deseos de los individuos que la consumen. Desde niños se nos enseña a seguir las imágenes y a reaccionar a éstas, al signo del sanitario que nos indica el lugar apropiado y socialmente aceptable para liberar nuestros esfínteres, la pornografía se convierte, pues en el símbolo que indica a los humanos que es socialmente aceptable y apropiado esperar de sus relaciones las mismas experiencias que aprenden de las imágenes (Layden, 2010), las cuales al enfrentarse con el prospecto de la realidad, llevan al individuo que la consume a colocar su relación a la pornografía por encima de su relación con sus parejas, donde a pesar de mantener relaciones sexuales frecuentes, aún buscarán y preferirán el uso de la pornografía.

<> (Byung Chul Hang, 2014, Pág. 26)

Los defensores de la pornografía suelen argumentar que ésta es algo que ha existido por siempre, y aunque podemos afirmar que como humanidad siempre hemos buscado formas de retratar el acto sexual, la realidad es que en toda la existencia de la civilización humana, el acto sexual jamás había sido retratado con el grado de violencia y degradación con la que existe actualmente, donde incluso algunos productores del cine pornográfico como John Staglino confiesan que “tal vez alimenta una psicología que no consideran sana […] se preocupa de estar creando un arte que alimenta eso” (Carl Jensen, 2007, Pág. 98,99) En éste sentido, el argumento de que la pornografía constituye sólo una fantasía, tiene por implícito de que ésta no tiene realmente un efecto, e implícitamente que no existen consecuencias ante su consumo. No obstante, la realidad dista mucho de ser sólo una fantasía, las grabaciones y los cuerpos de hombres y mujeres en ellas son reales y las consecuencias que sus cuerpos padecen también lo son.

Por supuesto no se niega la importancia del papel que la pornografía ha tenido dentro del arte así como la evolución del mismo, sin embargo, tampoco podemos afirmar que toda la pornografía es arte, tan sólo pensemos lo que ocurriría si a un pederasta se le ocurriera justificar sus “preferencias sexuales” so pretexto de establecer un nuevo género artístico…

Para concretar este pensamiento, podemos observarlo de la siguiente forma: Ningún psicólogo haría una interpretación literal de un sueño de uno de sus pacientes, sino que por el contrario, éste realizará una observación general de la relación de los símbolos en el sueño y de igual forma solicitará a su paciente que realice una descripción personal de lo que le representa cada símbolo para poder acercarse al significado real del sueño, lo mismo ocurre con la pornografía que es a menudo justificada por sus defensores como sólo una “fantasía”

La pregunta por consecuente es: Si la pornografía es tan inofensiva como sus defensores argumentan ¿Por qué estas fantasías? ¿Por qué fantasías sobre crueldad y degradación? ¿Qué dicen estas fantasías acerca de nosotros mismos? ¿A qué debemos la insistencia de tantos científicos e investigadores en remarcar y advertir sobre la influencia que la pornografía tiene sobre el cerebro y la forma en que ésta nos afecta no sólo a nosotros sino a nuestras relaciones y por consecuente a toda la sociedad?

Mi interés reside en modificar los discursos que subyacen en la imagen pornográfica, para que de hecho funcione y opere como un principio de apoyo al ejercicio de la sexualidad, no ya como una esfera del entretenimiento que esencialmente resulta en un principio refractante que proyecta el ideal de la masculinidad y la sumisión de la feminidad, sino como un principio de formación psicosexual que ayude a los individuos a encontrar en la pornografía no un refugio para escapar de las verdaderas relaciones y todo lo que deviene e implica ante el prospecto de las mismas como el desarrollo de la confianza, el respeto, el amor, la intimidad, la honestidad, principios que de hecho creo y estoy convencido que pueden impulsarse y mostrarse a través de la pornografía misma para que ésta resulte promotora del ejercicio de nuestra sexualidad en un plano que no proyecta ya el prospecto de una experiencia separada a los individuos cuya satisfacción y goce se encuentran condicionadas por discursos que lo separan de su capacidad para hallar, reconocer y ejercer su goce a través de sí mismos y no dependiente de un ideal (Magnus,2014).

Planteamiento de Objetivos:

Analizar la imagen pornográfica abordándola desde un enfoque semiótico y lingüístico con el propósito de establecer nuevas éticas en el discurso visual.

Objetivos Particulares:

Comprender la influencia que la pornografía tiene sobre el desarrollo psicosexual de los individuos con el propósito de establecer nuevas éticas en los discursos visuales relacionados a la misma.

Analizar los efectos del uso de la pornografía, así como los contenidos, producción e imagen desde el enfoque semiótico y lingüístico para tratar de entender  y enfrentar la violencia y la agresión sexual de nuestro tiempo.

Metodología:

Para efectos de la metodología empleada en la presente, se realizó un análisis del fenómeno de los efectos de la pornografía en los hombres, sirviéndome de los recursos documentales y las más recientes obras de los investigadores de éste fenómeno, posteriormente se realizó un análisis cualitativo de las mismas a partir de una serie de entrevistas realizadas a un conjunto de individuos quienes participan del uso de dichos materiales; también hemos solicitado el apoyo del Psicólogo Matías Flores Gastón para la evaluación de los conceptos y principios del desarrollo psicosexual que abordamos en la presente obra.

Tipo de Investigación:

El presente trabajo consta de una investigación documental y descriptiva a fin de poder trabajar sobre la realidad de los hechos que giran en torno a la imagen pornográfica, apoyándonos de la investigación y fundamento de diversos antropólogos, neurólogos, filósofos, semiólogos, etc., para poder sustentar y respaldar el presente estudio.

Método:

Se ha realizado un análisis del fenómeno de los efectos de la pornografía en los hombres, sirviéndome de los recursos documentales y las más recientes obras de los investigadores de éste fenómeno, posteriormente se realizó un análisis cualitativo de las mismas a partir de una serie de entrevistas realizadas a un conjunto de individuos quienes participan del uso de dichos materiales.

Técnica:

Para efectos de la técnica hemos solicitado el apoyo del psicólogo Matías Flores Gastón para la evaluación de los conceptos y principios del desarrollo psicosexual que abordamos en la presente obra.

Índice tentativo:

Capítulo 1: Sexo, sexualidad, masturbación, erotismo y pornografía.

  • Definición y visión de la sexualidad.
    • La construcción y destrucción del género.
    • Los estereotipos y la estereotipación.
    • La mente y el deseo dentro de la sexualidad
  • Definición y visión de la masturbación.
    • La masturbación en la mente
  • Definición y visión del erotismo.
  • Definición y visión de la pornografía/porno.
  • Definición y visión del Sexo.
    • La naturaleza sexual del ser humano

Capítulo 2: La imagen Pornográfica

2.1 La pornografía como arte

2.2 Historia y evolución de la Pornografía

Capítulo 3: Nuevas consideraciones éticas.

3.1 Consideraciones Éticas

  • Consideraciones éticas en Europa contra América
  • Adicción a la pornografía
  • Consecuencias sociales del uso de la pornografía.

Conclusiones.

Capítulo 1. Sexo, sexualidad, masturbación, erotismo y pornografía.

“Una de las cosas que me ha llevado a re-definir la perversión, ha sido la instrumentación del cuerpo del otro como un lugar de goce despojado de subjetividad. Cuando se emplea el cuerpo del otro como si estuviera vaciado, como si fuera un objeto, hay perversión. Bajo la forma que se ejerza. Aún bajo la forma de una relación sexual tradicional.” (Silvia Bleichmar, 2014)

Es necesario aclarar el hecho de que el presente estudio, no pretende ni busca la censura de la pornografía, ni tampoco relegarla o censurarla a una dimensión que pretenda representarla de un modo “menos explícito”, por el contrario, el ejercicio de nuestra expresión sexual no necesita ser proscrita a un dominio oscuro y secreto como lo fue ya durante muchos siglos. Aunque cabe decir que fue realmente a partir de los años 60 en lo que hoy conocemos como la denominada revolución sexual,  que “la sexualidad humana”, adquirió un nuevo significado, mediante el cual ésta llegó a ser aceptada como un instinto natural que debe ser entendido en todas sus dimensiones desde una perspectiva igualitaria.

Y aunque en la actualidad parece evidente, gracias al respaldo de un sinnúmero de estudios sexológicos, psicológicos y médicos, que cada persona tiene sus propios gustos, deseos, fantasías y preferencias sexuales, de lo cual a su vez se desprenden las premisas de lo que constituye una conducta válida con respecto a nuestras interacciones con la otredad que no existe conducta, deseo o fantasía que sea perjudicial si respeta el deseo, la libertad y la integridad de las personas con las que nos relacionamos y si no es vivida como un problema con tensión y /o angustia.

La necesidad de producir nuevas subjetividades dentro de nuestra sociedad, implica de igual forma producir nuevas éticas respecto de los discursos que enfrentamos dentro de las imágenes pornográficas, es por lo tanto, la cuestión que pretendemos trabajar dentro del presente es definir cuál es el origen de la “necesidad” de crear imágenes pornográficas en primer lugar. ¿Cómo vinculamos dichas imágenes a nuestra expresión sexual? Y esto es una cuestión fundamental, ya que, y de acuerdo con la teoría de la transformación sígnica de Jan Mukarovsky (1934)

“considera que ese «significado» (al que denomina “objeto estético”) posee mayor valor que el «significante» (es decir, el “artefacto”), puesto que es el que permite existir a éste en la conciencia del receptor. Cualquier modificación del contexto social y cultural en el que vive esa obra de arte provocará que el artefacto deje de ser visto con las mismas perspectivas y que, en consecuencia, produzca nuevos objetos estéticos, o lo que es lo mismo: nuevos significados. Este proceso de transformación “sígnica” es mayor si ese artefacto ha sido configurado con la suficiente complejidad y variedad como para facilitar esta múltiple pluralidad interpretativa.” (Mukarovsky, 1934)

Parte del objetivo central del presente estudio se enfoca en demostrar que nuestra cultura no provee las herramientas necesarias y suficientes para enfrentar dichos discursos, es de este principio de donde se desprende la necesidad de producir nuevas subjetividades a fin de poder reagrupar los valores de nuestro contexto sociocultural.

Muchas personas malinterpretan las posturas contra la pornografía como una forma de intolerancia e incluso fanatismo que atenta contra la libertad de elección de las personas, lo cual es un argumento que estaremos rebatiendo dentro de la presente para poder iniciar con el planteamiento de la producción de subjetividad y nuestra responsabilidad ética con respecto a la otredad.

“Las normas, son normas intrínsecas a la constitución psíquica, por ejemplo empecemos por la primera norma que un sujeto acata que es el control de esfínteres, […] todos sabemos que el déficit de control esfinteriano vesicular tiene algo que ver con la imposibilidad de tomar en cuenta al otro, tiene que ver con una imposibilidad de renunciar a cierta inmediatez para poder tener en cuenta la presencia de los otros […] Cuando los niños pequeños aceptan el control de esfínteres, en realidad lo aceptan como una forma de mostrar el amor hacia el otro” (Silvia Bleichmar, 2014)

Una de las principales acepciones que existen con respecto de la palabra “Tolerancia” (palabra que cabe decir incluso Mahatma Gandhi no gustaba de emplear en su discurso), es la relación que se realiza hacia esta de la aceptación y el permiso, es decir el “permiso” de participar de ciertas ideas, creencias, tradiciones con las cuales uno no se encuentra necesariamente de acuerdo. La clave para este discurso reside en el principio del “respeto”, que a su vez se encuentra asociado a una virtud considerada como noble, buena y positiva, lo cual se yergue en nuestros principios como una demanda social que ante su incumplimiento es vinculada con su polaridad lo cual es el odio y por supuesto la intolerancia.

No obstante, el principal problema con esta binaridad, este pensamiento polarizado, existe en el hecho mismo de la segregación en la cual vivimos actualmente, somos por mucho una de las generaciones más conectadas en la historia de la humanidad y sin embargo, somos de igual forma una de las más divididas.

Tan solo tenemos que observar un poco a la historia y todas las atrocidades que se han realizado en nombre y defensa de las propias creencias, ideas, valores, etc., que lejos de buscar el bien común, defendían los intereses personales de unos pocos. Cada persona demanda el respeto y tolerancia de sus propias creencias, ideas, valores, etc., y aquí es donde el problema se vuelve inconmensurable, cuando perdemos de vista el hecho de que existimos en un mundo donde, según la Pirámide de Población del Mundo, 7.432.633.000 (Pirámide de Población del Mundo, 2016) de seres humanos demandan dicha tolerancia, mientras que cada uno mantiene ideas, creencias y valores encontrados con respecto de los otros, aunque como reza uno de los principios fundamentales del derecho: “mi derecho termina donde comienza el del otro”, el problema es que nuestro derecho y libre albedrío siempre antecede el derecho de otras personas a recibir lo que les corresponde como parte de sus inherentes derechos fundamentales y permitimos, aceptamos y toleramos sistemas económicos depredadores que no contemplan el bienestar y satisfacción de las necesidades fundamentales de todos los individuos. Como dicta el imperativo categórico de Kant:

“Obra sólo según aquella máxima por la cual puedas querer que al mismo tiempo se convierta en ley universal. Obra como si la máxima de tu acción pudiera convertirse por tu voluntad en una ley universal de la naturaleza”. (Kant I, 2000)

Con el proceso de relaciones de pareja ocurre algo similar con respecto de la tolerancia, donde ambas partes aceptan tolerarse mutuamente mientras que al mismo tiempo guardan sus pensamientos y opiniones acerca del otro acerca de sus diferentes creencias y definiciones de las cosas lo cual eventualmente crea conflictos en la relación. Tan sólo observemos a cuántas personas comienzan tolerando las cosas que ‘no les gusta el uno del otro’, tratando de “respetar sus diferencias’, lo cual inevitablemente lleva a conflictos emocionales y estallidos de desacuerdos, ira, frustración hasta que la verdad sale disparada de cada uno: “¡No me gusta cuando haces eso!’ “¡No puedo soportar esto más! ¡Me voy!’ “Ya no estoy enamorado de ti porque no me gusta tu forma de ver las cosas’. Empezó con la Tolerancia y terminó en el conflicto. Mientras que la solución residía en la comunicación de dichos desacuerdos y opiniones hasta llegar al consenso. Para que mis obligaciones éticas se constituyan respecto al otro, yo tengo que tener una noción abarcadora del semejante.

Esto de igual forma plantea un problema con respecto de la relación entre ley, derecho y autoridad que estaremos abordando de manera profunda en los capítulos por venir, pero es importante observar a priori que es lo que ocurre cuando en el contexto de nuestra realidad social actual, la autoridad es una figura de poder que no se encuentra al servicio del ciudadanos sino de la corrupción, lo cual no sólo ha servido a la desconstrucción de la confianza en la misma, sino a los fundamentos éticos y morales del ciudadano, no obstante debemos encontrarnos bien claros en que:

“No es posible ejercer la autoridad sin pleno derecho moral a su ejercicio, con lo cual existen dos formas de autoridad, la que se pretende imponer desde el punto de vista de sus límites, o lo que se plantea instalarse desde el punto de vista de las identificaciones internas con la legislación que transmite aquel que tiene derecho ético a hacerlo. La moral se mantiene dentro de las pautas de la ley, la ética a veces tiene que transgredir las pautas que da la misma ley.” (Silvia Bleichmar, 2014)

Uno de los mayores retos que enfrentamos al realizar el presente estudio, reside en el hecho de que no existe un parámetro claro de cuáles son las nuevas condiciones de producción de subjetividad en nuestro país, de modo que cuando tratamos de abordar estos temas, las mismas preguntas que pretendemos plantear encuentran un sinnúmero de dificultades para expresar la complejidad de dicho proceso.

Estoy convencido de que la principal misión del proceso educativo no es la transmisión de conocimientos tanto como la producción de subjetividad; vivimos en una época donde los medios de comunicación se encargan de producir y de impartir conocimientos, si queda un lugar en el que podemos producir subjetividad realmente loable es la escuela.

“Aunque impera la creencia de que vivimos en una época de liberación sexual, la sexualidad humana contemporánea está cargada de verdades evidentes y dolorosas de las que está mal visto hablar. El conflicto entre lo que se supone que sentimos y lo que de verdad sentimos es posiblemente la mayor fuente de confusión, insatisfacción y sufrimiento innecesario de nuestros tiempos.” (Ryan, Primera Edición, 2012)

La realidad es que la verdadera intolerancia y fanatismo reside en el acto de atacar o defender la pornografía sin plantear base o fundamento, sin cuestionar su relación con la sociedad y nuestra relación con ésta. Para que dicha esfera de tolerancia pudiera funcionar en el esquema que se plantea, tendríamos que aislarnos completamente sin tocar o afectar en forma alguna la esfera de la otra persona bajo ningún concepto y esto incluye a través de la mirada misma, porque a pesar de que el espectador de la imagen pornográfica pueda argumentar que no afecta, ni molesta a nadie, la realidad es que no puede separarse del hecho de que existe un diálogo entre el y la imagen que está tomando lugar dentro de su propia mente, y que está afectando su percepción del mundo y su percepción de los individuos que lo rodean

Tal pareciera que a pesar de haber trascendido las eras en la cual la pornografía y el sexo eran completamente censurados y de ésto no hace tanto como lo era hace apenas uno siglo en la época victoriana, el sexo y la pornografía son aún apartados a un rincón oscuro y cubiertos bajo un cierto velo de Tabú, con ésto no se está afirmando que la pornografía producida en la actualidad resulta apropiada no sólo para los menores de edad, sino para adolescentes y adultos, ya que, cómo veremos más adelante en el presente estudio, la pornografía que uno encuentra actualmente en el Internet, no representa realmente al sexo, sino una fantasía acerca del mismo o como lo expresa Byung Chul Han:

“Lo obsceno en el porno no consiste en un exceso del sexo, sino en que allí no hay sexo. La sexualidad hoy no está amenazada por aquella “razón pura” que, adversa al placer, evita al sexo por ser algo “sucio”, sino por la pornografía. Lo pornográfico no es el sexo en el espacio virtual. Incluso el sexo real adquiere hoy una modalidad porno.” (Byung Chul Han, Primera Edición, 25)

Antes de iniciar el análisis de la imagen pornográfica es importante ahondar en la definición misma del término, no sólo de la palabra pornografía per se, sino todo lo que esta engloba, puesto que evidentemente no podemos abordar la pornografía si dejamos de lado definiciones como “sexualidad, intimidad y sexo”, así como no podemos relegar el acto de la masturbación implícita dentro del consumo de las imágenes pornográficas (cuyo propósito de su producción y consumo en sí mismo, suele ser en realidad la consumación de dicho acto) y analizaremos un poco dentro de las definiciones para ahondar en las implicaciones que residen en las mismas.

De igual forma observaremos a la respectiva distinción entre la definición de erotismo y pornografía, como menciona Sandra Leal en “Las delicias del Cine Porno”, ambos géneros fueron muy cercanos y se influyeron mutuamente por lo que es muy fácil confundirlos” (Sandra Leal, 2015, 15) y cabe resaltar la distinción de que uno y otro no son lo mismo, pese a la influencia que un género ha tenido sobre el desarrollo del otro, y éstas han evolucionado y se han modificado con el paso del tiempo, lo cual de igual forma abordaremos en el Capítulo 3; las fantasías que antes se habrían considerado como pertenecientes al género pornográfico, hoy han quedado relegadas al cine erótico y las imágenes que antes se habrían observado dentro del cine erótico, hoy son reproducidas en películas y series disponibles para el consumo del público en general…

En éste sentido debemos preguntarnos: ¿Qué es lo que ha cambiado en nuestra visión con respecto al sexo y la sexualidad? Y ¿Qué es lo que aún nos hace falta cambiar para que esta visión sea una de la que no tengamos que avergonzarnos cuando veamos o hablemos de sexo y pornografía no sólo con los menores de edad que empiezan a adentrarse en éstas, sino con los adolescentes y adultos que a pesar de la supuesta naturalidad de nuestro desarrollo psicosexual, encuentran aún tantos problemas y conflictos con relación a la misma y dentro de sus relaciones interpersonales?

Uno de los mayores problemas que enfrentamos como comunicadores visuales al momento de representar o hablar del acto sexual, el lenguaje nunca dice lo que pretendemos que diga, es decir, hay algo de más que se dice y algo de menos que reside en lo dicho al abordar definiciones limitadas que no alcanzan a ofrecer un panorama claro acerca del sexo, la sexualidad, la masturbación y todo lo que estas implican en términos de nuestra inherente biología como seres humanos, porque se asume que los conceptos son nociones universales que básicamente transitan sin problema entre las culturas y entre los países y éste es por mucho un concepto no sólo errado sino una absoluta falacia, lo cual será uno de los planteamientos que abordaremos con respecto de los principios de responsabilidad ética de los directores de cine y comunicadores visuales de imágenes pornográficas.

Es posible que al no contemplar las implicaciones y relaciones sociales y culturales de una región o país, nos encontremos transgrediendo una cosmogonía que altera la estructura y contenido simbólico sobrecargando los signos de tantos significados que al final terminamos produciendo nociones absurdas de lo que es el sexo y la sexualidad, lo cual, como abordaremos más adelante, se convierte en la razón misma de que la pornografía que producimos no contempla estas implicaciones y principios biológicos, perdiéndose en las fantasías que resultan de la mente de unos y que terminan por convertirse en las perversiones y filias de otros… y esto como resultado de nuestra falta de una educación plena y holística con relación a la definición misma del sexo.

Si bien podemos afirmar que ciertamente la gente no busca sexo pensando en todos los procesos biológicos implícitos, como la trasmisión de genes por ejemplo, y que la realidad es que sólo tienen sexo y buscan el orgasmo porque simplemente “se siente bien”, tampoco podemos ignorar que el sexo es un proceso semiótico como expone Finol:

“Finol (1997) expone que el sexo es todo un proceso semiótico en el que dos actantes transmiten significados por medio de un acto comunicativo sexual basado en valores y códigos culturales aprendidos.” (citado por Deris Nathali Cruzco González, 2013, pág. 135-140)

El sexo comunicación, y esa comunicación nos permite conectarnos con otros seres humanos a través de la cosmogonía que de hecho implica el sexo per se, tal como la confianza, la aceptación, el respeto, el amor, etc., y mismo si es posible argumentar que ninguna de éstas son condición necesaria o condición suficiente para realizar el acto sexual, la realidad es que aún la ausencia de respeto (como en los juegos de dominación y sumisión o el sadomasoquismo), esta ausencia de lo que uno podría llamar tradicionalmente “respeto” también representa una forma de comunicación mediante la cual estos cuerpos se están conectando para expresarse.

Para efectos de este estudio comenzaremos por definir primero Sexualidad, Masturbación, Intimidad, Erotismo, Pornografía y dejaremos al final la palabra “Sexo”, puesto que en realidad, para tomar un punto de partida claro con respecto a la definición del sexo, comenzaremos por desmembrar las ideas que se han erigido en torno al mismo, de modo que al despejar dichas ideas podamos tener una visión más clara de lo que es el sexo.

Antes de comenzar de manera profunda con el análisis de las siguientes definiciones es importante abordar un poco la triada Lacaniana que explica la relación entre lo real simbólico, lo real imaginario y lo real, pues a partir de ésta es que podremos cimentar la base ideal para comenzar nuestro análisis de las siguientes definiciones desde el enfoque que pretendemos:

“La realidad virtual solo es una idea miserable que significa que reproduzcamos en algunos medios digitales artificiales nuestra experiencia de la realidad” (Slavoj Zizek, 2005)

El termino realidad de lo virtual es ambiguo porque definimos la realidad como algo que es en sí, “no existente más que para nuestras propias mentes, lo cual pretendemos hacer real”; ¿Por qué no llamarlo la realidad de lo virtual? Donde el enfoque es dirigido sobre efectividad – eficacia – efecto real producido y generado por algo que incluso en sentido pleno, todavía no existe, en esto para no limitarnos más a la idea de que la mente y lo que diseñamos en ésta es real.

Si observamos al proceso mediante el cual creamos “opiniones” acerca de la realidad éstas se limitan en diferentes grados, empezando por el hecho de que éstas en gran medida dependen del contexto mismo del juicio sobre el cual se aborda la interpretación de un determinado punto, un determinado evento, idea, etc., a su vez predefinido bajo los límites de la razón que nos permite dicho juicio, en este sentido la opinión suele limitarse estrictamente al individuo y el sentido que pueda formular de su propia interpretación en su mente de forma personalísima, lo cual reduce todo sentido en gran medida bajo el contexto de aquel “quien lo opina” y todo lo que ello implica en términos del contexto sociocultural, religioso, socioeconómico, etc., de dicho individuo.

Una base en similitud entre las personas, ofrece la oportunidad de abordar dichos problemas, ideas o situaciones desde una plataforma que apele por la relación más esencial de los individuos hacia dicho evento, idea o situación, con la finalidad de resolver en un mismo sentido que trascienda ya las barreras culturales, sociales, políticas, económicas, etc., lo cual ciertamente facilita nuestro entendimiento sobre el efecto de nuestra relación primordial hacia dicho punto o principio que nos permita establecer diálogo, soluciones y acuerdos.

-Lo Virtual Imaginario: Al fijarnos en la experiencia cotidiana sobre como lidiamos con otra persona; abstraemos indicios acerca de que existe algo simplemente demasiado vergonzoso como para mantenerlo en mente todo el tiempo. Entonces vemos a una persona a través de un filtro que son las ideas y pensamientos que reproducimos sobre el margen del espacio-tiempo de nuestra mente, lo cual puede ser entendido como el canal de las percepciones que nos hemos formado y se nos ha dado a lo largo de toda la vida desde nuestra base cultural, social, religiosa, etc., en éste sentido, creamos una repetición cíclica donde no pensamos en la imagen de la persona como lo que es en verdad, sino que pensamos en la idea que formamos de la persona, ésto a través de nuestra imaginación que posteriormente pretendemos validar a través de nuestros juicios, los cuales resultan “acertados para nosotros” pero solo desde la perspectiva donde podemos justificar nuestra existencia en el sentido de estos juicios para definir entonces el “yo”.

Virtualidad de lo Simbólico: Un ejemplo de la virtualidad simbólica son las creencias (como una forma de autoridad que dirige al individuo) Estas son atribuidas pre-supuestamente a otros, las creencias en realidad no existen, son virtuales, en el sentido de que nadie en realidad tiene que creer, solo tenemos que presuponer que alguien más cree, en éste sentido, para que las estructuras sociales puedan funcionar (de la forma en que lo hacen actualmente), deben mantenerse de forma virtual, porque de esta forma, nosotros nos “mantenemos en control y poder de nuestra existencia”, lo cual por supuesto no es cierto, pero “nos gusta creerlo”.

¿Cómo entonces experimentamos o que noción tenemos de la autoridad? La fuerza de ejercer control sobre algo; esto es desde el plano metafísico la imposición de la mente (el ego) sobre lo físico (la realidad), entonces en este sentido, la mente se conduce con la energía de los pensamientos de la mente consciente y el simbolismo como representación de la imaginación planteada como nuestro mundo ¿no es entonces que la autoridad es simbólica y no auténtica autoridad?

Sobre el funcionamiento de las estructuras sociales, un sacerdote sabe que la creencia en Dios dirige a la gente a hacer ciertas cosas (ir a misa por ejemplo), aun cuando todos los presentes tienen sus dudas acerca de la religión, no queremos defraudar a otros, y el padre mismo u otros creyentes sabiendo esto, usan los simbolismos de muchas cosas en la religión para su ventaja, por lo tanto, participar de dichas creencias es autodestructivo para la ideología, porque se pierde a sí mismo en su propio problema (más similar a lo que tenemos hoy día dentro de la guerra interna contra nosotros mismos).

Lo Virtual Real: En perspectiva con los atractores en las matemáticas o la física, donde tomando pequeñas piezas de hierro que son arrojadas al campo magnético, estas se dispersan y se mueven en una determinada forma, sin embargo, la forma que uno abstraiga del patrón no es realmente existente, uno lo está definiendo de acuerdo a eso, lo cual resulta en lo virtual real.

No logramos hacer sentido de la realidad real, porque intentamos hacer sentido del orden del Universo con el sentido que nosotros le hemos dado a nuestra realidad a través de la observación del Universo, no obstante el principio de la cuestión reside en que no es que estemos haciendo sentido de la realidad sino que tratamos de hacer sentido de nuestra propia mente, nuestra percepción, es decir, no hay “modernidad”, es solo una división virtual del todo, del antagonismo dividido – todo lo que en realidad existe son las formas particulares de la modernidad, implicando que no hay modernidad como tal, sino visiones e ideas de la modernidad. Si tal principio de la modernidad es superpuesto al punto en el que éste gran antagonismo encuentra mezclados los diversos principios de lo que definimos como modernidad.

1.1  Definición y visión de la Sexualidad

Definición de Sexualidad según la Asociación Mexicana para la Salud Sexual A.C. (AMSSAC):

“El término “sexualidad” se refiere a una dimensión fundamental del hecho de ser un ser humano: Basada en el sexo, incluye al género, las identidades de sexo, la orientación sexual, el erotismo, la vinculación afectiva, el amor y la reproducción. Se experimenta o se expresa en forma de pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, actividades, prácticas, roles y relaciones.

La sexualidad es el resultado de la interacción de factores biológicos, psicológicos, socioeconómicos, culturales, éticos y religiosos o espirituales.

Si bien la sexualidad puede abarcar todos estos aspectos, no es necesario que se experimenten ni se expresen todos. Sin embargo, en resumen, la sexualidad se experiencia y se expresa en todo lo que somos, sentimos, pensamos y hacemos.”

En la actualidad, podemos afirmar de forma contundente que ya no es válida la visión unilateral que se solía sostener con respecto a la sexualidad, donde el matrimonio heterosexual y monógamo, eran la base y la norma de toda relación en nuestra sociedad; nuestra apertura hacia la diversidad de nuestra expresión sexual como seres humanos, no obstante ha trazado un nuevos horizontes y planteado nuevas interrogantes frente a los organismos reguladores e instituciones que a la fecha parecieran no poder llegar a un consenso sobre la verdadera naturaleza sexual del ser humano, y en este sentido que permanecen aún bajo un esquema de normalización y patologización que sectoriza y divide al ser humano. Recordemos que mucho más eficaz que una ley externa, son las normas asimiladas por los sujetos.

Las ideas y las obras de Michel Foucault, por ejemplo, sobre las dimensiones represivas de las instituciones sociales, desde el tratamiento de la locura hasta las formas cristalizadas de la sexualidad, pasando por los sistemas judiciales y penitenciarios, vienen ejerciendo sin tregua una notable influencia sobre los movimientos de opinión contemporáneos. En su estudio sobre “la historia de la sexualidad” (1976), plantea el control de la conducta no mediante la manifestación de una autoridad externa sino como parte integral de la dinámica de guiar los actos por los deseos.

“El sodomita era un relapso; el homosexual es ahora una especie…” (Michel Foucault, 1976, 56-57)

En este sentido, si yo me “siento” como un hombre, me “pienso” como un hombre y “actúo” de acuerdo a esta visión que he planteado de mí mismo en un sentido de “normalización” que define mi experiencia de la realidad en torno a “una sexualidad” ¿Qué tan posible es mi experiencia de otros pensamientos, sentimientos, emociones y acciones que me permitan plantearme un paradigma distinto de mi propia sexualidad? La respuesta es que es completamente posible, experimentarme de otra forma, a menos de que como consecuencia de la “normalización”  que he definido como mi sentido y orientación sexual me impida a mí mismo reconocer un horizonte más amplio y diverso en y como mi propia expresión.

La pregunta es: ¿En qué consistiría tal impedimento de dicha apertura a la exploración de mi propia sexualidad? ¿Sería la sociedad que me ha impuesto cierto sentido de normalidad? ¿Las memorias, pensamientos y sentires de mis experiencias pasadas con respecto a mi orientación misma? ¿O sería en realidad la simple definición que he asimilado y amalgamado en mi consciencia de “masculinidad”, o en otras palabras la definición de lo que significa ser un hombre?

En una situación hipotética, un individuo podría haber vivido bajo un esquema “tradicional” que definía su orientación e identidad sexual completamente bajo el esquema de las relaciones sexuales heterosexuales y monógamas; no obstante, si éste individuo es enfrentado con la posibilidad, y cabe decir que dicha posibilidad puede desde luego ser el sólo y simple pensamiento de una dimensión o visión alterna de sí mismo experimentándose de forma distinta al esquema de la masculinidad y la monogamia.

El resultado de si el individuo decide o no explorar dicha dimensión o visión alterna de sí mismo, puede depender de diversos factores, pero en general pondremos nuestra atención en dos principales, que como veremos más adelante en el vínculo y definición de la experiencia del deseo vinculada a la definición de sexualidad, dependerá en primer lugar de la repetición que el individuo realice de dicho planteamiento dentro de su pensamiento y que genere la experiencia emocional que lo empujará por consecuente a la exploración de dicho pensamiento, y en segundo lugar de que la noción e ideal mismo de la masculinidad dentro de su subconsciente sea cuestionado y revalorado de tal suerte que no intervenga entre su deseo y su actuar.

En otras palabras, si la idea o norma de la sexualidad que he asimilado en y como la definición de masculinidad rechaza los actos fuera de dicha “identidad” como malos o negativos, seré yo mismo quien regulará mi propia conducta. Michel Foucault en su libro Vigilar y Castigar cita a M. Servan quien a su vez afirma:

“Un déspota imbécil puede obligar a unos esclavos con unas cadenas de hierro; pero un verdadero político ata mucho más fuerte por la cadena de sus propias ideas…sobre las flojas fibras del cerebro se asienta la base inquebrantable de los imperios más sólidos” (Michel Foucault, 1975, 107)

Por supuesto, esta particular dimensión de las ideas no es manejada o dirigida por una sola persona, sino que es un establecimiento que deviene de la continuidad de las prácticas sociales, médicas, psiquiátricas, legales, políticas, etc., y que con cada modificación que las mismas sufren en la sociedad planteando y modificando los paradigmas de la razón y la objetividad, pareciera que nuestra memoria colectiva comienza a establecer como referencia una “percepción de la modernidad” (como ya habíamos mencionado anteriormente de acuerdo con el trabajo y estudios de Jacques Lacan) a través de la cual pretendemos definir nuestros estándares de normalidad, anormalidad, patología, legalidad, ilegalidad, etc.

Parece sumamente normal que nuestra razón y objetividad se vean constantemente transgredidas por un sin número de teóricos, filósofos, antropólogos, semiólogos, etc., que al plantear nuevas interrogantes sobre temas que se asumían “normales”, logran trazar nuevos paradigmas conceptuales que diversifican las nociones generales que se asumían de nuestra propia realidad; no obstante cuando nuestras nociones acerca de la sexualidad humana son cuestionadas, pareciera que estuviéramos transgrediendo una dimensión sacra e intocable, que nuestros deseos se vieran traicionados y amedrentados por una dimensión que nos resulta ajena y extranjera al dominio de nuestras pulsiones; no obstante y como abordaremos más adelante, dichas pulsiones y deseos también han sufrido modificaciones, restricciones e imposiciones sociales, culturales, políticas, religiosas, etc.

“El sentimiento es de hecho, nunca algo que sientes de algo, sino que sientes acerca de algo (la cursiva es nuestra)”, Bernard Poolman (2006).

A pesar de que existe la idea generalizada de que nuestra sociedad ha alcanzado la cúspide de su liberación y su expresión sexual, estas cuestiones permanecen aún sobre las mesas de discusión, donde el debate alrededor de las políticas sobre la adopción homoparental, el reconocimiento de la identidad de los individuos transgénero y transexuales, las políticas queer, parecen reflejar en contrasentido de éstas ideas y nociones, un horizonte que no hemos alcanzado a trazar y es inevitable preguntarse si ¿son en verdad estas cuestiones tan evidentes y resolutas como suele afirmarse?

Otra de las cuestiones que plantea Foucault, es que a diferencia de nuestra idea popular con respecto de la época victoriana, siendo ésta una época en la cual no se hablaba de sexo y sexualidad, en realidad tomo lugar toda una serie de discursos alrededor del sexo que de hecho forjó nuestra visión de aquello que conocemos como sexualidad, de tal suerte que la homosexualidad en realidad es una invención que tomó lugar a mediados del siglo XIX aunado de las llamadas ficciones políticas.

Las denominadas ficciones políticas existentes entre sexualidad y género plantean un proceso de identificación que el individuo asume no sólo con el propio cuerpo y en todo caso con su genitalidad, lo cual aparentemente dicta sobre el individuo toda una serie de implicaciones biológicas que van o no a ser aceptadas por la sociedad de acuerdo a los condicionamientos culturales y políticos sobre el cuerpo.

Un ejemplo claro de estas ficciones políticas, reza sobre el condicionamiento cultural al cuerpo de la mujer y la feminidad, puesto que, según las nociones básicas que existen en relación a la sexualidad femenina (y lo cual se sustenta bajo una aparente “teoría científica” generalizada dentro de la opinión pública), es que ésta, en contraposición a la sexualidad del hombre quienes están biológicamente programados para ser estas criaturas esencialmente promiscuas que deben regar su “semilla” sin mayores miramientos al respecto, las mujeres por otra parte están programadas para buscar a un buen hombre, un buen proveedor y por lo tanto, al menos dentro de este discurso, se concluye que las mujeres tienen una inclinación por la monogamia y no son tan sexualmente activas como el hombre.

Como veremos más adelante al abordar la naturaleza sexual del ser humano de acuerdo con Teóricos como Christoper Ryan y Cacilda Jethá, esta teoría generalizada dentro de la sociedad no sólo es errónea sino que es una mentira.

“Existe un principio bueno que ha creado el orden, la luz y el hombre, y un principio malo que ha creado el caos, las tinieblas y la mujer. Sin embargo, ese rostro enemigo tampoco es la figura definitiva de la mujer. Más bien, el maniqueísmo se ha introducido en el seno de la especie femenina. Pitágoras asimilaba el principio bueno al hombre y el principio malo a la mujer.” (Simone de Beauvoir. 1999).

Tomando un ejemplo que nos permita comenzar a “desafiar” nuestra noción tradicional de la sexualidad y la expresión sexual femenina. Meredith Chivers, es una investigadora por parte de la Queens University quién ha realizado una serie de estudios para analizar la sexualidad femenina que nos permitan observar sus características psicológicas como fisiológicas (Meredith Chivers, 2016), con el propósito de entender un poco más allá lo que la cultura suele decirnos acerca de la sexualidad femenina y comprender lo que ésta es en realidad. Para poder hacer esto, la doctora Chivers expuso a un grupo de mujeres frente a una serie de imágenes pornográficas o grabaciones eróticas y determino sus reacciones a través de un par de dispositivos, uno de ellos siendo un tablero que les proveía a las mujeres para indicar que tan excitadas se encontraban al escuchar a las grabaciones u observar las imágenes eróticas y el segundo dispositivo un pequeño aparato llamado plethysmografo el cual esencialmente medía la cantidad de fluido que se estaba presentando en la vagina de las mujeres.

Los resultados que la doctora Chivers obtuvo a partir de este estudio, es que las mujeres normalmente responderían algo distinto a lo que sus cuerpos en realidad estaban demostrando, un ejemplo de ello: en uno de los escenarios que serían planteados a las mujeres, se les ofrecería el poder tener sexo con un amigo o tener sexo con un completo extraño, a lo cual las mujeres dirían que preferirían tener sexo con el amigo, pero en realidad su cuerpo estaba respondiendo mucho más al del extraño. Y aunque bien no se puede concluir completamente la naturaleza de la sexualidad femenina a partir de los resultados presentados por el plethysmografo, por lo menos a través de este estudio se nos ha presentado una dimensión completamente distinta a lo que originalmente se nos planteaba con respecto de la sexualidad femenina.

Aquí la pregunta que en realidad nos compete, es si ¿individualmente nos hemos inclinado por la monogamia o ésta deviene de un contexto cultural y social bajo un temor generalizado que esencialmente plantea la cuestión misma que de no hacerlo, es decir, de no inclinarnos por esta visión única de la sexualidad humana, de alguna forma nuestra sociedad colapsaría y el equilibrio que conocemos dentro de la misma simplemente desaparecería? Probaremos más adelante que estas injerencias simplemente son erróneas y si realizamos un contraste con respecto de la clase de vida y principios que solíamos llevar en la antigüedad durante el periodo de cazadores/recolectores ya extensamente estudiados por algunos de los antropólogos más influyentes de nuestra época, donde de pronto nos encontramos con el prospecto de una sociedad que ejercía la poliginia y poliandria como una práctica enteramente común y aceptada entre los individuos, sino que incluso necesaria.

Mucho se ha discutido ya en derredor a la premisa que plantea la sexualidad “única” del ser humano no sólo como un concepto errado y falaz que esencialmente excluye nuestra inherente diversidad, no obstante, es de igual forma importante ver un poco en los discursos que anteceden dicha premisa, sobre todo aquellos que sirvieron a la constitución medular de la misma y nuestra sociedad actual.

En la conferencia dada en el Hay Festival el 2 de febrero del 2014, Beatriz Preciado puntualiza la importancia de reflexionar entre el vínculo que existe entre “Sexualidad y Poder”, pues este vínculo en realidad nos habla o establece la narrativa de una sociedad no solamente paternalista en sus estructuras gubernamentales, sino que de igual forma puntualiza de forma bastante clara la distinción que solemos realizar de la sexualidad tomando como principio los aspectos de normalidad que no llegaron a ser definidos sino hasta la fase o la etapa clínica que toma lugar entre los siglos XVII y XVIII, que a su vez nos compele a reflexionar sobre la necesidad de realizar un proceso de desidentificación crítica de la masculinidad.

“Dice Foucault que lo que caracteriza al régimen soberano, es que el poder soberano se expresa como poder de dar la muerte […] es decir el soberano es soberano porque tiene el poder de dar la muerte a sus súbditos […] lo que olvida Michel Foucault, es que la figura política que encarna las formas soberanas de poder hasta el siglo XVIII no es solamente la figura del rey, sino que es de manera estricta y de manera corporal, el cuerpo del varón […] hasta el siglo XVIII y dentro de este régimen que podríamos denominar tanatopolítico o necropolítico, es decir que se define por las técnicas de la muerte, es decir el manejo y el uso de la violencia como fundamental técnica de gobierno […] intenten pensar de otro modo la relación entre Sexualidad y Poder. Lo que Foucault nos está enseñando es que el soberano es soberano porque tiene el monopolio de las técnicas de la muerte.” (Beatriz Preciado, 2014)

Al abordar una teoría de la Sexualidad, especialmente si consideramos las implicaciones de una construcción que deviene de un proceso cultural, político, religioso y social, es importante cuestionar los procesos de normalización implícitos que devinieron frente al origen de una construcción que asumimos se encuentra dada dentro de la sociedad, donde tal pareciera que al abordar tales procesos de “normalidad y anormalidad” partiéramos de un principio de contemplación que nos dicta que la anormalidad debe fungir como “aquel otro” no sustentado o fundamentado bajo el esquema heterosexual y monogámico, lo cual por supuesto plantea una limitación fundamental al momento de abordar la posibilidad de un esquema distinto, donde nuestras sociedades por ejemplo pudieron no tener tal esquema o lectura frente a comportamientos que en la actualidad, serían inmediatamente clasificados y reducidos a una esfera apartada de los esquemas de normalidad a su vez definidos dentro de las ya mencionadas ficciones políticas.

“La opinión popular posee una bien definida idea de la naturaleza y caracteres de este instinto sexual. Se cree firmemente que falta en absoluto en la infancia; que se constituye en el proceso de maduración de la pubertad, y en relación con él, que se exterioriza en los fenómenos de irresistible atracción que un sexo ejerce sobre el otro, y que su fin está constituido por la cópula sexual o a lo menos por aquellos actos que a ella conducen. Existen, sin embargo, poderosas razones para no ver en estos juicios más que un reflejo harto infiel de la realidad. Analizándolos detenidamente, descubrimos en ellos multitud de errores, inexactitudes e inadvertencias”. (Sigmund Freud, 1920; 4)

Desmond Morris (2004) un zoólogo que realizó uno de los más exquisitos estudios alrededor del cuerpo humano, abordándolo no desde una visión antropológica, sino zoológica, es decir analizando al ser humano como el animal y más específicamente como el simio que en realidad es.

Apenas en la introducción de su trabajo sobre “La mujer desnuda”, Morris señala que

“esta tendencia hacia la dominación masculina no está en consonancia con el modo en que el Homo Sapiens se ha desarrollado  durante millones de años. Nuestro éxito como especie se ha debido a una división del trabajo entre machos y hembras, en las que los machos se especializaron como cazadores. Al vivir en pequeñas tribus, con los machos cazando fuera, las hembras ocupaban el mismo centro de la vida social, recolectando y preparando comida, cuidando a los más jóvenes y organizando el asentamiento tribal. Mientras los hombres mejoraban al concentrarse en su única y crucial tarea, la mujeres eran cada vez mejores en la resolución de diversos problemas a la vez. (Esta diferencia de personalidad se mantiene entre nosotros actualmente). Nunca se planteó que un sexo dominara sobre el otro. Dependían totalmente unos de otros para sobrevivir. Eran diferentes pero iguales.” (Desmond Morris, 2004; 10)

Por supuesto la pregunta por consiguiente ante esta visión igualitaria entre ambos sexos, sería ¿cuál es el momento en el que esta brecha entre masculinidad y feminidad es generada y que perdemos nuestra igualdad? De acuerdo con Desmond Morris, esto ocurre en el momento en que las poblaciones humanas comienzan a crecer y que comenzamos a edificar pueblos y ciudades, donde la religión jugó un papel fundamental para ello.

En la antigüedad, las deidades eran generalmente femeninas, pero poco después comienzan a ser substituidas por una figura masculina.

“La benigna Madre Diosa se convirtió en el autoritario Dios Padre. Con un vengativo Dios masculino respaldándolos, a través de los tiempos santones implacables han ido consolidando su propia importancia y el mayor rango social de los hombres en general, a expensas de las mujeres a las que relegaron a un rango social inferior que distaba mucho de su herencia evolutiva.” (Desmond Morris, 2004, Pág. 11)

“Si leemos y estudiamos los tratados médicos anteriores al siglo XVI y XVII, la diferencia sexual tal como hoy la conocemos, no existe […]el régimen soberano se acompaña de una epistemología del cuerpo fundamentalmente monosexual; hasta los siglos XVII y XVIII, solamente hay un sexo, el sexo del varón, – mujeres ha habido históricamente – sí, sí, pero en el discurso médico anterior a los siglos XVII y XVIII, la mujer, la anatomía femenina, el cuerpo femenino era pensada como un cuerpo subalterno, una deformación de la anatomía masculina […] para la anatomía anterior a los siglos XVII y XVIII, la vagina es un pene invertido […] el pene es el único órgano que tiene entidad ontológico política, de ahí que palabras como –testimonio– que seguimos utilizando, provengan de testículo, porque sólo aquel que tenga testículo puede decir la verdad […].” (Beatriz Preciado, 2014)

Las implicaciones del proceso de identificación con dichos discursos en nuestra sociedad acerca de la masculinidad, la feminidad, la homosexualidad, etc., tienen implicaciones bárbaras si consideramos el hecho mismo de que tales identidades son el resultado de un proceso de construcción del discurso médico del siglo XIX que pretendían realizar una diferenciación entre normalidad y patología, que a su vez partía de una construcción social y cultural que aceptaba la monogamia como la esencia de la naturaleza sexual de nuestra especie.

Para abordar ésto de manera profunda, abordaremos un poco el trabajo de Jacques Lacan, específicamente su trabajo con respecto el estadio del espejo como formador de la función del Yo.

“La función del estadio del espejo se nos revela entonces como un caso particular de la función de la imago, que es establecer, una relación del organismo con su realidad” (Jacques Lacan, 1949)

Justo lo que acontece con el planteamiento del estadio del espejo, como el reconocimiento de una imagen donde se asume el sujeto, lo cual en sí mismo plantea el proceso de subjetivación; la formulación del sujeto a grosso modo plantea: tenemos a un infante de un promedio de edad entre los 6 meses y año y medio de edad que se encuentra frente a un espejo o algo que le refleja su imagen. Ante este momento la acción del infante consiste en tocar el espejo o su imagen reflejada en el mismo y después comienza a tocar su propia cara como el acto de reconocimiento.

La situación a este respecto es que a partir del reconocimiento que hace el otro diciéndole al infante “eso eres tú”, el infante asume esa imagen como aquello que él es en una totalidad, donde la imagen es apropiada por la forma, y en la forma la estructura misma de la individualidad conformada por los límites y las fronteras de la imagen, donde la imagen se vuelve de tal suerte el margen de su totalidad, su yo.

Algo similar ocurre cuando los padres le dicen al hijo “eres hermoso, eres guapo, eres bello”, donde dicha definición es asumida por el niño que posteriormente vincula dicha palabra con su imagen y no sólo eso, sino de igual forma con su personalidad, donde el límite de dicha personalidad es la definición misma de “belleza” asimilada como la identidad misma del sujeto, es decir lo que toma lugar es un proceso de identificación.

Este análisis que realiza Lacan (1949) de dicho proceso, tiene por entendido que el infante durante dicho periodo se encuentra en una etapa de incompletud donde el infante no tiene aún el control de su cuerpo sino que responde a impulsos que simplemente le hacen saber que tiene experiencias placenteras o displacenteras, más no conoce los límites de su cuerpo.

La identificación es uno de los momentos más importantes de la constitución del aparato psíquico. Aquí lo que plantea Lacan es lo que nombra como “la identificación originaria”, que a diferencia del trabajo de Freud quien plantea dicha identificación a partir de la imago paterna, en el atravesamiento del complejo de Edipo, la identificación originaria en Lacan “es previa” al momento que plantea Freud y dicha identificación se realiza con una imago, es decir una imagen exterior que le anticipa al infante la ilusión del “posible control” que podrá obtener eventualmente

En otras palabras, frente a dicha insuficiencia que el infante experimenta, toma la imagen como el referente que le permite anticiparse a lo que podrá ser cuando el cuerpo adquiera las capacidades que le permitan ejercer completo control sobre sí mismo, no perdamos de vista que aquí la identificación del yo ha sido formulada con respecto a la imagen.

Este mismo movimiento se presenta en la identificación secundaria al padre, donde el infante observa al padre como aquel ser completo que tiene una mujer, que la puede poseer, etc., y es bajo dicho principio que otro movimiento importante toma lugar dentro del sujeto que es como tal la subordinación de las pulsiones de sus instintos al orden y normatividad de la cultura en la cual este reside.

A partir de lo que hemos ya planteado anteriormente podemos de ya comenzar a hilvanar el sentido de aquello que acontece culturalmente con nuestras sociedades en lo que respecta al proceso de identificación, y como veremos más adelante, la influencia que esto tiene en procesos tan íntimos como el acto de la masturbación; al establecer la premisa de que en el estadio del espejo se consolida el yo alienado a una imagen externa que otorga una ilusión de compleción, lo que observamos de forma consecuente es que el yo obligatoriamente sigue una línea de ficción desde su constitución y este principio se vuelve aún más evidente si observamos al proceso de identificación que los niños realizan con respecto de las imágenes que les son presentadas a través de los medios de comunicación, porque en el momento que el yo se aliena a la constitución de algo que aparenta dicha “plenitud, compleción, integridad”, el niño proyecta un deseo aspiracional a convertirse en eso que observa.

Es en dicho espacio entre el espejo y el infante que se constituye la dimensión imaginaria. Si podemos notar, la realidad es que dicho ideal o dimensión imaginaria, dicha imagen que se espera de nosotros jamás puede ser satisfecha, jamás puede ser alcanzada, puesto que al igual que la memoria, dicho ideal se actualiza de forma constante, demandando siempre más y más perfección.

¿Podría ser que en realidad parte de nuestro contante temor a equivocarnos o a recibir el rechazo social, tenga que ver con el hecho de que ante el prospecto de nuestra propia inferioridad, dicha imagen nos parezca cada vez más inalcanzable (lo cual nos frustra por supuesto, porque dicha imagen ya requiere en sí misma un esfuerzo sobrehumano para poder ser mantenida, en un sentido ciertamente literal de la palabra, para esconder y apartar todos los aspectos más naturales e intrínsecos de nuestra propia humanidad)? Esto es lo que nombra Lacan como “discordancia imaginaria”.

Por supuesto la huella del cuerpo fragmentado no queda tras un solo momento, sino que se requiere de una repetición constante de este proceso de identificación frente y hacia la imagen, de aquí que los medios de comunicación necesitan imprimir constantemente la huella que necesitan dejar en los sujetos para conseguir la atención de los mismos y establecer el proceso de identificación con una marca en específico. El mismo principio de identificación ocurre con la pornografía, y uno de los procesos más importantes para establecer este principio ocurre durante el acto de la masturbación, el cuál analizaremos en breve.

1.1.1  La construcción y destrucción del género

Según la lingüista “Chusa Lamarca Lapuente” (Lamarca, 2004)

“Por género, se entiende una construcción simbólica que alude al conjunto de atributos socioculturales asignados a las personas a partir del sexo y que convierten la diferencia sexual en desigualdad social. La diferencia de género no es un rasgo biológico, sino una construcción mental y sociocultural que se ha elaborado históricamente. Por lo tanto, género no es equivalente a sexo; el primer término se refiere a una categoría sociológica y el segundo a una categoría biológica.

La importancia del concepto de género radica en hacer visible el supuesto ideológico que equipara las diferencias biológicas con la adscripción a determinados roles sociales. […]”

Hay que salir del doble juego de que la sexualidad es del orden de la religión o de la naturaleza, la realidad es que no pertenece ni a una ni a otra, la sexualidad pertenece al orden de la cultura, porque en este sentido se abre una falsa disyuntiva cuando suele plantearse la moral contra la naturaleza, porque el problema reside en el respeto por sí mismo y el otro lo cual es lo que define la ética, en el capítulo 4 abordaremos ya de forma puntual la definición y diferencia entre moralidad y ética, pero por lo pronto, grosso modo, la ética se encuentra basada en el principio del semejante, es decir la forma en que uno enfrenta las responsabilidades hacia la otredad, la moral por otra parte se define por las formas históricas que van tomando los principios por los cuales se legisla y en los cuales muchas veces la opinión pública interviene en la sexualidad privada.

Un ejemplo que podemos tomar es el hecho de que en la actualidad ya no es vigente el pensamiento de que la homosexualidad es una inmoralidad, sin embargo cualquiera podría ver que la violencia tanto en las parejas heterosexuales como en las parejas homosexuales es una falta de moral con respecto al semejante.

Para ésto, y como lo expresa Beatriz Preciado (2014) es necesario de igual forma cuestionar la ficción política que hemos generado en torno a la mujer ya que, éste sujeto político que hemos ideado como la mujer:

“No creo que la mujer sea o deba ser el sujeto político del feminismo (…) las nociones de masculinidad, feminidad, hombre, mujer, heterosexualidad, homosexualidad, normalidad, patología, transexualidad, intersexualidad, son en realidad ficciones políticas (…) son ficciones políticas vivas, encarnadas, tienen la cualidad de su cuerpo, dicho de otra forma ustedes son, yo soy esas ficciones políticas vivas (…) es posible que estemos en situación que debamos, colectivamente, rebelarnos contra esas ficciones políticas que nos constituyen, des-identificarnos críticamente de ellas e imaginar colectivamente otras ficciones políticas que no produzcan violencia, que no produzcan sistemáticamente formas de opresión o formas de exclusión.” (Beatriz Preciado, 2014)

Más allá de aquella “aparente” gama de derechos inalienables que todos poseemos por el simple hecho de ser humanos que lamentablemente no resultan tan evidentes, tal pareciera que cuando planteamos la noción de una “igualdad de género”, y no se diga ya el sólo concepto de igualdad, de pronto emergen un sin número de resistencias para establecer un verdadero marco de apoyo, consideración y acciones que tomen dichos principios básicos no sólo entre el género masculino y femenino, sino que incluya a homosexuales, transexuales, transgénero, entre otros. Como reza el dicho: “Si los derechos humanos realmente existieran, no tendrían que ser defendidos…”.

Recientemente el periódico “El Universal” publicó un artículo en su página web donde menciona que “México se une a la campaña de igualdad de género” (Alberto Morales, 2016), el titular de la Secretaría de Gobernación (SEGOB) Miguel Ángel Osorio Chong, anunció su apoyo a la campaña de la Organización de las Naciones Unidas Mujeres He for She (Nosotros por ellas), con el objetivo de identificar los estereotipos de género que limitan el desarrollo, impulsando políticas públicas para la igualdad de género y la promoción de los derechos humanos femeninos […] aquí disculpen la pregunta tal vez de cierta suerte capciosa, pero ¿En qué momento fue que los derechos humanos tuvieron que ser separados en derechos humanos masculinos y derechos humanos femeninos? ¿No se suponía que al final el feminismo pretendía la igualdad entre el hombre y la mujer como la definición misma del ser humano?

Uno de los principales desafíos que enfrentamos en la unificación del ser humano bajo la noción de la igualdad, es la necesidad de deconstruir y reapropiar los conceptos mismos de masculinidad y feminidad, porque uno de los aspectos que salta a la vista en nuestra búsqueda por la igualdad, es la constante búsqueda de las mujeres por alcanzar una versión del hombre o de lo que se cree y supone que es el hombre y la masculinidad en relación con las relaciones de poder y dominio entre el uno y el otro, de ahí que vemos los excesos en los que algunas veces suele caer el feminismo, donde el hombre de igual forma es relegado a una dimensión inferior a la de la mujer.

Es claro que tantos años de represión del género femenino, finalmente desprendan un estallido de enojo que no es por menos perfectamente entendible, pero si existe algo a lo cual podamos denominar “superioridad” será únicamente en el entendido mutuo, que la única forma posible de llegar a la igualdad será asumiendo la iniciativa de frenar cualquier forma y política de violencia, represión o exclusión entre uno y otro y todos los géneros, de lo contrario, el uso consciente de la violencia so pretexto de realizar un ajuste de cuentas para imponer una supuesta justicia, simplemente creará una nueva versión del mismo abuso que tanto se ha luchado por detener.

Jacques Rancière (2003), aborda de manera formidable esta en aparente “Pasión por la desigualdad” que suele ser en realidad la visión que aún a la fecha prevalece en nuestras sociedades a pesar de la supuesta igualdad de derechos que se supone que tenemos.

“La desigualdad no es la consecuencia de nada, es una pasión primitiva; o, más exactamente, no tiene otra causa que la igualdad. La pasión por la desigualdad es el vértigo de la igualdad, la pereza ante la tarea infinita que esta exige, el miedo ante lo que un ser razonable se debe a sí mismo. Es más fácil compararse, establecer el intercambio social como ese trueque de gloria y de menosprecio donde cada uno recibe una superioridad como contrapartida de la inferioridad que confiesa. Así la igualdad de los seres razonables vacila en la desigualdad social. […] El amor a la dominación obliga a los hombres a protegerse unos y otros dentro de un orden por convención, el cual no puede ser razonable ya que está hecho de la sinrazón de cada uno, de esa sumisión a la ley de otro que entraña fatalmente el deseo de serle superior.” (Jacques Rancière, 2003, pág. 46-47)

Si observamos objetivamente a las nociones de masculinidad, feminidad, heterosexualidad, homosexualidad, etc., y como ya habíamos mencionado anteriormente, es que constantemente plantean un esquema binario que nos impide unificar al ser humano como un ser diverso; ¿Qué quiere decir esto? Si tomamos un ejemplo que subyace de forma común en la sociedad, podemos observar al tradicional estereotipo bajo el cual hemos asociado la fuerza con la masculinidad y la delicadeza con la feminidad; de modo que cuando se proclama una “igualdad de género”, el individuo que se ha identificado con dichas nociones de masculinidad se enfrenta a su propio temor de ceder y reconocer dicha fuerza como igual entre masculinidad y feminidad; misma situación ocurre con los homosexuales, a quienes se les vincula con una noción opuesta a la supuesta “masculinidad” que han rechazado al definir su preferencia por el mismo sexo.

Y éste es el problema. las ideas no son iguales y no pueden ser iguales porque existen en un esquema binario, un esquema de polaridades donde el prospecto mismo de la fuerza por ejemplo es vinculado con el ideal mismo de la imago del varón, lo cual por defecto coloca a la mujer en el espectro opuesto de dicha binaridad, creando por consecuente el punto que a la fecha aún impide que nociones patriarcales como la superioridad del hombre sobre la mujer, no logren aún ser trascendidas, puesto que no ha logrado unificarse una visión totalizadora del hombre, la mujer, el homosexual, el transexual, transgénero, intersexual, etc., como seres humanos, lo cual deriva y es consecuencia del proceso de identificación que se realiza en y a través del sexo y la sexualidad como vínculo en y hacia la imago.

Recordemos que el superyó en realidad se encuentra constituido por la construcción cultural de aquello que solemos nombrar como “los modales y buenas costumbres”, que en realidad no es otra cosa sino la supresión de aquellas cosas en apariencia desagradables, como por ejemplo el prospecto mismo de nuestra animalidad y naturaleza humana, que por implícito debería asumir de igual forma nuestra naturaleza diversa en relación a nuestra sexualidad, y puesto que no se encuentran alineados de acuerdo a la idea de lo que ser un hombre implica o lo que ser una mujer implica por ejemplo, el individuo presenta un gran problema para renunciar aquello que ha venido a construir y conformar la única identidad que ha podido generar de sí mismo como reflejo del constructo social.

De hecho, si planteamos a una situación hipotética en la cual el hombre que observa y consume las imágenes pornográficas de una determinada estrella porno, se encontrara en la situación y oportunidad de realizar la copula con dicho individuo, encontrará el sexo real con dicha mujer menos placentero que como lo imagino en la idea que creo acerca de ella ¿Qué nos dice esto? Las ideas no huelen, no sudan, no saben, no tienen fluidos o temperatura, y a pesar de su carácter multidimensional en términos de la historia y el pasaje lingüístico que conforma la idea o la palabra misma bajo la cual se ha definido un determinado individuo, ésta puede mantener su equilibrio en tanto no sea confrontada con una fuerza superior que sin duda alguna constituye la materia misma, pues ésta es y siempre será superior a cualquier dimensión lingüística o simbólica.

“Se puede afirmar que el orden social está sometido a una necesidad material irrevocable, que rueda como los planetas según leyes eternas que ningún individuo puede cambiar. Pero también se puede afirmar que tal orden social solo es una ficción. Todo lo que es género, especie, sociedad, no tiene realidad alguna. Solo los individuos son reales, solo ellos tienen una voluntad y una inteligencia, y todo el orden que los somete al género humano, a las leyes de la sociedad y a las distintas autoridades, no es más que una creación de la imaginación […] Lo que hacemos y lo que decimos, tanto en el foro como en la tribuna, así como en la guerra, está regulado por suposiciones.” (Jacques Rancière, 2003; 46-47)

Una de las cuestiones que debemos comenzar a reconocer, es que a pesar de que existe el reconocimiento de que los tiempos de la dominación masculina han terminado, eso no significa que conjuntamente hayamos llegado a aceptar nuestra inherente igualdad, de ser así, el panorama general sería sumamente diferente. Es importante recordar que la igualdad no sólo implica desafiar al otro género sino desafiarnos a nosotros mismos, cada uno individualmente, para cambiar las prácticas que de hecho resultan en las transgresiones no sólo hacia el otro, sino que devienen en una suerte de refuerzo de aquellas ideas que de hecho nos impiden abandonar el esquema de dominación con el cual nos hemos definido e identificado aún sin siquiera saberlo.

Recientemente durante la presentación del estudio Género e igualdad: análisis y propuestas para la agenda pendiente el Dr. Juan Ramón de la Fuente, ex rector de la UNAM declaró:

“No hemos avanzado suficiente sobre equidad de género en México. Angélica Fuentes afirmaba que se espera que con dicha investigación se pueda incidir en el debate nacional y en la implementación de políticas públicas, ya que además de reunir datos y estadísticas sobre la situación de la mujer en nuestro país, el documento también presenta 50 recomendaciones en 5 áreas clave: salud, educación, empoderamiento económico, participación política y acceso a la justicia.” (María José Evia H., 2015)

10 de los datos más impactantes incluidos en el estudio:

“* El analfabetismo entre mujeres indígenas es de 35.1%

* Uno de cada 6 embarazos en México se da en mujeres adolescentes entre los 10 y los 19 años

* Entre 1990 y 2013 fallecieron en México 29 mil 869 mujeres durante elembarazo, el parto o el puerperio

* El trabajo doméstico no remunerado representa aproximadamente el 21.7% del PIB nacional, y el 79.5% de esa riqueza la producen mujeres. En contexto, esta cifra es mayor al porcentaje de la industria manufacturera (16.5%) y el sector comercio (14.2%)

* Las mujeres ganan un 30.5% menos que los varones en ocupaciones industriales, 16.7% menos como comerciantes y 15.3% menos como profesionales.

* El 46.1% de las mujeres de 15 años y más ha sufrido algún incidente de violencia por parte de su pareja

* De 2000 a 2012 el número de mujeres en la cámara de diputados se incrementó en más de un 50% y en la de senadores ellas han pasado a representar un 33%, contra un 18% en 2000. Actualmente, hay 185 diputadas y 42 senadoras.

* 5.1 % de los encuestados acepta la frase “Está justificado que un hombre agreda a su novia cuando ella decide dejarle.”

* El 48.1% de las mujeres que fallecieron durante el embarazo estaban inscritas al Seguro Popular y fueron mal atendidas por los servicios públicos.

* Solo hay 116 presidentas municipales, lo que representa un 4.7% del total” (María José Evia H., 2015)

Una de esas cuestiones que debemos enfrentar, especialmente nosotros los pertenecientes al género masculino y las cuales estaremos exponiendo más adelante, es nuestra participación en la pornografía misma, puesto que ésta en su mayor parte se encuentra dirigida y enfocada primordialmente al entretenimiento del género masculino en particular, al final ¿Cómo puede demandarse justicia sobre la igualdad de género y participar del uso del material que más se enfoca en degradar no sólo a las mujeres sino a todos los seres humanos al reducirlos a la definición de un objeto bajo los discursos de dominación, y entiéndase nuevamente que la postura de la presente no pretende una visión moral prohibitiva hacia el sexo per se, sino a la tergiversación en la que nos hemos especializado de retratar acerca del mismo.

Tenemos que involucrarnos en un análisis crítico, no solo de la pornografía sino del sexo en general, donde constantemente se crea una situación que pretende el ejercicio del dominio sobre la mujer y del individuo sobre sus semejantes en general, evidentemente no es condición de todas las relaciones sexuales, sin embargo sigue siendo parte de los discursos existentes dentro de nuestra cotidianeidad, las mujeres pueden observarlo cada día y los hombres, al menos hasta cierto punto son conscientes de ello; el feminismo no consiste del ejercicio superficial que pretende identificar sólo unas cuantas “labores femeninas” con las cuales involucrarnos y participar equitativamente, sino en lo que Karl Marx postulaba al decir:

“Hoy la filosofía se ha trivializado y la prueba más contundente es que la misma conciencia filosófica ha sido arrastrada al tormento de la lucha, no solo externa sino también internamente. Pero si construir el futuro y asentar todo definitivamente no es nuestro asunto, es más claro aun lo que, al presente, debemos llevar a cabo: me refiero a la crítica despiadada de todo lo existente, despiadada tanto en el sentido de no temer los resultados a los que conduzca como en el de no temerle al conflicto con aquellos que detentan el poder.” (Karl Marx, 1843)

El uso de la pornografía en la sociedad, es tan sólo una de las vías que fortalece el comercio y la trata de personas. Particularmente considero que uno de los datos más alarmantes con respecto a la trata de personas en nuestro país es que:

“Solamente en México la prostitución ha crecido un 1000% – en el 2003 generaba ganancias de $3.5 billones de dólares para el 2016 son $100 billones de dólares anuales en todo el Mundo. Las mafias contrabandistas llevan niñas de Latinoamérica hacia África, Europa y Estados Unidos principalmente.

México es el país en América que ocupa el número 1 en tráfico humano generalmente con fines de explotación sexual. Cada adolescente atiende un promedio de 12 hombres diariamente lo cual deja tales ganancias que la industria del tráfico sexual sobrepasa en un 400% al Narcotráfico, la droga solamente la venden una vez una chica es vendida incontables veces por años. Tenancingo en Tlaxcala es considerado la ‘capital de trata de personas’ según el periódico el Guardián.

En Tenancingo el Tráfico de Mujeres Adolescentes es algo que se ha instaurado ya desde hace algunos años donde incluso muchos niños quieres ser ‘padrotes’ cuando crezcan, existen tradiciones donde los padres instruyen a sus jóvenes hijos para que seduzcan a las jovencitas y las enamoren, después de unos meses simulan una boda con ellas y se las llevan a la ciudad de México o directo a Nueva York donde las maltratan físicamente y las introducen en la prostitución, amenazando con matar a sus familiares si tratan de huir, también utilizan drogas y varias formas más de violencia como la violación en grupo y diversas formas de abuso mental y físico.”

“La guerra, como toda obra humana, es en primer lugar acto de palabra. Pero esta palabra rechaza ese halo de ideas radiantes del contra traductor que suscita otra inteligencia y otro discurso. La voluntad no se dedica ya a adivinar y a hacerse adivinar. Ella se da como fin el silencio del otro, la ausencia de réplica, la caída de los espíritus en la agregación material del consentimiento. La voluntad pervertida no deja de emplear la inteligencia, pero sobre la base de una distracción fundamental […] cada una de estas voluntades se da como trabajo destruir otra voluntad impidiendo a otra inteligencia ver.” (Jacques Rancière, 2003; 46-47)

1.1.2  Los estereotipos y la estereotipación

El estereotipo funge como una visión generalizada o preconcebida de los atributos, características o roles que posee o que debieran poseer los miembros de un grupo en particular, es decir, son creencias mantenidas sobre individuos o de grupos sobre otros grupos y son aplicados de forma general a todas las personas a quienes se vincula a una categoría, nacionalidad, etnia, edad, sexo, orientación sexual, procedencia geográfica, etc.

“El primer autor que utilizó el concepto de estereotipo en Ciencias Sociales fue Walter Lippman en 1922 (Ryan,1999). Según Lippman (1949) no respondemos a la realidad tal y como se encuentra establecida, sino que cada persona tiene una representación de la realidad que es realizada en su mayor o menor parte por el propio individuo y que se encuentra conformada por una serie de preconcepciones. Estas preconcepciones (estereotipos) son las que hacen que percibamos de una manera u otra las diversas situaciones que se nos presentan: “En la mayoría de los casos no vemos primero y luego definimos, sino que primero definimos y luego vemos […] Nosotros hablamos sobre el miedo antes de verlo. Imaginamos la mayor parte de las cosas antes de experimentarlas. Y estas preconcepciones gobiernan intensamente el total de los procesos de percepción. (Lippmann, 1949, pág. 81).” (Rosario Isabel, 2007; 40, 41)

La estereotipación se entiende estructuralmente en un proceso genérico de categorización, la cual de igual forma funciona a través de imágenes asociadas con las nociones de lo bueno y lo malo las cuales son posteriormente empleadas para tergiversar la imagen de los grupos que se desprecia; cabe mencionar que el proceso de la creación del estereotipo no es tan sólo una cuestión psicológica o personal sino que es por demás un proceso social.

Un ejemplo claro de ésto es evidentemente nuestra idea preconcebida de la mujer que ya hemos discutido anteriormente y la lucha que las mujeres han tenido para poder incurrir no sólo en otra clase de roles sociales, sino también en la deconstrucción de la visión que la sociedad misma ha generado de ellas.

No está de más mencionar que parte de la complejidad de dicho proceso, ha sido realizar o añadir la consideración de la mujer en su individualidad, personalidad, cualidades y capacidades que la hacen ser los individuos tan únicos que son como cualquier otro.

“Todas las mujeres tienen un cuerpo hermoso, ya que es el brillante colofón a millones de años de evolución. Un cuerpo repleto de asombrosos ajustes y sutiles refinamientos que lo convierten en el organismo más extraordinario del planeta. A pesar de esto, las sociedades humanas han intentado corregir la naturaleza modificando y embelleciendo el cuerpo femenino. Algunas de estas elaboraciones culturales han sido gratas, otras dolorosas, pero todas han buscado hacer a la hembra humana aún más hermosa de lo que ya es. Los conceptos locales de belleza han variado muchísimo y cada sociedad humana ha desarrollado sus propias ideas sobre lo que es más atractivo.” (Desmond Morris, 2004; 9)

Uno de los temas que estaremos abordando ya en la problemática que establece la pornografía dentro de la sociedad contemporánea y principalmente con respecto al proceso y lucha por la igualdad de derechos entre el hombre y la mujer que ciertamente se encuentra aún vigente, como ya hemos explicado anteriormente, es que parte del proceso de asociación que toma lugar en y a través del estereotipo depende en gran medida de la repetición que la imagen tenga dentro de la colectividad que a su vez se reproduce dentro de la conciencia del individuo, de modo que la constante lucha por la redefinición y reapropiación de una determinada imagen, dependerá en gran medida no sólo de la constancia que la nueva imagen presente dentro de la sociedad, sino de que las viejas preconcepciones de hecho sean removidas de igual forma del panorama que los individuos puedan tener de la imagen misma, en otras palabras, no es suficiente impulsar únicamente las nociones de igualdad de derechos entre el género masculino y femenino, hace falta erradicar las viejas visiones y versiones en todos sus formatos y soportes para alcanzar dicho objetivo, pues de lo contrario, lo que ocurre es en realidad una lucha (la cuál es la manifestación vigente y por demás evidente de este proceso) que los individuos tienen consigo mismos por decidir cuál será la imagen o visión que han de aceptar de la sociedad que intenta empujar dichas nociones y conceptos dentro de ellos.

Para respaldar lo anterior, necesitamos observar al proceso de estructuración que toma lugar dentro y a partir de las opiniones dentro de la sociedad, las cuales son por demás el proceso mismo de la creación de la imago cultural y social.

Nuestra concepción del Universo deriva de nuestras palabras; El Universo = El verso Unido; donde éstas encuentran un orden establecido y diferentes acepciones y relaciones que marcan la identidad de nuestro lenguaje y por consecuente la identidad de nuestra persona, así como la cosmogonía que gira entorno a nuestra cultura, sociedad, religión, etc.., nuestra comunicación, es la base a partir de la cual nos relacionamos y establecemos diversos y variables puntos de enfoque dentro de “la percepción de la realidad como una definición de quienes somos” con respecto de lo que existe aquí, en este mundo y principalmente en nosotros mismos.

“Te darás cuenta de que si hablas en un lenguaje en particular, pensaras en un lenguaje en particular y si eres capaz de hablar en diferentes lenguajes, notaras que tus pensamientos tendrán una base lingüística diferentes, ésto debería ser señal de que hay algo extraño porque no naciste sabiendo un lenguaje, se te enseñó un lenguaje, por lo que no naciste siendo capaz de pensar, se te enseño a pensar, por lo tanto tus pensamientos no son tuyos, provienen de alguien más…” (Bernard Poolman, 2011) ”

Cada definición/significado para dar razón o explicación a un evento determinado, conforma un signo, un símbolo, una imagen en nuestra mente con la que relacionamos ese sonido, el contexto se establece por consecuencia en un sentido específico dentro de las dimensiones de las palabras, un filtro a partir del cual vemos el mundo, y en esto citando a Deleuze y Guattari

“La escritura puede generar una línea de fuga dentro de un bulbo del rizoma. El escribir me deviene ontológicamente en “otro”, por un momento en tanto que escribo como “otro” devengo en ese mismo, dejo la identidad que me caracteriza y tomo la del personaje sobre el que escribo.” (Deleuze y Guattari, 1977)

¿Puede mi yo seguir siendo algo mío? “Mi yo es algo mío, es lo más mío, pero no por obra toda mía” (Juan Iglesias, 1998, Pág. 1), mismo cuando pensamos en las implicaciones de nuestra sumisa aceptación ante una determinada visión de la realidad, una visión estructurada dentro y a través de un lenguaje, un lenguaje que es el resultado mismo de una construcción cosmogónica de observaciones a veces pretendiendo encontrar su paralelo valiéndome de los sentidos del otro, (que entiendo como un reflejo de los míos, es decir, que reconozco en el reflejo de la presencia o el cuerpo del otro el potencial de referencia en y a través de los mismos sentidos existentes en y como mi cuerpo y mediante los cuales nos relacionamos con la realidad misma) para alinear su visión del mundo con la mía o hacer la mía, más mía que la suya…, por alguna razón, en algún momento las personas se dieron cuenta de que podían cambiar las “observaciones/opiniones” de las personas para alinearlas con la suya.

Las opiniones se encuentran conformadas por la acumulación de comparaciones y en este sentido, la “reputación de un individuo” en realidad se basa y define en la “repetición de un determinado patrón”, según opiniones, el individuo alineado con las “mejores opiniones” es aparentemente “un mejor individuo”, de ahí el concepto mismo de lo “popular” – Populi> perteneciente al pueblo; la comunicación es en éste sentido una paradoja, jamás tiene un solo sentido o una interpretación definitiva y peor aún, es el hecho de que tal visión se construye en el sentido de una construcción que estructura un discurso “acerca de la realidad”.

“No hay original, el modelo de la copia es ya una copia, la copia es una copia de la copia; no hay más máscara hipócrita porque el rostro que encubre la máscara es ya una máscara, toda máscara es sólo la máscara de otra; no hay un hecho, sólo interpretaciones, cada interpretación es la interpretación de una interpretación anterior; no hay sentido propio de la palabra, sólo sentidos figurados, los conceptos son sólo metáforas disfrazadas; no hay versión auténtica del texto, sólo traducciones; no hay verdad, sólo pastiches y parodias. Y así hasta el infinito…” – Pierre Klossowski –

Y el discurso de la tolerancia, en éste sentido pretende “proteger” el discurso de nuestras opiniones, en donde se hace de éstas un derecho, (siguiendo una de sus máximas, “mi derecho termina donde comienza el tuyo”) y que colocado en contraposición con el punto del libre albedrió coadyuva a la percepción de que “respetar el libre albedrio del otro, es lo que nos permite a todos la libertad”, es decir, “tener libre albedrio es (o se ha vuelto) acerca de tener libre albedrio, derecho a tener derecho… (o como diría un amigo, libertad de generar dependencias…)

La elección de tener libre albedrio es de hecho solo poder tener libre albedrio. Christopher Hitchens (2002)

Por supuesto ante este principio, la “colisión” de las opiniones, las ideas, las creencias, es decir, todos pueden tener su opinión (porque están en su derecho de tenerla) pero si uno observa a este principio, uno puede “ceder” el libre albedrío (esto es el punto de su opinión, perspectiva y percepción de su propia individualidad) a una opinión la cual va a regir y determinar su actuar, de modo que cuando una persona logra “convencer” a otra persona por medio de opiniones, de principios, de conocimientos de cualquier índole, el primero puede y cederá su “libre albedrío” al segundo, donde el segundo ya ha cedido su libre albedrío a la opinión que lo había convencido. Y así es como esencialmente te cambias de religión… o partido político…

Si uno observa a la costumbre de “enterrar a los muertos”, la tierra en la cual los individuos eran enterrados era considerada ahora “sagrada” (acto que de igual forma es considerado el inicio de la propiedad privada), la tierra ahora quedaba vinculada a los hijos o herederos de dicho difunto, lo cual es interesante porque en realidad el vínculo que mantenía y justificaba dicho nexo, giraba en torno de los rituales en torno al fuego dentro del hogar, donde el fuego simboliza no sólo a ese difunto sino a todos los que le antecedieron (el cuál se repite y mantiene hasta nuestros días en diversas civilizaciones que por su distancia geográfica y cronológica parecían no tener ningún vínculo entre las mismas).

A pesar de la muerte del familiar, se pensaba que éste no estaba muerto, y la forma de “alimentarlo” era depositando esa comida en el fuego, pues la memoria del familiar se encontraba vinculada al hogar y al fuego dentro del mismo.

Esta idea persiste hasta nuestros días, no sólo en la tradición de “celebrar a los muertos” sino en la idea de que la esencia de esta “memoria de la persona” persiste y que dichos seres “cuidan y protegen a la familia” de la misma forma en que se creía en la antigüedad. Si uno observa, digamos una madre que está preocupada por su hijo y enciende una vela a algún “santo” esperando que la luz de la vela ilumine el camino del hijo y demás cuestiones, la vela por sí misma no va a hacer nada por el hijo, en realidad esa vela que ha sido encendida es solo para “satisfacer la preocupación de la madre” proveyéndole de un incentivo que le permita “sentirse tranquila” simplemente porque ésta persona quiere creer que realmente hay un espíritu que está cuidando a su hijo, es decir, ha hecho una ofrenda y espera algo a cambio, esto que espera a cambio por supuesto solo puede ser mental como la idea misma en su mente de que hay un espíritu que la protege.

Como seres humanos pasamos toda nuestra vida tratando de alinear nuestra mente con los actos que en esencia giran en torno a la construcción del bien y del mal, lo cual nos define como “buenas personas o malas personas”, y eso es lo que hemos llegado a denominar como “la construcción del alma”.

Si uno había sido bueno, la gente recordaría esas acciones y éstas realizarían “una ofrenda” es decir existiríamos en la memoria de dicha persona dentro de y cómo una experiencia positiva, podemos llamar a dicha experiencia positiva el cielo,  y si uno no se comportaba de acuerdo a las “normas e ideales de este constructo”, el alma sufriría tormento, porque así sería recordada por las personas que le desearían una “experiencia negativa”, lo cual derivo posteriormente en la construcción del infierno. Ser olvidado en la antigüedad o perder el vínculo con la familia, como el apellido y demás cuestiones, era por mucho un castigo peor que la muerte, era un castigo para el alma.

Ser recordado era (y sigue siendo en la actualidad) uno de los más profundos anhelos del ser humano, porque esto significa en realidad tratar de integrarse al inconsciente colectivo como memoria, donde existir en la memoria de todas las consciencias, significa de hecho integrarse a Dios. Vox Populi, Vox Dei – La voz del pueblo es la voz de Dios

Ante más es recordado y conocido un hombre más fuerte es su impronta dentro de la historia de la memoria humana de ahí el deseo de tantos personajes en la historia que tratan de hacer actos heroicos y valerosos para lograr que su nombre fuera recordado por siempre es decir, buscaban “la inmortalidad”, porque la memoria no puede morir, en tanto uno sea recordado, ese miedo de no ser reconocido, de no ser “visto” por alguien más y que no nos acompañen, es mucho más antiguo de lo que aparenta a primera instancia.

No dejemos de lado por supuesto como el instinto de supervivencia se encontraba ligado a esta necesidad de permanecer en grupos para protegernos de los depredadores por ejemplo, aunque, si observamos a la “traducción simbólica” que dicha costumbre pudo tener una vez que no pudimos continuar haciendo sentido de ésta, tal vez porque el propósito mismo se perdió o se sobresaturo el código per se, el sistema de protección en el ser humano como la permanencia y pertenencia a grupos persistió en la memoria; es curioso si observamos a los postulados Lacanianos sobre el principio mediante el cual establecemos esta relación con nosotros mismos en y como una imagen, porque al definirnos como una imagen, podemos permanecer en la consciencia de las personas, en la memoria de las personas porque a pesar de que la memoria no se limita exclusivamente a la imagen, el sentido ritual y todo lo que giraba en torno a ello, ofrecía las improntas necesarias para establecer un nexo lo suficientemente fuerte, como para mantener toda esta representación simbólica asociada con definiciones, ideas, sentimientos, emociones, sonidos, olores, fluidos, sabores etc., etc.

Todas las religiones son una cuestión de opinión que puede variar o manipularse con el paso del tiempo, porque la relación de valores ya no puede ecualizarse con los verdaderos intereses detrás de esos valores, es decir, algunas de las costumbres y rituales que existían por concepto de las limitaciones o condicionantes del entorno fueron cambiando, de modo que el significado de los mismos han sido modificados tantas veces y redefinidos en nuevas tendencias para satisfacer los intereses de un grupo cada vez más reducido y especifico de personas que estos ya no pueden sostener una construcción o definición de vida que pueda involucrar a todos los humanos, en éste sentido ¿Pueden éstos sueños seguir siendo los mismos “sueños”? Parece cada vez más común escuchar a los niños hablar de sus sueños como una simple reproducción de los videojuegos preferidos, donde el sentido y significado de los sueños se limita a entender las dinámicas y estructura del videojuego mismo con el cual el niño se identifica, mientras asume el arquetipo del héroe producido por una sociedad de consumo que esencialmente sólo le entrena a seguir consumiendo.

Tal vez los sueños tienen una relación más intrínseca con nuestro entorno físico que con el mundo onírico después de todo… pues la influencia de nuestro entorno parece afectar de forma importante el contenido y riqueza simbólica de nuestros sueños…

Nuestras opiniones aparentan y se disfrazan con el seductor velo del cambio, de la innovación y la evolución, ahora combatimos a viejos enemigos con nuevos ideales, bajo concepto de los mismos fines e intereses. Se dice que la evolución de la civilización puede establecerse a través de la evolución del lenguaje ¿Nuestras palabras siguen significando lo mismo que lo que significaban e implicaban en la Antigüedad? No vemos hoy los mismos discursos en la propaganda, la religión, política, “sexualidad”, etc., y declaramos sin ápice de duda que ya no nos encontramos en la Antigüedad, la vieja Roma y el antiguo Egipto están muertos, o tal vez, es que “no nos vemos existiendo ya en la Antigüedad debido a la idea y noción de que el tiempo ha transcurrido, que la imagen ha cambiado, que el lenguaje y su cosmogonía han sido trascendidas a la luz de nuestro magno ingenio, de alguna forma ya todo ha quedado en el pasado y éste ya no posee influencia sobre nosotros… evidencia de esta creencia existe en nuestro perpetuo escepticismo a pensar en las “civilizaciones antiguas” como “primitivas y atrasadas” por carecer de la tecnología de la cual nos beneficiamos y pavoneamos hoy día.

Al no comprender nuestra relación con la estructura misma del sistema que hemos asumido dentro de las morales, conductas y éticas que se esperan de nosotros, nuestra relación con  la realidad, se torna caótica, debido que  al encontrarse viciada nuestra interacción con nosotros mismos y el mundo que nos rodea a través de percepciones y juicios acerca de esta definida dentro de una visión que parte de los intereses personales, tiene por resultado el continuo y constante conflicto interno en nosotros mismos que proyectamos hacia el mundo, ya que se espera que lleguemos a convertirnos en algo que será lo que nos permitirá sobrevivir dentro del sistema, y al ver nuestro continuo fracaso en la pretensión de intentar satisfacer esos ideales basados en un campo de acción extremadamente limitado, nuestro interés se enfoca en soluciones que puedan satisfacernos temporalmente para escapar al constante conflicto de nuestras mentes.

Cuando tratamos de “medir” cuál es la opinión que se alinea mejor con el interés que nos permite tener acceso o llegar de forma más constante al resultado que deseamos para esencialmente obtener aquello que queremos, el problema con esto es que evidentemente si observas a la sociedad de consumo que actualmente tenemos, nuestra adicción reside no en la dependencia hacia aquello que se adquiere tanto como en la costumbre y necesidad de seguir adquiriendo (y esto sin mencionar el seductor estímulo que implica “la facilidad de acceso”), eso es lo que hace a la pornografía tan adictiva por ejemplo, la facilidad de acceso a la imagen a la que se ha vinculado el principio de aquel estímulo a razón de mi propia satisfacción, sin tener que lidiar con todas las dinámicas y procesos que implica una relación, así como las responsabilidades que giran en torno a la misma, pues no puedes pensar sólo en “yo, lo mío”, sino que se debe pensar “nosotros, nuestro”.

El sentido común es la habilidad de considerar dentro del contexto de tu limitación, el funcionamiento del sistema en términos de identificar – qué funciona para todos y que no funciona para todos – eso en sí mismo es un acto de perfección dentro del contexto del diseño del sistema, y ese es el punto que uno debe realizar, levantarse como uno e igual al sistema ya que el sistema en su propio diseño es perfecto y sigue las reglas del diseño, en el momento que permitimos que esas reglas se vuelvan veleidosas, te vuelves menos que el sistema y te vuelves imperfecto dentro del contexto de tu entorno, tu entorno determina entonces en cierta forma quién eres, cómo eres, qué eres o si eres “perfecto dentro de éste o no” y por lo tanto vas a través de personificaciones del yo, lo cual es una proyección de nuestra idea en ésta realidad basada/determinada por el feedback que estas obteniendo, lo cual se encuentra ocurriendo a nivel de tu “ser simbólico”, porque te encuentras existiendo en esta realidad en tiempo real, en tiempo cuántico como el ser simbólico, eso es el ser en resonancia de la estructura y te encuentras existiendo en lo que podrías definir como tu ser consciente, ese ser consciente es en esencia la proyección de las excusas al “por qué eres de la forma en que eres” y por qué no puedes hacer nada al respecto, eso se mueve a un fase sumamente lenta y emplea una forma muy particular de existencia, donde la resonancia enviará un pensamiento en tu mente consciente y tu aceptarás o rechazarás el pensamiento y de acuerdo a esto, te definirás a ti mismo, sin darte cuenta si realmente te das el momento de “desacelerar”, que ni siquiera tuviste en realidad el pensamiento, sino que el resultado del pensamiento es el diseño simbólico estructural que ha sido impulsado dentro del cual tu existes en ésta realidad, el cuál has aprendido y sido enseñado por aquellos que han venido antes que tú como metodología para sobrevivir dentro de esta realidad.

Y que ese impulso de supervivencia es el impulso primario de dirección dentro de tu existencia, y eso se encuentra basado/conformado en, por ejemplo, una relación y el prospecto de traer nuevos miembros de la raza humana dentro de los cuales puedes “clonarte a ti mismo”, lo cual es lo que un padre hace con su hijo, el niño es simplemente un clon del padre y el padre simplemente impondrá sobre el niño, más de lo que ellos mismos hicieron, y por lo tanto el padre esperará del hijo un sentido de perfección y por lo tanto utilizarán todos los errores que cometieron en sus propias vidas para enseñarle al hijo cuales errores deberían prevenir, lo cual es simplemente un acto de perfección/auto-perfeccionamiento, el problema es que, debido a que no se comprende exactamente cómo es que funciona, ocurre lo contrario, creamos una polaridad, porque el padre está esperando perfección del hijo sin explicar cómo funciona la perfección, por ello hemos tratado de diseñar “programas”, porque a través de un programa puedes estructurar la especificidad del resultado.

Ahora, la pregunta es ¿Si existe tal cosa como la individualidad entonces por qué dependemos tanto de las ideas que determinan nuestro actuar, marcando las tendencias que hemos de seguir y los patrones mentales que nos dicen como ser, como pensar, como ver y actuar con y frente a otros, así como la forma en que debemos vernos y entendernos a nosotros mismos?¿Podría uno atreverse a decir que uno realmente piensa por sí mismo y que no se encuentra predispuesto a una respuesta determinada, programada si se quiere, dentro de las dimensiones del conocimiento y la información, las memorias, la influencia de nuestro entorno?

La base de nuestras palabras mantiene no sólo la visión cosmogónica que construimos “acerca de la realidad” sino que es lo que fundamenta y sostiene nuestra forma de “entendernos a nosotros mismos dentro de dicha cosmogonía”, la memoria no es únicamente una dimensión limitada al almacenamiento de información como si de un sistema archivístico se tratara, sino que ésta se comporta más bien como una estructura cambiante, es decir evoluciona y se modifica con las nuevas experiencias y la composición de las improntas mismas, las cuales no se limitan al campo visual sino que abarcan todos los sentidos del ser humano, llámese el tacto, el sonido, los fluidos, etc., o dicho de otra forma, es el vínculo que formamos a efectos de ampliar nuestro entendimiento acerca de todo cuanto sentimos y vivimos, es la comunicación interna que mantiene la estructura del diseño de este sistema, que a su vez continua desarrollándose en nuestras mentes, sobre todo si la experiencia ocurrió en un contexto severamente traumático, ésta puede tener tal impacto al grado que vivimos en el pasado, recordando y almacenando memorias que eventualmente con la edad olvidamos y manipulamos, esas memorias y traumas no solo influencian nuestro ser, también influencian a aquellos que nos rodean.

Carl Jung (1954) descubrió que hay una mente colectiva que conecta a todos los humanos, significando que toda la humanidad comparte una parte de su mente con los demás, esto pretende reflejar una señal común que comparten millones de millones de células en el cuerpo humano como la mente inconsciente en la memoria genética del individuo.

“Los instintos de los seres humanos no conocen un camino definido para la satisfacción de sus impulsos y necesidades. Esta falta de definición da lugar a la imprevisibilidad de las conductas humanas, que debe ser compensada mediante normas jurídicas que la estabilicen y que configuran al derecho y que, como tales, son una creación cultural” (Joachim Tenbruck, 1992)

La necesidad es fundamentalmente un sentido de falta, de insuficiencia, la reacción psíquica que provoca en el sujeto cualquier ruptura del equilibrio entre las fuerzas internas de su organismo y las del medio cósmico que lo rodea (Francisco Zamora, 2017)

Según Luhmann (1996) “La Conciencia consiste, sobre todo, en el reconocimiento de la temporalidad de la conciencia; y no sólo de su dependencia del tiempo, es decir, que la conciencia con todas sus retenciones y anticipaciones siempre opera en el presente y que, por lo tanto, en ella, en lo más profundo, no puede haber temporalidad, ya que continuamente puede sustentarse y sustituirse a sí misma mediante una diferencia. (Niklas Luhmann, 2002; 96)

Con respecto a las bases que sustentan “el principio mismo de un presente”, en realidad me atrevería a decir que la existencia del “ahora o el presente” es completamente dependiente del pasado, así que cuando estas existiendo en el “ahora o el presente mental”, estas de hecho existiendo en el pasado basado en los mismos principios que sostiene la Teoría de los Sistemas.

“entrada en función de una disposición del sistema cuando se produce una distancia considerable en el entorno y que obliga al sistema a reaccionar para lograr la estabilidad en la medida en que el fin es concebido como una representación mental obtenida a partir de experiencias anteriores, y que es válida en el presente, pero ficticia en cuanto al futuro; de aquí que el sistema reaccione automáticamente, mediante actividades motoras, ante tales tipos de representaciones”

Es decir, memorias como punto de referencia para evitar cometer los mismos errores.

Otro punto a tomar en consideración es precisamente la variable que vuelve a la Sociedad “dependiente de un sistema”, es decir Desviación y Control social.

“El control social se refiere a cualquier tipo de esfuerzo por prevenir y/o corregir el comportamiento desviado. El instrumento más poderoso del control social es la socialización. En el sentido ideal, la socialización coerciona a las personas para hacer lo que se supone deben hacer. Sin embargo, la socialización no es perfecta y necesita de otros instrumentos para lograr el control: las sanciones. Las sanciones son premios por comportamientos admitidos y castigos por comportamiento desviado.”. (Desviación y control social Gelles y Levine, 2017)

Jurgüen Habermas habla sobre la estructuración social que parte de la comunicación y la interacción de los seres a través de este medio, refiriéndose al balance de las personas a través de las relaciones, es decir el principio usado donde la comunicación se vuelve de hecho la forma en que las personas mantienen personalidades y en ello el balance del sistema, como la solicitud de unos a otros por validación de la existencia de su programa en función de si este es funcional ó no para el sistema, lo que en su incumplimiento trae por consecuencia el rechazo de la sociedad.

El sistema social es un conjunto de comunicaciones, pues un sistema social se reduce a comunicaciones y sólo a comunicaciones. Los valores se agrupan en función del tipo de objetivo que se pretende lograr. Así, por ejemplo, los valores individuales de “Poder” reflejan la búsqueda del estatus social y el dominio sobre personas y recursos.” La moral como valor, cumple con la condición social que se manifiesta como el actuar de una sola acción que se manifiesta como la acción social y que traería en culminación a la sociedad como sistema, “un sistema depende de la condición de 2 o más personas participes en un punto que establece derechos y responsabilidades (2 o más en mi nombre = Sistema)”, la acción es reconocida como sistema porque la realización de la acción conlleva a la condición de estructurar las condiciones categóricamente en acumulación de esfuerzo y tiempo para ver la realización concretada en un fin.

Habermas lo complementa diciendo que la sociedad debe existir un punto de conexión como comunicación, esta conexión existe en y como  el “acuerdo en un principio” y eso en lo que se van a poner de acuerdo será lo que dará pie a la definición de valores y actuar en conjunto como un fin democrático de aquello que se reconoce es igualdad de condición “en el sistema” como la aceptación/aprobación del acuerdo realizado por la mayoría, lo cual entonces “tiene más valor” por “un principio existente en todos los participantes” el cual satisface el fin democrático”, actualmente ese principio que puede hacer una concreta ejemplificación de esto es el dinero, ya que el dinero existe actualmente como la condición de supervivencia que tiene aún más valor en la consideración de cada individuo que el bienestar social.

Schwartz concibe los valores como principios que guían la vida del individuo y están organizados en un sistema integro de prioridades. Las relaciones entre estos tipos de valores son dinámicas: las acciones dirigidas a conseguir un tipo de valores que tienen consecuencias psicológicas, prácticas y sociales que pueden ser incompatibles con la persecución de otros tipos de valores. (Schwartz, 2003)

Estableciendo un supuesto bajo el cual las personas establecen una conexión, un vínculo entre todos los individuos como un principio en el cual toda la sociedad decide colocar valor, donde suponiendo que este valor es, por ejemplo Dios, entonces las personas pueden justificar sus acciones con el uso del concepto de Dios, como solo otra persona cumpliendo con el mismo principio que todos hemos acordado, lo cual puede ser visto en las consecuencias que tuvo el periodo denominado la “venganza divina” dentro el tiempo de La Inquisición. Lo que es fascinante es que mientras hemos mantenido la relación superioridad/inferioridad, maestro/esclavo, con todo el concepto de la “evolución” que partió de acuerdo al principio de la supervivencia, es decir, para mantener tal relación también mantuvimos el punto superior de creencia, que en esencia se traduce en la construcción de figuras divinas, las cuales solo sustituimos por otras.

Algunos valores pueden estar asociados tanto a los intereses individualistas como colectivistas y podemos establecer una estructura bidimensional donde las personas pueden tener un perfil de valores exclusivamente individualistas, exclusivamente colectivistas o de ambos tipos (Schawrtz, 2003).

Explorar dentro de y más allá del mundo que “ha sido colocado ante mis ojos como el limitado esquema de posibilidades que se ha definido como la vida y el vivir”, es entender que en la consideración de mi mundo trasciendo las barreras de mi limitada presencia a mi persona, y expando a la infinidad de las posibilidades que me deviene la existencia misma del universo en el cual existo, porque si bien se nos ha dicho que el supremo mantiene una relación de “Omnisciencia, Omnipresencia y Omnipotencia”, salir de las limitaciones de mi cuerpo y ponerme en los zapatos de los demás, me provee de la posibilidad de llevar mi presencia a todos los rincones de éste mundo a pesar de la distancia, que la posibilidad de entenderme a mí mismo me permite entender más del mundo que me rodea y en ello descubrir que soy el reflejo de la existencia misma en todas sus formas y expresiones como la ilimitada expresión de la vida misma, es darme a mi mismo el absoluto entendimiento de “todo es vida, la vida es aquí y soy uno e igual con la vida misma en tanto que la vida que consideré es la vida que me daré a mi mismo para vivir tanto a mi como a los demás”, donde entender que yo soy el creador de las posibilidades, y la posibilidad que cada uno se da en dicho entendimiento, es una fuerza colectiva que puede hacer y crear no solo un mundo nuevo, sino una posibilidad para cada uno, deviniendo en ello el verdadero poder de nuestra Igualdad.

Nuestra verdadera identidad como seres humanos se encuentra fragmentada y sectorizada, lo cual deviene en el verdadero impedimento de ejercer la potencial libertad que realmente tenemos. Ese poder solo podemos ejercerlo bajo el principio de una identidad única que a la vez puede y debe entenderse como una identidad diversa, porque es solo en y como la noción de la Igualdad misma que entendemos por tanto la importancia de la consideración misma del mundo más allá de las fronteras del esquema de mi cultura, de mi nación, de mi sociedad, de mi familia, mis amigos, mi pareja, mi mente, mi consciencia, mi falso yo (el ego) para enfrentar las limitaciones de mi visión del mundo, en tanto que mi visión deviene de mi modo de verme y entenderme a mí mismo, y en ello entender como no soy limitado a tales definiciones.

Actualmente, nuestro entendimiento científico no ha alcanzado para entender a ciencia cierta lo que es el cerebro, lo que es el organismo vivo como el cuerpo físico, y es decir ¿Qué somos al final? No lo sé, ¿Pero no es eso libertad? Piénsalo, nadie puede decirte que hacer, si nadie sabe lo que eres, somos más libre de lo que solemos asumir.

1.1.3  La mente y el deseo dentro de la sexualidad

Un contraste que podemos realizar con respecto a nuestra propia definición de sexualidad podría permitirnos una visión un tanto más amplia, es observando a como la sexualidad es definida en la naturaleza; ¿Tiene un perro identidad sexual? La realidad es que no, un perro simplemente tiene sexo y eso es todo y realiza el acto sexual de una forma que tal vez nosotros nombraríamos de forma errada como “desinhibida” pues en realidad el perro no tiene ninguna noción o concepto de vergüenza o culpa con respecto al sexo. Los perros realizan el acto sexual con perros del mismo sexo, lo hacen en tríos, con objetos, con otros animales e incluso con seres humanos…en cambio nosotros nos esforzamos por establecer y definir toda una serie de definiciones que distingan y separen no sólo el tipo de acto sexual per se, sino la sexualidad y preferencias mismas de la persona.

Uno de los argumentos a menudo empleados por los defensores de la pornografía es que las imágenes presentadas en ésta son el simple reflejo de nuestra sexualidad, sin embargo y como hemos ya explicado anteriormente, no sólo nuestras nociones de sexualidad son una construcción ficticia, sino que siguen siendo a la fecha una noción completamente subjetiva acerca de nuestra verdadera naturaleza sexual, pero ¿Cómo se puede afirmar que el cine pornográfico retrata la naturaleza de la sexualidad humana, cuando ni siquiera es claro cuál es la definición concreta de dicha definición, la cual cabe decir, ha sido y sigue siendo tan debatida en la actualidad, que en realidad ni siquiera existe un consenso claro e incluyente para toda la humanidad en su conjunto por consecuencia de su subjetividad misma?

Nuevamente, la pregunta que tendríamos que plantearnos es: ¿Es nuestra sexualidad una dentro de cualquiera de estas visiones y nociones políticas que hemos mencionado anteriormente? ¿O es en realidad la diversidad misma? ¿Es el ser humano “uno” o es “diverso”?

1.2  Definición y visión de la masturbación

Aquí es importante señalar uno de los estudios del zoólogo Desmond Morris, quien en su libro “El mono desnudo” realiza un recorrido y exploración alrededor del cuerpo sumamente fascinantes y que nos servirán para poder abordar el proceso de la masturbación en el sentido que nos proponemos.

El equipo sensorial de los primates superiores está mucho más dominado por el sentido de la vista que por el del olfato. En el mundo arbóreo, el hecho de ver bien es mucho más importante que el de oler bien, y la nariz se ha hundido considerablemente, para dar a los ojos un mejor campo visual. Cuando se trata de buscar comida, los colores de los frutos constituyen indicios importantes, y por esto los primates, a diferencia de los carnívoros, han desarrollado una buena visión de los colores. Sus ojos son también mejores para captar detalles estáticos. Su comida es estática, y la percepción de pequeños movimientos es para ellos menos vital que reconocer sutiles diferencias de forma y de composición (Desmond Morris, 1967;13)

Aunque es sumamente acertada la observación de que somos seres fundamentalmente visuales, también es cierto que descendemos de seres acuáticos, de ahí que el proceso de adaptación de nuestros ojos a un entorno esencialmente aerobio, sufrió algunas dificultades con respecto a su adaptación, una de ellas reside en el hecho de que a diferencia de otros animales que desarrollaron un mejor sentido de la vista para poder detectar la presencia de depredadores en la oscuridad para poder distinguir el verdadero peligro en las sombras, en nuestro caso, nuestra visión era tan pobre que nosotros teníamos que “imaginarnos” tantos peligros como fuera posible en cada sombra que veíamos, incluso en aquellas donde sabíamos que no existía peligro alguno, en éste sentido, la imaginación cobró un sentido de importancia fundamental para nuestra supervivencia, ya que esencialmente este principio implica que nos desarrollamos siendo una especie sumamente paranoica…

La mente cobró un sentido de importancia especial y a pesar de que no fue sino hasta la máxima Cartesiana: (cogito ergo sum, pienso, luego existo) que comenzamos a definir un singular sentido de importancia en nuestra mente y supuesta “superioridad” sobre la naturaleza, la realidad es que el desarrollo de la mente y sus estructuras siempre mantuvieron un mayor sentido de importancia dentro del desarrollo de nuestra civilización. Es necesario mencionar esto para poder entender lo siguiente:

La masturbación es una experiencia sexual que es realizada con uno mismo, y como hemos visto anteriormente, ante el prospecto de identificación con una imagen, el placer o el goce que devienen de ésta, se convierte en la mente, en una experiencia interna acerca de la realidad donde uno utiliza esa realidad interna mental para estimular al cuerpo valiéndose de los recursos del mismo para poder llevarlo a la experiencia del orgasmo a pesar de no encontrarse en medio de una interacción sexual con otro ser humano, en éste sentido hay un principio que debería ya volverse evidente para nosotros, y es que en realidad el cuerpo se convierte en un instrumento que es usado para satisfacer una determinada experiencia en la mente, donde la mente permanece separada del cuerpo en un proceso de subordinación del mismo hacia la mente.

La mente opera a razón de estructuras piramidales, donde dentro de dichas estructuras se encuentran los principios categóricos que definen nuestra relación con el mundo que nos rodea, así como con otros seres humanos, para esto, lo que la mente hace es establecer “perfiles de relaciones”, es decir donde programamos nuestra relación con la identidad de cada persona de forma individual; acumulamos memorias y pensamientos acerca de estas personas y manifestamos todo un conjunto de experiencias emocionales y sentimentales en función del valor que otorguemos a dichas “cualidades, virtudes o vicios” de la persona per se.

Y con aquellas personas hacia quienes formemos un vínculo más fuerte hacia su perfil de relación en nuestra mente (definido en función de nuestras propias ideas, deseos e intereses) dichas relaciones adquieren un punto “principal” para y hacia la relación que el sujeto tendrá con su perfil de relación mismo y esto dependiendo de “cómo nos hace sentir esa persona”. Es por esto que nombramos a ciertas personas como “nuestros conocidos, amigos o parejas”, porque es en función de ésta relación y vínculo hacia dichas experiencias emocionales y sentimentales que establecemos hacia dichos individuos que administramos nuestra relación con ellos, pero, ¿qué queremos decir con “administrar” nuestra relación hacia ellos?

Todas las imágenes que observamos a lo largo del día, cada instante, cada segundo, son almacenados en nuestra mente, algunas veces se sueña con personas que creemos no conocer, pero las hemos visto en algún momento de nuestras vidas, y basta con un solo pensamiento que tengamos hacia dicha imagen de esa persona para que soñemos con la imagen de dicha persona que nos representa tal idea. Lo que tratamos de acumular en estos procesos son más que sólo imágenes, son las experiencias de cómo nos hace sentir dicha imagen, de modo que lo que en realidad creamos, no es una relación con la persona, sino con nuestro propio sistema de consciencia mental que hemos creado acerca de la otra persona, sobretodo en el caso de una potencial relación a largo plazo.

Cada conducta, olor, sonido, palabra, establece un constructo hacia dicha mente y el “yo” de esa persona es grabado en nuestra mente así como el vínculo específico que generamos hacia dicha persona y toda la imagen que formamos de ésta y el “yo” de esa persona por consecuente establece dentro de la consciencia del individuo el “quién yo seré hacia y con esta imagen”.

De hecho y como abordaremos más adelante, cuando dicho individuo realiza la cópula, dicho perfil que hemos generado hacia esa persona se activa en la mente e incluso la forma en que la expresión de éste se desenvolverá y desarrollara durante el acto sexual con dicha pareja, no será el mismo a si éste fuese realizado con otra persona, puesto que el vínculo que se ha establecido en y hacia el “yo” de la pareja siempre tendrá una alineación diferente que depende completamente de las experiencias no sólo que ha tenido el individuo con dicha persona, sino incluso de las relaciones que la pareja de dicho individuo haya tenido y formado dentro y a lo largo de su experiencia de vida.

1.3 Definición y visión del Erotismo

“Quizá el ejemplo más extraño de cejas falsas procede de la Inglaterra de principios del XVIII […] Las cejas postizas de la época estaban hechas de piel de ratón […] Se deducía que dejar las cejas en su forma natural, sin depilar, era con frecuencia una declaración de profunda naturaleza <>. De las mujeres que trabajaban en lugares donde se esperaba que suprimiera su sexualidad, se esperaba también que no alteraran sus cejas. En la década de 1930 se produjo un acalorado debate relacionado con un hospital de Londres en el que una supervisora había denegado autorización a una enfermera para depilarse las cejas. Se presentó una queja alegando que esto interfería en la libertad personal, pero la decisión de la supervisora fue respaldada por el Ayuntamiento de Londres. A los pacientes del hospital se les ahorraba así la estimulación erótica del espectáculo de unas cejas delicadamente depiladas, mientras yacían en sus lechos de enfermo.” (Desmond Morris, 2004; 47,48)

Para entender el secreto del erotismo o lo erótico, hace falta entender cuáles son las cosas que nos resultan o definimos como “sexy, atractivas o seductoras”. Nuevamente, a pesar de esta idea generalizada sobre nuestra “liberación sexual” en la actualidad, la realidad es que el sexo continua por mucho siendo uno de los tabús de la sociedad y hablar de las cosas que nos excitan dentro y durante el acto sexual, sigue por mucho siendo un diálogo aún susceptible de diversas censuras, incluso entre las parejas.

El fetiche es aún por mucho relegado a la dimensión de lo extraño, lo perverso, lo políticamente incorrecto, de modo que estos permanecen relegados en un rincón oscuro y silencioso; el temor a la respuesta y por supuesto la desaprobación social no son el único motivo de ansiedad, tan sólo hace falta considerar el hecho de que algunos de estos fetiches y prácticas se encuentran relegadas a la definición de las parafilias y patologías que esencialmente relegan al individuo a la definición misma del trastorno psicológico, el loco, el depravado.

Es fascinante todo lo que uno puede aprender sobre la sexualidad del ser humano cuando observamos de cerca aquellas cosas que nos resultan atractivas en otros seres humanos, la realidad es que cualquier fetiche u obsesión sexual es en realidad una solución erótica imaginativa ante una verdadera ansiedad cotidiana. Si abordamos la observación de algunos de los “fetiches” más populares en nuestra época, de los cuales algunos de ellos tienen su origen desde la antigüedad y son el resultado de todo un proceso histórico a través del cual se ha relacionado y dado valor  se han extendido dentro de la consciencia colectiva a través de diversas épocas darnos una mejor idea de cuales son aquellas cosas que nos resultan atractivas.

Uno de los fetiches más diversificados en la sociedad es el uso de “uniformes” que representen alguna figura de autoridad, predominantemente aquellos de oficiales de policía, médicos, enfermeras, pilotos, maestras, etc., de hecho, si uno accede a una página pornográfica cualquiera, es muy probable que se encuentre con un sinnúmero de uniformes entre las muchas y diversas “fantasías” disponibles para el consumo del observador. ¿Qué nos está revelando esto?

¿Cuántas veces no nos hemos sentido amedrentados o ignorados por alguna figura de autoridad? La autoridad es con frecuencia hostil hacia nosotros y frustra nuestros deseos, de modo que, ante el efecto de esta represión, basta decir que uno de los deseos más profundos y oscuros de los seres humanos, no es el dominio de los recursos o la posesión de invaluables objetos materiales, sino el dominio de otros seres humanos… porque nos provee de un sentimiento de libertad y control con respecto a nuestra propia vida.

En el sexo, sobre todo en las fantasías retratadas por la industria pornográfica, la situación puede ser “invertida” y los uniformes pueden ser llevados a nuestro juego, donde la autoridad es puesta de nuestro lado para recibir de ésta la clase de atención que de hecho deseamos conseguir. En realidad, este paradigma plantea una situación y posibilidad mucho más interesante de lo que salta a la vista a priori porque la situación que en realidad está siendo planteada, es lo que ocurriría si la autoridad prestara sus “servicios” como nuestros compañeros y amigos, realmente ayudando en lugar de sometiendo, sirviendo y prestando atención en lugar de intimidando.

Otro de los fetiches más populares dentro de nuestra sociedad son los juegos de sumisión y dominio; este fetiche en particular es un directo reflejo de nuestra constante necesidad de delegar y proyectar la responsabilidad en el otro; el prospecto de una sociedad individualista aunado a un constantemente envilecimiento de la dependencia emocional o económica que a su vez empuja una noción tal vez errada de la madurez, es la verdadera clave de este fetiche el cual a su vez esconde el secreto de su erotismo y sensualidad, ya que la pasividad y la sumisión frente a tal premisa resultan seductoras (y cómo no iban a serlo, si después de todo es más fácil delegar la responsabilidad que asumirla dentro de nuestras acciones),  pues ser esclavo de alguien más implica que dicha persona a quién otorgamos el principio rector de nuestras acciones bajo el título del amo, relegando toda autonomía ante un individuo que puede hacernos prácticamente todo y cualquier cosa que se le ocurra; el juego del esclavo implica que dicha “autoridad” asume total responsabilidad de nuestra situación, remueve la posibilidad de toda elección, la cual como es bien sabido, constituye uno de los temores más comunes dentro de la psique de la humanidad, pues representa la completa y total responsabilidad no sólo de nuestras acciones sino de las consecuencias que derivan de éstas.

Nos estamos rindiendo a alguien que es bueno y gentil con nosotros y que se encuentra interesado en nuestro placer, sin embargo, ¿Qué tan cierto es esto? ¿Qué tan interesada puede encontrarse la persona en nuestro placer más allá del propio? ¿Y qué hay más placentero para el ser humano que el dominio y control sobre otros seres humanos? La cuestión aquí reside en el hecho de que dicho poder, dicho control no es otorgado a cualquier persona, sino que es una persona en quien debemos tener la confianza, pues curiosamente no podemos confiar en ningún ser humano, ni siquiera confiamos más en otros seres humanos de lo que confiamos en nosotros mismos, parece como el niño que nunca creció, que busca que aún se le atienda. El amo sabe exactamente lo que debemos hacer y por ello toma el control.

Recordemos que el sexo, es el resultado y reflejo de la relación que conservamos con nosotros mismos, en otras palabras, el sexo es el reflejo de la confianza, la intimidad, el respeto, la amistad, el amor, la autoestima que nos tenemos a nosotros mismos y que por consecuente expresamos a los demás.

1.4     Definición y visión de la Pornografía/Porno

A la fecha aún existen diversos problemas al momento de dar una definición para el término pornografía, entre los cuales se encuentra el proceso tardío mismo que ha surgido entre los numerosos debates alrededor de las especificidades de la definición, además de la constante evasión por parte de sus defensores para confrontar los resultados de los diversos problemas revelados en los estudios que ya estaremos compartiendo más adelante.

Sin embargo, cabe decir que a pesar de que la categoría y la definición no se encuentran propiamente aterrizadas para definir con precisión cada una de las imágenes sexuales existentes en el mundo dentro del rubro “pornografía”, los argumentos empleados en los numerosos debates y discusiones al respecto, se ha podido dar seguimiento y discusión a los mismos lo cual pone de manifiesto que existe un sentido lo suficientemente coherente y compartido entre los que abordan las discusiones como para poder llevar adelante las conversaciones.

Las palabras que empleamos para marcar y estructurar las categorías existen en diferentes grados de precisión y la falta de absoluta claridad en el significado de las palabras no implica la imposibilidad de su uso o su empleo, en todo caso, los diversos intereses económicos y políticos existentes alrededor de la pornografía juegan un papel importante justamente allí donde el proceso de definición del término enfrenta constantes evasivas. Y precisamente, si existen dificultades para la definición de un término en particular en un debate, nuestra respuesta no debería ser su evasión, sino por el contrario, tenemos que apelar a su abierta conversación evitando criterios y juicios individuales que únicamente menguan la posibilidad de profundizar nuestro entendimiento al respecto.

La palabra pornografía viene etimologicamente de la unión de dos palabras griegas: πορνογ (porne) que representa: cortesana-prostituta-promiscua y ράφος (grafía) que se entiende como: escritura-descripción, es decir representa la descripción por medio de la escritura de lo que sucedía en la intimidad de las prostitutas. (Que Significa: Pornografía, 2017)

Najef Yehya (2004, pág. 11 citado por Sandra Leal, 2015; 10) lo define como:

[…] representación o descripción explícita de los órganos y las prácticas sexuales enfocadas a estimular los deseos eróticos en el público.

Peter Wagner (Barba, 2007, pág. 63, citado por Sandra Leal, 2015; 10) establece que:

la pornografía es la presentación visual realista de cualquier forma de comportamiento genital o sexual que viola deliberadamente los tabúes sociales y morales existentes.

Desde el punto de vista de Andrea Dworkin´s (Dworkin´s, 1997, pág. 426 – 461, citado por Robert Jensen, 2007, pág. 53):

En la subordinación de las mujeres, la desigualdad en sí misma es sexualizada: hecha a la experiencia del placer sexual, esencial al deseo sexual. Pornografía es el medio material para sexualizar la desigualdad lo cual hace de la pornografía la práctica central en la subordinación de las mujeres.

Dworkin´s de igual manera plantea lo que ella misma refiere como los elementos de lo pornográfico los cuales no son otra cosa sino aquello a lo que la subordinación misma refiere, aunque cabe señalar que no toda la pornografía incluye estos elementos, aunque se encuentran presentes dentro de la pornografía contemporánea.

Objetificación: Cuando un ser humano, por medios sociales, es hecho menos que un humano, convertido a una cosa o un bien, vendido y comprado.

Jerarquía: Una cuestión de poder, con un grupo superior y un grupo inferior

Sumisión: Cuando actos de obediencia y complacencia se vuelven necesarios para la supervivencia, miembros de grupos oprimidos aprenden a anticipar las órdenes y deseos de aquellos que detentan el poder sobre ellos, y su complicidad es entonces utilizada por el grupo dominante para justificar dominación.

Violencia: Cuando se vuelve lo suficientemente sistemático y endémico como para volverse remarcable y normativo, usualmente tomado como un derecho implícito para aquel que comete la violencia. (Dworkin´s, 1997, pág. 426 – 461, citado por Robert Jensen, 2007, pág. 53, 54)

Y para fines prácticos sobre esta discusión, entendamos la categoría a través de sus valores mercantiles: La pornografía es el material vendido en las tiendas porno o sitios WEB que cumple con el propósito de generar cualquier tipo de experiencia emocional, sentimental, deseo o placer sexual en cualquiera de sus posibles consumidores, la cual de igual manera contempla diversos formatos que hacen posible su presentación llámese cine, video, fotografía, animación, etc., de los órganos sexuales masculinos o femeninos de manera explícita, sin o durante la relación sexual, aunque cabe destacar que en diversos círculos donde se ha analizado este tema se agrega a la definición que debe existir la intensión de producir una reacción de excitación placentera en el espectador.

Así podemos concluir que la diferencia entre el concepto de erotismo y la pornografía radica en que el primero insinúa, es decir deja volar la imaginación y la fantasía sugiriendo las actividades sexuales de los actores que aparecen en pantalla evadiendo lo explícito, dejando que el espectador las imagine según sus preferencias personales y su experiencia previa; sin embargo, la pornografía es explícita, muestra con detalle, y sin duda alguna, los encuentros sexuales, el contacto corporal, los besos, las caricias, la excitación de los personajes.

Definición de porno

La Real Academia Española da como su definición: “acortamiento coloquial de pornográfico y acortamiento coloquial de pornografía.” En el caso de pornográfico su definición es: “perteneciente o relativo a la pornografía”; “se dice del autor de obras pornográficas”. En cuanto a pornografía es la “presentación abierta y cruda del sexo que busca producir excitación”; “espectáculo, texto o producto audiovisual que utiliza la pornografía”; “tratado acerca de la prostitución.”

La Enciclopedia Universal (2012) define lo pornográfico como “representación de comportamientos eróticos con la intención de provoca excitación sexual. La palabra se refería originalmente a cualquier obra de arte o literatura que representara la vida de las prostitutas. Aunque lo orígenes de la pornografía son claramente antiguos, es importante señalar que en las obras artísticas de muchas sociedades históricas, incluyendo la India, Grecia y Roma antiguas, la imaginería erótica era común, y a menudo aparecía en contextos religiosos, sin embargo, y como estaremos abordando más adelante en la historia de la pornografía y la pornografía como arte, su representación no apuntaba a la estimulación sexual sino a propósitos específicamente religiosos y sociales, de modo que no podemos referirnos a tales representaciones como pornográficas.

1.5 Definición del Sexo

Es relevante mencionar que se puede constatar un cambio en el vocabulario o más propiamente dicho una sustitución de palabras en las que “género” suplanta a “sexo”, en éste sentido si observamos a la definición según la Real Academia de la Lengua Española.

Del lat. sexus.

  1. m. Condición orgánica, masculina o femenina, de los animales y las plantas.
  2. m. Conjunto de seres pertenecientes a un mismo sexo. Sexo masculino, femenino.
  3. m. Órganos sexuales.
  4. m. Actividad sexual. Está obsesionado con el sexo.

bello sexo

  1. m. sexo débil.

sexo débil

  1. m. Conjunto de las mujeres.

sexo feo

  1. m. sexo fuerte.

sexo fuerte

Para objeto de la presente no abordaremos esta “dicotomía” con relación a la palabra sexo de manera profunda, sin embargo, cabe decir que en el proceso de dar una definición al género, el sexo se ha vuelto una condición dependiente de éste, lo cual sería lo mismo a decir que el acto sexual sólo puede tomar lugar si se presenta entre dos personas heterosexuales, pero no es considerado tal si se presenta entre personas del mismo género.

Definir la palabra sexo, es en realidad una tarea más difícil de lo que aparenta a priori, de hecho definir la palabra sexo, puede resultar tan complicado como definir la palabra arte, ya que en el momento en el que esta es hablada, ésta trae consigo un sinnúmero de imágenes, definiciones, experiencias, memorias, fantasías, etc., y pareciera casi imposible poder unificar todas esas imágenes, definiciones, experiencias, fantasías, memorias, etc., en una sola; no obstante, más allá de nuestra relación cultural y social hacia el sexo, debemos tener presente ante todo que éste es primordialmente un sistema que reside dentro de y como el cuerpo humano.

Cuando enfrentamos a éste mundo en y a través de todos nuestros sentidos, cada ser humano tiene diferentes inclinaciones hacia el sexo, la sexualidad, la expresión sexual en cómo nos hemos individualizado con relación al sexo, no obstante éste entendimiento del sexo es únicamente dentro del contexto de la mente consciente ya que es allí donde éstas inclinaciones sexuales hallan su origen, la mente consciente es el dominio del sistema de consciencia mental que contiene el funcionamiento primario para generar, programar y activar la totalidad del sistema de consciencia mental incluyendo la mente subconsciente e inconsciente.

Pero ¿qué es el sexo realmente en su manifestación como expresión del ser humano y dentro de la mente en estas imágenes, fantasías e ideas que emergen y se encuentran vinculadas a la palabra sexo? Como ya hemos discutido previamente, el sistema de consciencia de la mente se encuentra integrado en la totalidad del cuerpo físico, pues el cuerpo físico es el catalizador de toda experiencia sensorial o perceptual que llega al cerebro, el cual es más específicamente el punto de comunicación intersensorial, y ésto no sólo en términos metafísicos, es el sistema de comunicación entre todos los órganos que permiten la vida y funcionamiento del cuerpo humano, así como un órgano especializado para la interacción humana con otros cuerpos, otros cerebros y otras mentes.

Puede no parecer evidente a qué nivel funciona esto realmente, es decir a qué nivel la mente se encuentra integrada en el cuerpo, sin embargo, vamos a abordar brevemente los aspectos técnicos para darnos una idea de la complejidad de este punto.

Erwin Schrödinger en su libro “What is Life? (1944)” declaraba que:

“Los seres vivos evitan la decadencia por medio del desorden y el equilibrio” (Schrödinger, 1944)

Todos los seres vivos en el planeta se encuentran formados de células, las cuales son proteínas que prácticamente no sienten o experimentan nada; poseen una pared que les separa del entorno y les dota de cierta individualidad, se regulan a sí mismas, se alimentan para poder vivir, crecen, se desarrollan, reaccionan al entorno, se encuentran sujetas a cambios evolutivos y se multiplican a sí mismas; sin embargo, ninguna de estas cualidades definen particularmente que estén “vivas” pues cualquier otra substancia u objeto puede reaccionar químicamente con otras cosas, lo cual provoca otras reacciones que consecuentemente provoca nuevas reacciones y así sucesivamente.

En una célula, cada segundo se encuentra tomando lugar miles de reacciones químicas de las cuales derivan una serie de proteínas de las cuales algunas se pueden presumir bastante simples y otras se consideran mezclas bastantes complejas; sin embargo ninguna de las partes que constituyen la célula per se, se considera “viva”, todas sus partes son materia que es movida por leyes universales, pero ¿podemos referirnos al conjunto de todos estos procesos como la vida?

El destino de todas las cosas es morir y la finalidad del proceso mismo es prevenir ésto produciendo nuevas entidades independientes, en resumen, la vida en apariencia es simplemente cosas que cargan consigo un código genético, mientras que todos los seres vivos se encuentran sujetos al proceso evolutivo y básicamente el mejor proceso u desarrollo genético le permite a dicho ser permanecer vivo y continuar con su reproducción; no obstante, a pesar de que el ADN es una molécula bastante compleja, fuera de una célula no puede hacer nada por sí misma.

Si observamos a los virus por un momento, el virus es simplemente una molécula portadora de una línea de ARN o AND y dependen de las moléculas para poder hacer algo, no se les puede categorizar como vivos o muertos, de hecho existen virus que pueden reanimar algunas células que se encontraban ya muertas para que puedan servirles como un huésped, las mitocondrias originalmente eran virus que habitaban unidades celulares más grandes y complejas, éstas aún podían producir sus propios enlaces de ADN, con la diferencia de que ahora se encontraban muertas, de modo que sacrificaban su propia existencia con el único propósito de mantener el flujo y producción de su propio ADN, lo cual ciertamente vuelve las cosas un poco más complejas puesto que es lo mismo a decir que las cosas vivas pueden evolucionar en cosas muertas en tanto sea benéfico para el código genético ¿qué podemos concluir hasta ahora de ésto?

En todos los seres, al menos los presumiblemente vivos, existe a nivel celular la capacidad e impulso de reproducir y esparcir el ADN; como tal sabemos que los espermatozoides y los óvulos no son sino portadores de material genético; desde la primaria se nos ha enseñado que el principal principio y propósito del sexo es el de generar vida, y es decir en efecto lo es, sin embargo, esto no explica el por qué simplemente no realizamos el proceso de la mitosis como las células, ni tampoco explica por qué éste llega a definir tanto de nuestros vínculos a nivel personal e interpersonal; el sexo está cumpliendo no sólo el propósito de reproducción de un organismo, sino toda una serie de procesos aún más complejos.

1.5.1 La Naturaleza Sexual del Ser Humano

“Sexualmente, el mono desnudo se encuentra hoy en día en una situación un tanto confusa. Como primate, es impulsado en una dirección; como carnívoro por adopción, es impulsado en otra, y, como miembro de una complicada comunidad civilizada, lo es incluso en otra. El primero de estos cambios, de comedor de frutos sexual a cazador sexual, fue realizado en un período de tiempo relativamente largo y con éxito aceptable. El segundo cambio fue menos afortunado. Se produjo con demasiada rapidez y tuvo que depender de la inteligencia y de la aplicación de una sujeción aprendida, más que de modificaciones biológicas fundadas en la selección natural. Podríamos decir que, más que moldear la civilización el moderno comportamiento sexual, ha sido el comportamiento sexual el que ha dado forma a la civilización.” (Morris, 1967; 24)

El discurso convencional traza una imagen sombría de nuestra especie sobre el lienzo de una verdad mucho más luminosa, aunque algo escandalosa. Pero, antes de presentar detalladamente nuestro modelo, vamos a examinar el ortodoxo con más detenimiento, centrándonos en las cuatro grandes áreas de investigación que incorporan los postulados más comúnmente admitidos:

  • La relativa debilidad de la libido femenina.
  • La inversión paterna (IP)
  • Los celos sexuales y la certeza de paternidad.
  • La receptividad continua y la ovulación oculta.

El modelo convencional, esto es la noción de las relaciones tradicionales, la cual propone que la exclusividad sexual es fundamental, esto quiere decir que el pretendiente (varón) que resulta victorioso entre un número de pretendientes que compiten por una hembra, obtiene acceso al sexo, pero más que sólo sexo, el acceso exclusivo a la hembra en particular.

Según la psicología evolucionista, ése es el acuerdo, sobre el cuál se fundamentan los lazos familiares. El hombre ofrece bienes y servicios a cambio de un acceso exclusivo y relativamente constante a lo cual Helen Fisher denomina “el contrato sexual”.

La economía, a la que a menudo se alude como “la ciencia lúgubre”, es aún más lúgubre cuando se aplica a la sexualidad humana. El contrato sexual suele explicarse en términos de la teoría económica del juego: gana aquel o aquella que tenga más descendencia que consiga sobrevivir y reproducirse, porque es quién obtiene un mayor “rédito de la inversión”. De modo que si una mujer se queda preñada de un hombre que no tiene intención de ayudarla a lo largo del embarazo, ni de proteger a su retoño durante los años de alto riesgo de la infancia, estará despilfarrando el tiempo, la energía y los peligros de la gestación. Según esta teoría, sin la ayuda del padre es mucho más probable que el hijo muera antes de alcanzar la madurez sexual, y el riesgo para la salud de la madre embarazada o lactante es mucho mayor.

Según el psicólogo evolucionista Steven Pinker, denomina ésta forma de referirse a la reproducción humana como “economía genética del sexo”: “La expresión mínima de un hombre y la de una mujer son […] desiguales – explica –, porque un hijo puede nacer de una madre sola a la que ha abandonado su marido, pero no de un padre solo abandonado por su mujer. Pero la inversión del hombre es mayor que cero, lo que significa que también está previsto que las mujeres compitan en el mercado matrimonial, aunque también deberían competir únicamente por los hombres con más posibilidades de invertir”.

Y a la inversa, si un tipo invierte todo su tiempo, energía y recursos en una mujer que no es “fiel”, se arriesga a criar los hijos de otros, lo cual presupone una pérdida total, si su única propósito en la vida es proyectar sus propios genes hacia el futuro. Y que quede claro este punto: conforme a la fría lógica de la teoría ortodoxa de la evolución, nuestro único propósito en la vida es dejar un legado genético.

El antropólogo Christopher Ryan señala que el discurso convencional sobre la interacción heterosexual viene a ser equiparado con la prostitución, lo cual pone en evidencia los discursos convencionales incluso dentro de la psicología contemporánea donde psicólogos como Margo Wilson y Martin Daly declaran que los hombres tienden decididamente a considerar la sexualidad de la mujer como una propiedad.

“Tal vez sean sus resonancias míticas lo que explica el enorme éxito de taquilla de una película como Pretty Woman, en la que el personaje de Richard Gere intercambia el acceso a su fortuna por lo que le ofrece el personaje que encarna Julia Roberts (que, por si alguien no ha visto la película, interpreta a una fulana con un corazón de oro). Obsérvese que lo que ella ofrece se reduce al mencionado corazón de oro, una sonrisa más grande que Texas, un par de piernas preciosas e interminables y la promesa solemne de que desde ese momento las abrirá sólo para él. La genialidad de Pretty Woman está en que explica lo que estaba implícito en cientos de libros y películas. Según esta teoría, la evolución ha modelado a las mujeres de modo que, instintivamente y sin asomo de vergüenza, intercambien placer erótico por la riqueza, la protección y el estatus de un hombre, así como otros tesoros de los que puedan beneficiarse ella y sus hijos.

Darwin dice que tu madre es una puta. Así de claro. Y si alguien piensa que estamos diciendo un disparate, podemos asegurarle que el trueque de la fertilidad y la fidelidad de la mujer por bienes y servicios es una piedra angular de la psicología evolucionista.” (Ryan, 2012; 51)

Según los estudios realizados por Christopher Ryan, se estima que sólo el 10% del acto sexual realizado en el mundo sirve a los propósitos de la reproducción, mientras que el resto sirve en realidad al fortalecimiento de los lazos sociales. Lo cual es una de las cuestiones que la producción de la pornografía como actualmente la hemos desarrollado esencialmente ha perdido de vista al enfocarse en el fortalecimiento de los esquemas de los estereotipos, dividiendo por consecuente mucho más a la sociedad de lo que la unifica.

La clave de la cuestión para los Freudianos, reside en la palabra “sublimación”, la cual esencialmente se define como la transformación de los impulsos instintivos en actos más “aceptados” desde el punto de vista moral o social. Esto es importante porque recordemos que Freud era Victoriano y todo lo que ello implica desde el punto de vista social, es decir, si observamos a las características de la época, desde la imposición de las conductas basadas en la “sobriedad y discreción de las costumbres”, el ideal doméstico donde la familia conyugal confisca la sexualidad y limita por completo a la función reproductora.

“La represión sexual amenaza a la cultura, por allí, que esa misma represión es necesaria para que exista la cultura.” (Wilhelm Reich, 1985; 46)

La esencia misma del ello, por supuesto no puede ser limitada únicamente al impulso sexual; aunque creo que cada uno de nosotros realmente tiene la capacidad de cometer el más horrendo pecado o de mostrar la más hermosa compasión por cada uno de nuestros compañeros humanos, la verdad es que si de igual forma uno indaga un poco sobre “la naturaleza humana” y los diversos estudios (en su mayoría tendenciosos, tal vez por consecuencia de la corriente cultural dominante de la época en la cual fueron realizadas dichas investigaciones) probablemente encontraremos diversas teorías con «machos diabólicos», «genes malvados», «sociedades enfermas», «guerra antes de la civilización», «batallas continuas», «el lado oscuro del hombre» y «el asesino de la puerta de al lado», pero en una mirada más sincera, más “humilde”, la pregunta obligada es: ¿presentan estas teorías una descripción realista de una verdad científica o son más bien una proyección de suposiciones y temores contemporáneos sobre el pasado?

“Buena parte de la información que recibimos sobre la sexualidad humana —sobre todo la que proviene de ciertos psicólogos evolucionistas— es errónea y está basada en postulados infundados y caducos que se remontan a Darwin, o incluso más allá. Hay demasiados científicos empeñados en completar el rompecabezas equivocado que, en lugar de dejar que las piezas de información caigan naturalmente donde les corresponde, se empecinan en hacer encajar sus descubrimientos con ideas preconcebidas y aceptadas por la cultura sobre cómo se cree que debería ser la sexualidad.” (Ryan, 2012; 26)

No dejemos de lado la influencia de la teoría Darwiniana en el Psicoanálisis y específicamente en Freud a través del trabajo de Darwin – La expresión de las emociones – sobre el cuál Freud comienza su trabajo sobre la expresión de las emociones, tanto en el hombre como en los animales, desde la teoría darwiniana.

“Se nos explica que, si a partir de la edad clásica la represión ha sido, por cierto, el modo fundamental de relación entre poder, saber y sexualidad, no es posible liberarse sino a un precio considerable: haría falta nada menos que una trasgresión de las leyes, una anulación de las prohibiciones, una irrupción de la palabra, una restitución del placer a lo real y toda una nueva economía en los mecanismos del poder; pues el menor fragmento de verdad está sujeto a condición política. Efectos tales no pueden pues ser esperados de una simple práctica médica ni de un discurso teórico, aunque fuese riguroso. Así, se denuncia el conformismo de Freud, las funciones de normalización del psicoanálisis, tanta timidez bajo los arrebatos de Reich, y todos los efectos de integración asegurados por la “ciencia” del sexo o las prácticas, apenas sospechosas, de la sexología.” (Foucault, 1976; 7)

Freud, es en realidad el reflejo del condicionamiento de nuestra sexualidad a través de la costumbre y el tabú, la época victoriana, la cual fue:

“Una época en que la mujer era sagrada, pero uno podía comprarse una niña de trece años por unas pocas libras, o unos chelines, si la quería sólo para una hora o dos. […] En que el cuerpo femenino estuvo más oculto que nunca, pero se juzgaba a un escultor por su habilidad para tallar mujeres desnudas. […] En que se sostenía unánimemente que las mujeres no tenían orgasmos y, sin embargo, a toda prostituta se le enseñaba a fingirlos.” (Ryan, 2012; 26)

La mentalidad de la época victoriana juega un doble discurso sobre la moral y la ética que fácilmente podría llevar al vértigo a cualquiera. Mientras a los niños se les enseñaba a respetar a las mujeres con el más solemne respeto, incluso de veneración, donde la madre, la hermana, la futura prometida eran literalmente elevadas a una dimensión de “criaturas angelicales antes que humanas”, esto a fin de disociar el amor del sexo y trasladar el amor en adoración, y adoración en pureza; cuando el hombre “no tenía ganas” de venerar esa “pureza”, antes de poner en riesgo la estabilidad familiar y social se debía expulsar su lujuria con prostitutas.

“Hay 80.000 prostitutas sólo en Londres; y ¿qué son sino sacrificios en el altar de la monogamia?” (Schopenhauer, Citado en Richards (1979), pág. 1.244.)

En términos biológicos, se afirma que un organismo frente al fenómeno de la muerte se inclina a la disposición de un criterio a fin de decidir la identidad  de un sistema, pensemos en los mecanismos de supervivencia necesarios, como el temor a la muerte en sí mismo, que en éste sentido en particular y específicamente refiriéndonos al universo simbólico y cosmogónico del ser humano se convierten en el sistema de defensa de las personalidades, esto es la estructura de los ordenamientos simbólicos que me permiten alinearme con los ordenamientos sociales (pensemos la época Victoriana y la “sublimación” según la postura psicoanalista) que devienen del temor que en esencia “me previene de hacer movimientos que irían en contra de mi libertad individualizada”, dicho de otra forma, estructuro una tela de juicio hacia mis acciones, mis palabras, mis pensamientos, proyecto un ideal definido en y a través de los valores culturales y sociales que me permitan ajustar y condicionar mis acciones a la visión cosmogónica de mí realidad social y castigo aquellos no alineados con el ordenamiento simbólico de la misma por medio de la culpa y la vergüenza.

Capítulo 2 La Imagen Porno

“En los últimos años se han puesto de moda las discusiones sobre la imagen. Sin embargo, en las formas de referirse a la imagen se ponen de manifiesto discrepancias que permanecen inadvertidas sólo debido a que una y otra vez aparece el término imagen como un narcótico, ocultando el hecho de que no se está hablando de las mismas imágenes, aun cuando se arroje este término como un ancla en las oscuras profundidades de la comprensión.” (Belting, 2007; 13)

Una de las cuestiones más interesantes que estaremos abordando dentro de éste capítulo, el cual contempla la historia y evolución de la pornografía dentro de la historia de la humanidad, es que dentro de la misma no sólo podremos hacer notar que ésta, pretende no sólo el retrato del acto sexual per se, sino que de hecho la misma resulta en el reflejo de las ideas y principios culturales de la época, el cual contempla de forma abarcadora pero no limitada los valores e ideas que giran en torno a los ideales de la belleza y, como hemos discutido anteriormente, las cosas que eran consideradas eróticas o sexys en el tiempo de su producción, así como de las ideas políticas y económicas de la época.

Antes de dar inicio al presente, es necesario realizar una aclaración con respecto del pasaje histórico y genealógico que estaremos realizando a continuación: los defensores de la pornografía suelen declarar que desde la prehistoria, hemos buscado formas de representar el acto sexual en y a través del arte como medio de expresión, sin embargo, tal argumento en realidad no habla más en favor de la pornografía de lo que lo hace en favor del arte, pues dicho argumento no sólo pierde de vista el hecho de que nuestra concepción contemporánea del sexo no es la misma que en la prehistoria, e invariablemente de la evolución que nuestras ideas con respecto al arte (y de lo cual cabe señalar ni siquiera los más respetados teóricos sobre el tema pueden dar una definición al mismo) sino que también deriva en una falacia el pretender definir al sexo como pornografía lo cual, como veremos más adelante, no es el caso, sexo y pornografía son conceptos diferentes e incluso ciertamente distantes el uno del otro por toda una genealogía biológica y cultural que si bien liga a ambos conceptos, los mantiene proporcionalmente equidistantes en una gran brecha que observada con detenimiento resulta en un profundo abismo.

La Pornografía como Arte.

Una declaración, tal vez un tanto contundente, que me atrevo a realizar es que la pornografía se encuentra en los ojos de quien la observa; Jan Mukarovsky (1934) plantea que el significado al cual él denomina el “objeto estético” posee mayor valor que el significante, es decir el “artefacto”, puesto que es el objeto estético el que permite existir a éste en la conciencia del receptor.

Cualquier modificación del contexto social y cultural en el que reside dicha obra provocará que el artefacto deje de ser visto con las mismas perspectivas y por consecuente, produzca nuevos objetos estéticos, o lo que es lo mismo nuevos significados. Mukarovsky de igual forma señala que las visiones individuales y particulares no sirven para conformar un objeto estético, puesto que éste tiene que surgir de la suma de esas aspectualizaciones de una visión abstracta que, a la postre, define al mismo grupo que la crea, y no a la realidad de la que, supuestamente, es deudora esa obra de arte.

Los códigos culturales y sociales impresos en y como la misma, se encuentran íntimamente ligados a la consciencia de los individuos que consumen las imágenes pornográficas, de tal suerte que si damos una mirada al pasado y observamos a lo que en aquel momento habría resultado erótico e incluso “pornográfico”, en la actualidad tales imágenes son susceptibles de una lectura que se encuentra más propiamente vinculada a la definición de “arte” que de erotismo, y aunque si bien puede declararse que el cuerpo humano puede resultar erótico en todas sus formas y expresiones sin importar que tan antiguas éstas sean, tan sólo preguntémonos: ¿Cuántas personas se masturbarían hoy viendo las pinturas eróticas de las alcobas privadas de la ciudad de Pompeya y cuántas personas se masturban hoy viendo imágenes de alta resolución a través de Internet?

La pornografía “no ha existido por siempre” de hecho ésta deviene de un proceso de la Época Victoriana, el cuál estaremos abordando más adelante dentro de los estudios de la doctora Sandra Leal; de hecho la gran mayoría de las civilizaciones antiguas no poseen una definición o concepción misma de la pornografía, y es importante señalar ésto, puesto que en la actualidad suele tenerse esta noción o idea de que libros como el Kama-Sutra por ejemplo, son y pueden utilizarse como una referencia de la existencia de la pornografía en la antigüedad para justificar nuestra actual cosmovisión y empleo de las imágenes pornográficas, sin embargo, el Kama-Sutra no era ni pretendía ser un libro de cuyas imágenes se desprendiera el propósito de ofrecer satisfacción sexual al observador, como ocurre actualmente con el consumidor de imágenes pornográficas, sino que éste cumplía un propósito más bien religioso, destinado específicamente para la educación sexual de los individuos.

La iluminación espiritual a través de la sexualidad propiamente hablando, emerge hace más de 2000 años con las culturas China, Japonesa e Hindú, donde en realidad el principio de dicha espiritualidad a través del sexo, pretendía y apuntaba al propósito de trascender la mortalidad humana, lo cual pone en evidencia el primer símil que podemos realizar entre nuestra actual visión del “sexo” a la visión que se tenía ya en aquellas culturas alrededor del mismo, donde el sexo no sólo era puramente una dimensión física, sino que éste era entendido ya como una relación psicológica, espiritual y cósmica del individuo.

El descubrimiento de la ciudad de Pompeya, en este sentido es un elemento de suma importancia que tuvo su descubrimiento a mediados del siglo XVIII, por un viajero italiano que encontró los indicios de lo que alguna vez fue la ciudad de Pompeya arrasada por la erupción del monte Vesubio. El descubrimiento lejos de fortalecer los ideales Victorianos, ensalzando las nociones e ideales creados alrededor del mundo antiguo, en realidad despertó el horror de la población a medida que poco a poco fueron dándose a conocer los restos de la ciudad que albergaban imágenes “obscenas” que yacían en las habitaciones de algunas casas que preservaron las obras pintadas en los muros de las mismas a lo largo del tiempo.

Las imágenes en concreto representaban el acto sexual de forma explícita, con diversas posiciones dejando los genitales expuestos ante el observador y de entre las piezas que se encontraron, salieron a la luz los restos de una estatua que representaba al dios “Pan” (el dios de la diversión y el sexo) teniendo sexo explícito con una cabra, lo cual podría de hecho considerarse el primer registro de un acto de zoofilia en la historia de la humanidad; la pieza en sí misma causó tanto revuelo dentro de la sociedad que fue a partir de su descubrimiento, que comenzaron a establecerse una serie de prohibiciones acerca de la reproducción y representación de la imagen del acto sexual, regulaciones sobre lo cuál será y es a la fecha lo que denominamos como pornografía.

Charles was shocked by this find, ordered the excavations to be halted, and consigned the statue to a cupboard, with access granted only with the direct permission of the king himself. Johann Winckelmann asked permission to view the statue, but was turned down. Standards must have lapsed later, as Richard Payne Knight, in his Discourse on the Worship of Priapus (1786) refers to the statue as “well-known”. In the early nineteenth century, this statue became part of the collection of the so-called “Secret Cabinet” to which access was restricted to only “persons of mature age and of proven morality”, a decree made by Francis I in 1819, after visiting the Royal Bourbon Museum. By 1823, any artefacts judged to be “disreputable objects of pagan licentiousness” were restricted to this private room.” (Hine, 2011)

Tan pronto como estas imágenes salieron a la luz, fueron colocadas bajo llave y apartadas de la mirada de la sociedad, pues tales imágenes desafiaban completamente la idea de que existía acerca de la creación del mundo sino de igual forma la idea de quienes ellos eran, y cómo suele ocurrir normalmente con las cosas que como seres humanos no nos agrada ver de nosotros mismos, simplemente negamos su existencia; a la fecha los libros de historia que hablan de Roma y que acaso tendrán alguna mención de la ciudad de Pompeya, apenas y se refieren a ésta como un civilización sumamente sumergida en sus propios vicios, de lo cual de igual forma se desprendieron múltiples interpretaciones religiosas acerca de los motivos de su extinción por consecuencia de la erupción del monte Vesubio, refiriendo la catástrofe inclusive como un acto de venganza divina contra las barbaries de Pompeya.

Sin embargo, a pesar de la indignación que provocaban tales imágenes, ciertamente tampoco pudieron ser destruidas debido a la fascinación de su pertenencia al mundo antiguo. De modo que comienza a emerger un proceso de “clasificación” para dichos materiales, donde debían ser clasificados de forma apartada del museo, pues no podían ser colocados en exhibición. Vale la pena insistir sobre el hecho de que hasta mediados del siglo XVIII el concepto de pornografía no existía como tal y no existía una palabra para definir las imágenes de contenido sexual, pues éstas no se encontraban a disposición del público.

Recordemos que la definición de la palabra “pornografía” en realidad se encuentra compuesta por dos términos que se refieren a priori a “tratado sobre la prostitución”, pues la definición del término como tal emerge dentro de un diccionario médico que se refería a la pornografía como un asunto de salud pública; sin embargo una nueva definición es dada apenas unos años después al descubrimiento de estas imágenes donde las mismas adquieren el peyorativo de “imágenes licenciosas”; la pornografía en este sentido emerge a partir del momento en que estas imágenes son apartadas de la vista del público y son mantenidas bajo llave en una “habitación” a la cual sólo unas cuantas personas tenían acceso bajo permiso del rey, lo cual en otras palabras se convierte en un acto de privatización mediante el cual adquieren un valor adquisitivo, ya que esencialmente se podría hablar de que éstas se vuelven susceptibles de posesión y por defecto se convierten en una propiedad, lo cual posteriormente se convertirá en el secreto de éxito de la industria pornográfica.

De hecho, y como una breve nota, los victorianos asumieron ante el hallazgo de estas imágenes, que tenían la finalidad de ser usadas para la masturbación en privado, no obstante éstas imágenes al encontrarse disponibles dentro de los espacios públicos y en este sentido, sin la noción de la “privacidad” el concepto de pornografía se vuelve de hecho incomprensible, pues es sólo hasta la noción de la privacidad que la pornografía es posible, como un acto secreto, lo cual es un concepto de suma importancia para el victoriano, pues un lugar privado deriva en un acto privado y por consecuente en un acto realizado en secreto. Debido a que no es posible regular la conducta interna de los individuos, no es posible hacer una ley en contra de encontrarse “sexualmente estimulado”, lo que hicieron los victorianos, por consecuente, fue realizar toda una lista de las cosas que pudieran “depravar y corromper” a la sociedad, lo cual ciertamente deriva en una consecuencia aún mayor, pues supone la represión de un impulso natural que anteriormente presumía la necesidad de auto-control, mientras que en la época victoriana condujo a la necesidad de regulaciones legales sobre las imágenes.

No sobra señalar que, el hecho de que las imágenes se encontraran a disponibilidad del público, no significada que no existían regulaciones al respecto; si bien no existían prohibiciones para las imágenes, el comportamiento sexual estaba regulado de manera sumamente estricta. El problema en realidad está en el momento en el que se señala el objeto como centro de la problemática en lugar de cuestionar al observador, como ya mencionábamos anteriormente con respecto del trabajo de Mukarovsky; ya más adelante al abordar los estudios sobre las consecuencias del uso de la pornografía de manera profunda, veremos cómo ésta de hecho propicia en efecto algunos problemas dentro de la sociedad, aunque es necesario mencionar de antemano, que ello deriva de y como consecuencia de haber realizado esta sectorización y separación de dichas imágenes sexuales en primer lugar.

Si consideramos un momento las implicaciones de dicho principio de posesión en y sobre la fantasía del otro, de igual forma podemos ver como la pornografía puede “adquirir” bajo contrato los servicios de las mejores modelos a las cuales el “público en general se le es negado el acceso” pues estas representan la élite de la imagen que es adquirible únicamente por la persona capaz de disponer de ella, la industria pornográfica en este sentido responde que dichas imágenes se encuentran disponibles al público en general a través de los medios digitales como internet, no obstante, tal premisa implica no sólo que la persona involucrada dentro de y durante el acto sexual queda reducida a la definición de una imagen que sirve por y para la satisfacción del deseo del otro, sino que la posesión de dicha imagen a través del simple acto del observador que consume dicha imagen, y es en este sentido dónde surge el verdadero problema, porque no sólo admite ésta como susceptible de posesión, sino que toda imagen de cualquier mujer se vuelve susceptible de posesión en y para la satisfacción del individuo, posesión que puede realizarse sin el permiso o consentimiento del otro en el dominio de la propia mente para la propia satisfacción, pero ¿Qué ocurre cuando la brecha entre la imagen y la realidad son transgredidas? ¿Qué ocurre una vez que el individuo pierde de vista al ser humano más allá de la imagen y no logra encontrar frente a sí mismo algo más que el objeto de su deseo?

Ante estas interrogantes, otra pregunta emerge por consecuente: ¿Las imágenes pornográficas tendrían que ser apartadas por completo de la vista del público? No necesariamente, al menos no bajo dichos términos, es decir y como hemos mencionado anteriormente, la desnudez por ejemplo constituía un principio de normalidad en los códigos culturales de la época, la pornografía no podía existir pues dicho concepto resultaría simplemente innecesario y absurdo, el sexo no és algo que necesite esconderse, tampoco es algo susceptible de apropiación o posesión, otros códigos rigen la época, lo cual es un principio interesante a observar, pues uno de los principales temores de los victorianos era que dichas imágenes podrían perturbar al observador que consumía estas imágenes llevándolo a un continuo y perpetuo acto de masturbación, es decir un acto considerado no sólo impúdico sino de igual forma “amoral” según los principios y creencias de la época, lo cual como hemos visto anteriormente, constituía una primicia de constante conflicto y contradicción dentro de la concepción misma de la sexualidad y el sexo, es decir, si una persona, un romano en stricto sensu, viera dichas imágenes ¿por qué querría desperdiciar su tiempo masturbándose contemplándolas cuando podía de hecho realizar y consumar dicho acto? En otras palabras, lo interesante acerca de la concepción victoriana alrededor de estas imágenes, es que éstas eran empleadas para el acto de la masturbación, y no para el sexo mismo, lo cual habla ya de los actos que se realizan en “privado” dentro de la cosmovisión sociedad victoriana.

Un aspecto curioso acerca de estas imágenes, es que éstas tenían presencia no sólo dentro de la alcoba, sino que se encontraban en lugares públicos, incluso en los comedores de los hogares, lo cual debería darnos sustento suficiente para afirmar que el acto sexual era de hecho un aspecto social del cuál la gente se encontraba orgullosa; de hecho podemos entender mucho de los ideales, creencias y posturas políticas, morales y sociales de una sociedad en y a partir de la representación visual (o la ausencia de éstas) que la misma realice del acto sexual.

2.2 Historia y Evolución de la Pornografía.

El desnudo femenino era una figura tradicional del arte y en las academias de Francia antes de poder poner una obra a disposición del público, ésta debía de pasar por una serie de procesos y registros frente al gobierno Francés, el cual podía rechazar la obra si era considerada indecente. Los pintores eran educados en la representación ideal del cuerpo femenino para perfeccionar su técnica, sin embargo con la incursión de la fotografía en el mundo del arte, se estableció un nuevo paradigma que desafiaba los criterios artísticos, puesto que una fotografía no podía ser “idealizada”, las modelos contratadas para las fotografías, no podía competir con las modelos empleadas por los pintores, puesto que éstos podían hacer una mezcla de las partes que consideraban más atractivas de diversos cuerpos, mientras que el fotógrafo no podía encontrar todos esos ideales en una sola modelo.

Cuando la primera fotografía porno fue tomada por el “ojo mecánico”, la representación visual del cuerpo humano y el acto sexual no volvieron a ser las mismas; la fotografía fijaba una suerte de tensión entre un mundo real que a la vez era imaginario cuya brecha resultaba sumamente difícil de definir. En el verano de 1839, Paris fue la cuna de las primeras fotografías pornográficas que en una nota al pie, embonaba de forma extrañamente idónea puesto que Paris era literalmente conocida como la ciudad del amor y su erótica envolvía y transformaba el concepto, tal vez como consecuencia de verse respaldado por todo un bagaje alrededor del arte que educó a millones de ojos en la estética de la representación visual del desnudo, el sexo y la sexualidad, en un concepto que escandalizaba, pero que al mismo tiempo atraía a las masas.

La fotografía pornográfica jugaba con el concepto no artístico, no calculado y no estructurado de la imagen, lo cual fue lo que dotó a ésta precisamente de esa cualidad realista porque no pretendía la representación del cuerpo en un proceso de abstracción del humano en su estado más sublime.

Uno de los aspectos más interesantes de este proceso, es que en realidad el costo de producción y venta del escenario erótico, resultaba mucho más costoso que la experiencia de dicho escenario erótico, es decir, el costo de dormir con una prostituta local era de 5 francos en aquella época, mientras que el costo del equipo fotográfico, más el proceso químico, más el pago a los “actores y actrices” para la toma resultaba mucho más costoso y a pesar de todo, la fotografía erótica, la “fantasía” per se, se estaba vendiendo.

Anteriormente la representación de un acto sexual conformaba la idea de dos o más personas realizando una acción, sin embargo, las primeras cámaras requerían un proceso de exposición por una cierta cantidad de segundos, de modo que en realidad este acto, esta representación se volvía estática; la imagen de la mujer exponiendo los genitales era en realidad uno de los comunes denominadores para estas fotografías que hasta la fecha siguen siendo el punto “icónico” de esta representación gráfica.

Con el paso del tiempo, estas imágenes, específicamente los daguerrotipos, tenían costo relativamente accesible, además de que había miles de ellos, sin embargo, en la actualidad sólo perduran en existencia alrededor de 800 con un costo que varía entre las 10,000 libras por cada uno (247,824.27 pesos mexicanos); la invención de la fotografía en efecto cambio la experiencia frente al desnudo femenino, sin embargo, esta era aún una experiencia limitada a un grupo muy reducido de personas que podían adquirir dichas imágenes, con el paso del tiempo y la evolución de la tecnología, esta experiencia se volvería accesible a un público mucho más amplio.

La pornografía es el teatro de la carnalidad en que se ponen a prueba, mejor que en ningún otro foro, los límites de lo permisible. La pornografía podría ser definida como la expresión del sexo por el sexo mismo sin pretextos, ni justificaciones, como aquella forma de expresión en la que el sexo tiene tal predominancia que podemos olvidar el tema, el contexto, las subtramas y todo detalle de la historia. (yehya, pornografía, obsesión sexual y tecnológica, 2012, pág. 22)

La industrialización de la pornografía en realidad devino de un proceso de industrialización de la fotografía misma; las fotografías presentaban una tensión entre la pose erótica y la imagen estática, aunado al hecho de que debido a que las imágenes se limitan a una sola acción y son por demás bastante costosas, no se puede hablar de una industrialización, así como no se puede hablar aún de “pornografía”; por lo tanto, el siguiente paso evidentemente tuvo que ser hacia la descripción de la acción y el movimiento. La fotografía comenzó a ser tomada por la ciencia con diversos fines, entre los cuales se encontraban el estudio del cuerpo humano en movimiento; en 1887 Edward Mibrige comenzó un vasto estudio fotográfico de animales en movimiento el cuál abarcaba el movimiento de hombres, mujeres y niños.

La evolución del Cine pornográfico se divide en las siguientes etapas que estaremos abordando brevemente a continuación – Protopornografía (1900), Código Hays, Burlesque (años 50), Softporno (años setenta), Hardporno y Mainstream (aparición del formato en video, años 80), Porno Gonzo y Amateur, Cambio del formato análogo al formato digital, aparición del formato en DVD (años noventa) y el Streaming – época del porno virtual (2000).

Ya desde las décadas en las que la cinematografía comienza a realizar su incursión en el mundo, la pornografía comienza a realizar sus primeros pininos en la creación de algunas de las películas consideradas pornográficas para la época.

“El registro físico más antiguo que se ha encontrado, corresponde a dos minutos de la grabación de la película de 1896 Le Coucher de la Mariée (Beadtime for the Bride, La novia se va a la cama o la novia se acuesta), el cuál presenta el primer striptease de la historia.” (Leal, 2015; 16)

El desvestimiento de una mujer dejando ver las enaguas o un traje de color carne pegado al cuerpo era considerado pornográfico; la protopornografía resulta más bien como una suerte de proyecto que da inicio a la exposición de las zonas corporales desautorizadas de la época; es decir a partir de la representación cinematográfica y visual se pretendía homogeneizar los espacios corporales que anteriormente estarían prohibidos en toda y cualquiera de sus representaciones.

Las primeras películas de estas décadas dejaban entrever una fascinación e interés particular por el voyerismo, en las cuales los hombres observaban a través de una mirilla para transgredir aquella brecha que constituía la privacidad de los espacios íntimos que ahora se volvían visibles y accesibles al público masculino.

Para la década de los 40 surge una propuesta visual que invitaba a la reflexión sobre la educación sanitaria también llamada Código Hays, ahí que su nombre sea conocido como Hygiene pictures, y a las cuales se les denominó con el rubro de “moralizadoras”, ya que en este sentido, dichos films contaban con el apoyo y supervisión de asesores científicos que enseñaban los cuidados necesarios alrededor de las enfermedades venéreas, el embarazo, los riesgos de la promiscuidad, el alcohol, las drogas, etc.

Diversas asociaciones y organismos presentaron quejas denunciando la “inmoralidad” de las películas, y a esto se vincularon de igual manera los escándalos de diversas estrellas de la época (asesinatos, muertes trágicas relacionadas con el uso de drogas, bisexualidad, etc.). Hollywood había quedado relegado a un nivel que lo colocaba en una desventajosa comparativa con la nueva Sodoma y Gomorra, lo cual evidentemente llevó a los principales estudios, quienes se encontraban temerosos de las represalias que pudiese tomar el gobierno a crear la Motion Pictures Producers and Distributors Association Association (MPPDA).

La asociación tenía el propósito de velar por los intereses de los estudios y a su vez regular las películas de estreno sin que éstas dependieran de organismo externos o del gobierno per se.

Will H. Hays, fue un abogado que elaboró la lista de los temas que, a consideración personal, planteó que debían evitarse en las producciones y en 1930 es que se crea el Studio Relations Comitee (SRC) para aplicar dichas normas. No es sino hasta los años cincuenta que este género comienza a considerarse anticuado, etapa que de hecho coincide con el lanzamiento de la revista Playboy, la cual ciertamente incitaba al público a demandar películas más “realistas”. (El Código Hays: La censura en Hollywood, 2017)

John Ford, que representa a un grupo de militares jugando billar en su tiempo libre, donde uno, que ha visitado antes a una prostituta, ha sido diagnosticado con sífilis. Entonces la película explicará de manera gráfica y clara cómo se contagia esta enfermedad y el correspondiente tratamiento (Leal, pág. 12)

Posteriormente, en los Estados Unidos surgiría una nueva propuesta visual que de cierta forma comenzó a “normalizar” la exposición del desvestimiento del cuerpo femenino en espacios relativamente abiertos; el término “burlesque” es frecuentemente empleado para entender un espectáculo o puesta escénica del teatro, en realidad refiere a un género literario o dramático que apunta a la sátira o ridiculización de un tema; de hecho este estilo comparte diversas características con otros formatos de la era victoriana asociados a espectáculos tales como el vaudeville americano, el cabaret francés, music hall británico, entre otros.

Parte de los “pininos” del cine pornográfico, catalogan las imágenes de burlesque dentro de su entramado histórico, el cual encontró su auge en los Estados Unidos entre los años de 1967 y 1968. Los bailes exóticos presentados en estos films con bailarinas de movimientos sensuales siguiendo una suerte de versión erótica de los bailes “belly dance” con la diferencia de que éstas no llegaban al punto de desnudarse, el torso de las mujeres se encontraba desnudo a excepción de los pezones que eran cubiertos con los famosos pasties, los cuales eran una cubierta para los pezones que hacían girar un cordón predispuesto a los mismos con algún arreglo o acento visual que atrajera la atención del espectador.

Lydia Thompson, parece presentar un obbligato al abordar este tema, pues algunos estudiosos consideran que la transformación de la década de 1860 en Estados Unidos con respecto de la creación de espectáculos más agresivos que incluían las anteriores referencias sexuales, mezclando el trasvestismo con la presencia de las bailarinas que mostraban el tobillo en una época donde mostrar el tobillo era ya considerado un acto escandaloso, fue debido y gracias a espectáculos como aquellos de las British Blondes de Lydia.

La despenalización de la pornografía encuentra sus orígenes en 1968 en Copenhague, y en 1969 en San Francisco, EUA, que permitió presionar a las autoridades a ser cada vez más tolerantes al programar, en locales públicos películas y loops que presenta una mezcla de stag movies, fragmentos de desnudos, películas educativas y las llamadas películas higiénicas. En 1970, la suprema Corte estadounidense dejará sin efecto las conclusiones del último estudio sobre pornografía declarando que no había forma de probar una conexión directa entre la obscenidad y la conducta antisocial, lo cual dio pie a la continuidad de las producciones pornográficas.

Una de las consecuencias de la irrupción del hard core se concretó con una presencia más abierta de diferentes formas de erotismo en el cine, favoreciendo incluso la reaparición de una producción donde el sexo fingido ejercía como leitmotiv narrativo. Lo más notable de la manifestación de la imagen, de la mostración del sexo, se concita en una serie de títulos […] eco de la evolución de costumbres, de la liberación sexual, del nuevo rol de la mujer, con performances inconcebibles años atrás. Los años ochenta se caracterizan por el aumento de películas que presentan el tema de la homosexualidad y, sobre todo, con diálogos que expresan el deseo sexual, aunque también se promueve la práctica del sexo seguro y se critica la promiscuidad, dada la aparición del sida. En España, en 1984, la clasificación S de las películas eróticas cambia y el gobierno permite la apertura de las primeras salas X.

John Stagliano establece el género gonzo al retomar el concepto de periodismo gonzo propuesto por Hunter S. Thompson, que presenta como estilo distintivo la participación de la cámara en acción, El manejo de constantes zooms para lograr detalles e incluso el acercamiento de la cámara (y el director) a los actores proyecta precisamente el deseo de entrar en la realidad sexual, incluso se presentaran situaciones dentro del porno amateur donde algunos de los participantes serán a la vez director y actor, usando la cámara de forma que simularan los ojos del espectador.

La aparición del DVD continua con el empoderamiento del espectador respecto a las lecciones sobre las imágenes que desea ver en pantalla, en total intimidad. Los adelantos tecnológicos permitirán seleccionar el idioma o subtítulos de la película, además de, en algunos casos, manipular el ángulo de visión de la cámara, lo que facilita la visión de la presentación de diversas maneras.

“El crecimiento de páginas relacionadas con la pornografía ha aumentado de manera exponencial desde su aparición en internet: al ingresar el término porn, en Google, se encontraban 85 millones de páginas en marzo de 2007 y para “pornografía” sólo 4 millones. Actualmente, en mayo de 2015, para el término porn existen 403 millones, y para el término “pornografía” 12 millones 500 mil páginas. El término “porno” tiene 231 millones de páginas.” (Leal, 2015; 72)

La posibilidad de interacción que ofrece el internet no puede igualarse con la de las películas cinematográficas (donde el espectador es totalmente pasivo) o con las opciones de manejo que ofrece el DVD (el nivel de interacción es mayor, sin embargo, el espectador no puede influir o manipular el curso de las acciones que representan los actores). Existen páginas que dan la posibilidad de (a través de cámaras web o chateo) dirigir a los actores para que realicen, “en vivo y a todo color”, las acciones que el espectador (que ahora pasa a ser director) desea ver, el llamado ciber sexo.

Ahora es posible encontrar galerías de actores y actrices con sus perfiles, videos, fotografías, noticias personales, catálogos, avisos de nuevas producciones e incluso foros y chats para los fans, permitiendo la búsqueda en la red ya no sólo de títulos de películas, sino por los nombres de actrices, actores o géneros específicos. La opción de pay-per view o video on demand (que permite descargar directamente a la computadora del consumidor un título en particular con previo pago en línea) desplazó, en gran medida, el uso de las cabinas de las sex shops, la renta en los videoclubs tradicionales o las colecciones de películas originales.

En la primera década del siglo XXI se encuentra la aparición de páginas gratuitas como Pornotube, xHamster, etc., donde se puede encontrar una enorme cantidad de grabaciones catalogadas en muy diversos géneros, y que incluso, con el desarrollo de la telefonía móvil y las tabletas, tienen la opción de descargar a los dispositivos móviles, lo que brinda ahora la posibilidad de disfrutar de estas imágenes prácticamente en cualquier lugar y en cualquier momento. La importancia de estos dispositivos derivó en que, en enero de 2006, se celebró en Miami el Primer Congreso Internacional de Contenido Adulto para móviles, de donde se desprende que el 75% de las ventas de este tipo se realizan en Europa” (Leal, 2015; 73)

La industria pornográfica constantemente parece adoptar y adaptar las innovaciones tecnológicas para aplicarlas a sus producciones, esto ha traído consecuencias tanto positivas como negativas, pues la difusión que ha aportado el internet a la pornografía también permitió dar a conocer, de manera más explícita, la existencia en video de la práctica sexual de las llamadas parafilias, por lo que es muy común encontrar páginas con videos especializados en coprofagia, sadomasoquismo, perforaciones, violaciones reales, pedofilia, etc.

“En 2013, a raíz de la aparición de los lentes Google, la compañía MiKandi (www.mikandi.com), una tienda de aplicaciones de contenido sexual para Android, creó la aplicación Tits and Glass (o Senos y Lentes) (MsEwen,2014), que aprovecha la posibilidad de que los lentes se conectan a internet para crear una especie de red social donde los usuarios podrían subir sus propios videos eróticos para compartirlos.

A raíz de esta creación, Google cambió las directrices sobre el uso de sus lentes, estableciendo que “no se permite contenido para las lentes que contenga desnudos, actos sexuales gráficos o material sexual explicito” (Informador.com.mx, 2013), por lo que la compañía colaboró con SBIZ TV dentro de área de entretenimiento para adultos para crear un video erótico grabado con Google Glass, en lo que no existe ninguna restricción actual.

James Deen y Andy Sam Dimas, dos actores porno, realizaron una película (por el momento no tiene título) que presenta una mezcla entre la forma de grabar en primera persona (punto de vista o point of view) y realidad virtual, prometiendo ofrecer al espectador una experiencia totalmente inmersiva; esto es, que tenga la impresión de estar dentro de la producción” (Leal, 2015; 81)

“Con el desarrollo y comercialización de la tecnología 4K o Ultra HD (que ofrece cuatro veces más definición que el sistema tradicional HD) empiezan los intentos en la industria pornográfica por producir y distribuir material con estas características, que prometen imágenes mucho más nítidas, claras y realistas, lo que se traduce en poder apreciar todos los detalles de los actores y estar más cerca e íntimamente con sus genitales” (Leal, 2015; 81)

La pornografía está en constante búsqueda de opciones diferentes y novedosas para ofrecer a su público y acercarlo a experiencias cada vez más realistas, en un intento de emular, hasta donde el desarrollo tecnológico lo permita, las sensaciones y vivencias que se sienten durante el acto sexual real.

A partir del lanzamiento del dispositivo de realidad virtual Oculus Rift (lentes que imitan con mucho realismo la visión humana), en 2013 se inició el desarrollo del juego “Wicked Paradise”, al que sus diseñadores denominaron “el primer video juego pornográfico serio e hiperrealista”. La promesa era que el jugador se sumergiría “en un mundo de placer: físicas, anatómicas y realistas fantasías sexuales” (…) La empresa Virtual Real Porn (www.virtualrealporn.com) produce películas pornográficas que manejan como promesa de venta “No vas a ver porno, vas a follar”

Hay algo escabroso y tramposo acerca de dicho argumento “realistas fantasías sexuales”, es decir hacer nuestras fantasías una realidad, imposible ciertamente en la realidad, pero posibles en una realidad virtual donde los sentidos pueden y son engañados a fin de recrear un acto sexual carente de todo acto sexual…

El hombre parece perseguir la automatización de su pensamiento o por lo menos algunas de sus funciones mentales valiéndose de medios artificiales que parecieran apuntar al destierro de la voluntad consciente del individuo en el proceso mismo de su pensamiento.

En la obra titulada El Eros Electrónico por Román Gubern (Gubern, 2000)

Capítulo 3 Nuevas consideraciones éticas.

3.1 Consideraciones Éticas

Hablar de pornografía, implica hablar de un asunto de salud pública, implica hablar de violencia y específicamente violencia de género. En el inicio del presente estudio, mencionamos como normalmente la pornografía pretende ser relegada a la dimensión de una “fantasía”, más específicamente las fantasías de los hombres, pero recordemos que estamos hablando del mundo real y lo que le ocurre a la gente en el mundo real.

La forma de analizar un género dentro de los medios masivos de comunicación es a través de 4 rubros de los cuales nos valdremos para analizar la imagen pornográfica, puesto que es a través de éstos que los estudiosos de los medios de comunicación masivos pueden entender las particularidades de un determinado género y abstraer qué lo hace distinto.

El primero es la producción, es decir, cómo y bajo qué condiciones se produce y quién o quiénes son empleados en dichas producciones; la imagen, o el discurso mismo y qué dice dicho discurso acerca de la sociedad y del mundo; receptividad y cómo ese discurso es empleado en el mundo, puesto que dicho discurso será empleado en formas distintas por personas distintas y por último el consumo y por supuesto su consumo en el mundo en el que vivimos. La pornografía es un medio empleado en el mundo real y constituye un patrón en el modo en el que las personas ejercen su sexualidad, hombres y mujeres indistintamente; toma un lugar en los roles de género, que como ya hemos abordado anteriormente, tiene una inclinación a la noción de la supremacía del hombre sobre la mujer y estas nociones producen relaciones que evidentemente abordan diversos aspectos dentro de la sexualidad, una de ellas siendo por supuesto la violencia la cual abarca de forma amplia pero no limitada a la violencia sexual, porque cuando hablamos de pornografía no queremos abordar únicamente la violencia sexual dentro de los términos legales como la violación, puesto que cuando tratamos de entender la violencia sexual a través de las cifras de los casos de violación reportados, los números simplemente no alcanzan para exponer y estudiar el tema de manera profunda, por ello abarcar temas como la violencia de género y cualquier experiencia dentro de ello que sea inferior a una auténtica libertad sexual y libertad de expresión, así como experiencias sexuales que viven las personas que no se encuentran cimentadas en los términos legales y que no obstante puedan definirse de intrusivas y degradantes, incluso dentro del margen de relaciones sexuales consensuadas bajo las condiciones de la cultura en la cual se desarrollan de forma cotidiana, resultan absolutamente indispensables.

En 1993, se realizó la declaración sobre la eliminación de la violencia contra las mujeres (ONU Mujeres, 2017), declaración que en años posteriores facilitó la realización de un estudio en el 2012 que señalaba una cifra sumamente impactante a partir de la cual se concluyó en estimación que una de cada tres mujeres se enfrentaría con una situación de violencia sexual en su vida y no obstante, la realidad es que no es posible concluir cuanta violencia sexual se realiza contra las mujeres como consecuencia de esta cultura, debido no sólo a la escases de reportes de agresión o violencia sexual, sino de igual manera a la falta de exposición y estudios sobre el tema.

Con respecto a los sistemas de producción de la pornografía, cabe señalar que no nos referimos únicamente a un género, es de igual manera una industria y resulta en realidad irónico cuando se escucha hablar a los defensores de la pornografía con respecto de sus mecanismos de producción, puesto que se genera lo noción de que ésta es producida por un ejército de artistas que luchan por comprender los misterios de la sexualidad, siendo que en realidad y como hemos señalado anteriormente en el desarrollo y la evolución de la pornografía evidentemente no es el caso y aunque es innegable que la misma ha devenido de toda una serie de procesos artísticos como hemos abordado anteriormente, no olvidemos que hablamos de una industria que se encuentra organizada a través de toda una serie de líneas corporativas que se mueven a un mercado en específico y cuyo principal enfoque no se encuentra en ayudar a la gente a entender los misterios de la sexualidad humana, sino para generar ingresos y a pesar de que resulta difícil estimar los ingresos anuales de la pornografía, se estima que anualmente sus ingresos ascienden a 12 mil millones de dólares tan solo en los Estados Unidos, y con una cifra a nivel mundial que se estima en 60 mil millones de dólares con y a partir de la venta de un producto específico que puede extenderse en el mayor mercado posible con el menor costo de producción.

A pesar de algunas restricciones que han sido impuestas a la misma se considera una empresa bastante normal, organizada de forma tradicional en cuanto a la estructura corporativa que la define y al igual que otras empresas genera ingresos a través de la producción de un determinado producto. Algunas cifras publicadas en la página web Sin Embargo, revelaron que México se encuentra en la décima posición de los países que consumen más pornografía (Embargo, 2017).

Pornhub, un popular sitio online de contenidos eróticos que ha publicado distintos datos para ayudarnos a comprender cuáles son las preferencias de los internautas a la hora de consumir pornografía en la Red. En 2015 se consumieron nada menos que 87 mil 849 videos pornográficos, que sumaron un total de 4 mil 392 millones de horas de visionado, tan sólo en este sitio web, lo que equivale a retransmitir unos 75 Gb. de datos por segundo. Si dividimos el número de videos eróticos que se vieron el pasado año entre el número total de habitantes de la Tierra, toca a 12 videos vistos por cada humano que habita que este planeta.

Estados Unidos y Reino Unido siguen a la cabeza en cuanto a consumo de pornografía se refiere, aupándose a la tercera plaza India, Canadá, Alemania, Francia, Australia, Italia, Brasil y México cierran el ‘top five’ de visitas de Pornhub.

3.1.2 Consideraciones éticas en Europa contra América

El programa ‘Newton’, de la cadena pública nórdica, enseña educación sexual a los menores con modelos reales. Temas como el tamaño del pene o las partes de la vagina son mostrados y palpados por la presentadora del espacio

Una mujer arrebata la toalla a un hombre recién salido de la ducha. La escena transcurre en un vestuario. Después del desnudo integral, la chica toma asiento y, sin pensarlo dos veces, comienza a tocar todas y cada una de las partes de un pene que, por segunda vez, ocupa al 100% la pantalla. Se aprietan los testículos, se rozan con hielo para que encojan, se estudia semen en un microscopio…

No, pese a las advertencias de Youtube -“el vídeo puede ser inadecuado para algunos usuarios”- no se trata de una grabación porno. La secuencia descrita forma parte de ‘Newton’, el programa con el que la televisión pública noruega quiere contribuir a la educación sexual de los más pequeños.

La aventura comenzó el pasado mes de mayo en el canal NRK. Entonces, la cadena estatal del país escandinavo emitió ‘Pubertet’, (‘Pubertad’ en español), una mini serie de ocho episodios en la que se explicaban los aspectos más importantes de este periodo vital.

Temas como el crecimiento, el cambio de voz, la aparición de vello corporal, la reproducción o el sexo se acercan al público infantil a través de un lenguaje fácil, didáctico y directo. Muy directo. “Buscamos ser claros, por eso, para ilustrar cómo el cuerpo de un niño se transforma en el de un adulto, utilizamos modelos reales”, cuenta Erling Normann, responsable de ‘Newton’, el show científico que decidió sorprender a la audiencia incluyendo esta producción. “Huimos de cualquier tipo de connotación sexual”, añade.

Radiografía de ‘Pubertet’

Una fotografía de un miembro viril invade la televisión. Así arranca ‘El pene’, episodio que enseña a la audiencia el complejo mundo masculino. “Ahora que eres pequeño, sólo usarás el pito para hacer pis. Pero más adelante lo necesitarás para más cosas”, saluda Line Jansrud, la presentadora del espacio. Adopta un tono divertido, natural, cercano. Sin introducción previa, comienza la lección.

Temas como el cambio de tamaño del pene, sus distintas partes, la aparición del vello, el crecimiento de los testículos, la producción de espermatozoides o el semen se explican a través de ilustraciones, imágenes captadas por microscopios, esquemas que la periodista dibuja en una pizarra y cuerpos humanos reales que ella señala y toca sin reparo. Todo en no más de seis minutos.

Otra imagen, esta vez de una vagina, da paso al capítulo ‘Vagina y menstruación’. De nuevo, Jansrud escoge fotografías y modelos de carne hueso. Le sirven para enseñar la anatomía de la vulva o situar en un dibujo que pinta sobre la piel ovarios, trompas de Falopio o útero. También palpa los labios genitales y el clítoris. Minutos después, con el objetivo de mostrar los distintos orificios de la matriz femenina, ‘Pubertet’ muestra un molde de plástico. Para explicar la ovulación, opta por huevos.

En lo relativo a la llegada de la regla, el espacio deja a un lado los actores. La presentadora coge líquido rojo, compresas y tampones, y gracias a ellos enseña qué significa la llegada menstrual, el riesgo de embarazo en caso de que el óvulo sea fecundado por un espermatozoide, qué hacer cuando se sangra o el por qué del flujo vaginal que mancha la ropa interior.

¿Por qué en España no?

Aunque este tipo de contenido no es el día a día de la televisión noruega, lo cierto es que ya hubo algo parecido -educación sexual sin tapujos y mostrando a los actores como Dios los trajo al mundo- en el año 1981, 10 años antes de que la psicóloga Elena Ochoa se colase en el ‘prime time’ de TVE para ‘hablar de sexo’.

“Hay que tener en cuenta que el sistema educativo noruego incluye una asignatura obligatoria sobre adolescencia, desarrollo corporal e identidad sexual”, responde Normann cuando se le pregunta por la (im)posibilidad de incluir un programa así en nuestro país. “También hubo gente a la que ‘Pubertet’ le pareció inadecuado, pero por lo general funcionó bastante bien. La propia NRK reconoció nuestra labor y nos galardonó con el Premio de Periodismo del año”.

Según el estudio de la OMS sobre los Estándares de Educación para Europa lanzado en 2010, España y Portugal son los únicos lugares en los que la asignatura de Educación sexual no es obligatoria. El primer país europeo en incluir esta materia en el currículo escolar fue Suecia (1955). La siguieron Noruega, Alemania y Dinamarca, que la introdujeron en 1970.

Educación y cifras

El Consorcio Europeo para el Anticonceptivo de Emergencia recoge en su informe del año 2011 que un 82% de la población noruega empleó métodos anticonceptivos modernos -en nuestro país esta cifra desciende hasta el 62%-. Al igual que los jóvenes españoles, los noruegos tienen su primera relación sexual a los 17 años.

En cuanto al número de abortos en Noruega -acto legal desde 1978-, de cada 1.000 mujeres entre 15 y 44 años, 16,2 deciden abortar (datos de 2010 del Instituto de Salud Pública Noruego). Este porcentaje supera con creces al registrado en España. Según el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, en el mismo año, de cada 1.000 mujeres entre 15 y 44 años, 11,49 optan por abortar.

España ignora la educación sexual. Desde que en el año 2012 la LOMCE, más conocida como la Ley Wert, eliminó Educación para la ciudadanía, sólo asignaturas como Conocimiento del Medio o Ciencias Naturales tocan el tema, pero lo hacen desde una perspectiva biológica. En la televisión ocurre más de lo mismo y actualmente no existe en la parrilla ningún programa dedicado al asunto. El resultado: un 14% de los adolescentes aseguran no disponer de educación sexual (datos del Informe sobre la juventud en España de 2012).

“La gran ventaja de ‘Pubertet’ es que se emite en una cadena pública. Además, todos los capítulos están colgados en Internet. Cualquier joven puede tener acceso a ellos”, dice Normann, que confiesa haber visto la serie con sus hijos de 11 años. “Disfrutaron del programa y aproveché la oportunidad para hablar con ellos de sexo”, añade.

Como era de esperar y dada su función didáctica, el programa no tiene límite de edad. Es apto para todos los públicos. “La regulación de medios noruega establece que sólo se aplicará esta barrera cuando el contenido sea perjudicial para el público joven”, afirma el responsable de la producción: “‘Pubertet’ no hace daño a nadie. Todo lo contrario”.

3.2 Adicción a la Pornografía

Las observaciones de algunos antropólogos sobre las relaciones que uno podría definir como “matrimonios” en otras culturas, de hecho, no contemplan la monogamia sexual como parte del matrimonio, sin embargo, por supuesto en nuestra cultura eso dista por mucho de ser nuestra concepción de una relación… ¿Qué se nos está escapando a nosotros dentro de nuestra cultura?

Pensemos por un instante como la relación con la pornografía afecta el desarrollo psicosexual de los individuos y más aún en las dinámicas de las relaciones sexuales tradicionales (de acuerdo con las condiciones de nuestra cultura), donde planteando una situación hipotética dentro de las dinámicas sexuales de una pareja, tenemos al hombre quien por ejemplo querrá realizar tal o cual posición con la mujer y si ésta se rehúsa a hacerlo, o el hombre no se atreve a comunicar dicho deseo (debido a las condiciones del perfil de relación que ha establecido con dicha persona) el hombre juzgará el desempeño de la mujer en base a la experiencia que éste ha generado en relación a la imagen pornográfica que ha impreso en su mente, y si el hombre percibe que las dinámicas sexuales con su pareja no son “iguales” o no se parecen a la experiencia que el hombre generó hacia dicha imagen pornográfica, eso será suficiente para que comience a cuestionar la relación que mantiene con su pareja o incluso a culparla de la baja calidad de la experiencia dentro de las dinámicas sexuales de la relación.

La gran mayoría de nuestros deseos provienen de nuestro pasado evolutivo y como señala Christopher Ryan, en realidad nos encontramos diseñados para sentirnos atraídos por múltiples parejas sexuales, el problema es que cuando observamos a las dinámicas de las relaciones dentro de nuestro mundo contemporáneo y sobretodo en las relaciones a largo plazo o los matrimonios, se suele concluir de forma apresurada que, por ejemplo, el acto mismo de observar a otra mujer significa que uno ya no se siente atraído por la pareja o que algo va mal dentro del matrimonio, lo cual deviene como consecuencia de las imposiciones y restricciones sociales de nuestra época (de las cuales una gran parte se encuentran vinculadas al derecho de propiedad, lo cual abordaremos más adelante dentro de la definición de la palabra “sexo”), debido a que se nos ha enseñado como parte de nuestro contexto cultural y religioso que hemos de ser fieles a una imagen, un solo dios verdadero, de modo que al haber aprendido a vincular la imagen con la experiencia energética, hemos aprendido que esa fidelidad debe existir hacia una sola imagen, aunque ciertamente en nuestra sociedad es mucho más fácil declarar que uno practica la poligamia al politeísmo.

Para poder entender la relación que el observador establece con respecto de dichas imágenes, debemos abordar el proceso que toma lugar en el momento que el observador vincula dicha imagen con la propia experiencia de placer (o cual es en realidad el mismo proceso en términos del adoctrinamiento religioso) proceso que de hecho resulta comparable a la constitución de una adicción:

El sistema de recompensa en el cerebro es una estructura que, mediante ciertos estímulos nos hace sentirnos bien después de realizar cierta actividad o modifica comportamientos mediante un refuerzo positivo. Este sistema diseñado idealmente para nuestros mecanismos de supervivencia, se activa frente a los estímulos externos enviando señales mediante conexiones neuronales, para que se liberen a los neurotransmisores responsables de las sensaciones placenteras como la dopamina y la oxitocina.

Estos químicos son bastante benéficos en diversos aspectos pues no sólo nos ayudan a sentir placer, sino que de igual forma nos ayudan a relacionarnos con otras personas, nos motivan a realizar actividades importantes y a estrechar los caminos que nos permiten resolver de forma pronta y expedita dichas actividades.

El efecto que las drogas tienen en el cerebro es bastante similar, la diferencia reside en el hecho de que las drogas estimulan al cerebro para que produzca dichas substancias sin la necesidad de realizar acción alguna, y la pornografía en este sentido realiza exactamente lo mismo.

Con la repetición del hábito, ya sea con el consumo de las drogas o la pornografía, los enlaces neuronales se estrechan y fortalecen en el sentido que permite estimular el sistema de recompensa, o en este particular aspecto, el de la adicción, empujando a la persona a repetir dichos patrones incluso en contra de su voluntad, y como sabemos, al igual que con cualquier adicto que genera cierta “tolerancia” hacia la substancia que consume, empujándolo a necesitar dosis cada vez más potentes para poder mantener la experiencia que desea, con la pornografía ocurre exactamente lo mismo, haciendo que la persona que la observa tenga que pasar más horas frente a la imagen, ver una versión más extrema de pornografía, realizar la acción de forma más constante o todas ellas, para poder encontrar el estímulo que su cerebro demanda.

Cabe aclarar que a diferencia de la creencia popular, esas substancias por sí mismas no generan ninguna experiencia en el cerebro per se, sino que éstas realizan una sobre-estimulación del cerebro para que éste genere las substancias que ya produce de forma natural, de modo que el cerebro termina produciendo cantidades industriales de dopamina y oxitocina, las cuales son en realidad supresores del dolor y esto es parte de lo que es explicado por parte del Dr. Gabor Mate, en su investigación con relación a la adicción y que de hecho nos ayudará a explicar un poco más acerca de la adicción a la pornografía.

La realidad es que no hay nada en especial dentro de la gente promedio que los haga más propensos a una adicción, no hay nada intrínseco, no hay nada innato, no hay nada en su naturaleza o en su personalidad que los conduzca a la adicción, así que no tiene que ver con alguna debilidad, o falla o predisposición desde el interior, tiene que ver con cuales son las condiciones en el mundo que alimentan y conducen y promueven la adicción. Estas personas mueren, adquieren enfermedades como el Sida (VIH), adquieren infecciones en sus cerebros, en sus válvulas cardiacas, en su columna, se tornan lisiados, cometen suicidio, mueren de sobredosis, adquieren cáncer, se enferman del hígado, y pocos de ellos viven hasta los 50.

Y la pregunta es ¿Por qué? ¿Por qué la gente se mantiene haciendo estas cosas terriblemente dañinas a sí mismas, las cuales tienen consecuencias tan negativas en sus vidas donde pierden su salud, pierden sus vidas, pierden a sus familias, a sus hijos, su dignidad, sus cuerpos, sus dientes, sus posesiones materiales y aun así persisten? Y no es posible responder a esa pregunta si lo vemos como una debilidad de la voluntad, si la vemos como una falla de la moral, si lo vemos como una suerte de una mala decisión que hace la gente, es mucho más profundo que eso.

De hecho, la verdadera pregunta que tenemos que realizarnos es: Si la gente está utilizando drogas a pesar de las consecuencias negativas, ¿Qué es lo que la droga hace por ellos? ¿Qué es lo que hace la droga tan importante en sus vidas? Debe hacer algo, debe hacer algo verdaderamente esencial, de otra forma no lo harían. Así que, si vamos a entender la adicción primero debemos entender ¿qué es lo que la persona obtiene de ésta? Es claro para todos nosotros ver cuál es el daño, pero ¿cuál es el bien? ¿Cuál es el beneficio a corto plazo que el adicto está buscando?

Los analgésicos son supresores del dolor (en inglés PAIN KILLERS) son la principal razón. Ahora, no obstante, son empleados no solo porque eliminan el dolor físico, sino que también eliminan el dolor emocional, resulta ser que si observas a un escaneo del cerebro de los seres humanos, cuando éstos sienten dolor emocional, la misma parte del cerebro se activa que cuando experimentan dolor físico, así que, ya sea que te insulte o te hiera y te ofenda o te corte con un cuchillo, la misma parte del cerebro lo registra, al nivel emocional, así que, el dolor emocional asociado con el dolor físico es lo mismo al dolor físico asociado con el dolor psicológico, es sentido o experimentado en la misma área del cerebro, y es allí donde los opiáceos operan. Así que éstos son para aliviar el dolor, por tanto la primera pregunta aquí y la relacionada con la adicción, no es ¿Por qué la adicción? sino ¿Por qué el dolor?

A pesar de que la revista “Muy Interesante” publicó un artículo declarando que: “la pornografía puede provocar problemas en los seres humanos, pero no se basa en la adicción” (Romero, 2016) nos avocaremos al término “adicción” empleado por la RAE para poder definir éste comportamiento.

Adicción.

Del lat. addictio, -ōnis ‘adjudicación por sentencia’; cf. adicto.

  1. f. Dependencia de sustancias o actividades nocivas para la salud o el equilibriopsíquico.
  2. f. Afición extrema a alguien o algo.

El principio que en realidad podemos trazar a partir de los estudios del Doctor Gabor Mate y como de hecho expresa en una conferencia dada en TEDxRio+20 “The Power of Addiction and The Addiction of Power” (Gabor Mate, 2012):

“El gran psiquiatra británico R.D. Lang dijo que las 3 cosas que teme la gente son la muerte, otras personas y sus propias mentes. Por un largo periodo de mi vida quise distraerme de mi propia mente, porque tenía miedo de estar solo con ella ¿Y cómo me distraería? Bueno, nunca he usado drogas, pero me distraía a mí mismo a través del trabajo […] me distraía haciendo compras, en mi caso por discos de música clásica (…) en una semana gastaba 8 mil dólares en música clásica, no porque la quería sino porque no podía evitar volver a la tienda (…)me perdía del parto, regresaba a casa y le mentía a mi esposa acerca de ello, como un adicto mentiría sobre ello. E ignoraría a mis propios hijos debido a mi obsesión por el trabajo y por la música.

Yo defino la adicción como cualquier comportamiento que brinde un alivio temporal, placer temporal, pero que a largo plazo cause daño y tenga algunas consecuencias negativas y que no puedes abandonar a pesar de aquellas consecuencias negativas.”

Todos somos ya de hecho adictos a algo o alguien, que no necesariamente se define únicamente en el consumo de alguna substancia como las conocidas drogas legales las cuales van desde el azúcar o el café, hasta las drogas complejas e ilegales como las metanfetaminas, cristal, heroína, etc., la cuestión en realidad reside en lo que ocurre cuando la persona encuentra su dosis y ésta llega a dar el efecto que la persona cree o considera suficiente para poder lidiar con aquello que no sabe cómo resolver.

No obstante, considero que la solución no consiste en erradicar la pornografía del Internet como algunas personas sugieren, sino (y como estaremos explicando a lo largo de este estudio) cambiar la forma en que ésta se realiza puesto que, y es necesario aclarar, la pornografía no crea los estereotipos, sino que éstos se encuentran definidos ya en la sociedad, el trabajo de los directores de cine porno, reside en encontrar y producir la clase de películas que el público desea ver y aquí reside un problema de suma importancia, puesto que tanto el director de cine porno (quién evidentemente no quiere perder su fuente de ingresos) como el consumidor (quién poco a poco necesita de una dosis de dopamina más elevada…) se ven en la necesidad de aumentar la dosis de estas imágenes que se vuelve cada vez más impactantes, más perturbadoras y más degradantes, porque el adicto necesita la liberación de dopamina para sentirse bien, el problema es que a medida que abusa de dicho estímulo bioquímico, el cuerpo trata de protegerse a sí mismo y se vuelve resistente a la  dopamina, lo cual implica que ahora los directores de cine porno deben duplicar el contenido impactante de las imágenes que observamos.

En este sentido, si existe “adicción a la pornografía” es necesario definir ¿Qué es exactamente lo adictivo acerca de la pornografía? ¿Cuál es el beneficio que el observador (en este caso el adicto) obtiene de su consumo?

De acuerdo con los estudios del psicólogo clínico Victor Cline (Victor Cline, 2002), la pornografía manifiesta un proceso similar al de la adicción definida en 4 etapas: adicción, escalación, insensibilización y actuación. Antes de éstas se encuentran la familiarización y la búsqueda del deseo sexual.

Es necesario hacer una aclaración con respecto del argumento que ofrece Victor Cline, y es que el problema no es que el sujeto vea cuerpos desnudos de mujeres, lo cual sólo podría resultar perturbador para la persona que no ha desarrollado un vínculo eficiente con la propia intimidad, el verdadero problema reside en la forma en que dichos cuerpos son representados, donde la objetificación del cuerpo suele ser una constante dentro de los medios publicitarios y en especial hacia el cuerpo de la mujer.

La gente siente mucho más temor y vergüenza que se ponga en evidencia aspectos íntimos relativos a su persona y su vida íntima que desnudarse frente una cámara; en nuestra sociedad, el exhibicionismo es en realidad una práctica común en las redes sociales, donde subimos imágenes de nuestra persona, familia, amigos y actividades diarias sin tener mayores miramientos al respecto, pero siempre cuidamos cualquier aspecto que pueda colocarnos en una situación de vulnerabilidad, porque como hemos visto anteriormente en el estadio del espejo, el concepto o idea que necesitamos proyectar de nosotros mismos en función de poder alcanzar la imagen que deseamos, pareciera depender de que los aspectos más naturales de nuestra persona sean apartados de la vista de la otredad, porque en el momento que dichos aspectos sean revelados al otro, sabemos que éstos de alguna forma “nos definirán” con respecto al otro, tal y como ocurrió en aquella primera identificación originaria…

De modo que “la aceptación y la intimidad” juegan una polaridad interesante porque ¿Qué es lo que ocurre cuando exponer el cuerpo o aquello que se considera íntimo se convierte en la norma y la condición para la aceptación y el reconocimiento sociales? Donde incluso el participar de dicha objetificación de la mujer se convierte en un punto de prestigio entre un determinado grupo y el no participar de tales ideas es por el contrario rechazo y reprobación social; decir que uno tiene mucho sexo por ejemplo y con quien lo tuvo, es una forma de transgredir la esfera del otro, pero si eso no molesta a ninguno de los dos porque existen bajo el esquema de que dicha conducta es aceptable e incluso la esperada de ellos, entonces no existe ningún “problema” al respecto.

Muchas mujeres en la realidad, jamás harían la clase de cosas hacia las cuales se han desarrollado “los gustos” dentro de la esfera del cine pornográfico, ¿se podría pretender que ahora debe ser la norma para las mujeres en la actualidad? Evidentemente no, esa sería la definición misma de esclavitud y lo que en realidad se representa en las imágenes pornográficas es el uso de esclavos sexuales que sonríen mientras son agredidas(os) sexualmente de modo que el observador pueda creer que se encuentran felices y que disfrutan de lo que hacen, liberando al observador de toda responsabilidad, pues sólo observa a mujeres felices teniendo sexo.

Aquí lo que el sujeto hace es que empieza a despreciar tanto la intimidad propia como la ajena. Y por intimidad entiéndase que no nos referimos al acto sexual, sino a la constitución del sujeto mismo más allá de la imagen, donde la imagen ha realizado tal objetificación del sujeto mismo y sus semejantes que su transgresión, aún en las formas más abusivas y descaradas, resulta insignificante.

Si no se tiene nada propio ¿Qué problema hay en violentar la intimidad de los demás? ¿Qué inconveniente hay en irrespetar al otro en su totalidad?

“Búsqueda del Deseo Sexual – En el nivel anterior, se puede decir que el sujeto estaba expuesto involuntariamente a la pornografía. Ahora la busca intencionalmente y empieza a consumirla con pleno conocimiento de lo que está haciendo. En esta etapa como tal, se puede hablar de la iniciación de la persona al “símbolo pornográfico”, pues el reconocimiento del espacio y la intimidad del otro han quedado virtualmente transgredidos.

Aún si las personas deciden divulgar su vida personal; por lo general la persona que consume pornografía siempre continuará creando excusas con el fin de aprovechar cualquier oportunidad para obtener lo que desea sexualmente. Si podemos en éste punto afirmar que la pornografía constituye la transgresión del otro ¿En qué sentido acontece dicha transgresión?

La adicción es precisamente esa etapa en la cual el individuo consume pornografía de forma regular y prácticamente en cualquier situación, ya sea que se encuentre feliz, triste o deprimido, pues éste se convierte en tal hábito dentro de su vida cotidiana que ya no percibe límites que delimiten momentos específicos para consumirla, donde éstos momentos pueden tomar lugar dentro del trabajo, en la calle, en el supermercado, es decir, virtualmente en cualquier sitio.

Como habíamos mencionado al inicio de este estudio, se afirma que la pornografía es la primera sustancia adictiva de la cual no es posible desintoxicarse”, debido al hecho de que las imágenes quedan tan grabadas dentro de la memoria que resulta sumamente difícil el apartarlas de la mente.

El punto denominado como “Escalación” consiste del momento en el que, al haber generado la adicción, el individuo empieza a generar cierta tolerancia hacia la misma, proceso sumamente similar a lo que ocurre con las drogas (aunque no el mismo) y vemos como el individuo ya no se siente satisfecho con el tipo de pornografía que se encuentra consumiendo, por lo que cada vez recurre a algo más “fuerte”, algo que sea más excitante, escalando de esta forma de un tipo de pornografía suave a géneros más violentos.

La insensibilización se define como la fase en la cual el sujeto pierde contacto al hecho de encontrarse observando a otros seres humanos, para éste, sólo observa meros objetos de placer, teniendo por consecuencia que utiliza a sus semejantes sin importarle el daño que pueda hacerles, lo cual de igual forma trasciende a familiares y amigos, en otras palabras, cuando un individuo se ha vuelto insensible, asume como normales aquellas cosas que antes podría haber considerado inapropiadas hacia sus semejantes y comienza la aceptación y adopción de conductas transgresoras hacia los mismos.

Básicamente así es como la gente comienza a adentrarse en las imágenes que ni siquiera pueden concebir como entretenimiento y bajo la presión de las cuales, atrapados entre la necesidad de la droga y la vergüenza, se adentran en rincones más y más oscuro de su propia mente, hasta que se convierten en un peligro para ellos mismos y la sociedad.

La pornografía es más que un negocio, es un negocio de miles de millones de dólares.

Este es un punto muy importante y será la diferencia a la forma en que quiero exponer este punto, porque muchos no entienden que no están optando o “escogiendo” la pornografía, tal vez realizaron tal elección al comienzo, por curiosidad, o ante el deseo de romper sus propios tabúes, para informarse sobre el sexo porque no sabían a dónde o a quién recurrir para poder aprender que es una sexualidad sana, pero eso fue sólo el primer punto, sólo hicieron una elección una vez, siendo ésta la primera vez que observaron ésta, después de ello nunca volvieron a tener dicha “libertad de elección”, sólo tenían un impulso bioquímico que necesitaban satisfacer y se llama liberación de dopamina, que es esencialmente el químico que nos hace “sentirnos bien”, una vez iniciado este proceso, dieron permiso al cerebro para producir esta sustancia química a voluntad, porque la imagen fue vinculada a su experiencia de placer de tal suerte, que su cerebro se volvió adicto a ésta. Al final no se puede decir que el adicto desea ver pornografía en realidad, sino la experiencia que les permitía experimentarse en ese “sentimiento” que experimentaron la primera vez, porque fue a partir de ese momento que generaron su adicción hacia ésta.

¿A quién pertenecen estas fantasías que son retratadas dentro de la imagen pornográfica? y ¿A partir de qué punto realizamos una clara distinción entre nuestros pensamientos y los pensamientos del otro, pensamientos que de hecho definen y moldean nuestras fantasías?

Una constante en diversas fuentes relacionadas con la definición misma de la sexualidad, reside directamente en este vínculo que es establecido entre el acto físico y la experiencia del deseo, donde el segundo se encuentra conformado de los pensamientos o experiencias hacia la otra persona; aquí emerge algo interesante, porque “el deseo” no es una experiencia que sentimos de algo, sino que esta es una experiencia que sentimos acerca de algo; en este acto de “colocar la imagen de una persona en nuestra mente y de ésta imagen formar una experiencia energética donde dicho vínculo entre la imagen y dicha experiencia, puede ser la de por ejemplo uno teniendo sexo con otra persona, pero lo curioso es que, en esa sola relación, uno de hecho ya está utilizando y empleando la imagen del otro y “deseando al otro”, como objeto para generar dicha experiencia energética y no sólo eso, sino que uno buscará basado en dicho deseo, tener e iniciar relaciones sexuales con dicha persona, donde su placer es subordinado ante este principio que depende de alcanzar, obtener y poseer dicha imagen que ha sido vinculada con el deseo para poder satisfacerse a sí mismo.

Y aquí la pregunta que tendríamos que plantearnos es la siguiente: ¿Si el vínculo con dicha imagen se encuentra definido a partir de los pensamientos y fantasías que se nos han dado como consecuencia de nuestra cultura, porque apresuramos la conclusión de que estos deseos que percibimos y defendemos con tanto ahínco son los propios? ¿Cómo sabemos si la persona que deseamos es producto de nuestro deseo y no del otro? La respuesta se encuentra en lo que entendemos que realmente valoramos en una relación, en una pareja, y eso sólo puede ser definido por el individuo, pero si aquello que es valorado es la imagen que es antepuesta a todo vínculo, ¿Qué nos queda al final? Sólo una imagen, de la cual pronto nos aburrimos cayendo pronto en la búsqueda de una nueva.

En la vida real, el verdadero amor requiere una persona real. Y una persona real tiene ideas, tiene pensamientos, tiene talentos, personalidad, es decir, cada persona es única y es la suma e integración de esas cualidades las que conforman la presencia del otro de quién nos enamoramos. Por supuesto los pornógrafos no son capaces de ofrecer esas cualidades a través de las imágenes que retratan, y como hemos ya mencionado anteriormente en términos del proceso psicosexual que toma lugar durante el acto de la masturbación, esa imagen que es almacenada en la mente en relación hacia el otro, suele generar interpretaciones erradas no sólo de los individuos per se, sino de la cualidad misma de la persona, en otras palabras, la presencia del individuo desaparece, y el humano es reducido a la suma de las partes de su cuerpo, partes destinadas a cumplir el único propósito de la estimulación y satisfacción personal.

En la pornografía, todo es editado, cualquier defecto puede ser rápidamente removido; no importa lo que puedan estar sufriendo, en la imagen pornográfica, los individuos pueden aparentar estar pasando un “buen rato”, pero la realidad dista mucho de ser lo que es representado durante la imagen pornográfica. Una estrella pornográfica, debe realizar toda una serie de preparaciones para la realización de una escena, parte de las cuales incluyen la preparación mental y física de una persona para realizar un acto que pocas, muy pocas personas, estarían dispuestas a soportar en un escenario común y cotidiano.

En la imagen pornográfica, nadie tiene necesidades propias, todos existen para complacer las necesidades y deseos del otro, nadie tiene opiniones propias o sentimientos que deban ser tomados en consideración por su pareja o sus parejas, además de que si alguno no logra complacer al individuo en cuestión, siempre hay alguien más que puede entrar inmediatamente para complacer la necesidad de aquella persona. ¿No se parece mucho a la definición del “amor sexual” dada por los defensores de la pornografía, cierto?

La situación es que, la pornografía no sólo se limita a la “inocente” definición de una fantasía como estipulan sus defensores, la realidad es que dificulta y complica el sano desarrollo de las relaciones interpersonales.

3.3 Consecuencias Sociales del uso de la Pornografía

En una sociedad donde millones de personas participan y consumen pornografía, el concepto difundido a una escala masiva sin precedentes (al menos desde que la pornografía comenzó a ser reproducida en formatos de video y distribuida por la Web) está cambiando lo que ocurre en las alcobas alrededor del mundo. Está provocando que los hombres encuentren dificultades para sentirse excitados por relaciones sexuales tradicionales… como hemos discutido anteriormente en términos del “erotismo” dentro de nuestra sociedad, las cosas que suelen atraernos más, son en realidad aquellas cosas que permiten una liberación de las pulsiones reprimidas de la sociedad, de ahí que el uso de uniformes en las escenas pornográficas sea un elemento tan recurrido para satisfacción de los fetiches sociales, porque esencialmente plantea el dominio mismo sobre la autoridad que percibimos nos domina y controla.

La antropología de la imagen, es la primera en defender y declarar que los seres humanos somos imágenes, en éste sentido, tenemos que preguntarnos qué es lo que ocurre o cuales son las implicaciones del acto que acontece dentro de la mente del individuo que toma la imagen de la persona (lo cual es evidentemente realizado sin el permiso de la misma) y utiliza ésta para generar una experiencia sexual; por supuesto y como suelen argumentar los defensores de la pornografía “las mujeres que participan y realizan dichos videos, lo hacen bajo su propia decisión y consentimiento”, sin embargo, el meollo de la cuestión per se, no reside en la “moral o la ética” de dichas mujeres que publican y difunden su imagen, puesto que podría argumentarse que se tiene por entendido el “acuerdo implícito que éstas han dado al vender su imagen para satisfacción del observador”, sino en el acto mismo que el observador realiza al tomar “a una persona sin su permiso para satisfacer sus experiencias sexuales”, lo cual eventualmente y por defecto de su repetición misma, se convierte en la aceptación del individuo a tomar y considerar la imagen de sus semejantes un espacio desprovisto de subjetividad, el cual cumple con el único propósito de satisfacer sus deseos.

Es en este espacio donde la transgresión misma de la imagen de la otredad, donde el individuo comienza una batalla consigo mismo contra sus deseos y contra el superyó, porque la cuestión no es lo que ocurre cuando un individuo fantasea o se masturba con la imagen de tal estrella porno, sino lo que ocurre cuando comienza a tomar la imagen de las personas en su entorno hacia las cuales comienza a crear exactamente el mismo acto de transgresión en y hacia su imagen.

El problema, como discutiremos en breve, no reside realmente en el relativo “valor moral de la acción” contra el cual sin duda el individuo se encuentra luchando y del cual deriva la característica experiencia culposa a posteriori el acto de la masturbación que suele experimentarse, sino en la perdida fundamental de las capacidades comunicativas del individuo para expresarse y compartirse de manera íntima con el otro, pues como hemos visto anteriormente “Si no se tiene nada propio ¿Qué problema hay en violentar la intimidad de los demás? ¿Qué inconveniente hay en irrespetar al otro en su totalidad?”

Lo cierto es que ante la gran mayoría de fantasías que podamos elucubrar en nuestra mente, tenemos presente el hecho de que ciertamente es poco probable que éstas lleguen a ocurrir y en efecto no ocurren, sin embargo, ante el prospecto de una imagen que tomamos de nuestro entorno inmediato, empezamos a crear y considerar la posibilidad de llevar a cabo dicha experiencia y en efecto lo hacemos tratando de seducir y llevar a la persona a crear y considerar la misma fantasía en su mente, dependiendo de qué tan eficiente sea el seductor para provocar al otro a crear dicha imagen o fantasía será el resultado; no obstante ¿Qué ocurre cuando el deseo de una persona sobrepasa la capacidad de ésta para manejar sus propias experiencias?

El 19 de abril del 2016, El periódico “El Universal” anunció que Utah, declaro al porno un peligro de salud pública. (El Universal, 2016) El gobernador de Utah, Gary Herbert, firmó una resolución en la que se declaraba que la pornografía constituye un peligro para la salud pública que ha conducido a un amplio espectro de impactos y daños sociales.

“Nos convertimos en el primer estado de Estados Unidos en declarar la pornografía un problema de salud, una crisis de salud”, dijo Herbet al firmar la proclama en un acto en Salt Lake City, ante líderes de organizaciones contra la pornografía y la explotación de la mujer. Estamos conscientes de que esto es una afirmación audaz y que algunos no estarán de acuerdo con nosotros. Pero reconocemos que estamos aquí para decir con nuestra audaz afirmación de que la pornografía es una crisis de salud.” Reitero Herbert.

La resolución, aprobada por el Senado y la Cámara de Representantes de Utah y firmada ahora por el gobernador, no tiene implicación legal y carece de poder para sancionar o prohibir específicamente la pornografía en el estado.

La legislación es utilizada sólo como una forma de expresar la posición del estado en esta materia.

Reconoce la necesidad de realizar cambios de políticas a nivel social y comunitario “para educar, prevenir e investigar a fin de atender la epidemia de pornografía que lesiona a la gente de esta entidad y de la nación”.

La resolución sostiene que la pornografía tiene numerosos efectos perjudiciales, incluyendo el uso y trato de la mujer “como objeto y materia prima para el uso del espectador”.

Señala además que la pornografía “equipara la violencia hacia las mujeres y los niños con el sexo y el dolor con el placer, lo que aumenta la demanda de tráfico sexual, la prostitución, las imágenes de abusos sexuales y la pornografía infantil”

El gobernador también firmó una iniciativa de ley que ordena a todos los trabajadores de las tecnologías de la información, a cargo de manejo de computadoras y redes, reportar a las autoridades cualquier uso de pornografía infantil que descubran en una computadora. En caso de no hacerlo enfrentarán cargos.

Claro, el porno todos los consumimos, es entretenimiento que fomenta un mundo irreal. Para empezar, vean los efectos en sus propios comentarios, la mayoría lo tomo a agresión, inclusivo ya salió la alusión de “si no hablas a favor del porno, eres gay”           (El Universal, 2016).

– En la novela Un mundo feliz, el sexo es libre. La reproducción funciona mediante incubación así que queda sin consecuencias las relaciones sexuales. El protagonista se pregunta por qué no puede entablar una relación sentimental-afectiva, lo cual ven como algo retrogrado.

– El mundo del porno entonces es una analogía del mismo en ese aspecto (porque hay muchos más, sobre todo en otros temas, como la política, los medios de comunicación, libertad). En este en específico, podemos ver la lesión a favor del placer y no de las relaciones humanas. No es cursilería, se trata de una reflexión de familia o valores normales de convivencia.

El porno no está a favor de la sensibilidad humana, si no de la practicidad. A la obtención del placer sin consecuencias y sin dolor. Una opinión que dividiría a muchas personas entre que es lo correcto.

Regan Star, una estrella de la industria pornográfica realizó una declaración ante el periódico “El Guardian” (Amis, 2001) sobre los verdaderos abusos que toman lugar dentro de la industria pornográfica, como el maltrato y desconsideración que en realidad enfrentan las mujeres que participan de dicha industria. “La mayoría de las mujeres comienzan a llorar, porque les duele demasiado (…) no podía respirar. Estaba siendo golpeada y estrangulada. Estaba realmente enojada y no se detuvieron. Siguieron filmando. Les pedí que apagaran la cámara y sólo continuaron.”

La industria pornográfica debe mantenerse a la “vanguardia” de los caprichos de la sociedad contemporánea y constantemente necesita presentar imágenes “glamorosas” de los retratos más populares consumidos hoy día por una sociedad que esencialmente parece encontrarse en un profundo estado de anomia social, una sociedad que permanece indiferente ante el sufrimiento ajeno; no estamos declarando que tal indiferencia sea generada por o resulte como consecuencia del consumo de la pornografía, no obstante, a medida que nuestra sociedad se ha sumergido cada vez más en lo que Lipovetsky (1986) denomina la era del vacío, la demanda de imágenes cada vez más violentas y degradantes pareciera estar convirtiéndose en la norma que rige a nuestra sociedad en la actualidad.

Algunos años atrás, un grupo de investigadores se detuvo a analizar los videos pornográficos más populares y de la extensa variedad existente, escogieron 50 de ellos al azar. De las 304 escenas que contenían las películas, 88% contenían violencia física y además de ello 49% contenían agresión verbal. La situación real con dicha estadística es que a pesar de lo que algunas personas puedan declarar con respecto a la “normalización de la violencia de nuestra época”, a diferencia de la violencia que podemos observar en películas de acción donde ante una agresión el protagonista se defiende y contraataca, el 95% de las víctimas de agresión en las películas pornográficas permanecían neutrales ante la agresión o respondían con “placer”.

Para los consumidores de pornografía, incluso aquellos que evadían los materiales violentos, es difícil no verse influenciado por dichos materiales, estudio tras estudio ha demostrado que incluso el observar pornografía “no violenta” suele incitar a sus usuarios a la agresión verbal, el uso de drogas y alcohol para empujar a las mujeres a tener sexo. Y aquellos que observan pornografía no violenta de forma constante, suelen de igual forma demostrar una tendencia a apoyar declaraciones que promueven la agresión sexual hacia mujeres y niñas.

Como declaramos al inicio de este estudio, consideramos que la pornografía no es condición necesaria, ni condición suficiente para empujar a sus usuarios en un acto de violación sexual, no obstante, debemos tener presente que la educación conduce a cambios en el comportamiento y los estudios si bien no pueden establecer un vínculo entre la pornografía y la violación sexual, si demuestran una clara escalación en las agresiones de los usuarios masculinos hacia las mujeres y más alarmante aún, a participar en la creencia de que “esa” es la sexualidad humana, de que “esa” es la forma en que las mujeres quieren ser tratadas durante el acto sexual.

Conclusiones.

La imagen pornográfica es un agente de poderosa influencia sobre una visión del mundo, una visión que socialmente ha sufrido toda clase de represiones, luchas, ideas, puntos de vista éticos y sociales de todo tipo. Y es por ello que minorizar su papel en la sociedad, podría considerarse un error en el que incluso los propios defensores de la pornografía podrían caer al denotarla de este elemento de aparente “insignificancia” al llamarla “sólo un conjunto de fantasías sexuales”.

Personalmente, y como resultado de los presentes estudios, considero que no es necesaria una total erradicación de la pornografía, así como tampoco es admisible un absoluto libertinaje dentro de la misma, al caso anterior y, sin pretensión de brindar ejemplos que resultarían absurdos por caer en obviedades como lo sería hablar de la pederastia o las películas Snuff, tan sólo mencionemos uno de los debates públicos aún vigentes que, pese a la amplia gama de estudios realizada por diversos médicos a partir de los cuales se exhorta al uso del condón durante las relaciones sexuales, con el motivo de prevenir un sinnúmero de enfermedades de transmisión sexual, es la propia industria pornográfica, una industria que, no por menos y como hemos expuesto a lo largo del presente estudio, se ha convertido en el medio de educación sexual por excelencia en la modernidad y la cual incita, por el contrario, a mantener relaciones sexuales sin condón, simplemente bajo la premisa de que “vende más”.

“Los actores no quieren condones. Los productores no quieren condones. Los espectadores no quieren condones. ¿Quién es el gobierno para imponérnoslo? Si esto sigue nos iremos con el negocio a otra parte”, señaló Steven Hirsch, fundador de Vivid Entertainment, una productora que lleva en el mercado casi 30 años. (BBC Mundo, 2017)

Un punto medio es necesario, un principio que nos permita ver una imagen más sensata de lo que es el sexo y de nuestra relación hacia éste como individuos y como sociedad. Las cifras y datos como los que leerán a continuación, deberían permitirnos una consideración más amplia de lo que la pornografía puede crear en la consciencia de los individuos y, sobre todo cuando estos individuos se convierten en parejas:

Se estima que el 35 por ciento de las mujeres de todo el mundo ha sufrido violencia física y/o sexual por parte de su compañero sentimental o violencia por parte de una persona distinta a su compañero sentimental en algún momento de su vida. Sin embargo, algunos estudios nacionales demuestran que hasta el 70 por ciento de las mujeres ha experimentado violencia física y/o sexual por parte de un compañero sentimental durante su vida.

Las mujeres que han sufrido maltrato físico o sexual por parte de sus compañeros tienen más del doble de posibilidades de tener un aborto, casi el doble de posibilidades de sufrir depresión y, en algunas regiones, 1,5 veces más posibilidades de contraer el VIH, en comparación con las mujeres que no han sufrido violencia por parte de su compañero sentimental.

Pese a que la disponibilidad de datos es limitada, y existe una gran diversidad en la manera en la que se cuantifica la violencia psicológica según países y culturas, las pruebas existentes reflejan índices de prevalencia altos. El 43 por ciento de mujeres de los 28 Estados Miembros de la Unión Europea ha sufrido algún tipo de violencia psicológica por parte de un compañero sentimental a lo largo de su vida.

Se estima que, en prácticamente la mitad de los casos de mujeres asesinadas en 2012, el autor de la agresión fue un familiar o un compañero sentimental, frente a menos del 6 por ciento de hombres asesinados ese mismo año.

En 2012, un estudio realizado en Nueva Delhi reflejó que el 92 por ciento de las mujeres comunicó haber sufrido algún tipo de violencia sexual en espacios públicos a lo largo de su vida, y el 88 por ciento de mujeres comunicó haber sufrido algún tipo de acoso sexual verbal (incluidos comentarios no deseados de carácter sexual, silbidos, miradas o gestos obscenos) a lo largo de su vida. (ONU Mujeres, 2017)

Curiosamente la mayoría de estos casos de violencia y agresión sexual ocurren dentro de la esfera familiar y, principalmente, en relación directa con la pareja sentimental ¿Qué nos sugieren estos datos más allá de la obviedad de los discursos del género en la modernidad? ¿Qué nos están diciendo estos datos acerca de lo que ocurre en las alcobas de nuestros consumidores de pornografía?

Si comprendemos como el habitual empleo de la pornografía con contenido misógino puede convertirse en un factor que moldea las actitudes de aquellos hombres que comenten crímenes de abuso sexual, se vuelve inevitable el vernos confrontados con las siguientes preguntas: ¿qué efecto tiene la pornografía en los hombres que no cometen dichos crímenes? ¿podrían las actitudes y comportamientos de aquellos hombres que no cometen dichos crímenes verse de igual modo influenciados por el consumo de la pornografía? ¿El habitual consumo de pornografía por parte de dichos hombres podría convertirse en un factor que moldeé sus actitudes de tal suerte que los impulse a llevar prácticas de abuso “consensuadas” con sus parejas sentimentales, y que, pese a su consenso, no por menos continúan siendo una muestra de desconsideración y una falta de respeto hacia la otredad? Lo que podemos afirmar es que en una sociedad en la cual se promueve la idea de que el sexo se encuentra inherentemente ligado al control, la conquista y la dominación ¿no sería acaso irracional no presuponer que ante una constante exposición y consumo de imágenes que resaltan y promueven ideas de dicha índole podría estarse consintiendo la práctica de dichos comportamientos y actitudes bajo bandera de que tales prácticas constituyen una parte inherente a la naturaleza humana del hombre como un ente represor, y de la mujer como un ente sumiso?

Una de las principales razones por las cuales las relaciones humanas constituyen uno de los ejes más desafiantes y difíciles de confrontar a lo largo de nuestra vida como seres sociales, es porque las relaciones sentimentales demandan un ejercicio constante de la observancia de nuestras actitudes, valores, acciones, palabras, pensamientos, calidad moral y ética frente a otros individuos para la resolución eficiente y eficaz de conflictos, negociación, mediación, cooperación, desarrollo interpersonal y grupal; mientras que la pornografía por el contrario, no demanda ningún tipo de observancia de nuestros valores y nuestros comportamientos frente a otros individuos, no demanda autocontrol ni autoconocimiento, ni siquiera demanda la consideración o respeto de nuestra pareja sentimental o sexual como ser humano, pues el otro se convierte en un objeto que moldeamos a voluntad e interés de nuestras fantasías y deseos, los cuales cabe aclarar han sido de igual manera moldeados mediante el uso y discurso de valores contrarios al bienestar personal y colectivo. Si consideramos las implicaciones que conlleva el desarrollo de estas relaciones tanto en la esfera familiar como en la sentimental, es fácil entender cómo éstas se trasladan por defecto a la esfera social inmediata.

Si se me permite expresar mi opinión más personalísima, basada primordialmente en la observancia de mi propia relación hacia la pornografía y de los periodos en los que ésta tuvo mayor presencia en mi vida, lo cual fue entre la edad de los 15 a los 20 años de edad, es que ante las relaciones que pretendía formar y practicar con otros seres humanos, el mayor punto de conflicto que encontraba tanto dentro como fuera de mí, era aquella constante certeza consciente e inconsciente, de que en realidad no tenía ejercicio pleno de aquel control que tanto buscaba dentro de la relación, el cual había concedido por diversas razones a la mujer, como cabe mencionar en este sentido aquel predominante desarrollo hormonal que, a la luz de su corta madurez, el estrés que ejerce la presión social inmediata de nuestros compañeros humanos en la búsqueda por reconocimiento, aceptación y respeto, aunado a la carga y tensión biológica que constituye la presencia de la interacción hormonal tanto interna como externa, la resolución inmediata persigue la conformación de relaciones, igualmente inmaduras, que poco tienen que ver con un ejercicio pleno de nuestra consciencia a efectos de un eficiente desarrollo interpersonal, sino con el simple hecho de la resolución y descarga inmediata de aquella tensión y estrés generado por los factores mencionados anteriormente. En pocas palabras, dentro de aquellas etapas de mayor desarrollo hormonal, era mucho más sencillo recurrir a la pornografía, puesto que, en la volatilidad de las emociones, lidiar con la totalidad de los desafíos y el trabajo que implica la interacción sana y comunicación eficiente de manera tanto interna como externa para la conformación de una relación sentimental plena y consciente, es mucho más fácil plantear dentro de nuestra propia consciencia un escenario donde no es necesario la consideración de todos esos rubros implícitos en la conformación de una relación física y real con la otredad, donde no es necesaria la contemplación o ejercicio de ningún valor y donde no es siquiera necesario la consideración o contemplación del ser humano con el que imaginamos y fantaseamos dicha relación sexual.

La tecnología ha incrementado la habilidad del observador para controlar la experiencia sexual como hemos abordado anteriormente dentro de la historia y la evolución de la imagen pornográfica. Desde el control para adelantar, alentar y rebobinar una determinada escena o brincar aquellas escenas que no constituyen mayor interés para el espectador, o desde la incursión de los DVD´s que permitían la selección de escenas directamente desde el menú para llevar al espectador directamente al momento de la penetración anal o la eyaculación. De igual modo, con la emergencia de nuevos filmes, géneros y categorías dentro de la imagen pornográfica, se ha llevado al espectador mediante efectos y movimientos de cámara a contemplar espacios físicamente inalcanzables e inapreciables dentro y durante el acto sexual, y de igual modo se ha llevado a los actores de los filmes pornográficos a realizar actos sexuales que, contrario al ejercicio pleno de su libertad sexual, demandan no sólo poner en riesgo su integridad física, sino de igual manera emocional, como ya hemos expuesto anteriormente sobre las demandas de los actores hacia la industria pornográfica sobre la autorización para el uso de condones durante el acto sexual y las innumerables críticas alrededor de cómo la sumisión y la desigualdad de la mujer son en sí mismas sexualizadas, haciendo del control experiencia y condición indispensable para el deseo sexual.

En este sentido ¿cómo podría negarse la premisa aquí planteada, de que en realidad la pornografía persigue como fin último aquel ejercicio pleno del control sobre otros cuerpos y más específicamente sobre los comportamientos que deseamos ver y obtener de otros seres humanos?

Los defensores de la pornografía pueden continuar escudándose bajo la premisa de la subjetividad del vínculo entre los datos y la influencia de la imagen pornográfica, pues como mencionamos al inicio de la presente, la pornografía no es condición necesaria, ni condición suficiente para el abuso sexual, así como de la dificultad para la constatación de las premisas aquí planteadas; sin embargo, sin quitar el dedo del renglón, la pornografía por sí misma no es el factor determinante que impulsa a los hombres a cometer actos de abuso sexual, sin embargo, la pornografía pertenece a un mundo en el cual el abuso sexual existe y es visual y gráficamente representado a través de actos que reflejan las bases de una cultura en la cual, la dominación y el control de la otredad son los principales ejes dentro del acto sexual, primordialmente de los hombres hacia las mujeres, y tal como mencioné al inicio de la presente, en mi formación como comunicador visual, simplemente no pueden, ni podrán convencerme de que la imagen per se, independientemente del rubro al que pertenezca, no comunica.

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Conferencias:

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Gabor Mate (2012) The power of addiction and the addction to power, Ponencia presentada en TedxRio+20, Argentina, Publicada el 9 de Octubre del 2012

Beatriz Preciado (2014) Beatriz Preciado en conversación con Marianne Ponsford, Ponencia presentada en Hay Festival 2014, Cartagena-Colombia, Publicada el 2 de Febrero del 2014

Páginas Web Consultadas:

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Magnus, D. B. E. (2014). Porn Is Full Of Lies. 14 de marzo 2016, de Fight the new drug Sitio web: http://www.fightthenewdrug.org/porn-is-a-lie/

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Análisis comparativo desde el enfoque Freudiano y Jungiano aplicado a la obra de Dalí “Las tentaciones de San Antonio”.

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Autor: Gabriel Aceves Higareda

El Punzante Deseo – Visión según Freud.

<<“Unas bestias con las patas de araña, transportan los presentes de la lujuria y los signos de la tentación. El hombre está desnudo, aferrado al suelo desértico, solo en el combate con las visiones oníricas…>> – Jean – Edouard Morère

Demasiado grandes para poder enfrentarlas, demasiado divinas para poder alejarlas, demasiado hermosas para dejar de adorarlas…, no poseo defensa otra ante éstas pulsiones que el símbolo de la rectitud, el símbolo de mi padre… Me encuentro sometido al principio del placer y la realidad (el yo sometido al super-yo e investido por las fueras del ello)

“Me amo, quiero amar, ser amado, gozar, amo a los demás, detesto a los demás, amo al mundo… El mundo me aplasta y me angustia… Me trae la muerte. No quiero morir. Quiero ser yo, convertirme en yo, permanecer. Y después segregar mi propio amor por mí, por los demás y también mi odio por los otros, así como mi rechazo, mi desafío, mi pena por el silencio y la insolencia del mundo”. Todo ésto es llamado instinto sexual, de conservación, instinto social, de poder, de muerte… según Freud, Eros y Tánatos (valga la redundancia) instinto de vida e instinto de muerte.

Creamos nuestras obras para los sistemas sensibles de los demás, a riesgo de contaminar la obra por la necesidad de una inserción social y aniquilando así toda inspiración que le pudo haber hecho nacer. No obstante, no podemos ignorar el hecho de que la adscripción del trabajo de Dalí al Surrealismo, no habría sido posible sin las determinantes observaciones de Freud… Una gran ironía tal vez…

“En 1922, pocos meses antes de que Dalí se instalara en la Residencia de Estudiantes, con objeto de cursar sus estudios en la Escuela de San Fernando, la editorial Biblioteca Nueva había empezado a editar las Obras Completas del médico vienés, adelantándose así a empresas similares en Francia o Inglaterra. En el país vecino, por ejemplo, no se tradujo La interpretación de los sueños hasta 1926. La repercusión de estas obras fue inmediata en los círculos intelectuales y artísticos españoles, dada la cobertura propiciada al acontecimiento por la prestigiosa Revista de Occidente, en cuyo número inicial, publicado en julio de 1923, ya se hacía referencia a la aparición de los tres primeros volúmenes: Psicopatología de la vida cotidiana, Una teoría sexual y otros ensayos e Introducción al psicoanálisis.”[1]

El propio Dalí reconoce que a su llegada a Madrid el comienza a leer “La interpretación de los sueños de Freud”, convirtiéndose en uno de los descubrimientos capitales de su vida. Otra de las ironías en la relación que Dalí establece hacia los textos de Freud, es que a medida que Dalí comienza a leer el trabajo de Freud, comienza a familiarizarse con las nociones del trabajo de Freud tales como el contenido “latente y manifiesto de los sueños, el papel de la represión en la elaboración simbólica del material perturbador, los mecanismos de “desplazamiento” y “condensación”, y, sobre todo, la convicción de Freud de que los sueños responden casi siempre a deseos insatisfechos.”

En la obra “Las tentaciones de San Antonio”, la cruz es un símbolo diminuto, frágil e incluso infinitamente más pobre en comparación del elefante y el caballo, sobre todo si pensamos en la autoridad religiosa que los mismos incluso presentan simbólicamente en culturas y civilizaciones mucho más antiguas que los discursos Católico y Cristiano. Desde esa perspectiva, existe un discurso que subyace en el cuadro de Dalí mucho más profundo en términos de la antigüedad y el valor mismo de los símbolos que incluso persisten al día de hoy…

Para algunos psicoanalistas, el elefante es símbolo de una gran enfermedad, a menos de que uno se encuentre montado sobre él lo cual se interpreta en un sentido de fama y gloria. El caballo por otra parte es considerado un símbolo de ganancia (si es blanco), si es negro puede representar nupcias.

En el cuadro de Dalí, el ver a los elefantes con patas que los elevan tan alto como un edificio y llevando en sus espaldas los símbolos de la tentación, la lujuria, la fama, la gloria, etc., nos dice mucho de lo que dichos símbolos representan sin duda frente a la visión “Victoriana, Católica y Cristiana”. (Más adelante abordaré el comparativo de estos símbolos con respecto del trabajo de Jung, donde de hecho el elefante es la representación del Ser/Self – Uno mismo).

La clave de la cuestión para los Freudianos, reside en la palabra “sublimación”, la cual esencialmente se define como la transformación de los impulsos instintivos en actos más “aceptados” desde el punto de vista moral o social. Esto es importante porque recordemos que Freud era Victoriano y todo lo que ello implica, desde el punto de vista social en términos de que, si observamos a las características mismas de la época desde la imposición de las conductas basadas en la “sobriedad y discreción de las costumbres”, el ideal doméstico donde la familia conyugal confisca la sexualidad y limita por completo a la función reproductora.

“La represión sexual apoyada desde el poder de la iglesia se ha internado profundamente en las masas explotadas, las cuales producen ansiedad social y experimentan culpa. Esto crea timidez hacia la autoridad y ata a los hijos a sus padres. Esto crea en ellos un servilismo y una sumisión hacia la autoridad estatal y a la explotación capitalista. Esto paraliza las capacidades críticas de las masas oprimidas, porque consume gran parte de su energía biológica. Y, finalmente paraliza el desarrollo integral de las fuerzas creativas haciendo imposible el objetivo de todas las aspiraciones de la libertad humana. De esta manera el prevaleciente sistema económico (en el cual pocos individuos pueden fácilmente gobernar sobre las masas) se internaliza en la psique de los mismos oprimidos.” –Wilhelm Reich–

La esencia misma del ello, por supuesto no puede ser limitada únicamente al impulso sexual; aunque creo que cada uno de nosotros realmente tiene la capacidad de cometer el más horrendo pecado o de mostrar la más hermosa compasión por cada uno de nuestros compañeros humanos… la verdad es que si de igual forma uno indaga un poco sobre “la naturaleza humana” y los diversos estudios (en su mayoría tendenciosos, tal vez por consecuencia de la corriente cultural dominante de la época misma en la cual fueron realizadas dichas investigaciones) probablemente nos encontraremos con «machos diabólicos», «genes malvados», «sociedades enfermas», «guerra antes de la civilización», «batallas continuas», «el lado oscuro del hombre» y «el asesino de la puerta de al lado», pero en una mirada más sincera, más “humilde”, debemos preguntarnos de igual forma: ¿presentan estos sangrientos volúmenes una descripción realista de una verdad científica o son más bien una proyección de suposiciones y temores contemporáneos sobre el pasado remoto?

<<Buena parte de la información que recibimos sobre la sexualidad humana —sobre todo la que proviene de ciertos psicólogos evolucionistas— es errónea y está basada en postulados infundados y caducos que se remontan a Darwin, o incluso más allá. Hay demasiados científicos empeñados en completar el rompecabezas equivocado que, en lugar de dejar que las piezas de información caigan naturalmente donde les corresponde, se empecinan en hacer encajar sus descubrimientos con ideas preconcebidas y aceptadas por la cultura sobre cómo se cree que debería ser la sexualidad.>>[2]

No dejemos de lado la influencia de la teoría Darwiniana en el Psicoanálisis y específicamente en Freud a través del trabajo de Darwin – La expresión de las emociones – sobre el cuál Freud comienza su trabajo sobre la expresión de las emociones, tanto en el hombre como en los animales, desde la teoría darwiniana.

“Tan poco, se nos dice aún. Quizá por Freud. Pero con qué circunspección, qué prudencia médica, qué garantía científica de inocuidad, y cuántas precauciones para mantenerlo todo, sin temor de “desbordamiento”, en el espacio más seguro y discreto, entre diván y discurso…Se nos explica que si a partir de la edad clásica la represión ha sido, por cierto, el modo fundamental de relación entre poder, saber y sexualidad, no es posible liberarse sino a un precio considerable: haría falta nada menos que una trasgresión de las leyes, una anulación de las prohibiciones, una irrupción de la palabra, una restitución del placer a lo real y toda una nueva economía en los mecanismos del poder; pues el menor fragmento de verdad está sujeto a condición política. Efectos tales no pueden pues ser esperados de una simple práctica médica ni de un discurso teórico, aunque fuese riguroso. Así, se denuncia el conformismo de Freud, las funciones de normalización del psicoanálisis, tanta timidez bajo los arrebatos de Reich, y todos los efectos de integración asegurados por la “ciencia” del sexo o las prácticas, apenas sospechosas, de la sexología.”[3]

Freud, es en realidad el reflejo del condicionamiento de nuestra sexualidad a través de la costumbre y el tabú, la época victoriana fue «una época en que la mujer era sagrada, pero uno podía comprarse una niña de trece años por unas pocas libras, o unos chelines, si la quería sólo para una hora o dos. […] En que el cuerpo femenino estuvo más oculto que nunca, pero se juzgaba a un escultor por su habilidad para tallar mujeres desnudas. […] En que se sostenía unánimemente que las mujeres no tenían orgasmos y, sin embargo, a toda prostituta se le enseñaba a fingirlos». En algunos aspectos, las costumbres sexuales victorianas reproducían la mecánica del motor de vapor, tan emblemático de la época. Al bloquear el flujo de energía erótica, se crea una presión creciente que se aprovecha mediante estallidos breves y controlados de productividad. A pesar de que se equivocó en muchas cosas, parece que Sigmund Freud dio en el clavo al observar que la «civilización» se ha edificado en gran medida sobre energía erótica bloqueada, concentrada, acumulada y desviada.[4]

La mentalidad de la época victoriana juega un doble discurso sobre la moral y la ética que fácilmente podría llevar al vértigo a cualquiera. Mientras a los niños se les enseñaba a respetar a las mujeres con el más solemne respeto, incluso de veneración, donde la madre, la hermana, la futura prometida eran literalmente elevadas a una dimensión de “criaturas angelicales antes que humanas”, esto a fin de disociar el amor del sexo y trasladar el amor en adoración, y adoración en pureza; cuando el hombre “no tenía ganas” de venerar esa “pureza”, antes de poner en riesgo la estabilidad familiar y social se debía expulsar su lujuria con prostitutas…

<<Hay 80.000 prostitutas sólo en Londres; y ¿qué son sino sacrificios en el altar de la monogamia?>> Arthur Schopenhauer

En términos biológicos, se afirma que un organismo frente al fenómeno de la muerte se inclina a la disposición de un criterio a fin de decidir la identidad  de un sistema, pensemos en los mecanismos de supervivencia necesarios, como el temor a la muer en sí mismo, que en éste sentido en particular y específicamente refiriéndonos al universo simbólico y cosmogónico del ser humano se convierten en el sistema de defensa de las personalidades, esto es la estructura de los ordenamientos simbólicos que me permiten alinearme con los lineamientos sociales (pensemos la época Victoriana y la “sublimación” según la postura psicoanalista) que devienen el temor mismo que en esencia “me previene de hacer movimientos que irían en contra de mi libertad individualizada”, dicho de otra forma, estructuro una tela de juicio hacia mis acciones, mis palabras, mis pensamientos, proyecto un ideal definido en y a través de los valores culturales y sociales que me permitan ajustar y condicionar mis acciones a la visión cosmogónica de mí realidad social y castigo aquellos no alineados con el ordenamiento simbólico de mí realidad social por medio de la culpa y la vergüenza.

Sólo una nota poética: “Creo que algunas veces nos encontramos más vivos al enfrentar el prospecto de nuestra propia mortalidad, tal vez eso quiere decir que si nos convencemos de que vivimos para siempre nunca nos sentimos realmente vivos” – Anónimo –

Comunicación entre Consciencias – La visión desde Jung

<< Si Freud fue un gran novelista, Jung fue un extraordinario poeta.>>

Para abordar la obra de Dalí desde el trabajo de Jung, es necesario contemplar otros aspectos de la relación e interacción del símbolo mismo con el entorno y con nosotros mismos, en éste sentido y abordando de nuevo el símbolo del Elefante, si éste tiene una conducta defensiva con respecto de la situación, puede representar la naturaleza introvertida de la persona que lo sueña, de igual forma es asociado con memorias profundas (relacionado con la idea de que los elefantes jamás olvidan), también con problemas que no queremos enfrentar (Elefantes en la habitación), si bloquea nuestro camino, puede relacionarse con un problema que percibimos como imposible de resolver. Por supuesto, el significado varía en cada persona y ésto dependiendo a su vez si el símbolo está siendo analizado desde el inconsciente personal o el inconsciente colectivo.

Ahora, ¿Cuál es la principal característica que distingue la forma de interpretar los sueños desde el trabajo de Jung al psicoanálisis de Freud (además de la evidente inclinación de parte de la psicología Freudiana a analizar únicamente desde el ámbito de las pulsiones, donde muy probablemente el Elefante terminará siendo el padre y su larga trompa su falo…)?

Nuestra concepción del Universo deriva de nuestras palabras; El Universo = El verso Unido; donde éstas encuentran un orden establecido y diferentes acepciones y relaciones que marcan la identidad de nuestro lenguaje y por consecuente la identidad de nuestra persona, así como la cosmogonía que gira entorno a nuestra cultura, sociedad, religión, etc.. Nuestra comunicación, es la base a partir de la cual nos relacionamos y establecemos diversos y variables puntos de enfoque dentro de “la percepción de la realidad como una definición de quienes somos” con respecto de lo que existe aquí, en este mundo y principalmente en nosotros mismos.

“Te darás cuenta de que si hablas en un lenguaje en particular, pensaras en un lenguaje en particular y si eres capaz de hablar en diferentes lenguajes, notaras que tus pensamientos tendrán una base lingüística diferentes, lo cual entonces debería ser señal de que hay algo extraño tomando lugar, porque no naciste sabiendo un lenguaje, se te enseñó un lenguaje, por lo que no naciste siendo capaz de pensar, se te enseño a pensar, por lo tanto tus pensamientos no son tuyos, provienen de alguien más…” – Bernard Poolman –”

Cada definición/significado para dar razón o explicación a un evento determinado, conforma un signo, un símbolo, una imagen en nuestra mente con la que relacionamos ese sonido, el contexto se establece por consecuencia en un sentido específico dentro de las dimensiones de las palabras, un filtro a partir del cual vemos el mundo, y en esto citando a Deleuze y Guattari <<La escritura puede generar una línea de fuga dentro de un bulbo del rizoma. El escribir me deviene ontológicamente en “otro”, por un momento en tanto que escribo como “otro” devengo en ese mismo, dejo la identidad que me caracteriza y tomo la del personaje sobre el que escribo.>>

¿Puede mi yo seguir siendo algo mío? <<Mi yo es algo mío, es lo más mío, pero no por obra toda mía>>[5], mismo cuando pensamos en las implicaciones de nuestra sumisa aceptación ante una determinada visión de la realidad, una visión estructurada dentro y a través de un lenguaje, un lenguaje que es el resultado mismo de una construcción cosmogónica de observaciones a veces pretendiendo encontrar su paralelo valiéndome de los sentidos del otro, (que entiendo como un reflejo de los míos, es decir, que reconozco en el reflejo de la presencia o el cuerpo del otro el potencial de referencia en y a través de los mismos sentidos existentes en y como mi cuerpo y mediante los cuales nos relacionamos con la realidad misma) para alinear su visión del mundo con la mía o hacer la mía, más mía que la suya…, por alguna razón, en algún momento las personas se dieron cuenta de que podían cambiar las “observaciones/opiniones” de las personas para alinearlas con la suya.

Las opiniones se encuentran conformadas por la acumulación de comparaciones y en este sentido, la “reputación de un individuo” en realidad se basa y define en la “repetición de un determinado patrón”, según opiniones, el individuo alineado con las “mejores opiniones” es aparentemente “un mejor individuo”, de ahí el concepto mismo de lo “popular” – Populi> perteneciente al pueblo; la comunicación es en éste sentido una paradoja, jamás tiene un solo sentido o una interpretación definitiva y peor aún, es el hecho de que tal visión se construye en el sentido de una construcción que estructura un discurso “acerca de la realidad”.

<<no hay original, el modelo de la copia es ya una copia, la copia es una copia de la copia; no hay más máscara hipócrita porque el rostro que encubre la máscara es ya una máscara, toda máscara es sólo la máscara de otra; no hay un hecho, sólo interpretaciones, cada interpretación es la interpretación de una interpretación anterior; no hay sentido propio de la palabra, sólo sentidos figurados, los conceptos son sólo metáforas disfrazadas; no hay versión auténtica del texto, sólo traducciones; no hay verdad, sólo pastiches y parodias. Y así hasta el infinito…>> – Pierre Klossowski –

Y el discurso de la tolerancia, en éste sentido pretende “proteger” el discurso de nuestras opiniones, en donde se hace de éstas un derecho, (siguiendo una de sus máximas, “mi derecho termina donde comienza el tuyo”) y que colocado en contraposición con el punto del libre albedrió coadyuva a la percepción de que “respetar el libre albedrio del otro, es lo que nos permite a todos la libertad”, es decir, “tener libre albedrio es (o se ha vuelto) acerca de tener libre albedrio, derecho a tener derecho… (o como diría un amigo, libertad de generar dependencias…)

La elección de tener libre albedrio es de hecho solo poder tener libre albedrio. –Christopher Hitchens–

Por supuesto ante este principio, la “colisión” de las opiniones, las ideas, las creencias, es decir, todos pueden tener su opinión (porque están en su derecho de tenerla) pero si uno observa a este principio, uno puede “ceder” el libre albedrío (esto es el punto de su opinión, perspectiva y percepción de su propia individualidad) a una opinión la cual va a regir y determinar su actuar, de modo que cuando una persona logra “convencer” a otra persona por medio de opiniones, de principios, de conocimientos de cualquier índole, el primero puede y cederá su “libre albedrío” al segundo, donde el segundo ya ha cedido su libre albedrío a la opinión que lo había convencido. Y así es como esencialmente te cambias de religión… o partido político…

Si uno observa a la costumbre de “enterrar a los muertos”, la tierra en la cual los individuos eran enterrados era considerada ahora “sagrada” (acto que de igual forma es considerado el inicio de la propiedad privada), la tierra ahora quedaba vinculada a los hijos o herederos de dicho difunto, lo cual es interesante porque en realidad el vínculo que mantenía y justificaba dicho nexo, giraba en torno de los rituales en torno al fuego dentro del hogar, donde el fuego simboliza no sólo a ese difunto sino a todos los que le antecedieron (el cuál se repite y mantiene hasta nuestros días en diversas civilizaciones que por su distancia geográfica y cronológica parecían no tener ningún vínculo entre las mismas).

A pesar de la muerte del familiar, se pensaba que éste no estaba muerto, y la forma de “alimentarlo” era depositando esa comida en el fuego, pues la memoria del familiar se encontraba vinculada al hogar y al fuego dentro del mismo.

Esta idea persiste hasta nuestros días, no sólo en la tradición de “celebrar a los muertos” sino en la idea de que la esencia de esta “memoria de la persona” persiste y que dichos seres “cuidan y protegen a la familia” de la misma forma en que se creía en la antigüedad. Si uno observa, digamos una madre que está preocupada por su hijo y enciende una vela a algún “santo” esperando que la luz de la vela ilumine el camino del hijo y demás cuestiones, la vela por sí misma no va a hacer nada por el hijo, en realidad esa vela que ha sido encendida es solo para “satisfacer la preocupación de la madre” proveyéndole de un incentivo que le permita “sentirse tranquila” simplemente porque ésta persona quiere creer que realmente hay un espíritu que está cuidando a su hijo, es decir, ha hecho una ofrenda y espera algo a cambio, esto que espera a cambio por supuesto solo puede ser mental como la idea misma en su mente de que hay un espíritu que la protege.

Como seres humanos pasamos toda nuestra vida tratando de alinear nuestra mente con los actos que en esencia giran en torno a la construcción del bien y del mal, lo cual nos define como “buenas personas o malas personas”, y eso es lo que hemos llegado a denominar como “la construcción del alma”.

Si uno había sido bueno, la gente recordaría esas acciones, ofrecería “una ofrenda” es decir existiríamos en la memoria de dicha persona dentro de y cómo una experiencia positiva, podemos llamar a dicha experiencia positiva el cielo,  y si uno no se comportaba de acuerdo a las “normas e ideales de este constructo”, el alma sufriría tormento, porque así sería recordada por las personas que le desearían una “experiencia negativa”, lo cual derivo posteriormente en la construcción del infierno. Ser olvidado en la antigüedad o perder el vínculo con la familia, como el apellido y demás cuestiones, era por mucho un castigo peor que la muerte, era un castigo para el alma.

Ser recordado era (y sigue siendo en la actualidad) uno de los más profundos anhelos del ser humano, porque esto significa en realidad tratar de integrarse a la consciencia colectiva/el inconsciente colectivo como memoria, donde existir en la memoria de todas las consciencias, significa de hecho integrarse a Dios. <<Vox Populi, Vox Dei – La voz del pueblo es la voz de Dios>>

Ante más es recordado y conocido un hombre más fuerte es su impronta dentro de la historia de la memoria humana de ahí el deseo de tantos personajes en la historia que tratan de hacer actos heroicos y valerosos para lograr que su nombre fuera recordado por siempre es decir, buscaban “la inmortalidad”, porque la memoria no puede morir, en tanto uno sea recordado, ese miedo de no ser reconocido, de no ser “visto” por alguien más y que no nos acompañen, es mucho más antiguo de lo que aparenta a primera instancia.

No dejemos de lado por supuesto como el instinto de supervivencia se encontraba ligado a esta necesidad de permanecer en grupos para protegernos de los depredadores por ejemplo, aunque, si observamos a la “traducción simbólica” que dicha costumbre pudo tener una vez que no pudimos continuar haciendo sentido de ésta, tal vez porque el propósito mismo se perdió o se sobresaturo el código per se, el sistema de protección en el ser humano como la permanencia y pertenencia a grupos persistió en la memoria; es curioso si observamos a los postulados Lacanianos sobre el principio mediante el cual establecemos esta relación con nosotros mismos en y como una imagen, porque al definirnos como una imagen, podemos permanecer en la consciencia de las personas, en la memoria de las personas porque a pesar de que la memoria no se limita exclusivamente a la imagen, el sentido ritual y todo lo que giraba en torno a ello, ofrecía las improntas necesarias para establecer un nexo lo suficientemente fuerte, como para mantener toda esta representación simbólica asociada con definiciones, ideas, sentimientos, emociones, sonidos, olores, fluidos, sabores etc., etc.

Todas las religiones son una cuestión de opinión que puede variar o manipularse con el paso del tiempo, porque la relación de valores ya no puede ecualizarse con los verdaderos intereses detrás de esos valores, es decir, algunas de las costumbres y rituales que existían por concepto de las limitaciones o condicionantes del entorno fueron cambiando, de modo que el significado mismo de los mismos han sido modificados tantas veces y redefinidos en nuevas tendencias para satisfacer los intereses de un grupo cada vez más reducido y especifico de personas que estos ya no pueden sostener una construcción o definición de vida que pueda involucrar a todos los humanos, en éste sentido ¿Pueden los sueños seguir siendo los mismos sueños? Cada vez pareciera más común escuchar a los niños hablar de sus sueños como una simple reproducción de los videojuegos preferidos, donde el sentido y significado de los sueños se limita a entender las dinámicas y estructura del videojuego mismo con el cual el niño se identifica, mientras asume el arquetipo del héroe producido por una sociedad de consumo que esencialmente sólo le entrena a seguir consumiendo…

Tal vez los sueños tienen una relación más intrínseca con nuestro entorno físico que con el mundo onírico después de todo… pues la influencia de nuestro entorno parece afectar de forma importante el contenido y riqueza simbólica de nuestros sueños…

Nuestras opiniones aparentan y se disfrazan con el seductor velo del cambio, de la innovación y la evolución, ahora combatimos a viejos enemigos con nuevos ideales, bajo concepto de los mismos fines e intereses. Se dice que la evolución de la civilización puede establecerse a través de la evolución del lenguaje ¿Nuestras palabras siguen significando lo mismo que lo que significaban e implicaban en la Antigüedad? No vemos hoy los mismos discursos en la propaganda, la religión, política, “sexualidad”, etc., y declaramos sin ápice de duda que ya no nos encontramos en la Antigüedad, la vieja Roma y el antiguo Egipto están muertos, o tal vez, es que “no nos vemos existiendo ya en la Antigüedad debido a la idea y noción de que el tiempo ha transcurrido, que la imagen ha cambiado, que el lenguaje y su cosmogonía han sido trascendidas a la luz de nuestro magno ingenio, de alguna forma ya todo ha quedado en el pasado y éste ya no posee influencia sobre nosotros… evidencia de esta creencia existe en nuestro perpetuo escepticismo a pensar en las “civilizaciones antiguas” como “primitivas y atrasadas” por carecer de la tecnología de la cual nos beneficiamos y pavoneamos hoy día.

Pienso que al no comprender nuestra relación con la estructura misma del sistema que hemos asumido dentro de las morales, conductas y éticas que se esperan de nosotros, nuestra relación con  la realidad, se torna caótica, debido que  al encontrarse viciada nuestra interacción con nosotros mismos y el mundo que nos rodea a través de percepciones y juicios acerca de esta definida dentro de una visión que parte de los intereses personales, tiene por resultado el continuo y constante conflicto interno en nosotros mismos que proyectamos hacia el mundo, ya que se espera que lleguemos a convertirnos en algo que será lo que nos permitirá sobrevivir dentro del sistema, y al ver nuestro continuo fracaso en la pretensión de intentar satisfacer esos ideales basados en un campo de acción extremadamente limitado, nuestro interés se enfoca en soluciones que puedan satisfacernos temporalmente para escapar al constante conflicto de nuestras mentes.

Cuando tratamos de “medir” cuál es la opinión que se alinea mejor con el interés que nos permite tener acceso o llegar de forma más constante al resultado que deseamos para esencialmente obtener aquello que queremos, el problema con esto es que evidentemente si observas a la sociedad de consumo que actualmente tenemos, nuestra adicción reside no en la dependencia hacia aquello que se adquiere tanto como en la costumbre y necesidad de seguir adquiriendo (y esto sin mencionar el seductor estímulo que implica “la facilidad de acceso”), eso es lo que hace a la pornografía tan adictiva por ejemplo, la facilidad de acceso a la imagen a la que se ha vinculado el principio de aquel estímulo a razón de mi propia satisfacción, sin tener que lidiar con todas las dinámicas y procesos que implica una relación, así como las responsabilidades que giran en torno a la misma, pues no puedes pensar sólo en “yo, lo mío”, sino que se debe pensar “nosotros, nuestro”.

“El sentido común es la habilidad de considerar dentro del contexto de tu limitación, el funcionamiento del sistema en términos de identificar – qué funciona para todos y que no funciona para todos – eso en sí mismo es un acto de perfección dentro del contexto del diseño del sistema, y ese es el punto que uno debe realizar, levantarse como uno e igual al sistema ya que el sistema en su propio diseño es perfecto y sigue las reglas del diseño, en el momento que permitimos que esas reglase se vuelvan veleidosas, te vuelves menos que el sistema y te vuelves imperfecto dentro del contexto de tu entorno, tu entorno determina entonces en cierta forma quién eres, cómo eres, qué eres o si eres “perfecto dentro de éste o no” y por lo tanto vas a través de personificaciones del yo, lo cual es una proyección de nuestra idea en ésta realidad basada/determinada por el feed back que estas obteniendo, lo cual se encuentra ocurriendo a nivel de tu “ser simbólico”, porque te encuentras existiendo en esta realidad en tiempo real, en tiempo cuántico como el ser simbólico, eso es el ser en resonancia de la estructura y te encuentras existiendo en lo que podrías definir como tu ser consciente, ese ser consciente es en esencia la proyección de las excusas al “por qué eres de la forma en que eres” y por qué no puedes hacer nada al respecto, eso se mueve a un fase sumamente lenta y emplea una forma muy particular de existencia, donde la resonancia enviará un pensamiento en tu mente consciente y tu aceptarás o rechazarás el pensamiento y de acuerdo a esto, te definirás a ti mismo, sin darte cuenta si realmente te das el momento de “desacelerar”, que ni siquiera tuviste en realidad el pensamiento, sino que el resultado del pensamiento es el diseño simbólico estructural que ha sido impulsado dentro del cual tu existes en ésta realidad, el cuál has aprendido y sido enseñado por aquellos que han venido antes que tú como metodología para sobrevivir dentro de esta realidad.

Y que ese impulso de supervivencia es el impulso primario de dirección dentro de tu existencia, y eso se encuentra basado/conformado en por ejemplo una relación y el prospecto de traer nuevos miembros de la raza humana dentro de los cuales puedes “clonarte a ti mismo”, lo cual es lo que un padre hace con su hijo, el niño es simplemente un clon del padre y el padre simplemente impondrá sobre el niño, más de lo que ellos mismos hicieron… y por lo tanto el padre esperará del hijo un sentido de perfección y por lo tanto utilizarán todos los errores que cometieron en sus propias vidas para enseñarle al hijo cuales errores deberían prevenir, lo cual es simplemente un acto de perfección/auto-perfeccionamiento, el problema es que, debido a que no se comprende exactamente cómo es que funciona, ocurre lo contrario, creamos una polaridad, porque el padre está esperando perfección del hijo sin explicar cómo funciona la perfección, por ello hemos tratado de diseñar “programas”, porque a través de un programa puedes estructurar la especificidad del resultado…”[6]


Ahora, la pregunta es ¿Si existe tal cosa como la individualidad entonces por qué dependemos tanto de las ideas que determinan nuestro actuar, marcando las tendencias que hemos de seguir y los patrones mentales que nos dicen como ser, como pensar, como ver y actuar con y frente a otros, así como la forma en que debemos vernos y entendernos a nosotros mismos?¿Podría uno atreverse a decir que uno realmente piensa por sí mismo y que no se encuentra predispuesto a una respuesta determinada, programada si se quiere, dentro de las dimensiones del conocimiento y la información, las memorias, la influencia de nuestro entorno?

La base de nuestras palabras mantiene no sólo la visión cosmogónica que construimos “acerca de la realidad” sino que es lo que fundamenta y sostiene de igual forma nuestra forma de “entendernos a nosotros mismos dentro de dicha cosmogonía”, la memoria no es únicamente una dimensión limitada al almacenamiento de información como si de un sistema archivístico se tratara, sino que ésta se comporta más bien como una estructura cambiante, es decir evoluciona y se modifica con las nuevas experiencias y la composición de las improntas mismas, las cuales no se limitan al campo visual sino que abarcan todos los sentidos del ser humano, llámese el tacto, el sonido, los fluidos, etc., o dicho de otra forma, es el vínculo que formamos a efectos de ampliar nuestro entendimiento acerca de todo cuanto sentimos y vivimos, es la comunicación interna que mantiene la estructura del diseño de este sistema, que a su vez continua desarrollándose en nuestras mentes, sobre todo si la experiencia ocurrió en un contexto severamente traumático, ésta puede tener tal impacto al grado que vivimos en el pasado, recordando y almacenando memorias que eventualmente con la edad olvidamos y manipulamos, esas memorias y traumas no solo influencian nuestro ser, también influencian a aquellos que nos rodean.

Carl Jung descubrió que hay una mente colectiva que conecta a todos los humanos, significando que toda la humanidad comparte una parte de su mente con los demás, esto pretende reflejar una señal común que comparten millones de millones de células en el cuerpo humano como la mente inconsciente en la memoria genética del individuo.

Los instintos de los seres humanos no conocen un camino definido para la satisfacción de sus impulsos y necesidades. Esta falta de definición da lugar a la imprevisibilidad de las conductas humanas, que debe ser compensada mediante normas jurídicas que la estabilicen y que configuran al derecho y que, como tales, son una creación CULTURAL –Joachim Tenbruck –

La necesidad  es fundamentalmente un sentido de falta, de insuficiencia, la reacción psíquica que provoca en el sujeto cualquier ruptura del equilibrio entre las fuerzas internas de su organismo y las del medio cósmico que lo rodea – Francisco Zamora –

Me gustaría abordar brevemente la Teoría de los Sistemas según Luhmann para clarificar un principio con el cual no estoy de acuerdo: “La Conciencia consiste, sobre todo, en el reconocimiento de la temporalidad de la conciencia; y no sólo de su dependencia del tiempo, es decir, que la conciencia con todas sus retenciones y anticipaciones siempre opera en el presente y que por lo tanto, en ella, en lo mas profundo, no puede haber temporalidad, ya que continuamente puede sustentarse y sustituirse a si misma mediante una diferencia.[7], con respecto a las bases que sustentan “el principio mismo de un presente”, en realidad me atrevería a decir que la existencia del “ahora o el presente” es completamente dependiente del pasado, así que cuando estas existiendo en el “ahora o el presente mental”, estas de hecho existiendo en el pasado basado en los mismos principios que sostiene la Teoría de los Sistemas, “entrada en función de una disposición del sistema cuando se produce una distancia considerable en el entorno y que obliga al sistema a reaccionar para lograr la estabilidad/ en la medida en que el fin es concebido como una representación mental obtenida a partir de experiencias anteriores, y que es válida en el presente, pero ficticia en cuanto al  futuro; de aquí que el sistema reaccione automáticamente, mediante actividades motoras, ante tales tipos de representaciones” = memorias como punto de referencia para evitar cometer los mismos errores.

Otro punto a tomar en consideración es precisamente la variable que vuelve a la Sociedad “dependiente de un sistema” = Desviación y Control social. “El control social se refiere a cualquier tipo de esfuerzo por prevenir y/o corregir el comportamiento desviado: El instrumento más poderoso de control social es la socialización. En el sentido ideal, la socialización coacciona a las personas para hacer lo que se supone que deben hacer”.

Jugüen Habermas habla sobre la estructuración social que parte de la comunicación y la interacción de los seres a través de este medio, refiriéndose al balance de las personas a través de las relaciones, es decir el principio usado donde la comunicación se vuelve de hecho la forma en que las personas mantienen personalidades y en ello el balance del sistema, como la solicitud de unos a otros por validación de la existencia de su programa en función de si este es funcional ó no para el sistema, lo que en su incumplimiento trae por consecuencia el rechazo de la sociedad.

El sistema social es un conjunto de comunicaciones, pues un sistema social se reduce a comunicaciones y sólo a comunicaciones. Los valores se agrupan en función del tipo de objetivo que se pretende lograr. Así, por ejemplo, los valores individuales de “Poder” reflejan la búsqueda del estatus social y el dominio sobre personas y recursos.” La moral como valor, cumple con la condición social que se manifiesta como el actuar de una sola acción que se manifiesta como la acción social y que traería en culminación a la sociedad como sistema, “un sistema depende de la condición de 2 o más personas participes en un punto que establece derechos y responsabilidades (2 o más en mi nombre = Sistema)”, la acción es reconocida como sistema porque la realización de la acción conlleva a la condición de estructurar las condiciones categóricamente en acumulación de esfuerzo y tiempo para ver la realización concretada en un fin.

Habermas lo complementa diciendo que la sociedad debe existir un punto de conexión como comunicación, esta conexión existe en y como  el “acuerdo en un principio” y eso en lo que se van a poner de acuerdo será lo que dará pie a la definición de valores y actuar en conjunto como un fin democrático de aquello que se reconoce es igualdad de condición “en el sistema” como la aceptación/aprobación del acuerdo realizado por la mayoría, lo cual entonces “tiene más valor” por “un principio existente en todos los participantes” el cual satisface el fin democrático”, actualmente ese principio que puede hacer una concreta ejemplificación de esto es el dinero, ya que el dinero existe actualmente como la condición de supervivencia que tiene aún más valor en la consideración de cada individuo que el bienestar social. “Schwartz concibe los valores como principios que guían la vida del individuo y están organizados en un sistema integro de prioridades. Las relaciones entre estos tipos de valores son dinámicas: las acciones dirigidas a conseguir un tipo de valores que tienen consecuencias psicológicas, prácticas y sociales que pueden ser incompatibles con la persecución de otros tipos de valores”.

En el supuesto de colocar una conexión entre todos los individuos como un principio en el cual toda la sociedad decide colocar valor y suponiendo que esto que tiene “valor” es Dios, entonces las personas pueden justificar sus acciones con el uso del concepto de Dios, como solo otra persona cumpliendo con el mismo principio que todos hemos acordado (si no cumples con la obediencia del principio eres rechazado y no tienes derecho a recibir dinero) lo cual puede ser visto en las consecuencias que tuvo el periodo denominado la “venganza divina” dentro el tiempo de La Inquisición. Lo que es fascinante es que mientras hemos mantenido la relación superioridad/inferioridad, maestro/esclavo, con todo el concepto de la “evolución” que partió de acuerdo al principio de la supervivencia, es decir, para mantener tal relación también mantuvimos el punto superior de creencia = nuestras divinidades, las cuales solo sustituimos por otras y otras y otras, hasta que hoy día, ¿Cuál es la divinidad que hemos colocado en separación de nosotros mismos como si esta fuera lo que determina si vives o mueres? Es el dinero. Obviamente el dinero no determina nada, pero ciertamente no hemos corregido nuestra relación hacia este.

“Schwartz: algunos valores pueden estar asociados tanto a los intereses individualistas como colectivistas y podemos establecer una estructura bidimensional donde las personas pueden tener un perfil de valores exclusivamente individualistas, exclusivamente colectivistas o de ambos tipos”. [8] En realidad consideraría que al final, el principio o valor que se sobrepone a todo otro valor, es el dinero, es una condición que debes tener para sobrevivir y el que no lo tiene no es tu igual en condiciones de su función practica y no tiene derecho a recibir FEEDBACK que es dinero, porque es rechazado por el sistema.
Explorar dentro de y más allá del mundo que “ha sido colocado ante mis ojos como el limitado esquema de posibilidades que se ha definido como la vida y el vivir”, es entender que en la consideración de mi mundo trasciendo las barreras de mi limitada presencia a mi persona, y expando a la infinidad de las posibilidades que me deviene la existencia misma del universo en el cual existo, porque si bien se nos ha dicho que el supremo mantiene una relación de “Omnisciencia, Omnipresencia y Omnipotencia”, salir de las limitaciones de mi cuerpo y ponerme en los zapatos de los demás, me proveé de la posibilidad de llevar mi presencia a todos los rincones de éste mundo a pesar de la distancia, que la posibilidad de entenderme a mi mismo me permite entender más del mundo que me rodea y en ello descubrir que soy el reflejo de la existencia misma en todas sus formas y expresiones como la ilimitada expresión de la vida misma, es darme a mi mismo el absoluto entendimiento de “todo es vida, la vida es aquí y soy uno e igual con la vida misma en tanto que la vida que consideré es la vida que me daré a mi mismo para vivir tanto a mi como a los demás”, donde entender que yo soy el creador de las posibilidades, y la posibilidad que cada uno se da en dicho entendimiento, es una fuerza colectiva que puede hacer y crear no solo un mundo nuevo, sino una posibilidad para cada uno, deviniendo en ello el verdadero poder de nuestra Unicidad e Igualdad.

Es por esto que no existe un Dios, porque nuestro verdadero ser se encuentra fragmentado en la separación, en divisiones y clases sociales que sectarizan al mundo y no permiten que explote el verdadero potencial que realmente tenemos. Ese poder solo podemos ejercerlo juntos, porque es solo entendiéndonos como “Uno e Iguales” que entendemos por tanto lo que somos capaces de hacer y crear en éste mundo, como Creación, Creador, Creado, siendo nosotros los creadores que han creado una creación que no es lo mejor para todos; entender la importancia de la consideración misma del mundo más allá de las fronteras del esquema de mi cultura, de mi nación, de mi sociedad, de mi familia, mis amigos, mi pareja, mi mente, mi consciencia, mi (falso) para enfrentar las limitaciones de mi visión del mundo, en tanto que mi visión deviene de mi modo de verme y entenderme a mi mismo, y en ello entender como no soy limitado a tales definiciones.

Actualmente, nuestro entendimiento científico no ha alcanzado para entender a ciencia cierta lo que es el cerebro, lo que es el organismo vivo como el cuerpo físico, y es decir “¿Qué somos al final? No lo se, ¿Pero no es eso libertad? Piénsalo, nadie puede decirte que hacer, si nadie sabe lo que eres, eres más libre de lo que crees” – Anónimo

[1] García de Carpi, L., El Surrealismo y el Sueño, En el texto: (García de Carpi, 2016), Bibliografía: García de Carpi, L. (2016). El Surrealismo y el Sueño (1st ed.). Museo Thyssen-Bornemisza: Educa Thyssen. Retrieved from http://www.educathyssen.org/uploads/files/201416/surrealis_1425.pdf

[2] En el principio era el sexo.  Los orígenes de la sexualidad moderna Cómo nos emparejamos y por qué nos separamos, Christopher Ryan y Cacilda Jethá, Editorial Paidós Transiciones, Pág. 26

[3] Historia de la Sexualidad – La Voluntad de Saber, Volumen 1, Michel Foucault, Siglo veintiuno editores, s.a. de c.v. CERRO DEL AGUA 248 DELEGACIÓN COYOACAN. 04310 MÉXICO. D F, pag.7

[4] En el principio era el sexo.  Los orígenes de la sexualidad moderna Cómo nos emparejamos y por qué nos separamos, Christopher Ryan y Cacilda Jethá, Editorial Paidós Transiciones, Pág. 31

[5] Juan Iglesias, Derecho Romano Historia e Instituciones, Undécima Edición, Editorial Ariel Derecho S.A. Barcelona, Pág. 1

[6] Bernard Poolman, ¿Qué es la Auto-Perfección?

[7] Autor: Niklas Luhmann, Libro. Introducción a la Teoría de Sistemas, Editorial. Colección Teoría Social, Edición. Primera, Año. 2002, Pág. 93

[8] Autor: Anna Zlobina, Libro: Psicología Social, Cultura y Educación, Editorial: Prentice Hall, Edición: Primera, Año: 2003 Pag:80